viernes, 5 de febrero de 2016

BERLIN DE INVIERNO 2016 (1)

Bueno, como siempre, vuelvo tarde y sin avisar. Los hechos acontecidos han dado lugar a ello queridos y queridas. Por fin ha llegado la larga distancia a mi vida. Desde hace algún tiempo me hayo sumido en un mar de papeleos y de visados de EEUU porque estoy en pleno proceso de cambio de compañía y comienzo a volar en breve larga distancia. EEUU, Sudamérica y Asia me abren sus puertas. Ni que decir tiene que estoy aun que no me lo creo y que lo que me va a pasar por allí va a ser precioso. Amen de que solo tendré unos cinco vuelos al mes, y eso quiere decir que podré por fin volver al blog como es debido. Gracias por seguir ahí.

Y claro, tanto papeleo tiene que tener su correspondiente break. Y mira, yo me dije: Vayámonos a Berlín a perder los papeles unos días. Y allí que me fui con mis hermana. En este Berlín de invierno no dio tiempo a hacer todo lo que hubiéramos querido. Nunca da la verdad. Siempre se nos queda un plan por hacer por lo mismo de siempre. El Bull nos comió. Y esta vez, tampoco nos libramos. Hubo de todo y para todos. Desde lo más desagradable hasta lo más precioso, y viceversa. Va por vds.


BERLÍN DE INVIERNO 2016


Comenzaremos las guarrerías por donde tienen que empezar, y acabar. Por el Bull. Y es que hijos míos, fue llegar el miércoles a Berlín, ya por la noche, y Jesús y yo nos metimos de cabeza en el Bull. Mi pobre otra hermana, Pepe, no pudo venir que trabajaba, y nosotros como siempre, no pudimos aguantarnos. Como te vas a aguantar el no meterte en el pozo más negro de Europa y posiblemente del mundo, cuando está abierto 24h al día, 365 días a la semana. Nos tiramos de bomba vamos.



El Bull, para el que no lo conozca, es un bonito club social fetichista marica del barrio mariquita de Schöneberg. Altamente recomendable para todo aquel que no se tenga amor propio ni respeto y que crea firmemente en Europa, Schenguen, el libertinaje, los mercadillos de venéreas y sobre todo en el “ que siempre se puede ir más allá”. Aquello es un “todas direcciones” . Pero antes de entrar en el Bull, pasamos un poquito por otro sitio que nos faltaba probar. El Toy Boy, también en ese barrio. Al lado vamos. El Toy Boy es precioso. Un maravilloso prostíbulo de chaperos del este o moritos, decorado con unos terciopelos rojos y rasos y unas lamparas y neones preciosos que aquello parece más que un bar, el ropero de María Jiménez. Merece muchísimo la pena. Más que nada porque cuando uno entra, se cree uno Luis Bárcenas con los bolsillos llenos de sobres, y todos los chaperos a tu alrededor con esas chaquetas de cuero de plástico idénticas, consumidos, revoloteandote y pidiéndote que les invites a todo o les compres de todo. Yo le tuve que pedir a uno un whisky porque ya me dio no se que, que el muchacho se lo estaba trabajando muchísimo. Luego hay unas madames como travestis sentadas en los sofás del fondo, que vigilan todo como va transcurriendo, y si sus empleados tienen algún problema. Pocos sitios a parte del mítico Arny de Sevilla de los 90, te hacen sentir más estrella... o más estrellada. Realmente, en el Toy Boy no nos pasó gran cosa porque ellos son como muy profesionales y la verdad, si no les compras droga enharinada, no te hacen mucho caso. Además que es que no están ellos ni muy bien de ver ni en edad de merecer. Es como una especie de portada de cd de la Matinée pero del este y pirata. Pero recomiendo su visita a altas horas.

Decidimos ir a tiro hecho y fuimos al Bull. Allí nos esperaban engendros de todo tipo. Y para ser miércoles no estaba nada mal. Contaré lo que a mi me pasó porque no pude atender a todo lo que le pasaba a Jesús porque bastante ya tenía yo con lo mio.

