Bueno, ni estoy muerto,
ni raptado por el mundo árabe (un poco si, la verdad), ni metido en
una celda con moros con pelos que me dan por todos lados. Ya quisiera
yo... lo que he estado es de mega mudanza. Ya se acabó por fin la
época del compartir piso, porque ya uno tiene una edad y ya uno
tiene unas necesidades, así que me he liado el coño en la cabeza y
me he ido a vivir solo a un pisito de soltero precioso. La verdad que
poderme permitir esto en una de las ciudades más caras del mundo, es
como muy caprichazo pero mira, con 32 años, ya hay edad.
He estado completamente
fuera de todo porque entre que no tenía conexión, entre que movía
todo de un sitio al otro y entre que he tenido que comprar todos los
muebles porque venía sin amueblar...pues como que estos dos meses
pasados han sido un poco de locos, descontrol y sin tiempo. Os dejo
unas fotitos para que veáis que mono es todo.
Mi tele tiene hasta youtube oye!
Y para celebrarlo con
vosotros, me pongo a tocarme con mis piernas en V y os dedico mi
tocamiento. A vosotros y a mi casa! Ole!
Bueno, queda ya un poco
lejos en el tiempo, pero lo de las vacaciones en Creta y Santorini
con mi pakistaní fueron estupendas. Creta está bien...y tiene unas
playas que no te las crees... pero desde luego, lo tremendo del viaje
es Santorini. Quizás demasiado preparado ya para el turista y
demasiado séptico y perfecto...pero desde luego, las vistas, el
lugar, y sobre todo, los atardeceres, son tremendos. Lo del atardecer
en el Café del Mar de Ibiza se queda en nada vamos...Yo me emocioné
y todo. Sobre todo, desde la localidad de Oia, que es como que no te
crees lo que estás viendo.
Es tan tan tan de postal todo, que se forman unas tremendas de gente en los puntos tremendos de la isla, para ver el atardecer más bonito del mundo...
Pero como veis, no es nada exagerado. Es simplemente, SUBLIME.
Y luego, por descontado,
que nos cogimos un hotelazo de cinco estrellas que de verdad, no se
podía creer tampoco, con piscinita privada por habitación y todo
hijos...una cosa muy de ya lujo y poderío... Unos pedos en la
piscina con los cocktails... unos precios de los cocktails...pero
mira, a mi me daba igual. Igual que no he querido hacer las cuentas
de lo que me he gastado en el pisito, tampoco las hice de lo de
Grecia porque para que queremos disgustos.
Y luego en general, es
que como he salido poco, pues no tengo mucho que contaros, porque
entre las mudanzas, los gastos y que estoy como que casado con el
pakistaní, pues mira, no he tenido vida de exceso y descontrol
marica. Bueno... una día con mi querida amiga Arianna, cogimos y nos
fuimos al Hardon. Así que eso es lo que os voy a contar en esta
entrada-rentrée.
EL HARDON CON ARIANNA
Resulta que un sábado
hace ya un poco, Arianna, mi amiga azafataza también, se estaba
quedando en mi casa porque estaba de guardia ese mes... Total, que un
sábado yo tenía un vuelo muy facilito, Dubrovnik y vuelta, y claro,
resulta que ese sábado había Hardon. Yo no tenía pensado ni ir,
primero porque estando con el pakistaní, no es el mejor sitio al que
ir, pero Arianna, con sus artimañas de mujer fatal, me convenció y
mira, al final fui. Me costó un drama con el pakistaní, pero mira,
al final se solucionó porque entendió que ir allí no significa ir
a tirarme a todos, sino que iba con mi amiga para que ella se diera
cuenta y fuera testigo presente de hasta que punto de guarrez
absoluta y degeneración maravillosa marica, llega el ser humano o lo
que allí haya.
Pues dicho y hecho.
Mientras yo iba y venía de Dubrovnik, ella se fue al Soho a
comprarse un modelazo de látex imposible. Y cuando yo llegué a
casa, ya me la encontré enfundada en esa maravilla de modelazo que
se había comprado. Yo me llevé el mío en el bolsillo, (era muy
sencillo esta vez, un calzoncillo de goma azul), y los dos que nos
fuimos para Vauxhall.
