martes, 8 de mayo de 2012

ACABO DE LLEGAR DE CASA DEL VECINO

Bueno, pues acabo de llegar de casa del vecino. Ahora tengo como 7 días libres entre guardias que casi no me van a llamar y días off completos, así que como hace un tiempo estupendo, me voy a dedicar a pasearme por esta ciudad tan estupenda, el sábado iré al XXL, que os lo contaré todo con pelos y señales, y hoy, como no había nada que hacer especial, pues mira, le he hecho una visita al vecino. No al segundo, con el que fue una cosa de hola y adiós y salí como el rosario de la aurora de aquella casa, sino al primero. Al original. Al del conejeo. Yo creo que con el segundo ya no voy a quedar más porque ni escribe ni nada y me da a mi que le debe dar cosa que yo me esté citando con su compañero de piso. Una pena porque era monísimo... pero bueno, el primero de todos no está nada mal. Vamos, está muy bien, pero claro, el otro es que es de incomparable total. En fin, que allí que he ido.

Me mandó un mensaje así como mañanero, y ya se me abrieron las ganas, así que me fui al gimnasio, comí, vi un poquito de BBC y ya me fui para su casa. Nada más llegar, allí me recibió en su saloncito, recién llegado de Cancún, que ha tenido un vuelo larguísimo anoche, y estaba morenísimo y monísimo. Harto de los pasajeros, pero muy mono. Hablamos mucho de azafatas, de que nosotros comenzaremos a volar a Moscú pronto e intenté quitarme la espinita que me quedó clavada cuando fui a Moscú y hice un trío horroroso con dos muchachos muy jóvenes (ya lo contaré por aquí) y bebimos un poquito de cerveza. Bueno, yo me bebí cuatro... porque claro, es que bebido, se empotra mejor. Eso es una verdad como un castillo. No bebido del todo, pero si con el puntillo ese que te da que los ves a todos monos y todo está muy bien de hacerse sea la guarrada que sea.

Y claro, ya empezó la cosa esa de que estás sentado en el sofá, y se pone una mano en una pierna. Yo lo veo muy ridículo, porque es un prolegómeno que siempre pasa y se sabe ya lo que va a venir después pero es como que tienen que seguirse unos rituales obligados. Debería ser más natural llegar, beberte cinco cervezas sin saludarse el uno al otro así como muy de atragantamiento en la cocina, y ya el bajarse los pantalones y yo chupársela muchísimo, pero no. Hay que hacer como lo que hacía mi madre de ir al Pasapoga en los 50, y esperar a que la sacaran a bailar. Pero bueno, yo como soy muy tradicional, tampoco lo veo mal. El caso es que me puso la mano encima y claro, yo también, pero a mi me pareció ridículo ponérsela encima de la pierna y lo que le hice es sacarle el pito de una vez. El llevaba un chándal gris muy mono así que el contraste de pito morcillón colgando y vencido sobre chándal gris, quedaba precioso. Y claro, yo ya una vez le vi el pito, me fui así a vencer y doblar sobre él y él hizo una cosa muy bonita que fue cogerme la cabeza y empujarla sobre su pito. Yo estaba como un boy scout en una jincana de esas que tienes que buscar muñequitos de plástico en un bol de harina con la boca y las manos tapadas. Era como un restriego de la cabeza en los pelos del pito y con el pito dándome en el ojo muy tremendos. Yo intentaba no abrir mucho la boca al principio porque se me iba a llenar de pelos e iba a hacer los gestos tan típicos esos de escupir luego pelos, pero como soy tan tradicional, pues ya me dio igual y ya me puse hasta a darle muchísimo bocados. El se cogía el pito y me daba unas bofetadas de pito en la cara preciosísimas. Así como con mucha violencia. Además sonaba el pito en mi cara “plas, plas, plas”. Como un aplauso, cosa que a mi me encantaba porque lo veía muy marica-hortera pero con lo suyo por dentro.

Y entonces yo ya, en ese sofá negro, se la chupé muchísimo. Ya lo que se dice, chuparla mucho, sin bofetadas de pito ni mordiscos de zona del perineo ni nada de eso. Ya chupar, chupar, vamos. Así como con mucha saliva y como con muchas ansias, como hay que chuparla siempre. Yo recomiendo siempre chuparla como cuando nos comíamos los polos drácula de frigo. Que chupabas la puntita con cuidado hasta que se rompía y salía la vainilla y ya como que mordías un poquito y ya salía la parte roja que estaba riquísima y entonces ya te daba absolutamente igual el polo y lo que hacías es destrozarlo muchísimo. Pues un pito es lo mismo. Ya me puse luego con las arcadas y los lagrimones, que es una cosa indispensable, y él me apretaba muchísimo la cabeza y yo me entrapaba vivo por dentro.

Y nos fuimos a su habitación. Lo de irse a la habitación con todos los pantalones bajados, los pitos cimbreantes tan duros por los pasillos y como con el hormigueo recorriéndote todo el cuerpo es muy estupendo. Y ya cerró la puerta y cogió y se me puso delante, me apretó los hombros para abajo y yo me agaché super sumiso perdido estilo como cuando los curas se tiran al suelo para que los ordenen, pero en vez de tumbarme en pompa como se ponen ellos, yo me puse de rodillas y se la volví a chupar muchísimo. Y ya hizo él eso de que desde arriba tiraba salivillas monísimas a su pito, que aquello parecía yo Miguel de la Cuadra Salcedo, debajo del Salto del Ángel. Además es que de rodillas se chupan los pitos tan bien...porque es como que los mariquitas estamos diseñados para eso. Yo lo veo muy acertado. Además lo que me hacía mucho es cogerme la cabeza con las dos manos, y apretármela muchísimo contra su pito y luego cuando yo estaba con la arcada y el lagrimón, como que me movía la cabeza un poco así de un lado a otro como cuando intentas encajar algo en algo... era como muy bricomanía todo. Todo muy enganchadísimo. Además, cuando el pito bloquea completamente la garganta y no te entra aire ninguno ni se puede respirar ni por la nariz, es estupendo porque te da como una sensación de ahogo de decir: Me voy a morir de maricón que soy.

Y de repente, coge, me levanta así de los brazos, me tumba en la cama y me dice: -espera. Y abre unos armarios, saca unas cuerdas de unas cajas y me dice: -te voy a atar. Y claro, yo como lo que me había convertido desde que llegué a esa casa era en una especie de muñeca chochona de feria pasiva como una puerta, pues no dije que no porque me pareció muy bien. Y me ató muchísimo con unos nudos preciosos como marineros a los cabeceros de la cama así como muy martirio cristiano mítico. Las patas me las dejó sueltas, cosa que me gustó mucho porque así yo las podía cruzar, que me encanta hacerlo aun cuando me están violando como a una gitana.

Una vez atado a los cabeceros de forjado estupendos que tiene, cogió, se me puso encima de rodillas con una pata a cada lado de mi cuerpo serrano, me cogió el pito que yo lo tenía duro como un pirindolo de las aceras de Madrid, y me lo echó así muchísimo para adelante. Yo desde mi posición de puerca, no podía mucho levantar la cabeza para mirarme a ver que es lo que iba a hacerme pero lo que veía era como mi vello púbico de encima del pito muy propio, pero sin pito luego, porque el pito estaba muy estirado para abajo por él. Entonces, lo que se veía era como un coño. El pelo y nada más. Precioso. Y con el pito, lo que estaba haciendo era atármelo también con unas cuerdas muy parecidas pero más delgaditas. Como de tender la ropa. No os puedo decir como eran los nudos, si me hizo doble lazo, lazo de trenza o lazo y medio, pero yo lo que me vi es que de repente, los huevos se te ponían como muy muy muy rojos, muy muy duros, que yo los notaba así aunque no me los podía tocar, y el pito también se pone como muy muy rojo y duro pero como contra hecho... como que se pone demasiado exagerado. Yo me lo vi como cuando la Torre Agbar de Barcelona la ponen toda de rojo. Y así me lo chupó muchísimo él, pegándome unos tirones de los huevos hacia abajo y claro, de tanto nudo y tanto tirón, se me salía el glande muchísimo, que me daba a mi la impresión de que ya no me lo iba a poder volver a meter de nuevo para adentro, y sobre todo, lo que era muy tremendo es que tenía la parte de abajo toda como muy agarrotada de calor. Era como que el verano había llegado. De todas formas, no da el gusto que yo pensaba.. es más lo bonito de sentirse una mierda pinchada en un palo y que el tío puede hacer lo que quiera contigo, que en gusto físico, creo yo.

El me chupaba el pito una vez, otra vez subía y me echaba tres buenos escupitajos en la boca, yo le escupía también como podía, luego se bajaba de nuevo a chuparme mi pito atado...en fin, así estuvimos un buen rato hasta que cogió, me desató el pito, me dio la vuelta con las cuerdas muy bien atadas que seguían, y me puso en pompa atado al cabecero. Pero no solo eso! Es que me ató las patas a las patas de la cama pero en plan abierto! Yo me notaba tan tan tan taaaaaaaaaaaaan ninguneado. Es que ya era una cosa tan marica! Tan lo que mi madre nunca entendería... porque ella entiende que sea marica, pero claro, no tanto! Mira yo estaba encantado. Además el culo se me quedó en plan abierto porque me separó las patas atadas muchísimo, y claro, yo ya lo que me veía era como muy Cueva del Sacromonte granadino, que igual pasan unos gitanos por esa habitación, ven el agujero, y se meten a vivir allí, me encalan el culo por dentro y me hacen siestas gitanas... Mira, era una cosa.

El con los dedos me hacía así como hurgamientos muy tremendos pero yo creo que eso no hacía ya falta porque yo ya estaba como os digo, muy Cueva del Sacromonte. Y el muchacho se puso su condón, me escupió dos o tres veces en el culo, me puso el pito en la puerta del culo y ahí lo dejó un ratito medio empujando. Yo no cabía en mi de felicidad, porque para los pasivos, esto es muy importante y muy necesario. Que te la pongan en las puertas y que la notes pero no te la terminen de meter. Creo que es de los martirios mas tremendos que hay. Yo soy un talibán y me llevan a Guantánamo, y a mi lo de ahogarme y privarme sensorialmente mira, lo llevaría con la excitación propia, pero esto ya...con esto lo pasaría fatal... porque es como una ansiedad que te da que quieres que te empuje un poco más pero él sabe que no debe aun para que te pongas más malo y tu sabes que al final te va a empotrar, que mira, esto lo saben los americanos, y cierran Guantanamo por escándalo.