Hablé mucho con Maika, que era un señor que le llamábamos así porque podría llevar perfectamente los modelos que llevaba mi amiga Maika cuando hacíamos las ibizas. En este caso, a sus 60 años o así, lucía una camiseta de plástico amarillo transparente de tirantes, que ponía PISS bien grande delante. Unos pantalones muy de estos de lejía, y sus botas. Y unas trenzas blancas preciosas nórdicas encima de la cabeza a modo de soga caribeña. No lo puedo describir de otra forma. No sé que es lo que yo diría, que de repente me pidió que le meara encima. Y mira, yo no quise hacerle un feo y creo recordar que mientras nos liábamos en los sofás frente a la barra, el me sacó el pito y se lo metió en su bragueta junto al suyo. Así que yo como me vi como la junta de un caño de riego, allí mismo le hice un pipí de todo lo que me había bebido en el Toy Boy, en casa de Pepe antes y en el Bull hasta que lo conocí. El pipí se derramaba por todo su pantalón como si fuera un paño absorbente de cocina y luego ya encharcaba el falso sky del sofá, haciendo unos charcos enormes en los que los dos salpicábamos de forma preciosa como si fuéramos niños de un slum de Bombay al caer la tarde en un documental de La2. Los besos eran profundísimos, con ese olor a pipí tan intenso como el de mi padre, que nos embargaba. Éramos felices en nuestra propia porquería. Además el hacía una cosa muy curiosa que era que metía mi pito dentro del suyo. Es decir. Se abría el pellejo del pito a modo de jarrón de Ghost, y metía mi pito en el suyo, abrigándolo con su pellejo. Yo, desde arriba, miraba la escena de los dos pitos conectados y como el suyo se iba hinchando e hinchando hasta que ya se desbordaba y salía el pipí como cuando se pica la goma de regar de un jardín. Entonces, él de forma magistral ponía el dedo gordo de la mano en el pito y hacía como una presión fetichista y el pito salía a modo de aspersor que era cuando regaba a un señor que había al lado durmiendo con una gorra verde de gustavo la rana de Barrio Sesamo, y también las piernas una travesti que jugaba a las tragaperras o zona donde se ponen los camellos.

El Bull es el reino de la democracia. O más bien se parece más a una tómbola. Y como jugamos siempre a todos los números, me tocó el gordo. Conocí a un muchacho precioso, así como madurito, con su cuerpito, y con su sonrisita. A mi me gustaba. Total, que allí hablábamos mucho en la barra, y nos toqueteábamos todo lo que podíamos. Yo por supuesto con los pantalones meados, pero eso allí no se nota nada porque se confunde con el ambiente tan cargado que hay siempre. Total, que este señor, me llevó al váter corriendo. Han cambiado el alicatado de los baños. Supongo que tras encontrarse a aquel sonado muchacho sentado y muerto en un váter, desnudo, con una bolsa de basura en la cabeza, decidieron poner algo más sufrido. Sigue conservando su esencia cutre y maravillosa, eso si.

Una vez en el váter, el lo que quería era chuparme el pito. Lo vi claro, porque nada más meternos en un cubículo, se sentó en el váter sin tapa y allí que se encajó. Y bueno, pues como yo tenía los pantalones meados del señor de antes, y eso me daba otra atractivo más, cogió y se puso a chuparme los pantalones muchísimo. Yo me intentaba sacar el pito pero el no me dejaba. El solo quería chuparme mucho los pantalones. Además apoyaba su cara contra ellos, tan chorreando que estaban, y miraba hacía arriba como si yo fuera El Barón Von Trapp y ella Froilain Maria en Sonrisas y Lágrimas en uno de esos decorados pintados a lo Barrio Sesamo. De repente, ya conseguí por fin que se pusiera a chuparme el pito como dios manda. Cuando voy un poco borracho no me importa, pero si fuera aun más... o me la mete y se va sin despedirse, o me voy sin despedirme yo.