Arianna es una mujer muy
liberada. Yo creo que más que yo. Ella te lo cuenta todo como es. Lo
que hace, como lo hace, hasta donde lo hace y lo que le gusta. Que le
gusta mucho, como a mi. Y ella es tan abierta para todo, como yo
también, y tan que lo quiere conocer todo, que desde luego, esto lo
tenía que ver. Yo estaba más nervioso que ella, la verdad, porque
yo ir solo a esto, pues mira, como no estoy pendiente de nadie ni
tengo que ir con nadie ni tengo que estar a ver si se agobia nadie,
pues es fácil...pero con una chica que nunca ha visto eso...igual
iba a ser fuerte. Mira que para mi, la primera vez, me pareció
bárbaro... el caso es que ella es muy valiente. Quedaros con esto.
Llegamos al Barcode y
allí nos tomamos unas copitas para calentar. La noche empezó muy
bien, la verdad, porque estando sentados en la terraza fumándonos un
cigarrito, de repente un muchacho se presentó a Arianna, se me
presentó a mi, y allí en mitad de la terraza se sacó el pito que
le llegaba a la rodilla y nos dijo que era muy grande. Yo le dije que
era precioso y Arianna le dio las gracias por enseñárnoslo. Aquel
barrio es así... muy natural todo.
Total, que ya estábamos
un poco con la primera copita por encima, y decidimos entrar. Arianna
ya había visto antes de entrar a un muchacho desnudo en la puerta en
mitad de la calle, así que a ella ya le empezó a picar el
gusanillo. Entramos, y le enseñé las instalaciones. A la entrada,
el salón de recepción con la tienda de los poppers, las viagras,
los cockrings, los lubricantes, los consoladores, y las cosas que ya
no sabemos ni lo que son ni para lo que son. Luego su barrita para
beber, el acceso a la pista de baile, que también es acceso al
cuarto oscuro, la pista de baile, aun vacía, y los baños. Y luego
también estaba, lo que yo llamo, “el altillo”, que es como una
entre planta oscura que da a la pista de baile, donde allí ya pasa
de todo de forma muy tremenda.
Nos tomamos otras copitas
y ella, que llevaba su fusta de mujer fatal, se dedico a pegarle a
algún que otro muchacho que había por la barra. Por pasar el tiempo
un poco. Yo la verdad que estaba sobre pasado por lo natural que se
lo tomaba ella todo, estando rodeada de tanto pito, tanto culo, tanto
cachas y tanta cosa. De primeras, ya vimos en la sala de la entrada,
a un muchacho hablando con otro que se puso a chupársela a ese otro
de momento y luego se levantó y siguieron hablando. Ella lo vio muy
bien y muy educado. Pasé a mostrarle lo que son los baños
principales. Allí, había una cola de muchachos cachas como ellos
solos y algunos desnudos, otros con los pitos metidos en cosas, otros
con arneses, en fin, todos haciendo la cola y todos tocándose las
colas y chupándose los pitos. Arianna, se puso en la cola sin
decirme nada, como muy natural, para hacer su pipí, y yo me metí a
hacer pipí. Al salir, la vi con todos alrededor suya, todos hablando
con ella, y ella muy natural, comentándoles que si ella era cabin
crew, que si era de Milán, que si era su primera vez allí, y los
demás, muy atentos, la miraban así siguiendo mucho la conversación,
mientras entre ellos se hacían unas pajas ideales de enormes, o se
pajeaban ellos para si mismos. Ella era una cosa así:
-Si, soy de Milán...
wow! Buen rabo!
Yo estaba como muy
aberrado de la situación, más aun cuando llegó un muchacho con la
típica botellita de agua que llena de GHB y luego le echa agua para
no quemarse la lengua con la droga. Pues bien, llegó al lavabo, y
como ella lo vio llenarla de agua y el GHB es transparente, ella se
pensó que el muchacho era de lo más sano que había por allí. De
hecho, le dijo: -Que chico tan sano eres! Y él la miró con una cara
de no saber si ella se estaba cachondeando de él o es que de verdad
pensaba que era un muchacho muy sano. Yo no sabía donde meterme.