Yo creo que mi culo daba como bocanadas y todo... era una cosa. Hasta que al final, me la metió. Muchísimo. Esta vez no me conejeó nada de nada. Todo lo contrario, como yo estaba tan atado, no me podía mover mucho ni había opción a una mala postura porque yo estaba en pompa como una perra, que es como mejor te la pueden meter, así que fue una empotración en toda regla. El muchacho me la sacaba y me la metía entera super bien y yo era como una cosa de entre retorcido sin poder retorcerme que no sabéis. Maravilloso. Además me escupía cuando le venía en gana por la espalda, me tocaba el pito cuando le venía en gana sin yo poder hacer nada y claro, era como que yo no era nada, sólo un agujero de placer, y sin yo poderme tocar, lo que estaba era más contento que Pascall Maragal en la Ceremonia de Inauguración de Barcelona´92.

Y yo no sé como lo hizo, que me desató las patas, luego los brazos, me dio la vuelta, me ató los brazos de nuevo, se puso de pie en la cama, me cogió de las piernas y me levantó como si yo fuera una paletilla de cordero, y así, como muy Circo del Sol, me la metió de nuevo. Yo no sé como no se mató ni sé como acertada a metérmela así. Yo estaba ya como muy morado de todo y ya veía por mi cabeza desfilar todas mis grandes musas de España. Miriam, Desirée, Toñi, Muerta del Castillo... en fin, las grandes. Hubo un momento que la postura era tal, que yo me veía como la niña del exorcista bajando de espaldas por las escaleras, pero en plan maricón.




Y ya por fin de repente, se quedó cogiéndome solo de una pata, me toco el pito muchísimo como haciéndome una paja, me corrí pero claro, apuntando para abajo es decir, me di en mitad de toda la cara, yo me derrumbé un poco la un lado, se quitó el condón, se hizo un poco de paja, y el muchacho se corrió desde encima así como con mucha vehemencia y barbaridad, por supuesto encima mía. Menos mal que tuve ojo y cabeza en ese momento y me aparté, sino me ahogo.

Y bueno, luego los típicos pedos de después que te dan con la sensación de que te cagas (finalmente he cagado en casa), pero esta vez, he salido de aquella casa con la cara limpia, que el muchacho me ha dejado una toalla. Yo me he comprado unos zumos porque no creo que soltar tanto como he soltado, sea sano... lo debería meter en unos sobres y venderlo como Sopas Magi. Y ya me he duchado y ha salido el sol de nuevo en este Londres tan gris, y ya lo que tengo muchísimas ganas es de que llegue el sábado para ir al XXL y terminar en una casa de por ahí o hacer domingo de sauna, barra y toalla. VIVA!


miércoles, 25 de abril de 2012

MI VECINDARIO SEGÚN GRINDR II

Bueno, pues aquí viene mi segunda historia con mi santísimo vecindario.

Nos quedamos el otro día en que había quedado con el vecino tremendo a cubrirnos de babas enteros como dos caracoles aquí detrás de mi casa. Pues bien, eso pasó aquel día, y al día siguiente yo ya estaba tan tranquilo en mi casa, con todos los Grindrs y los Scruffs abiertos, por supuesto, cuando otro señor llamó a mi puerta. Este era estupendo también, para que decir lo contrario. Además, también vecino y también a unos 140 metros. Y daba la casualidad de que con este nuevo, ya había yo compartido algún mensaje y había estado a punto de quedar, pero claro, se adelantó el primero que os conté el otro día. Este era monísimo. Mucho más mono de lo que uno se merece y se puede creer. De los monos, monos que uno dice: este es uno de esos de una vez en la vida. Vamos, de todo el Grindr, era el más mono sin duda.

El caso es que este era como más callado que el primero y como que escribía menos desde el principio, pero a mi era el que más me gustaba. Mucho más que el primero. Monísimo. Y a la siguiente tarde de quedar con el primero, volvió a mandarme un mensajito. Lo mejor de todo es que el mensajito decía lo siguiente: “Creo que has tenido sexo con mi compañero de piso” Claro, yo cuando leí eso, me dieron los siete males porque me vi ya que me estaba empezando a tirar a casas enteras, pero claro, ¿qué haces?. Yo le hablé así un poco y le comenté si de verdad su compañero de piso era David, el del día anterior, y me lo confirmó. Vaya casita... me dije. Pero claro, menudo tesoro también de vecindario... A cada cual más mono. El caso es que me quise hacer el educado y le pedí perdón, porque me dijo que a ver porqué no había yo quedado con él antes que con su compañero de piso, si en realidad, habíamos empezado a chatear antes este segundo y yo. El segundo se llama Billy, y el primero se llama David, para que no nos liemos. Y claro, yo le dije que es que con David había sido todo de repente y no me había podido resistir, y con él, con Billy, había sido como más espaciado, y se había colado el otro de por medio...y claro, yo no veía nada malo en quedar con uno y luego con otro, sin saber que los dos vivían juntos. Ahora que lo sabía, pues la verdad, ya me daba un poco de corte.




Pues de cortes nada. Me dijo que estaba solo, y que me fuese para su casa a la voz de ya, que sus amigos venían en 50 minutos. Yo en ese momento me dieron como unas prisas y unos agobios tremendos como de que se te va el AVE y me metí en la ducha corriendo, me di un enjuagao así como muy estupendo, me puse lo primero que vi por casa y le dije que salía para allá. Total, ya sabía donde era... El me dijo que me esperaba en su salón, con la puerta de la calle abierta, y que se estaría pajeando en el sofá. Yo lo vi todo muy de película porno. Muy de gran producción. Y claro, a la calle que me fui corriendo porque además tenía ya solo 40 minutos para hacer lo que hubiera que hacer.

Salí a la calle corriendo como alma que lleva el diablo y me puse en el cruce de las dos calles que hay detrás de mi casa. De repente, no me acordaba de qué casa era debido a que todas las casitas inglesas son iguales. Yo miraba muchísimo a las casas, allí en mitad del cruce, sin tráfico, como perdido. Me veía muy como en Encuentros en la Tercera Fase, cuando salen todos de su casa al campo a ver el avistamiento que se acaba de ir y al final se quedan todos chafados. Pues así estaba yo, encima con el tiempo apremiando. Me fijaba en las puertas y todas estaban cerradas. Era un horror!. Y el tiempo que se iba!. Ya solo quedaban 30 minutos. Total, que le mandé un mensajito y le dije que no daba con la puerta y me mandó exactamente su situación. Era la siguiente calle más atrás. Y allí que fui. Y allí estaba la puerta abierta...

Yo me acerqué, me peiné un poco, me subí así un poco el cuello para entrar arreglado y abrí la puerta. De nuevo estaba allí aquel salón con aquel sofá negro pero con un nuevo hombre esperándome allí sentado, en pantalón corto, tocándose el pito por debajo, mirándome muchísimo con media sonrisa. Yo nada más entrar y verlo, me di cuenta de que era mucho, mucho, muchísimo más mono de lo que es en el Grindr. Pero vamos, que no os podéis hacer una idea. De estos monos masculinos que los ves en las discos y dices: esto nunca será para mi. Pues ala, allí lo tenía. Y yo el día anterior, había estado en esa casa tirándome a su compañero de piso. Que cosas. Así que entré y le dije -Cierro la puerta no?... y me dijo como riéndose: -Pues si.. deberías. Y una vez cerré, me acerqué así sin decir nada al sofá donde estaba él, y me senté y le dije un -Hola que tal...? La verdad que fue muy ridículo porque él se estaba pajeando y yo me había sentado a su lado como cuando una amiga está ingresada en el hospital por una cadera rota, y otra viene a verla a la habitación y se sienta así a su lado a ver que tal la tratan en el hospital, si come bien, si la acuestan muy temprano o si le lavan bien el pelo.

El caso es que enseguida le saqué el tema de que yo ya había estado allí, y él se rió, pero enseguida lo que hizo fue sacarse el pito del todo y claro, yo allí sentado, con el tiempo que pasaba, que yo pensaba para mi que ya sólo quedarían como 30 o 20 minutos, y él que me hizo el gesto ese con la mirada tan bonito, que es que te mira, se mira el pito y te vuelve a mirar como asintiendo, que mira, yo lo que hice fue ponerme a chupársela muchísimo así torcido como un cuatro.

El pito era como muy estupendo. Mucho mejor pito que el de su compañero de piso David. Así como un pito hecho y derecho. Y él era taaaaaaaaaaaan mono...Yo muchas veces miraba así para su cara para verle la cara tan mona que tenía y para autoconfirmarme a mi mismo que a eso tan mono se la estaba chupando yo, hecho un cuatro en el sofá. Y ya de repente, el cogió y se levantó y se bajó del todo los pantaloncitos. Y claro, yo allí ya me senté bien sentado, me bajé yo mis pantalones porque es como mejor se chupa un pito, y me acerqué bien acercado, lo cogí a el de las patas, y se la chupé de tal forma que creo que ha sido de las veces que mejor he chupado un pito. El soltaba unos “fuck, fuck” estupendos, de estos que ellos sueltan de la misma forma que nosotros diríamos “carambas” o “madre del amor hermoso” o “por dioses”. Además, de esta forma es como mejor se chupan los pitos. De hecho, me dieron una de arcadas y lagrimones que no os podéis imaginar. Además, yo me daba mucha prisa en que me dirán las arcadas y los lagrimones rápido, porque desde luego ya seguro que quedaban 15 minutos. Además, lo tengo que decir, era un pito de estos que saben súper bien a pito. El de vez en cuando me agarraba de las orejas así como entre cariñoso y entre que tiraba de las orejas para adelante como para atragantarme mucho mejor. Y ese muchacho tan mono, tan monísimo...mira, yo no cabía en mi. Era el mariquita más feliz del mundo: se la estaba chupando sentado a un muchacho monísimo que no conozco de nada, que está de pie delante miá, con un pito precioso, con una cara preciosa, y me tiraba de las orejas para chupársela más mientras me daban las arcadas y los lagrimones y se me ponía toda la baba súper espesa y super bonita. Súper realizado, vamos.

Hubo un momento que el muchacho se hizo también un cuatro, y me la chupó muchísimo, así como 40 segundos, pero enseguida otra vez se puso de pie y seguí yo a lo mio. Yo estaba súper feliz.

Y de repente, me dijo que se iba a correr. Y claro, yo no sabía que decir, si pegar unas palmas flamencas, si levantarme y cantarle una saeta mientras se corría o si hacer las fotos. Ni idea. Me pilló muy perdido. Y mientras yo pensaba qué es lo que tenía que hacer, el muchacho se corrió y me llenó todo el pelo, todo el hombro, y llegó hasta a la pared y al respaldo del sofá. Yo tuve que poner una cara de entre que te está saltando el aceite cuando echas las empanadillas y de entre que te ha entrado un pizco en el ojo en mitad de la Feria de Abril. Una cara muy española seguro. Y claro, yo no pude decir nada, solo esperar a que el muchacho se corriera y una vez se corrió y acabó de poner esas caras estupendas, me dio una toalla y me dijo que me tenía que ir que venían en 5 minutos o 10. Claro, yo me limpié como pude pero de ninguna forma me pude limpiar bien del todo.