Total, que me la estaba chupando, y sin previo aviso, sentí un frío intenso en mi pito. Así que sin pensarlo saqué mi pito de su boca. No me vi nada raro. Entonces a él le pregunté si es que estaba haciendo algo con hielos o cualquier cosa típica de Las Vegas, pero para nada. Y de repente, hijos míos, lo que nunca me ha pasado, pasó. (Iba a poner cierta censura aquí, pero este blog no es la hoja parroquial así que ahí va). Un hilo de sangre así como muy escandaloso empezó a recorrer mi mano, que aguantaba mi pito. Claro, yo enseguida me asusté un poco y me miré bien y me quise poner un pañuelo... y le dije todo eso que se dice cuando te sangra el pito en un váter, de que no se preocupe, que se vaya a hacer pruebas para que se tranquilice etc etc... pero no me dio tiempo. El muchacho, sin pensárselo, y como cogiendo carrerilla sentado en el váter, se vino para mi pìto, me apartó la mano de un porrazo, y con toda la bolognesa allí suelta, se metió el pito en la boca y se puso absorber y absorber como si no hubiera mañana aunque ya fueran las tantas de la tarde. Yo no daba crédito. Me quedé tan sin reacción posible que tardé un poco en reaccionar, valga la redundancia. Y claro, le saqué el pito de la boca y le dije que que hacía. Y el me dijo que era lo que más le gustaba. Que a ver si además le podía mear encima así. Mira, yo ganas de mear ya no tenía, y menos con el Bataclán que se había convertido el váter ese todo lleno de sangre el suelo. Y cogió, y se metió otra vez el pito en la boca a chupármela muchísimo con la sangre bien preciosa. Y mira, yo la verdad, que le di dos o tres empujones pero decidí que ya estaba bien y que aquello había que pararlo de alguna manera porque nos iban a detener por terroristas. Total que me lié un pañuelito y enseguida corté el Salto del Ángel. Y al cogerle un poco la cabeza como para decirle que se pusiera en pie, el muchacho me di cuenta que tenía toda la cabeza por encima, que era calvo, llena de churretes rojos como si fuera un Miró. Claro, yo se los quise limpiar enseguida pero tampoco me dejaba. Con toda la valentía que le dio su madre al sacárselo del coño, cogió y se escupió en la mano, se pasó la mano por la cabeza, se mojó los churretes y se puso a lamerse la mano muchísimo volviendo a repetir la operación como si fuera un gato lamiéndose las orejas hasta que se quedó bien limpito. Yo a todo esto, era apoyado en la puerta, pensando en mi madre y sus amigas cuando salen de misa que se quedan hablando en el portal de la iglesia sobre sus otras amigas, porque pensé que era lo más acertado a hacer si te pasa una cosa así.

Al salir del váter, me fui a la barra a contarle a Jesús lo que me había pasado, y no había yo terminado de hacer esto, cuando de repente, el cristo de la sangre derramada salió del váter y me regaló una camiseta, que por cierto, regalaban en el Bull. Yo os dejo aquí la foto para que ya os expliquéis porque pasó todo, con que tipo de ser di, y porqué hoy en día los laboratorios farmacéuticos se forran vendiendo tratamientos a las naciones del mundo.






No contentos con esto, decidimos que había que irse a la Sauna Apollo, que es una sauna que esta muy cerquita del Ku´Damm, es decir, al lado. Se puede ir andando bajando la calle. Total, que allí nos fuimos como reposo y reparo de frenillos. Claro, yo ya desde luego tenía claro que mi pito no me lo tocaba nadie en todo el viaje hasta que no viniese al médico una vez estuviera de vuelta en Londres. He ido hoy y me ha mandado una pomada. Está todo bien. A veces pasa. El caso es que me di cuenta que iba a ser, a partir de ese momento, un Berlin maravilloso dedicado a mi pasividez. Solo podría chupar pitos y solo me la podrían meter. Estaba deseoso de declararme invalido y objeto de deseo. Por fin, mis dos agujeros en exclusiva, dedicados por completo a ser dadora de placer. ¿Es que hay lago mejor que te pueda pasar después de que te lastimen el frenillo tras mearte tu mismo encima?

En la sauna no había muchísima gente. Digamos que estaba a media mecha. Pero había lo suficiente. Vamos, que yo no paré. Porque tenía además que recomponerme de los sucesos acontecidos la otra noche y limpiar mi cabeza de fantasmas. Total, que lo primero que hice fue irme a la planta de abajo y allí cogí y me senté en una zona muy oscuro e inspiradora, donde es zona de paso a los cuartos oscuros. Allí, en un sofá con una posición libertina e insinuante, me dejé ver por todo aquel que pasaba. Seguía pensando en las amigas de mi madre saliendo de misa, para no tener ninguna erección, cosa que no quitaba que yo estuviera más receptivo que el botones del Ritz.

Pasaron y pasaron hasta que por fin pasó uno que no estaba nada mal. Yo lo que le vi de lejos era el pito. Un pito enorme que el enseñaba así desde lejos sabiendo que yo lo estaba mirando. Se producía esa magia de cerdas maricas deseosas en un sitio de follar. Que pena que en ese momento no sonaba el Amigos para Siempre. Total, que yo ya me vi capaz y sin temor de dios, y dirigí mis pasos hacia la zona oscura. Fue llegar allí, apoyarme en la pared, subir una pata así como para esperar con buena postura, y de repente ya tenía dos maravillosos dedos y luego tres y luego toda una mano, hurgándome en el culo. Te puedes hacer una idea de lo que yo siento cuando me hacen esto, viendo la cortinilla de Falcon Crest en youtube.

El pito era enorme. Yo desde luego... era de esos de decir “no voy a poder”. Pues queridos amigos, con ganas, con vicio, con fuerza y con coraje....

¡SIIIII SEEEEE PUEDEEEEE!