Tuvimos varias salidas a
la zona de fumadores. Allí, estaba todo el mundo muy calmado,
fumando y como de charla. Allí que nos sentamos a comentar los
modelitos de los señores, y claro, había algunos que eran tan
tremendos, que no podíamos dejar de mirar. Ella, que no se corta un
pelo, tan pijita que parece y tan mona, coge y llama a un muchacho
que llevaba un cockring en el pito como un macetero de grande, y le
suelta:
-Perdona, oye, eso que
llevas... ¿no te molesta?...
Yo no sabía donde
meterme pero me encantaba todo muchísimo. Luego nos declaramos como
a tres o cuatro que estaban muy tremendos y ella acabó hablando con
varios italianos. Había varios en la zona de fumadores que me
miraban pero como había habido drama con el pakistani por haberme
ido al Hardon, y como estaba con Arianna de ciceronne, pues como que
no era plan de liarme con nadie, sino se la habría chupado a todo el
mundo supongo.
Y al ratito, ya cogimos,
y nos decidimos a subir al “altillo”, porque eso ella lo tenía
que ver. Vamos, ella lo estaba deseando.
Y allí que subimos, con
la consabida frase: “ten cuidado y no te resbales con el lubricante
de los peldaños ni toques la baranda tampoco mucho”
El espactáculo que había
arriba era dantesco, como siempre. Un todos follando con todos y una
d papel higiénico por los suelos, que parecía aquello que éramos
pirotécnicos en mitad de la plaza del ayuntamiento de Valencia tras
la mascletá. Ella estaba muy seria pero sin dudarlo me dijo que
quería entrar hasta el fondo, y allí de la mano que fuimos. Estaban
los muchachos subidos como monos en los slings, que era la primera
vez que ella veía eso, y en cada sling, había uno metiéndosela al
slignero. Ella se ponía entre dos slings, como de controladora,
atendiendo muchísimo a las folladas que se metían, y ella
preguntaba muchísimo:
-Ahora le está metiendo
el pito? Ahora es el puño no? Y aquel que hace? Ah mira, aquel le
está chupando la polla a 4.. a mira allí, si... aquel se acaba de
correr en la cara de ese no? Ah mira si, se está limpiando.
Hubo un momento que pasó
un muchacho por su lado y le dijo en el oído: -Eres muy valiente. Y
la verdad que es que si, porque era la única chica que había allí.
Bueno, miento, había otra rubia de pelo rizado que tendría su
protagonismo más tarde.
Seguíamos arriba cuando
de repente, un muchacho disfrazado de perrito con su careta y sus
orejas, se puso a follarse a otro que iba de Batman, creo. Ella me
preguntaba muchísimo si aquello significaba algo pero claro, yo para
todo ya no tenía respuestas... ni preguntas, claro. Fue como cuando
fuimos al baño, que yo estaba seguro de que me iba a encontrar con
el muchacho que se tumba debajo de los váteres a beberse los orines
de todo Londres con el embudo conectado al urinal. Allí estaba. Y a
ella se lo mostré. Ella puso como una cara de entre pena y
admiración y le dieron ganas de llevárselo a casa y darle una
sopita. Yo ya le conté que yo cuando lo vi pro primera vez, lo que
le hice es echar los hielos de mi copa en el urinal para que se
tomara el muchacho por lo menos una granizada.
Seguíamos arriba y
comenzó el momento fist fucking, es decir, meterse los puños por el
culo. Ella no daba crédito. Desde luego, aquello es como para no
darlo. Se fijaba muchísimo en si los puños entraban de verdad y
cuando se daba cuenta que estaban bien dentro de los culos, se ponía
ella su mano en el estómago como de darle acidez, y se acercaba más
para ser fiel testigo del suceso. Así nos pasamos un buen rato, de
sling en sling, haciendo como la visita a cada pareja. Era precioso.
Con aquel calor, aquella peste a lubricante mezclada con pito, caca y
goma. Precioso como digo. Ella siempre con ese pelo tan liso que
jamás se le pujó.
Hubo otro ratito que
bajamos a la parte de abajo del cuarto oscuro porque se escuchaban
unos gritos muy desgarradores. Y allí, en una jaula con sling, vimos
lo que podríamos llamar, una de las folladas más violentas de la
historia de la homosexualidad. Ella se acercó muchísimo, como casi
metiendo la cabeza por los barrotes, como si estuviera en un
zoológico, y allí estuvo pegada a 30 cm del empotrado, dando buena
cuenta de como se la metía de fuerte. Además ella no se cortaba y
comentaba mientras:
-Menuda follada le está
dando eh? Pero es muy violenta no? Mira, mira...uuuuuuh... que
barbaridad...