De momento me despedí y salí a la calle como pude, porque el muchacho me metió mucha prisa. Al salir a la calle, me andé la acera intentándome subir bien los pantalones con los botones desabrochados y todas mis humedades saliéndome por los calzoncillos, porque esa es otra, yo no sé como, me corrí mientras salía por la puerta. Y claro, cuando me subía los pantalones en plena calle, todo estaba como manchadísimo. Pero es que además, luego me miré la camiseta y estaba toda así como muy imposible por un hombro... y ya me toco en el cuello así como muy mirando al horizonte mientras me intento subir bien los pantalones por la calle, y resulta que tengo todo el cuello lleno de sus corridas...y ya me da por tocarme el pelo y ya en el pelo lo que tenía era como una clara de huevo estupenda así a tiras, súper estirada y súper amalgamada por todo el pelo. Y todo esto, claro, yo andando por mi vecindad. Lo peor de todo es que pasó un señor con un rastrillo por mi misma acera, que me miró muchísimo, mientras yo me descubría más y más restos de ese hombre por mi cuerpo. Un caos tremendo, pero una salida de aquella casa y un paseito a la mía que aquello parecía la Esperanza de Triana volviendo a las dos de la tarde por la Calle Pureza después de toda la noche de jarana.

Luego llegué a mi casa y le mandé el mensaje de después, que fue un “Muchas gracias” y él me mandó un “You are more than welcome”. Es que claro, yo nunca había salido así de una casa... tan tan sucio, tan tan tan violado, tan tan sin ningún respeto... A mi me encantó. Eso es lo mio. Ya lo de que “vamos a ver cuando quedamos...” o lo de “te llamo y ya vemos...” está pasadísimo de moda. Ahora he descubierto que el quedarse uno como Miriam, Desiree y Toñi, pero viva y coleando dispuesto a repetir, es lo mejor. Que maravilla de hombre. Me trató como me merezco. Tengo que repetir... cuanto antes. Así, sin tiempo.

lunes, 16 de abril de 2012

MIS VECINDARIO, SEGÚN GRINDR I

Bueno hijos e hijas mías. Aquí estoy de nuevo. Siento el parón pero acontecimientos de causa mayor han hecho que deje el blog un poco apartado por estas semanas. Ya todo vuelve a su sitio, y uno vuelve a estar soltero (si hijos si, había surgido algo pero ya ha dejado de surgir...), así que uno ha vuelto a hacer de las suyas. Y de qué manera... Vamos, que hoy me he lucido. Bueno, me lucí ayer y hoy... Creo que ha sido como un renacimiento en mi. Como que he abierto una nueva ventana en el mundo del zorreo. Como que soy más cochino que antes desde lo de esta tarde.

Y es que queridos, he entrado por la puerta grande al mundo de los smartphones. No tenía yo de eso antes, porque no sabía si me mandarían a Madrid pronto con el traslado, y por no pagar la penalización de 200 libras que me iba a caer si me pillaba uno y rompía el contrato, vivía mi vida feliz con mi móvil mono, moderno y precioso de toda la vida. Pero no era smartphone. El caso es que como me han comunicado que para que me manden a Madrid, aun me quedan, como poco, un añito o dos, pues yo ya me he modernizado y me he pillado un estupendo HTC Sensation XL que me encanta, que tiene de todo, y que se ve estupendo todo y que envicia muchísimo. Un día me van a atropellar por la calle.

Yo todos mis perfiles de Manhunt, Recon, etc etc, me los borré hace una temporada porque no los usaba para nada porque ya sabéis que lo mio es una barra, una copa, un estar desnudo, una pierna cruzada. Pero claro, es que lo que ofrecen los smartphones, es mucho. Lo de que te digan a cuantos metros tienes un empotrador y que sea tan instantáneo me parece bárbaro. Y mira, que me lo he puesto todo de una vez.





Y claro, ha empezado un reguero de hombres aquí al lado de mi casa, terrible. Horroroso. De no poder vivir. De ir al supermercado y en vez de coger el azúcar, estar todo el rato dándole al “refrescar” a ver si me sale uno detrás de los congelados. De estar en el super y volverme a casa con unos doritos porque se me ha olvidado lo que iba a comprar. De estar en la estación de tren para ir al aeropuerto y meterme en el tren que va más lleno a ver qué sale de ahí. De estar en el gimnasio y abrírmelo todo y ponerme a ver quien es el que está a 10 metros y quien es el de los 25. Lo más original y fascinante que me ha pasado es que en la crew room, la oficina de la tripulación en el aeropuerto, los abro todos, y no se acaban de abrir. De bloquean! Es como estar en un concierto de Lady Gaga. Claro, todos azafatos... todos maricas... somos unos mil... pues el móvil no da a basto. Me parece glorioso. En la smoking area si que se llega a abrir, y allí están a 5 metros el de los 5 metros y a 10 metros el de los diez. Es un sin vivir para mi.





Pues bueno, hace como unos días...tres días, coge un vecino mío que vive a 127 metros, y me escribe. Él se llama David. Es como muy rollo oso así como bruto y la foto es como de estas que tu sabes que este te escupe y te dice “oh yeah oh yeah”. Muy mono de cara y de cuerpo muy bruto y empotrador. Vamos, muy estupendo. Yo le escribo así y le contesto de vez en cuando con la cosa esta que se crea entre los dos de decir que a ver cuando quedamos de una vez. Resulta que es azafato de vuelo también. Muy propio. Seguimos hablando y tal y ayer coge y me dice que porqué no me acerco a su casa. Que está sólo. Y me manda unas fotos de su pito como que muy fabulosas. Un pito así como largo gordo y terminado muy en seta. Yo no le mando nada de pitos porque tengo unas fotos muy normales en las que salgo muy mono y me parecen más elegantes desde luego. El caso es que ya me empieza a calentar y ya me empieza a decir las cosas que me quiere hacer. Y mira, yo ya cuando me dijo lo que me quería hacer y vi que era cruzar la calle, porque 127 metros es nada, pues dije: Pues mira si, voy. Porque lo de quedar y tener que coger el metro, paso, pero esto, que es como ir a sacar la basura, me parece mucho más estupendo.

Y mira, me duché y para su casa que fui.

Aquí al lado. A 127m vamos. Torcer la esquina y a la siguiente esquina. Una cosa estupenda. Y llegó allí, me abre la puerta y me lo encuentro tal y como en la foto. Muy mono y bruto y hombre. Nada marica. Menos mal que vivo en un barrio estupendamente suburbio, y se ven cosas estupendas por la calle de vez en cuando. Como él. Y nada, yo muy avergonzado, cojo y entro y la casa, me abre una pepsi max y nos ponemos en el sillón a hablar. Yo cortadísimo, claro. Porque era como que piensas: todo esto de hablar es pa na porque lo que hay ya es que chupársela y punto... que pa eso he venido. Pero claro, un poco de hablar... pero claro sin alcohol y sin bar... a mi se me hace raro. Pero mira, allí estuvimos contándonos cosas de los vuelos, de los pasajeros y de las peripecias. Y ya de repente, a mi me da como un arrechuchón y ya me acerco y me pongo a darle unos besos horrorosos de tremendos y como de mucha saliva. No eran los mejores besos de la vida, pero vamos, que no estaban mal Además él tiene esa barba de tres días estupenda y un cuerpo de estos de brazos que dices: asfixiarme por favor y párteme una costilla del apretón.

Y ya allí en el salón, me quita el pantalón y me saca el pito. Con esa luz de la tarde que entraba por la ventana y esos ficus y esa mesa de ikea que tenía el muchacho. Y se pone a olerme muchísimo el pito por encima del calzoncillo, como si estuviese oliendo hortensias. Una cosa muy típica, porque se ponía como muy animal. Yo pensaba para mi que el muchacho el pobre no iba a oler mucho porque me acababa de duchar, así que lo que hacía era apretar con los músculos traseros del pito mucho, para que saliera un poco de líquido pre seminal y el muchacho oliera algo decente. Y yo ya, pues claro, cogí y como pude le saqué su pito así como pude, y se lo retoquetee muchísimo. Yo creo que lo mejor en estos casos es sacarles el pito cuanto antes, porque desde luego lo de tocar un paquete por encima del pantalón, con la mano, a mi me parece super hortera y me recuerda muchísimo a Terelu haciéndole el pimpum a Pipi Estrada en la discoteca aquella tan horrible. Cuando me pongo a hacerlo es como que me veo con uñas largas así de color nacarado. Horrible. Mejor sacarla enseguida.

Ya como había una liada muy fuerte en el salón, me dijo que nos fuéramos a su cama, y allí que nos fuimos, con los pantalones por los tobillos los dos. Y ya allí como que yo me tumbé en la cama o mejor dicho, me tumbó de un empujón, que me encantó, y me sacó el pito y me lo chupó muchísimo con mucho hilillo de babas que le salían al muchacho y como que hacía como muchos bufidos de ballena cuando salen a respirar a la superficie. Y luego se puso de pié y ya yo se la chupé en plan estupendo que es como hay que chuparle el pito a un empotrador. O sentado, o de rodillas.

Y cogía y me apretaba muchísimo la cabeza y me daban las estupendas arcadas y lagrimones que tienen que darte si de verdad eres una cerda terrible, y se me ponía la baba como grumosa y entre las lágrimas y los hilillos de babas, se formaban unos cacao alrededor del pito y de los huevos, que aquello parecía una caseta de feria con las cuerdas de los farolillos enganchadas a lo loco pero sin farolillos porque ha llovido.