Allí mismo junto a un radiador que me quemaba media pierna, de pié, y con vierto duro de poniente, me metió muchísimo el pito. De pié es complicado porque uno se vence siempre para adelante, pero menos mal que yo tengo muchísima elasticidad, y con una pata encima del radiador y la otra contra la pared como si una perra estuviera meando en plena calle, me la metió. Además me la metía entera y hasta el fondo, que yo eso lo notaba y agradecía. Este señor además no conejeaba como otros. Este era de mirada profunda y penetrantre, lenta y con cadencia. Concisa, práctica y rotunda. Una follada alemana como dios manda. Ya estaba bien hombre, aguantando como tuve que aguantar tantísima inclemencia la noche y la mañana de antes, que parecía un refugiado sirio. Por fin me daban lo mio.

Pero y no solo eso. Cuando ya no pude más, me saqué el pito del culo, el muchacho se fue sin despedirse como es normal, y me fui para el sofá donde yo había estado esperando antes, a chupársela a un muchacho que estaba allí sentado. Yo tan en mi sitio, tan de rodillas en ese pasillo a la vista de todos, tan entregado, agarrado a sus brazos, sin saber como poner las piernas, con el pito durísimo pero sin dejar que nadie me lo tocara, y dando unas arcadas con lagrimón maravillosas que me mataban de felicidad. Era yo por yo y al cuadrado. Y todo como en menos de una hora. Era como la presentación del Barcelona en el KU de Ibiza en aquellos tiempos. Una mascletá maravillosa. El muchacho ni se corrió ni nada, es más, me dijo que necesitaba un break cuando veía yo que estaba apunto de correrse. Esto es muy típico de los mariquitas. Que si te corres muchas veces te vas ya a casa y claro, has pagado 20€ como para irte tras el primero. A mi que me lo hagan...que no se quieran ir todavía y quieran más con otro distinto... que me dejen ahí de rodillas... a mi eso me pone mucho. Porque yo tengo talento como modelo y actriz. Pero no como puta.




Proximamente, BERLIN DE INVIERNO (2). Laboratory, Berghain y otra vez Bull.


sábado, 31 de octubre de 2015

CRUCERO LA DEMENCE 2015

Como viene por desgracia siendo habitual desde que me compré el pisito en Londres, actualizo de mucho en mucho. Han sido cuatro meses de break pero gracias a Mayra puedo decir que mi pisito ya esta prácticamente acabado. Siento mucho esta desaparición pero desde luego aquí vuelvo y con las pilas cargadas, para contaros con mas pelos que señales, lo que ha dado de si este verano. Han sido muchas historias, a cada cual más preciosa, cerda y con los plásticos y botas siempre de por medio. Agradezco mucho la espera y los mensajes que he ido recibiendo durante estos meses. Aquí estamos de nuevo, para dar unos cuantos saltos en el tiempo, pa lante y pa trás, y contaros todo, todo y todo. Comencemos por la puerta grande.


CRUCERO LA DEMENCE 2015



No podía faltar este año ni por supuesto lo haré el año que viene. La cita anual del desate en alta mar dio muchísimo de si y mucho más de lo que es de si. Fui culo navegando con el ocaso del sol alumbrando mis nalgas a la merced de las olas y de los chulos a bordo del Sovereign. Os desglosaré los grandes momentos, no sin antes haceros conscientes de en lo que ese barco se convierte durante una semanita.




Del lujo de sus catorce cubiertas y sus 2800 maricas todos dispuestos a empotrarte en los más inverosímiles rincones, a la bonita tienda a bordo, que pasa de ser una tienda de souvenirs, a convertirse en una guarrada maravillosa de plásticos, leathers, pollones de goma y mucha pedrería. El día del popper a 10% rebajado en todas las cubiertas tampoco faltó este año.







Lo que más me gustó al embarcar fue las interesantes películas que ponen hasta por los casinos del crucero. Todo muy a tener en cuenta. El que no repite es porque ya se ha cansado de la vida. O porque el culo ya no le ha dado para más. Para tener una visión más general de lo que es el Crucero de la Demence, pulsa AQUÍ.





Recuerdo ser violado en multitud de ocasiones. Pero hubo tres que relataré con todo lujo de detalles.