Lo más bonito fue cuando
el empotrador se corrió en el empotrado, que ya se la sacó, se
apartó, y el empotrado aun subido en el sling, le dijo adiós con
las manos de forma muy mariquita. Arianna lo disfrutaba todo
muchísimo. Para ella, era como estar en un documental de La2.
Sin duda, el momento creo
que cumbre de la noche fue cuando bajamos a la parte del bar de la
primera sala. Allí conocimos a unos muchachos como españoles, creo,
y estuvimos hablando con ellos. Y en una de estas, de repente, frente
a nosotros, un chico se puso en pompa en el suelo y otro cogió y le
metió por el culo un tornillo como un mando a distancia de grande.
Claro, yo lo vi y me dio miedo por Arianna, que vaya que le diera
acidez de estómago al presenciar aquello, pero ni corta ni perezosa,
se agachó junto al que le metía el tornillo, y allí estuvo viendo
en primera persona como le metía el tornillo por el culo al otro.
Como si estuvieran intentando cambiar una rueda de un coche entre los
dos, vamos. Yo no daba crédito. De repente, el muchacho que le metía
el tornillo por el culo, le dijo a Arianna que si ella quería probar
y meterle ella el tornillo a él. Y ella, muy educada, le contestó:
-No, muchas gracias, es
precioso y súper interesante lo que estás haciendo pero te deja a ti mejor que lo hagas,
yo prefiero mirar.
Toda ella siempre muy
educada entre tanto frenesí. Yo me puse a hablar con estos que os
digo y de repente Arianna se cruzó con la única otra chica que
había por allí. La chica aquella rubia, iba con una especie como de
novio o algo, y no sé que le hablarían a Arianna, que de repente
escuché a Arianna decir:
-Fernando, me voy a
desmayar!
Claro, yo como el del
tornillo seguía allí metiéndole aquello al otro a nuestro lado,
pues pensé que era una exageración de ella... pero al momento de
nuevo lo dijo de nuevo y ya miré y era verdad. Arianna colapsaba
muchísimo y se medio caía!. Yo que estaba con la copa en la mano y
con mis calzoncillos azules de goma, intenté sostenerla pero ella
era como que las piernas se le habían puesto de repente como de
papel y no se sostenía por ella misma. Peligraba mi copa y Arianna.
Pero no se como me las apañé, que Arianna, mi copa y yo,
conseguimos llegar a una silla y allí senté, muy asustado de
verdad, a Arianna. Le pregunté de todo, que si había tomado algo,
que si se había metido popper, que si le habían dado algo...y ella
nada, que no se había metido nada de nada. Los de seguridad vinieron
enseguida a socorrerla a la silla y allí le midieron el pulso (lo
mismo que en el Madrid Arena te hacen) y las constantes y todo
parecía estar bien. Le pedí corriendo una Coca Cola y le pillé
tres chupachups limpios de lubricante y al ratito, empezó a sentirse
mejor. Yo siempre tuve la cosa de que lo que le dio fue un bajón de
tensión por el calor y el olor a “todo” (no sabe uno como es,
hasta que no se está allí)... pero igualmente, me pareció
fascinante que le diera un bajón de tensión por el calor, y no por
ver como le meten a uno un tornillo por el culo del tamaño de un
mando a distancia.
Salimos fuera a la zona
de fumadores y ya ella allí se vio recompuesta... y si, tuvo que ser
aquello. La pobre se disculpó mucho porque vaya que me hubiera
estropeado la noche y tal pero vamos, yo la tranquilicé muchísimo
diciéndole que ya se habían corrido casi todos y ya se estaba
vaciando la cosa...tan solo quedaban los de la pista de baile que se
habían pasado con el GHB y estaban bailando desnudos en los podiums
con los pitos a modo de badajo.
Y ya, sin más, pues nos
fuimos.
Moraleja: Si quieres ir
al Hardon, llévate a Arianna para que te lo enseñe todo, pero vete
con un ventilador, que ella aguanta peor el calor, que arreglar una
rueda de un coche.


















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