Hubo un momento glorioso que estaba yo muy chupándole el pito y de repente miré para arriba. Veo que me mira muy firmemente y de repente se hace así como un arretrancamiento de gargajo y coge y me lo deja caer así como si fuera un goterón de pintura titanlux. Y mira, como estábamos en ese plan, yo lo dejé que cayera muchísimo en su pito y ya como bien cerdo que estaba, cogí y se lo chupé más. Yo creo que se dio cuenta que yo estaba suelta, y cogió y me dio así como un tirón para arriba, nos tumbamos en la cama muchísimo y entre un beso y otro cogió y me tiró otro escupitajo a la boca. Yo no sabía que hacer, si sonreír, tragar, mirar al rodapiés de la habitación... un sin saber. Y mira, lo único que se me ocurrió es escupirle a él también. Y luego el me escupió muchísimo de nuevo. Y ya nos escupimos los dos a la vez con las bocas repegadas, que lo que parecíamos era esto:




Y ya cuando estábamos muy escupidos, que a mi me pareció en un momento, que parecíamos Pili y Raquel, en el recreo, riñendo porque yo salto mejor a la goma que ella, cogió, se puso en pie, me tiró así de las piernas para adelante como cuando vas a estirar las sábanas de la cama, me puso las patas en sus hombros, yo de repente sonreí muchísimo y no supe que decir porque ya sabía lo que iba a pasar, así en esa postura se puso el condón, que yo era como que seguro que mientras se lo ponía, como el pito ya apuntaba hacia mi culo, mi culo hacía así como cuando una flor florece en plena primavera a cámara rápida, y de repente, me puso el pito en el culo, el síndrome del empotrado dispuesto y abandonado se apoderó de mi.... y me conejeó.

Porque no es que me empotrara bien y como debe ser, que es como así fuerte profundo y pausado. No. Este muchacho me conejeó, que es como que te la mete y saca sin mucha profundidad y así como con un ritmo muy rápido y como alocado y suena muchísimo el lubricante como haciendo pompitas y como que los pelos de su pito y los de mi culo se mezclan mucho como en un barrillo así rápido y espumoso. Yo me entiendo.

Y ya cogió y el muchacho se corrió mucho, que yo lo noté porque tengo el culo de sensible por dentro como la palma de las manos, y yo como que lo abracé internamente con los músculos del culo así como en plan bonito.

Y ya nos vestimos, nos dijimos lo de que que bueno y que hay que quedar y que si y que blablabla, y que ya hay que irse uno porque ya no tiene sentido estar allí, más que nada porque tras la empotración, aunque sea conejeo, reina un peligro inminente de cagarse vivo delante del muchacho tremendo. Y ya yo llegué a casa, me mandó el mensaje de después, que fue un “ ;-) “ y yo le mandé un “ ;-b “ precioso.


Y que sepáis que aquí no acaba la cosa. Porque esto fue ayer.... ya veréis lo de hoy....


viernes, 23 de marzo de 2012

LOS PELOS DEL CULO

Bueno, pues ya estoy de vuelta. A decir de verdad, estoy de vuelta hace una semana. Pero tanto volar y tanto descontrol, me ha impedido ponerme de nuevo con vosotros.

El viaje a Italia ha sido de lo más bonito. Maravilloso. Mira que Italia no es un viajazo exótico ni mítico... a decir verdad, ir a Italia es algo que sabía que tenía que hacer, pero no era un destino preferente... Pues lo he disfrutado como pocos viajes he hecho. A su estilo, porque ha sido un viaje muy con mi madre todo el tiempo las 24h sin separarse de mi, pero disfrutabilísimo. Sobre todo por verla a ella tan maravillada, tan alucinada, tan feliz. La mujer nunca había salido de España, tan sólo a Gibraltar a comprarnos pantalones, y mira que ella ha ido con su trabajo a sus congresos de medicina y tal y pascual, pero mi padre, así de turismo, nunca la ha querido sacar porque el hombre es muy bueno pero un poco raro. Y ya ella se lo merecía. Yo me he emocionado mucho viéndola a ella tan emocionada.





Roma es maravillosa. Tan caótica pero tan sublime. Con tanto que ver. Nunca se acaba. En cinco días vimos todo lo que se puede ver que es pecado perderse pero aquello da para estar una semana y no cansarse nunca. Hay ciudades monumentales en el mundo pero más que Roma? Florencia es una exquisitez, muy sublime, muy pija, muy provinciana, muy sibarita... muy ella. Me recordó a Córdoba. Tan agradable de pasear... y de repente tan llena de obras de arte supremas. Con su Plaza de la Señoría, llena de estatuas de maestros del Renacimiento así, a lo loco, como puestas en un tablero de ajedrez. Un tesoro. Y sus iglesias... y su Duomo, que pasa por ser la iglesia más bonita que he visto nunca (por fuera, que por dentro no dice nada). Es como un joyero. No se lo cree uno. Y el David de Miguel Ángel flanqueado por los Esclavos... en la Galería de la Academia... tantas veces lo he visto, tanto me lo he imaginado... me esperaba muchísimo de él... pero no tanto. Es la estatua más maravillosa que he visto nunca. Uno se sienta frente a él y se apaga el mundo.





Y Venecia simplemente es un lugar que es único absolutamente en el mundo. Algo mítico que sigue vivo, una cosa que no se puede creer. Un monumento toda ella, con palacios y palacios a cada cual más vehemente. Una filigrana de mármol toda ella en el agua. No se puede creer ni uno se hace una idea de como es, por muchas fotos que se han visto, hasta que uno está allí. Lo de pasear por la noche por sus calles, cruzando canales estrechísimos con una góndola pasando por debajo en silencio, y otra de repente torciendo una esquina al fondo, es simplemente, mágico.

Pero bueno, dejémonos de estas cursiladas, que lo mejor es ir allí y verlo. Me he quedado con las ganas de salir, sobre todo en Roma...ya será de nuevo. Sólo puedo comentar una cosa sobre los Italianos. Para nada son tan monos como se dice. Vamos, yo vi los de los dedos de una mano... un taxista, un autobusero y los seguratas de los Museos Vaticanos. Y los maricas son... como os diría... van todos con crestas-tupé, gafas de pasta, pantalones de pitillo, bigote algunos, bolsos y van en manadas por la Vía Condotti gritando. Un espanto.


Total, que hoy os hablaré de los pelos del culo y todo lo que ello significa para la vida marica de cada uno.


LOS PELOS DEL CULO


Hay mucho de oscuro y prohibido o tabú en este tema. Los pelos del culo son una cosa de la que nadie quiere hablar nunca mucho . Es algo así como cagarse en un pito cuando te la meten. Una de esas cosas que no se entiende porqué, da como reparo hablar y comentar pero una cosa de lo más normal del mundo, que ha existido toda la vida y seguirá existiendo. Además cagarse en un un pito une mucho. No me cansaré de decirlo.

El caso es que los pelos del culo parece ser que solo abundan en los hombres. Hay mujeres que también deben tener, digo yo, pero son las menos. Yo le pregunto mucho sobre estos temas a mi amiga Maika pero ella me dice que no suelen tener. Menos mal, porque ya me la imagino yo a ella echándose mascarilla y antidesrizante en el culo, con lo que ella es, para ponerse los pelos del culo lisos como los de una catequista.




Dedicaremos esta entrada a hablar de los pelos del culo con caca y los pelos del culo con pito.


Hablemos de cuando uno hace caca y tiene pelos en el culo. Creo que es de lo menos avanzado o evolucionado que tenemos los hombres. Es...como diría yo... como poco práctico. Depende mucho de la caca que se haga, eso está claro, pero el caso es que cuando uno hace una caca pegotosa y se limpia, los pelos agarran la caca de mala manera y no se puede uno nunca terminar de limpiar bien. Además claro, el pelo con la caca se ensortija muchísimo más así en forma de pegotones como tumorales, y queda como una plasta horrorosa que es muy difícil de quitar. Yo lo he intentado mucho pero es que hay que raspar tanto, que te da la sensación de que te vas a hacer una pitera en el culo en vez de limpiarte todo. Así que yo, cuando pasa esto, siempre recomiendo que lo mejor es pasar por la ducha y darse así como un chorro fuerte.

Hay veces, que claro, no puede uno pasar por la ducha... y por más que se limpia, siempre quedan los restos de caca pegados en los pelos del culo. Los consabidos tarzanillos. He de decir, que hay veces que cuando ya están duros, son graciosos de tocar. Es como comerse las uñas... yo me entiendo. No estoy diciendo que yo me coma los tarzanillos. Hasta ahí podría yo llegar, pero es como una cosa así como que es adictiva de tocar. Bueno, yo me entiendo. Te quedan dos. O pasarte un peine para arrancártelos, o simplemente dejarlos ahí hasta que te duches, que es lo que yo hago y supongo que hacemos todos. Ahora habrá muchos que pondrán el grito en el cielo porque dirán que me dejo los tarzanillos de un día para otro hasta que me ducho... pero vamos a ver si ahora aquí todo el mundo que tiene pelos en el culo, cuando se limpia, se le queda el culo como el de un bebé. Pues no. El culo se queda un poco como una pared andaluza encalada con piteras y ya está.

Hay veces desde luego, que no se sabe como, la caca es de estas cacas fantasmas, que las haces y de repente miras en el váter y no hay nada. Nunca me imaginaré como hace el váter para tragársela así de en plan bien. Estas son muy cómodas, porque salen normalmente duritas y brillantes, y no suelen enredarse en los pelos del culo. Son las más cómodas sin duda. Hace mucho también, lo de tener los pelos del culo ordenados. Yo he visto pelos del culo como a mechones y calvas, horrorosos...como cuando un padre se levanta de la siesta. Lo más recomendable es tener los pelos del culo como yo los tengo, creo yo. Que es así como cuando de pequeños en el cole te enseñaba el profesor los efectos del magnetismo y ponía limaduras de hierro en un folio y luego colocaba un imán debajo... así con esa forma tan como de señal de tráfico que dice: POR AQUÍ, POR FAVOR.




Y ahora, comentaremos lo de tener pelos en el culo y ser marica del todo, es decir, que te la metan con pelos en el culo.

Es, desde luego, otra cosa que está por evolucionar. La cosa es que como normalmente hay que echarse lubricante en el culo, lo que suele pasar es que aquello se mezcla con los pelos de mala forma y en vez de parecer un culo marica dispuesto a ser empotrado, pareces Isabel Pantoja echándose aftersun en una piscina de Miami.

Aun así, el lubricante es muy necesario a no ser que el culo no te cierre ya. Los primeros planos de los culos enlubricanteados con los pitos duros empujando son horrorosas. Se ven los pelos como repegados en el culo como de haber sudado mucho... como con los pelos muy largos, la piel tan blanca o rojiza... a mi me recuerda mucho a lo que tendría que ser el pecho de Julián Muñoz sudado debajo de la camisa paseando por Marbella. Un espanto vamos. El caso es que así se pone, y luego ya es mucho peor, cuando el pito empieza a empujar y los pelos se estiran o se pegan en el condón así con todo el lubricante. Es como muy desagradable. Yo siempre me imagino esos pelos así de pegotosos, en la boca, y te da como muchísima peor impresión. Nunca lo he visto agradable de ver... y mira que en las pornos, se ponen con esos primeros planos, con esos brillos en el culo, esos pegotones... el condón con la goma que no pega nada con los pelos pegados...es como el aceite con el agua, que no casa. Un horror. Lo que pasa es que luego da mucho gusto pero si uno se retrae a lo que es estéticamente, a mi que no me digan. Es muy como los nuevos ricos, que no tienen gusto para nada... pues esto lo veo yo mucho como de nuevo marica, que todo lo que sea sexo marica es excitante y tal, y para nada.