Visiones de Polonia desde la mirada del fetish en el comunismo:

Conocí a un polaco una de las múltiples noches a bordo. Una de las primeras. La verdad que el muchacho era bastante majo y simpático. Seguía las bromas y tenía conversación. No era de estos circuiteros que vinieron más que nada a molestar y que espero que este año falten. Este muchacho era de CALIDAD. Y tanto. De repente me invitó a su habitación en una de las cubiertas más altas del barco. Allí que llegué. Y allí que me encontré en mitad de la operación nécora. O la operación Rescaten el Titanic... yo ya no sé bien que era aquello. Había un israelita metiéndosela a uno en la cama. Un ruso metiéndosela a uno en la mesa. Un checo chupándosela a uno en el baño y yo y el polaco y yo desnudos en el balcón fumando un cigarrito hablando del Palacio de las Artes y las Culturas de Varsovia, que es mi edificio preferido de esa ciudad. Cuando quise mirar a través de la puerta de la terraza, todos los de antes habían decidido jugar al twister y se habían cambiado las posiciones de forma inenarrable y se habían unido otros dos que pasaban por el pasillo y habían hecho uso de la jornada de puertas abiertas.

De repente el polaco se quitó el medio taparrabos que llevaba y se quedó desnudito apoyado en el balcón. La brisa marina corría y acariciaba nuestras carnes, y yo de rodillas agarrado a la baranda con una mano y a una pierna con la otra, ya pegaba arcadas y lagrimones chupándole muchísimo el pito como si la Ola de Mundaka me meciera hasta el infinito. Creo que hubo un momento que también entró al balcón el israelita, al que en nombre del Estado Islámico, le di dos o tres buenas arcadas en todo el pito, como si de un acto terrorista se tratara. Me sentía atómica.
En uno de estos momentos que tan solo en un crucero de La Demence puedes vivir, el polaco me pidió por favor que le meara encima. Yo la verdad, con tanta piña colada doble como llevaba encima, me dio muchísima pena tener que deshacerme de tanto bebercio de esta forma. Además verter mis piñas coladas sobre un hijo del comunismo no me parecía que pegase. Sería más lo suyo invitarle a una raya de azúcar moreno diciéndole que era mdma, que seguro que en su país en esa época es a lo que más llegaban, pero bueno, como insistió, pues me propuse mearle. Pero claro, el baño estaba ocupado por una felación y desde luego en la habitación tan enmoquetada no era plan de ponerse a mearle a nadie y menos a un comunista, así que al explicarle el problema, decidió que lo mejor era que le meara dentro de su culo. Una fiebre tifoidea lo alumbró en forma de aura, y a mi un escalofrió de pasivo que le mea a un muchacho en alta mar dentro del culo. Pero como la brisa acompañaba, el israelita se había ido a hacer el trenecito en el pasillo con el checo y los otros estaban en la mesa tirándolo todo por el suelo, decidí que si que era el momento para aquello.




El polaco se puso en pompa pero con las patas rectas, es decir, no en sus rodillas. Con la cabeza apoyada en una hamaca. Y se abrió el culo con las dos manos. Creí estar delante del Cenote dos Ojos de Yukatan. Aquello era de una profundidad y un diámetro que echaba para atrás. Por poco no salto a alta mar en forma de refugiado sirio en busca de la Isla de Lesbos ante tal insulto, pero me armé de valor y fui a hacer los esfuerzos previos a soltar un orín. Pero la situación me superaba. Así que me dijo que para que fuera todo más fácil, se iba a poner en “V” para que el culo se abriera mejor. Claro, sería más fácil para él, porque para mi fue recorrer toda la Linea Maginot, hasta que le pude mear. Una cosa oscura de verdad como pasivo, de vivir, que no se la recomiendo a nadie a no ser que estés en ese barco, que entonces si que te encanta la verdad. Y allí, con sus patas aguantadas en “V” por sus manos, abiertísimo en una hamaca, con el culo abierto como si fuera un sumidero, y yo sin necesidad alguna de meter mi pito en su culo porque el agujero era como un urinal, le mee dentro muchísimo con además el típico sonido de estar meando en un vaso de litro que te encuentras en un váter y lo llenas en vez de apuntar al váter. Lo increible era que no rebozaba. Aquello caía todo dentro y todo iba tragando no sé si para un lado o para otro porque creo que aquí lo de la ley de la gravedad australiana ni se cumplía.

Nada más acabar de mearle todo entero, el hijo de Lenin se tumbó en el suelo y me pidió que le subiera las piernas, para que no se le rompiese la presa de Tous y se le saliera todo el cocinado. Me dijo que diera dos o tres estiramientos hacia arriba para hacerle bajar bien el caldito y una vez el se sintió completo, corrió al baño cogiéndome de la mano y echando a los muchachos que allí se encontraban copulando. Esta vez había uno más que ya no discernía yo a saber de que país provenía. Se metió un consolador por el culo para hacer tapón y como si nada, se fue a la habitación a echarse un vino tinto y brindar conmigo. Yo brindé. No sé en nombre de qué. Supongo que por la Perestroika, porque lo siguiente que hizo fue abrirse al mundo con todas sus magníficas posibilidades. Esto es, se fue al balcón de nuevo, se subió en una mesita, se puso en pompa hacia el mar, y cuando ya el sol asomaba por el horizonte de aquella mar en calma, un grueso chorro de meado y tropezoncitos de caca salían en forma de Manenken Pis equivocado por su culo, vertiendo a alta mar lo que sin duda nunca podrá acercarse a un vertido de Aznalcollar, cayendo al mar de forma limpia, contundente y como símbolo de que una Polonia más equilibrada ya no era posible nunca más.