Otro tema es ya cuando te la han metido del todo. Como soy de la máxima de que “cuando te la están metiendo, todos son monos”, nunca me pongo a pensar en como se verán los pelos de mi culo estándose estirando muchísimo y casi arrancándose a causa del empotramiento. mucho peor pensar, que una vez te la están metiendo, hay muchos pelos que se arrancan y sin querer, se te meten dentro del culo ayudados por el pito que te están metiendo. Esto es, el pito te mete los pelos para adentro. Suena como a que se te enquiste ahí todo muchísimo, no me digáis que no. El caso es que yo, para aquellos que con más cortados y como más vergonzosos, siempre recomiendo, en vez de decir: “me la han metido, me han follado, me han empotrado o me han dado por el culo”, decir simplemente, “me han metido los pelos pa dentro”. Suena más light... bueno... según se mire...

Luego viene lo de imaginarse que dentro de tu culo se te han quedado pelos tuyos arrancados con la empotración y hasta pelos a lo mejor del empotrador, que se han enganchado muchísimo a los tuyos y también han acabado dentro. Yo todo esto lo veo muy de que David Attemborough te hace un reportaje junto a tu culo de pelos arrancados y pegotes de pelo lubricados, así como muy cerca de todo y él como analizándolo todo muchísimo con unas músicas de fondo muy de los documentales de la BBC Planet Earth.




 Además, mucho más a mi favor, cuando al entrar y salir el pito del culo, los pelos como que se meten con el pito y luego salen pegados al pito así como si fueran unas anémonas de mar mecidas con las corrientes.

Yo lo veo todo como entre que es natural y entre que está todo muy equivocado.

jueves, 1 de marzo de 2012

CELEBRITIES II


Queridos todos y todas. Continuo hoy y cierro aquí la saga Celebrities, de la que podéis seguir AQUÍ su pasada y primera entrega.




Y comenzaré hablando de aquella vez que vi a Mayra Gómez Kemp en la tienda de congelados en la que trabajé unos meses. Es una historia bastante carente de gracia pero mira, estaba yo reponiendo la judía troceada plana, y de repente me dijo mi hermana Miguel, encargada de esa tienda: 

-Mira a tu derecha que tienes a Mayra Gómez Kemp rebuscando en los congeladores.

Y efectivamente, allí estaba ella, con un abrigo de plástico del bueno negro, largo, con sus gafazas de sol y su inconfundible pelo Mayra. Yo cuando la vi, no me lo podía creer. La gran diva que tanto me ha inspirado junto con Massiel y Nati Abascal. La mujer en la que pienso cuando subo y bajo los pasillos de los aviones porque me pienso que en vez de un pasillo son unas escaleras y entonces me hago mis Mayras siempre que puedo. El icono más icono de la Televisón Española junto con Ana Blanco... en fin, todo lo que significa Mayra. Pues allí estaba. Comprando pimiento tricolor.



Claro, yo me puse de los nervios. No sabía si hacer algo o quedarme parado a disfrutar de como ella miraba y remiraba la oferta de 2X1 que había con cada bolsa de pimiento tricolor troceado. Finalmente se llevó la oferta, se fumó un cigarrito en la puerta esperando vete tu a saber el que, y se fue. Fue un momento flash en mi vida tremendo que aunque no tuvo nada de interacción, tuvo mucho de petardeo y de autoexcitación. Fue lo más parecido a ver al mayor y más tremendo empotrador del mundo comprando popper y arneses de cuero en alguna sex-shop del Soho.





Pero sin duda, de todas las experiencias con celebrities que he tenido, la que viene ahora es la más vehemente de todas.

Corría el año...2001, que yo recuerde. Estaba yo en la Universidad Complutense de Madrid haciendo segundo de carrera y cierto día, entre unos amigos y yo nos pusimos a buscar cosas del Un, Dos,Tres en internet. No sé como llegamos a una web sobre Las Hermanas Hurtado, y mira, no se sabe porqué nos dio por mandarle un mail al webmaster. A los varios días, sin esperarnos nada, de repente contestó. Y contestó firmando con un Paloma W. Claro, nosotros pensamos enseguida que podría ser Paloma Hurtado, la grandísima tacañona del programa pero nos pareció del todo imposible. Aun así, le seguimos escribiendo con la idea de re-hacerle la web con un diseño más mono. Y esa tal Paloma W siguió contestando muy eufóricamente hasta el punto de que empezó a mandarnos fotos privadas de su boda, de sus dos hermanas, de su madre, la maravillosa Mari Carrillo, en fin, documentos que tan sólo podían ser de ella. De la auténtica Paloma Hurtado.

Es más, ella nos llamó desde Orlando, donde vivía desde hacía ya años puesto que se había casado con un señor. Un tal Pat Wolf, de ahí que ella firmara con esa W. Nos llamó mucho y le empezamos como a rediseñar la web. Algo que nunca acabamos, por cierto. Y ella, nos puso en contacto, en agradecimiento, con el director de un conocidísimo musical que se estrenaba en Madrid en breve. Mis amigos fueron al estreno y todo pero yo no pude asistir porque me pillaba de viaje en Berlin (como no...), pero bueno, no pasó nada porque ella luego, para tener el detalle conmigo, cogió y me puso en contacto con sus hermanas, Fernanda y Teresa Hurtado, para ir a cenar con ellas y el director del musical, íntimo de la familia.

Y aquí viene la tremenda anécdota.

El director, Fernanda, Teresa y yo fuimos a cenar al “Si Señor”, un restaurante mexicano de la Castellana, en Madrid. Ellas dos vivían con su madre, Mari Carrillo, en la Calle Madrazo de Madrid. Creo que se mudaban por problemas de nosequé o algo por el estilo. Me lo contaron al disculparse de como tenían el salón de cajas y cajas del Corte Inglés, ya que el director y yo subimos a su casa a por ellas. Para mi era como estar en otra dimensión. ¡Estaba en la casa de las Hermanas Hurtado!. ¿Hay algo más petardo-marica-trasnochado?. El caso es que desde allí, nos fuimos en taxi al Si Señor, y allí, sin más, nos pusimos a beber muchas margaritas. Pero muchas. En jarras, vaya. Yo no sé ni lo que bebí...ellas también... no paraban... él menos, pero también le dio al pitraque. Y claro, el alcohol hace sus efectos si tienes esa suerte, claro.





Lo primero de todo es que me contaron unas historias maravillosas sobre famosos y famosas que no contaré aquí porque se haría una entrada larguísima y la verdad, contada por ellas es como tenía su gracia. Y luego, me contaron también unas historias vehementes de ellas mismas. Estuvieron por ejemplo en una fiesta en Miami, del dueño de Adidas, en un yate. Esto serían los años 80... y el dueño se quiso tirar a Fernanda, la más despierta de las dos. A Teresa se la veía con algo de tara, la verdad. Y ella accedió...se fue al camarote, le dio un apretón, se fue al baño, se cagó, se duchó porque dice que aquello no se podía limpiar, se puso la ropa, ya no folló con él y al bajarse del yate las dos en el puerto, al coger el coche que las llevaba de camino al hotel, Teresa le preguntó a Fernanda:

-Huele a caca no?
-Si, he sido yo que me he cagado en el camarote del hombre este, no me he poddo limpiar del todo y tampoco me ha podido follar. Llevo mierda en las medias.

Y así era. Yo me meaba de la risa porque ellas eran muy vehementes contándolo todo. Como con tara, pero vehementes. Y Fernanda se fue al baño a mear. Y tardaba. Tardaba mucho. Tanto, que Teresa y yo fuimos a ver si todo estaba bien, y lo que nos encontramos fue del todo desolador e insólito del todo. Fernanda Hurtado yacía tirada en el suelo con su traje de chaqueta rojo total, encharcado de pipis y porquerías, con medio cuerpo metido en el cuartito del váter y otro medio cuerpo fuera. Se había cogido tal pedo que supongo que se sintió indispuesta y ya en el baño le dio la mareona esta que a todos nos ha dado alguna vez de sentarte, ver que te sientes Whitney Houston en la bañera, y terminar casi como Carmina Ordóñez, también en la bañera.

Teresa enseguida puso el grito en el cielo, que casi lloraba y todo. Yo inténtando levantar a la Hermana Hurtado del suelo que no sabía por donde cogerla, el director que vino porque tardábamos mucho y se puso a llamar a una ambulancia, Fernanda que solo soltaba como mugidos y como balbuceos en un estado muy alcohólico estupendo. En fin, que era muy muy tremenda la escena.

La ambulancia vino enseguida y allí en el mismo baño, que los camareros lo bloquearon, le hicieron como los checkeos y vieron que tampoco era para tanto. A decir verdad, ya quisiera yo que me subieran las copas como le subieron a ella aquella noche. Yo iba bueno, de todas formas. Y en una silla de ruedas la sacaron por todo el restaurante, que la gente miraba mucho porque claro, todo el mundo se había dado cuenta de que algo había pasado, y allí detrás de la Hermana Hurtado desmayada del pedo fuimos Teresa, el director y yo, camino de la calle.

La metieron en una ambulancia y el director me dijo que me fuera con Teresa en la ambulancia. Yo pensaba que las ambulancias no eran tan enormes pero mira, no sé como lo hicimos, que cupimos Teresa, yo y una enfermera. Al subirla a la ambulancia, un camarero mexicano le dijo a Teresa:

-Pese a la cogorza, el Un, Dos, Tres fue el mejor programa de la televisión!

A mi me encantó... en que momento... él sería también muy fan.

El caso es que en la ambulancia, ella ya como que cayó en el sueño profundo del pedo gordo y ya no dijo nada más... y su hermana, muy preocupada la pobre, estuvo todo el rato cogiéndole de la mano como muy que pensaba que se moría. Yo como ya estaba muy enterado de como eran los massieleos y los natiabascaleos y sabía perfectamente como era la situación de Fernanda, le decía a Teresa que eso se le pasaba a la mañana siguiente y que lo mejor era que le tuviera preparados unos buenos gazpachos y mucha agua para el día siguiente. Yo no sé si me tomaban en serio o pensaba que iba en la ambulancia con ella Maria Teresa Campos ya en su ancianidad.