Sobre el sentimiento más puro y bello de sentirse utilizado

En otra de esas noches que pasaran a la historia en el crucero fui ofrecido como regalo a un señor. Esto es: Me encontraba yo en mitad de la fiesta fetish con mis plásticos de gala puestos y bien brillantes, cuando de repente un mexicanito muy salao me vino de frente y me dijo: Ven. A mi el ni me gustaba mucho ni nada pero como el crucero es todo un ser valiente te echen lo que te echen, yo decidí que era acertado ir y exponerme a lo que fuera a ser aquello. Andamos y andamos por pasillos y pasillos. Bajamos y bajamos plantas hasta llegar a una cabina. La abrió y me dejó pasar primero. Lo primero que me sorprendió era la oscuridad y el sonido ensordecedor de la música y el foco con los flash de foto que tenía este señor montado allí. Había hasta una pantalla de plasma extra además de la tele de la habitación, con una porno puesta, más la porno del canal porno del crucero. Redes de camuflaje típicas de discoteca de cerdas maricas colgaban del techo. Un olor intenso a goma, popper y cuero lo inundaba todo. Y al fondo, una enorme cama con un chulo sentado contra la pared, pajeándose, como la copa de un pino de grande, bebiendo. Y el mexicano me dijo: -”Disfruta. Tu eres su regalo. Somos pareja y hoy eres tu” Cerró la puerta y me que a solas con ese jamelgo, que haciéndome el gestito con las manos, me llamó como haciendo un pitas pitas. Yo acudí prácticamente a cuatro patas subiéndome por la cama y dando por pagado en ese momento este crucero y los dos que vienen detrás. Ni hablamos. No nos miramos tampoco mucho porque como lo que vi nada más entrar me hizo poner ojos de Tio Gilito, no quise mirar nada más. Solo tragar. Me metí el pito a la primera por la boca hasta dar una de esas arcadas que escuchan hasta en las ruinas del Costa Concordia. Y me apretó tanto la cabeza contra su pito que estoy seguro de que hasta saltaron las alarmas que no tenía ni programadas en el móvil en mi habitación como cuatro plantas abajo. Los lagrimones, preciosos, corrían por mis mejillas desnudas. Las toses, sus dedos metidos ya en mi culo ensalivados... la sensación de plenitud era máxima. Solo pensaba en Mayra bajando las escaleras como símbolo de perfección. Y al ratito, me puso a cuatro patas en el filo de la cama, y me empotró. Me empotró, de todas las formas que se puede empotrar un culo como el mio, que son todas. No sentí dolor, tan solo libertad, ofreciendo cada envestida a la Pinta, la Niña y la Sta María.




Percepciones al borde de la piscina

Otra tranquila noche de verano a bordo del Sovereign, encontrándome en la misma cubierta donde el mexicanito me ofreció como regalo a su pareja, un bruselisoletano se me presentó. Un muchacho muy amable, correcto, europeo y muy alto, recuerdo. Me quiso llevar al cuarto oscuro que ponen en las pistas de padel de popa, pero le dije que yo no era muy de cuarto oscuro, y que si quería, nos podíamos tomar una piña colada en la barra para conocernos mejor. Me puso una mano en la cabeza y apretó. Allí me senté, solo y desamparado al borde de la piscina, como boca sumisa que soy, y allí en mitad de toda la barbarie terrorista que es aquello, le chupé el pito de una forma brusca y elocuente. Mi amigo César, que se encontraba conmigo, hizo de oídos ciegos y ojos sordos y tan solo escuché un aplauso efusivo por parte de dos personas a las que ya no quise mirar porque ya me encontraba centrado en ese espesor que se crea en la boca tan maravilloso cuando las lagrimas caen, símbolo de devoción.

Europa es solidaridad. Lo hemos visto con los Húngaros y los Sirios. Y una mano amiga, en aquel momento, se acercó a mi cara ofreciéndome un bote de popper. Allí, consolada con aquella polla en mi boca frente a las oscuras costas de Sorrento, entre tanta piernaza de tanto tío y tanto paquete inflamado, le metí un lingotazo al bote, se me puso cara de María Jiménez regando geranios, tiré una tela que decoraba el borde de la piscina, y luego lo tiré a él de tanto como me agarré al querer unirme para siempre a ese pito que ya era parte tumoral de mi esófago. Un esófago, patrimonio de la humanidad.




La 1010

Y como creme de la creme que eres nada más subes al Crucero, fuimos invitados a unas bonitas recepciones en la habitación 1010. La Suite Presidencial. Que aquello, era prácticamente un señor piso con todas las letras, y lo tenía un chico qatarí mmajísimo. El se portó con nosotros de forma maravillosa. Sin mácula. Eso es clase, sencillez, y educación. Y no la de las circuiteras que entraron en una de esas fiestas a la suite, seguramente sin ser ni invitadas por el qatarí, arramplaron con todas las botellas que vieron, se pelearon entre ellos en mitad del salón a ver quien se llevaba que, y se fueron sin decir ni adiós. GENTE ASÍ, SOBRA, Y MUCHO. El año que viene, quedaros en vuestra Matinée, que está perfecta para vosotros, gitanos de medio podium que sueñan con salir en una portada de cd de Matinée aunque sean pintados con clembuterol. Gentuza.

Sin dedicar más a esta mierda de gente, lo que en la 1010 se formaba siempre era digno de tener en cuenta. Allí estaban invitados siempre lo mejor de lo mejor. Lo más históricos de La Demence. El servicio entraba a cada rato con carros llenos de bebidas a espuertas. La sex party del dormitorio, continua y sin cierre de puertas, era digna de verse. Acercarse al dormitorio era como acercarse a una carretera recién asfaltada...el olor a fragancias © Rush era impresionante. Maromos de todas las nacionalidades con unos pitos que yo nunca he visto se te ofrecían en una especie de paraíso de la bacanal desequilibrada y sin señales de acabar nunca. La mesa era un espectáculo. Y si de espectáculos hay que hablar, desde luego hablaremos de la terraza, donde al alba, y con viento duro de poniente, los maromos se empotraban unos a otros al ritmo de la noche, del día y del musicón que allí imperaba. Era, el desbarajuste más absoluto. Mis amigos y yo fuimos además testigos del mayor pito que hemos visto nunca. Sin exagerar. Como un brazo. Y mira que hemos visto cosas. Pues yo como esto, nada. Con deciros que todos los que estábamos en el balcón, con aquel solo dando de cara, esperábamos con el numero cogido a ver cuando nos tocaba... No tuve la suerte de ser uno de los escogidos, pero hijos míos, aquello daba dolor hasta de verlo. Sobre todo cuando se la metió a un muchacho que era puro pellejito. Yo solo pedía por mi y por todos mis compañeros, pero por mi primero, que fuéramos testigos en carnes, al menos alguno, de aquella maravilla, pero nunca llegó. Estaba muy solicitado la verdad.





Desde aquí, un saludo enorme al qatarí por su forma magistral de hacer las cosas con estilo y con elegancia, aunque para mi madre aquello fuera todo menos elegante.

Desde aquí un abrazo también a La Prohibida por compartir con nosotros varias comidas y varias cenas y por lo agradable de su compañía. Mis disculpas por no poder haber asistido a su show. Estaría ocupado.




Desde aquí un saludo a la organización. Un abrazo a la organización y un sentido sentimiento de agradecimiento por haber vuelto a disfrutar de una de las semanas más inolvidables, si no la más inolvidable, de toda mi vida. De nuevo. Deseando volver a repetir una de las experiencias que uno jamás olvida. Por la compañía, por el exceso, por el panoramabar que aquello es, y porque aquello está pensado solo para ser disfrutado por aquellos que saben hacer disfrutar a los demás tan solo con la sonrisa reciproca de estar pasando una semana de libertad y desconexión en la que todo está permitido.


FELIZ 25 AÑOS LA DEMENCE




viernes, 26 de junio de 2015

CUANDO DE VERDAD ME PUSIERON EN MI SITIO. EL DE UNA AUTENTICA PERRA.

Hay días que te descubres a ti mismo. Yo ya sabía que era marica y que era una perra, pero lo que no sabía era cuantísimo lo soy. Muchísimo. Y es que cuando uno se descubre a este nivel, hasta se alarma. Porque vamos, lo que yo hice... o lo mejor, lo que me hicieron... mira que me han puesto en mi sitio muchas veces y me encanta, pero esta vez es que me dejaron a la altura del betún. Ay lo que me gustó!