Llegamos a un sitio que se llama el CEU de San Bernardo. Como una especie de ambulatorio de urgencias que yo no sabía ni que existía. Y allí también, llegó el director en taxi al momento. Y allí la acostaron enseguida y le pusieron un suero, por si acaso. Teresa seguía accidentada perdida y como sintiendo aquello como el fin del mundo. El director, bastante tranquilo, ya empezó a hacer alguna broma que otra (para que os lo imaginéis, físicamente, era como Moncho Borrajo). Yo, que era sábado por la noche, de lo que tenía ya ganas es de que solucionara un poco el tema, se fueran a dormir, y yo me pudiera corriendo ir al bar Nike (punto de encuentro total de Chueca) con todos mis amigos, a contarles de donde venía y todo lo que había visto. Me imaginaba que pondrían la misma cara como aquella vez que en un domingo por la mañana, salí de medio follar en el hotel Meliá Madrid con un medio empotrador, nos fuimos a misa a la Almudena (no me preguntéis porqué), el se fue al aeropuerto que venía de Belfast, y yo me metí en Space. Lo contaré otro día, que esa es buena.

Hubo un momento que ya Fernanda empezó a reaccionar. Teresa le hacía alguna broma estilo: 

-Cariño, quieres una margarita?

Y Fernanda levantaba el dedo así haciéndole la peseta, con el suero pillado ahí mismo, sin abrir los ojos ni hacer nada más. Una escena sublime.

Finalmente, a esto de las 2 supongo que sería, la cosa ya se normalizó, Fernanda incluso se pudo levantar y cogimos un taxi hasta su casa, en la Calle Madrazo. Allí subí de nuevo y hasta fui a hacer pipí al baño, que era el baño donde hacía pipí Mari Carrillo. Yo me senté un poco en la taza por dejar puesto el coño donde lo pone ella, que coño!.


Para los que leéis desde otros países, estas son las Hermanas Hurtado en el programa de televisión que las hizo famosas. El Un,Dos,Tres. Mayra aparece también al principio del vídeo. Paloma en el centro, y Fernanda y Teresa a cada lado.




Y al Pasapoga que me fui, creo recordar, con un pedo ya más bajado de lo común, claro, pero de repente yo me decidí a superarlo. Y fui a todo. Pasapoga, Still, Space, People y Sundance. Aquella época en la que aun se podía salir sin parar por Madrid a gastar lo indecible y a desencajarse vivo.







Mañana a las 7 de la mañana, vuelo a Madrid a recoger a mi señora madre, y desde Madrid, me voy con ella a Italia 12 días. Roma, Florencia y Venecia. Es su primer viaje fuera de España Bueno, la mujer ha estado en Gibraltar a comprarnos pantalones... Ella se lo merece y allá que nos vamos. No habrá massieleo alguno, creo, porque no la puedo dejar sola, pero bueno, en Florencia tengo una amiga así que igual una noche, mi madre se queda en el hotel y mi amiga me saca un poquito, pero será un viaje muy tranquilo, pausado (no le puedo dar la maratón que yo me daría de andar y andar) y sobre todo muy entrañable. Seguro que me lo paso pipa igualmente, porque mi madre, hoy por skype, me ha preguntado si la laca la puede facturar y cuantos botes... ella es así.

Así que volveré el 12 con nuevas historias y si algo ha pasado en Italia, espero contároslo con más pelos que señales. Señor mio de mi vida protégeme para que los Andreas Minguzzis no sean allí parte del mobiliario urbano, sino soy capaz de meter a mi madre en un bus turístico de 12h y yo irme a los parques a trabajar de culo en una zona de cruising.




miércoles, 22 de febrero de 2012

CHUPARLA CON ARCADA Y LAGRIMÓN

Y si el otro día hablábamos de la empotración en todas sus fases y acometidas, hoy hablaremos de chuparla con arcada y lagrimón. El mejor complemento a una buena empotración y lo mejor que se le puede hacer a un empotrador cuando lo conoces y sabes que sólo te va a durar un ratito porque o bien vas pedo o bien estás en un bar de desnudarse y es última hora. Yo me he dado cuenta ya de que los empotradores no sirven para novios o maridos porque el mundo está muy mal, es muy fácil que te la metan por ahí o meterla por ahí, y nada mejor que saber por ellos y por nosotros mismos, que siempre va a haber uno mejor que te puede empotrar a gusto. Así que lo mejor, hasta que uno se echa marido, es que te la meta todo el que pueda y quiera y punto. Yo cuando me fui de Madrid me fui con esa satisfacción de poder decir: me la ha metido todo el que ha querido.




Y es que, tengo la cosa de poder decir, que he chupado muchos. De todos los tamaños, longitudes y espesores. Iba a decir de todos los colores, pero no. A un negro nunca se la he chupado porque es que no me llaman nada hijos. Me imagino además que el pito los deben tener más negro aun todavía, y luego el glande debe ser como muy rojo y blanco y no sé, no me veo yo. Algunos son monísimos desde luego, y tienen unos cuerpos mucho mejores que los de los blancos, pero no me veo con ellos. A mi que me venga uno de la Europa del este o del ámbito mediterraneo... que con eso, me conformo.

El caso es que lo primero que hay que decir sobre como se chupa un buen pito, es que lo más bonito que te puede pasar son dos cosas. O que empieces a chupársela blandita y tu ya se la pones dura a tu manera, o que te la meta dura del sopetón, que esto también suele ser precioso. Hablaremos de las dos vertientes.

Que te la meta blandita y tu ya se la pones dura es ideal. Y sencillamente lo es, porque uno piensa: verás como me llevo los honores de ponérsela dura en mi boca y soy tan cerdo y tan sumiso y tirado, que a mi es que me da igual que me toque o no. Yo lo que quiero es quedar de guarra y punto. Además suele ser cuando estás con el empotrador de pedo fuerte, con una borrachera de estas imposibles. A mi me ha pasado mucho. La cosa suele empezar como con los besos de siempre, que me los salto porque eso es siempre mover la lengua entre los dos como haciendo arroz con leche, y no tiene mucho más que comentar, salvo algún escupitajo que te eche en la boca, si tienes suerte. El caso es que una vez ya tu sentado y el de pie, lo bonito es que directamente, uno se ponga a chuparle los huevos al empotrador. Yo me he dado cuenta que les encanta. Hay muchas veces que parece que te estás comiendo un buñuelo de viento, porque es como una cosa entre dura y blanda muy rara de tener en la boca. Además es precioso que el pito te roce la cara así como flojón, porque uno se queda como muy diciendo: soy una cerda.




Luego ya, uno enseguida se tiene que meter el pito en la boca porque sino, vaya que se le ponga dura sola y ya uno no tenga la satisfacción de que le pase en tu boca. Entonces, lo mejor de todo es empezar a chuparle el glande así como si se estuviera rechupeteando el hueso de una nectarina. Suele pasar, que ya en este nivel, enseguida se le pone dura y uno se pone contentísimo porque comienza lo que es la mamada de pito hecha y derecha. Si el empotrador es así simpático, te suele tocar la cabeza y te rasca así los pelos un poco, que es una cosa muy bonita porque aunque no hay amor en absoluto, en ese momento si que hay como una especie de falso cariño absurdo que uno siente siempre como diciendo: ay por dios si luego me pidiera de salir... que feliz sería. Luego hay que volver a la realidad y saber que no te lo va a decir, pero si te acaricia la cabeza, hay que pensar eso siempre y agarrarse de las piernas del empotrador por detrás con las dos manos, así como si estuvieras en el buffet de un hotelazo con un hambre tremenda. Yo lo hago siempre y me siento muy yo.

En el caso de que te meta el pito duro de repente y sin prolegómeno alguno, la cosa cambia. Esto suele pasar cuando estás con el empotrador en un bar de desnudarse, y todo el mundo tiene el pito duro. Además, si te metes en un baño con él, es porque él se ha estado tocando así por debajo en la otra punta de la barra, como para dejarte ver que quiere poseerte, y ya con eso él mismo se la ha puesto dura, con que ya no hay mucho prolegómeno que hacer. Bueno si, lo de los besos esos que os digo pero vamos, que ya una vez está dura, lo típico es que ya te arrodilles en un señor baño como dios manda, y como en los bares de desnudarse los hombres son muy bruscos, normalmente te la meten así de sopetón y tu ya lo que haces es chupársela muchísimo y punto, con cuidado de no perder el equilibrio porque estás de cuclillas en un suelo más tóxico que el reactor número cuatro de Fukushima, y si te caes de culo, lo menos que vas a coger es una clamidia, una gonorrea, una miriam, una desiree y una toñi. De todo vamos.




Es muy interesante que muchos, si son empotradores de verdad, empiezan por cogerte la cabeza así como por los dos lados, con las manos abiertas y ellos te dirigen. Esto es una maravilla porque te sientes tan tan tan taaaaaaaaaaaaan cerda, tan tan tan taaaaaaaaaaan sometido y tan tan tan tan taaaaaaaaaaaaan que sólo sirves en la vida para eso, que te dan como unos calores tremendos y lo que quieres es ya quedarte así para el resto de la vida. Luego ya te puede el tocar los pelos como decía yo antes pero si el te coge la cabeza primero, es muy muy buena señal. Yo creo que es como una reminiscencia de aquellos maravillosos tiempos en los que el hombre estaba más animalado y era más primitivo y sólo quería sementalear por ahí a las pasivas. Luego ya, si de repente lo que hace es hacer de campana y meterte el pito así con su ritmo, sin tu tener que moverte, lo que te tienes es que mirar en los calcetines cuanto dinero tienes, para que lo primero que hagas en cuanto acabéis, es invitarle a todas las copas que quiera, que el muchacho bien se lo ha merecido.

Chupar un pito tiene mucho arte escondido por detrás. Es súper importante que no se rocen los dientes con el pito, que eso suele doler...aunque hay empotradores que les encanta pero mira, lo veo una horterada que eso le guste a alguien. Es más bonito un empotrador con sus piernas tan tremendas, con su pecho y con sus brazos así muy asalvajado, pero que le guste que se la chupe una señorita, no el demonio de tasmania.

Y ya uno, se pone a chupársela como siempre se ha hecho desde que el mundo es mundo. Esto ya no hace falta que se comente mucho porque total, es siempre lo mismo. Mucho lengüetazo y mucha saliva. Pero si que hay que comentar por supuesto el hecho de chuparla con arcada y lagrimón. Yo me he dado cuenta que mucha gente no lo hace, y es súper importante hacerlo y desde aquí animo a todo el mundo a que lo haga. Sobre todo, porque si eres de verdad un grandísimo o grandísima felador/a, chuparla con arcada y lagrimón es vital para tu día a día.




La arcada y el lagrimón sobreviene cuando uno coge, abre muchísimo la boca y se mete el pito todo lo más posible hasta que tapona la laringe y ya uno no puede respirar. Se nota muchísimo el pito dentro de la boca que te llega hasta la garganta y por supuesto, mucho tiene en cuenta que el pito del empotrador sea enorme. Si es chico y fatal, igual lo que te da es por estornudar. Pero sino, automáticamente, te sale la arcada y el lagrimón. A mi me encanta porque claro, uno se mete el pito hasta el fondo y se queda completamente inútil. Yo creo que es mucho más de dejados y de tenerse menos amor propio, que que te empotren, fijate lo que te digo.

El caso es que la arcada y el lagrimón son fundamentales. Hay empotradores, si lo son de verdad 100%, que directamente sin preguntarte, te cogen la cabeza como os contaba antes, y te meten ellos el pito hasta que te tapan las vías respiratorias. Sin duda, este momento, cuando pasa, se merece que se escuche un aplauso estilo final del Un,Dos,Tres. Yo me pongo de los nervios. Es como cuando me subí de azafato a un avión por primera vez. Una de las ilusiones más grandes que te puedes llevare en la vida. Entonces ya tu, empiezas a hacer de serpiente boa y empiezas a desencajar la boca todo lo que puedas hasta que ya por fin, llega al fondo. No puedo describir la sensación de saber que lo has conseguido porque es estupenda. Es como de sentirte taaaaaaaaaaaaaaaaaaaan marica... taaaaaaaaaaaaaaaan realizado... Y claro, sobre todo, lo que hay es que tener la cabeza en su sitio en ese momento, y ponerse a pensar en muchas cosas y tener en cuenta otras tantas. Por ejemplo, yo, cuando lo hago, siempre pienso: -hay que ver que tremendísimo que soy, que tengo un pito enorme en la boca de un desconocido, y me está tapando las vías respiratorias de lo tremendísimamente que me la he metido!. Es precioso, porque uno intenta respirar, y se da cuenta que no puede! Que está atrancado por dentro! ¿hay cosa más bonita?

La arcada y el lagrimón se produce cuando uno se mueve una milésima con el pito metido. Entonces, la campanilla y todo lo de dentro reacciona al cuerpo extraño, y a uno le da arcada. Yo lo comparo mucho con ser una modelo cerda y bulímica. Las arcadas son muchas y de muchos tipos, pero siempre son como muy exageradas y como de que suena que parece que te está dando un aire. Pero son ideales porque significan mucho para uno. Al menos, para mi. Normalmente, yo aguanto tres o cuatro arcadas seguidas, pero no más. Uno tiene que coger un aire, y luego seguir y que te den otras cuantas. Además, tengo calculado que con unas tres, ya tienes el lagrimón conseguido, que te chorrea por la cara con el pito metido aun en la boca que es una delicia, y yo siempre me acuerdo en esos momentos de si mi madre me estuviera viendo. No sé que maravilloso mecanismo tendrá el cuerpo, sabio como él solo, que con la arcada y el lagrimón, se te espesa muchísimo la saliva y se te pone muy gargajosa. Entonces, es como un lubricante maravilloso que sirve, normalmente, para que luego te empotren directamente. Pero hay también que pararse a analizar lo bonita que queda la escena de sacarse el pito de la boca con las salivillas gargajosas típicas de las que hablo, haciendo hilillos desde el pito a tu boca, como si fueran los telecabinas de la Expo. A mi es que me encanta.


sábado, 18 de febrero de 2012

CÓRRETE, QUE ME CAGO

Hablemos hoy largo y tendido sobre la empotración. Con todos sus entresijos y con todas sus luces y sombras, cacas y pedos, dolores y gustazos.




Y es que al principio duele, pero luego gusta. El fenómeno de que te la metan por el culo es una cosa que se ha llevado siempre y cada vez se lleva más. Que se lo digan a mi amiga Arianna, que a ella le encanta y es mujer con raja, o que se lo digan a mi amiga Kristine, de Letonia, que me cuenta estupendamente cada vez que su novio piloto, monísimo, se la mete y me dice que lo más bonito de todo es cuando el glande hace el resbalón en el culo y se mete para adentro como cuando sacas un altramuz de la cáscara apretando con dos dedos. Hay que desterrar el tabú de que te la metan por el culo porque sin duda, además de un pito en la boca dándote arcada y lagrimón, un escupitajo en la boca de un empotrador mirándote sudado, una copa bien cargada recién servida, el bolso amazona de Loewe o un temazo gordo en mitad de la pista con el pedo crecido, este es uno de los grandes placeres de la vida.

A mi me llevan empotrando desde que tengo 19 años. Me hubiera gustado que me lo hubieran estado haciendo desde que tengo uso de razón, pero claro, no me acordaría. Igual soy marica porque me empotraban ya dentro del coño de mi madre, cuando yo me daba la vuelta en su vientre y mi padre se la metía conmigo ya crecido dentro. Me hubiera gustado saber si mi primera felación fue ahí dentro y ya salí con todo claro en la vida, pero como no me acuerdo por desgracia, desde los 19, tampoco me parece mal.

La empotración es estupenda y te hace sentir muy muy marica. Yo creo que disfruto más del hecho de pensar que me la está metiendo un hombre por el culo, que del propio hecho y gusto de que me la estén metiendo con sus roces y empujones. Es muy tremenda la sensación de ultra cerda que se te queda en el cuerpo cuando sabes que un pito está dentro de tu culo y se te pone ese aura de guarro total, desvirtuado y mega pasivo. Muy recomendable. Pero la empotración tiene sus pasos que hay que seguir, si uno quiere que sea una empotración como Dios manda. Las hay de muchos tipos. Yo recomiendo la empotración de pie en un baño o contra una pared. Es la más sumisa o la más estilo “violación”, la de que te deja a la altura del betún. Una maravilla, vaya.




De lo que más se disfruta en una empotración, es de chuparla en forma de prolegómeno. Tu se la chupas mucho, sabiendo que te la va a meter, y entonces sabes que en unos minutitos, cuando ya el empotrador se ponga imposible, te va a dar la vuelta y te la va a empezar a meter. Entonces tu lo que te notas es como una cerda tremendísima que lo único que te interesa es chupársela muchísimo para ponerlo más y más guarro, y que luego te la meta ya así como muy en plan animalada sin cariños ni sin tontadas de ese tipo. Yo siempre intento hacer la mamada pre-empotración, con mucha arcada y lagrimón, para que el muchacho se de cuenta de que puedo con todo y con más, y que lo de ahogarme me importa bastante poco, si va a ser mientras me empotra la boca o el culo. Así dicho queda muy ordinario y mal educado, pero es de la única forma que lo se explicar, ya que es de la única forma que la vivo. Cuando un empotrador te coge y te empieza a hurgar en el culo y a meterte los dedos por el culo así como primero uno y luego tres, es una muy buena señal. La postura es importante. Yo siempre me pongo un poco de lado, si estoy tumbado con él, para facilitarle lo de los dedos, y dejarle claro que yo no le pienso meter nada y que soy yo el que soy como Los túneles de Guadarrama. Si estás de pie, es ideal porque alarga su brazo así por detrás tuyo, y siempre sonríes. Más pistas, imposible.

Luego, si el empotrador es de los de verdad, normalmente te echan un salivajo en el culo. Es muy necesario, porque el lubricante sirve mucho. Muchísimo. Pero es tan tradicional... es tan... farmacéutico... que lo veo un poco aséptico. A mi que me echen lubricante en el culo me parece necesario, pero más necesario es que te echen un gargajo, porque eso une mucho y te hace sentir como ya lo peor. Es como de perros. Los gargajos en el culo te lo suelen echar con la mano, si te están dando un beso estupendo, o chupándote el culo muchísimo, que se ponen así como a mirarte el culo como si estuvieran mirando un horno Corberó por dentro a ver como están quedando las magdalenas. Si te lo echan con la mano, suele ser así como que te pasan el gargajo por el culo y tu lo que haces es abrir así los músculos de atrás para que te entre la salivilla. Es una cosa como de momento de no vuelta atrás. Ya te van a empotrar. Ya te suben los colores. Ya has dado con el correcto. Ya eres una cerda. Si te lo echan escupiéndote en el culo mientras te lo chupan, suelen carraspear bastante así como para adentro, con ansias. Es una forma que me gusta pero que la veo un tanto marica, y más en estos tiempos que corremos de Titanmen, de Colt Studios y de Falcon, donde ya tenemos visto tanto estilo de vida marica-cerda. Además un empotrador vehemente de los de verdad, como Dios mandan, creo que nunca debería chupar un culo porque el simplemente a lo que se debe dedicar es a metértela fuerte y ya está. Si te echa el escupitajo así como que se agacha un momento y desde lejos te escupe, me parece estupendo, pero que te chupe el culo, lo veo un poco como que a veces me da cargo de conciencia y yo los aparto un poco porque no le veo la necesidad. Además, cuando te restriegan el gargajo con la mano, se les pone una cara muy tremenda así como muy de todo marcado y como muy conseguida. Una cara muy necesaria antes de que te la metan.




Una vez ya te han preparado el camino a la gloria, lo que suele pasar, es que empieza la empotración en si. Estoy muy a favor de lo que es el prolegómeno del rozarte mucho el pito por el culo antes de que te empotren del todo. Es muy bonito también el empuje constante y acompasado hasta que te la meten del todo, así como si estuvieran rellenando un pollo, pero es mucho más excitante el rozamiento de pito con el agujero del culo durante un buen rato, con una pizca de empuje. Te hace sentir como que ya eres poseído por él y que ya te has convertido en un agujero con piernas, cara y pito. El rozamiento siempre me suscita unos pensamientos como muy de tortura china. Lo explico. Es como que sabes que te la va a meter pero está tardando y poniéndote largos los dientes del coño y siempre te ronda la idea de que de repente no te la va a meter y te va a dejar con el caramelo en la boca, nunca mejor dicho. Entonces uno lo que hace es relajar mucho los músculos del culo para que el vea que no hay peaje en la autopista y te la puede meter sin problema ninguno. Pero claro, si el empotrador es de calidad, tarda y tarda, y te roza y te roza el pito muchísimo por las hoquedades del culo, y entonces tu lo que te sientes es como en una tortura china de decirle: “por favor metémela ya, metémela ya, que de lo que se me está abriendo el culo se me va a dar la vuelta todo por detrás como un calcetín y me voy a ahogar porque me voy a convertir en una especi de de jersey dado la vuelta”. Ellos esto lo notan, estoy seguro. Además, el sentimiento de tener el pito en puertas es precioso, porque si el empotrador es perfecto, como digo, suele empujar un poco y te pone así todo como muy ya en cauce, como con el caño abierto. A mi creo que me sale hasta calzador.

Y luego ya, por fin, llega el momento de la empotración en si. Disfrutemos mucho de este momento. Un hombre te va a meter el pito por el culo. Y suele pasar lo que yo siempre digo. Cuando te la están metiendo, todos son monos. Aunque si es mono de verdad, mejor, claro. Aunque muchas veces pasa eso, que si es medio que, te la mete y ya es mono del todo. Porque un mariquita de verdad, cerda y encantada con el abuso sexual de un empotrador, con un pito en el culo es tan feliz como con un vídeo de Barbra Streisand.

La primera vez que me metieron el pito por el culo fue muy doloroso. Tengo que admitirlo. De hecho, no me pudieron empotrar del todo, primero, porque mis carnes eran aun tersas y turgentes y no estaba yo muy dado de si. Y luego, porque el pito era enorme. Él era camarero de la Sala Aire de Madrid, cuando en Madrid, se podía salir. Ahora no es que el culo ya no me cierre, pero ya sé yo como hacerlo y apañarme para que sea lo que sea, al final, encuentre cobijo en mis entrañas. Es cuestión de proponérselo. Que no te quepa un pito... que queréis que os diga, es muy triste. Te tiene que caber, sea lo que sea. Eso si, siempre es bueno conservar el culo con su forma y sus fuerzas, que sino se te queda un culo deshecho de esos mariquitas que parecen un tocinillo de cielo, y eso es de lo peor que hay en la vida junto con encontrarte a Aramis Fuster en un aeropuerto.

Hay veces, todo hay que decirlo, que el pito llega a ser tan grande, que supone una obra de ingeniería y de estudios matemáticos y de física y de empuje y de lo que sea, tremendo. Hay veces que me han empotrado, y viendo como era el pito de grande, me he dado cuenta que era más fácil empotrar el ferry Ibiza-Formentera en las rocas, que que me hubieran empotrado con todo eso.




Pero finalmente, siempre, me la han metido. Tengo esa luz. Cuando te la meten, al principio duele un poquito. El glande tan enorme, tan con sus brillos, choca con las carnes blandas de las puertas del culo y por muy duro que esté, al principio es como meter un USB en un enchufe de la pared. Parece que no entra. Por eso el condón es muy importante. Hace el que pito se artificialice de forma que parece que es de plástico del duro, y ya no es carne con carne, que es una cosa que no resbala muy bien. Si que resbala, vamos, que todos lo hemos hecho alguna vez, pero yo lo prefiero con condón por todo lo que sabemos, y porque a mi que no me digan, ver como el empotrador se lo pone mientras te pone caras de que te la va a meter, es precioso. Y cuando se estira el condón al final del pito para que se quede bien calzado y suenan esos sonidos de condón tan bonitos,es precioso.

Entonces una vez el pito ya está con su condón, se escupe el muchacho muchísimo junto con los lubricantes que te ponga en la boca del culo así con la mano llena mientras te mete dos o tres dedos así como para que te entre algo dentro y ya, por fin, te pone el pito en el culo y tras hacerte de nuevo los roces muchísimo, que es ya como ideal porque ya sabes que tiene el condón puesto y ya resbala muchísimo todo y empuja.

Y te la mete.

Como decíamos, el glande cuesta que entre pero con tanto prolegómeno, suele entrar de momento. Hace como un sonidito o cosita que yo le llamo el “BLUB!” y de repente, ya te notas empotrado por la puntita. Es precioso. Entonces, ya como ultra cerda que eres, lo que hay que hacer es abrirse uno bien abierto, relajarse uno bien relajado, y dejar que el muchacho vaya empujando así como poco a poco mientras tu también empujas, que coño!. Esta fase suele ser muy dolorosa. Si el pito no es nada del otro mundo, no duele, claro, pero normalmente, es bueno que duela. Describiría la sensación como “cagar al revés”. Si el empotrador es bueno, no te suele preguntar si te está doliendo o no, porque sabe que si, pero sabe también que te está gustando. Entonces él sigue empujando y tu sigues disfrutando del dolor. Y poco a poco, todo se va relajando porque tu culo se amolda al pito del empotrador y llega el momento en que el dolor desaparece, no se sabe porqué, y lo que empiezas es de nuevo a dejar de relajar el culo y como a apretar. Como tu culo está lleno del pito, mucho no se puede apretar, pero es bueno siempre como hacer que uno abraza el pito dentro de ti, como la Iglesia abraza a la cristiandad en la Plaza de San Pedro de Roma. Una cosa parecida. Él eso lo debe notar, porque le debe rozar todo muchísimo más y entonces se pone más cerdo y ya comienza lo que es la empotración fuerte.




Yo no soy de estar media hora siendo empotrado porque como siempre intento hacer todo lo que estoy contando arriba, estoy ya en unos niveles de cachondez tan elevados cuando ya me la están metiendo, que a veces es que ni me tengo yo que tocar. Pero intento aguantar lo que se pueda porque siempre es bonito que la empotración dure algo. Recomiendo pensar en Mayra Gómez Kemp bajando las escaleras del Un,Dos, Tres, cuando veas que te vas a correr. Hay que tener un respeto por el empotrador, y correrte siempre después que él. Él se tiene que sentir semental y se tiene que sentir “que descarga” (una cosa que me encanta). Tu, como empotrado, eres secundario (otra cosa que me encanta más aun).

Hay veces que la empotración es tan tan buena, que es que el gusto no se puede describir. Debe ser verdad absoluta que el “punto g” está de verdad por ahí metido porque sino, no se explica. Yo es que lo disfruto tanto... es como una cosa que no se puede explicar. Yo diría que 20 minutos de empotración seria, es lo más ideal. Hay gente que aguanta muchísimo pero yo la verdad es que soy más tradicional para todo y con 20 minutos, me basta.

Y llega ese momento que a todo el mundo, todo,le ha llegado. Es uno de los momentos en los que se comparte más intimidad con el empotrador y con el hecho de la empotración en si. Compartes la empotración con él en un 100%, te sientes una mierda, eres una cerda, eres un mariconazo tremendo y sobre todo, eso que hay que repetirse mucho: te la está metiendo un hombre por el culo. Es el momento “CÓRRETE QUE ME CAGO”.

El momento “córrete que me cago” llega cuando ya te ha empotrado tanto y tan fuerte, que por muchas lavativas que te hayas hecho, al final, el pito empieza a hacer el vacío en el culo, desentapona lo más profundo de tus entrañas, va desatascando el culo por dentro, y todo resto de caca que haya en el fondo, empieza a desplazarse hacia la boca del culo, que al chocar con el pito, este la rompe, la hace caldo y tiene que salir por ley natural, sin remisión. Hay veces que uno no siente esta sensación, pero normalmente, se siente. Además yo veo bueno que se sienta... sino es como muy “follar a la singapuresa”, con unas limpiezas y una falta de estilo total. Por supuesto, si no te has hecho lavativa, el “córrete que me cago” viene enseguida y por consiguiente, te cagas en el pito del empotrador, el 80% de las veces.

A mi el “córrete que me cago” me encanta. A decir verdad, es una insulto hacia tu propia persona y hacia tu integridad como persona humana con universidad, master o lo que tengas. Te la está metiendo un tío por el culo y te han dado ganas de cagar con el pito metido aun. Así que lo normal y más recomendable, es avisarle y decírselo así de claro: “-córrete, que me cago!”. De todas formas, siempre que viene esta fase, algo de caca yo se que se escapa, y si no se escapa, como el pito la está rompiendo dentro, algo de caca sale en el fruncimiento del pito con el culo, porque siempre o casi siempre, en esta fase, suele oler un poco a caca. No es malo y no hay que tomárselo como una vergüenza. Es de lo más normal y además, él sabe a lo que se enfrenta siempre. La culpa es de los dos. Eso hay que tenerlo siempre muy en cuenta para que la próxima vez, si te cagas del todo, te importe lo más mínimo.




Normalmente en esta etapa, el empotrador pega los últimos apretones o embestidas, y ya o bien te saca el pito del culo, se quita el condón y se te hace una paja encima, o bien no et saca el pito y se corre dentro (siempre con condón, por favor, para que queremos disgustos). Las dos cosas son estupendas. Que se te corra dentro es como el sumun de los sumuns porque te notas como entre preñada, marica, cerda, dejada, en paro o pedo del todo. Y si se te hace la paja encima, pues también está bien aunque ya sabes que al sacarte el pito del culo, lo normal es que va a oler a caca en el momento de las eyaculaciones, y eso muy elegante... no queda. Pero bueno, hay que ser como Panrico y mantenerse tierno con el empotrador desde la cara hasta el culo y aguantar lo que el quiera hacer al final.

Y ya, una vez se corre, te corres tu luego (siempre luego, haced el favor y ser dignos), y vienen o no los besos estos y las sonrisas y los bufidos y las cosas de siempre. Aquí viene el momento más traumático del empotre. Los daños colaterales.

Y es que el culo queda como muy si fuera Tahití después del terremoto. Lo normal, casi en el 90% de las veces, es que algo te hayas cagado. Eso uno lo sabe. Pero no es eso lo malo, porque si tienes la caca pegada así a pegotes o rozones en el culo, pues mira, ahí la tienes. Lo peor son los sonidos, esto es, los pedos pintores que te suelen salir de haber tragado tanto aire, y de posiblemente haberte roto la caca por dentro de los porrazos. Hay que tener siempre en cuenta que él sabe que te puede pasar o que casi que te va a pasar seguro, así que yo siempre recomiendo levantarse e irse al baño o si lo has hecho de pie, cambiarte de váter, y cagarlo todo con toda la fuerza del mundo y sin ninguna vergüenza. Hombre, hay veces que te salen unos pedos y unas cacas como a gargajazos, imposible, que lo mejor es ponerse un papel higiénico en el culo para que no se oigan esos ruidos en la casa en la que estás. Si es en una discoteca te tiene que dar igual y lo que hay que hacer es cagarlo todo fuerte y hasta apretando. El culo suele acabar horroroso. Suele ser de esas cacas que dices: -a la ducha. Pero claro, si no hay ducha en la disco, que no suele haber, lo mejor es darse con mucho papel y ya está. Esto supone muchas veces un problema porque no suele haber papel ni suele haber suficiente, por mucho que haya, pero bueno, eso ya depende de lo guarro que sea uno y del pedo que lleve, dejarse el culo más sucio o más limpio. Si no se puede limpiar del todo, recomiendo siempre que te tiene que dar absolutamente igual como lo tengas ni como tengas los calzoncillos porque total, hijo, ya te han follado bien follado y ahora lo que te interesa es tomarte un copazo, celebrarlo y bailarlas todas hasta la 7 del volumen 5.






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