Estaba yo en casa de mi amiga Raquel tomando unas copitas y con unos musiquismos bien altos puestos, cuando de repente me sonó un scruff, que para los que no lo sepan es una de esas aplicaciones que te escriben hombres cerca de donde estás para intercambiar fluídos y alguna que otra infección. Yo abrí el mensajito y era un señor bastante de posibles, y su señora pareja, otro señor de todavía más posibles. Vamos, que estaban los dos como un queso. Uno era español y el otro inglés. El español estaba tremendo pero es que lo del inglés no os lo podéis creer. De actor porno para arriba hijos míos. Así que bueno, tuve que hacerle un feo a Raquel y salir corriendo en taxi a casa de estos caballeros a unas horas de locos que eran pero yo sabía que la pena iba a merecer. Tenía yo esa corazonada, a juzgar por las fotos que me mandaban, de unos cueros y unas sumisiones estupendas que me iban a mi a alegrar el día.

Allí que me desplacé, con unos nervios tremendos, porque ni soy de quedar yo con los scruffs por la pereza inmensa que me dan, ni soy yo de taxi para follar. Yo soy de taxi para ir de sauna en sauna y follar de barra en barra, pero cuando uno está piripi, massieleando toda la noche, a veces, el ligar convencional no ocupa lugar. (convencional lo digo con mucha pena porque donde se ponga una barra, que se quite un scruff...pero en fin, son nuevos tiempos...y lo convencional parece que es lo otro ahora.)

Total, llegué a la calle, y buscando el numero de la casa en mitad de la desapacible lluvia londinense mañanera, se abre una puerta al fondo de la calle, y un bigardo enorme de grande cachas, vestido de cuero de arriba a abajo se asoma, con sus pantalones, su gorra, su chaqueta, su barba, sus botas y su corpulencia tremenda. Parecía que me abría el propio Tom of Finland. Ahí mismo ya el culo se me hizo gaseosa. Supe que iba a ser de las gordas. Total, que me invita a entrar a la casa y me mete de primeras en una habitación a modo de salón con cama enorme y me presenta a su pareja. El que me abrió la puerta era el español, y su pareja, el inglés que ya estaba dentro. Si al español os lo pongo por las nubes, ya lo del inglés... bueno bueno bueno... de estos ingleses de campo masculino...parecía aquello Harrison Ford con dos ciclos metidos. GUAPÍSIMO. Yo no daba crédito. Lo primero que me dije para mi mismo era si yo me merecía de verdad aquello que iba a pasar... vamos, que era como de estos de una vez y ya está en la vida porque si hay otra vida quieres guardarte la siguiente vez pa la siguiente vida. Vehemente.

Ellos estaban allí con sus pornos y sus cosas, que se veía que había tenido una noche movidita y venían con ganas de más. Yo me sentí muy la mascota desde el principio, cosa que me encantó. Porque ellos además eran muy profesionales. Se tomaban muy en serio todo lo de los roles y los cueros. Como muy profesores. Uno, que ya esta harto de verlo todo, lo mejor que puede hacer en estos casos es hacerse el tonto y el principiante, porque así, te hacen mejor todo, te tratan como un regalo, se creen que no sabes nada y te van exprimiendo poquito a poco a ver hasta donde tu llegas. Yo soy larga, como Rocío Jurado... vamos, que podríamos haber llegado a Manchester si me quedo más. Así que yo es lo que hice, para así sentirme todavía más usado. Además ellos disfrutan más, porque como son los amos, se ven aun más amos de la situación teniendo a un esclavo novicio a quien someter, y te someten con más esmero para que te guste el sometimiento y a la siguiente vez te sometas más y vayas a llamarles a la puerta de su casa deseando de que te sometan un poquito más. Al final te das cuenta que el amo eres tu, porque al final haces lo que te va dando la gana porque tu eres al final el que va poniendo las normas porque ellos van con mucho cuidado y tu vas a lo tuyo pero pareciendo que te vas queriendo autoexplorar, y se cambian mucho las tornas en el sometimiento, cosa que recomiendo no pensar mucho durante la sesión vaya que uno se desilusione como me pasa a mi con el partido socialista.

El caso es que allí nada más yo llegar, abrieron un armario y levantaron el canapé de la cama y se abrió ante mi toda una tienda fetish de cuero de las de verdad. Tenían allí absolutamente de todo y para todos. Una marroquinería en condiciones, vamos. Parecía Ubrique. Yo cada vez más, con los ojos como platos, claro, deseandito de empezar ya el sometimiento. No voy a enumerar la de cosas que me pusieron encima ni en que orden porque la verdad, ya no me acuerdo, pero parecía un árbol de navidad hijos míos. Aquello era un no parar de probarme modelos y además me hacían mirarme al espejo para yo darles el aprobado, cosa que no veía yo acorde con los sometimientos, ya que yo tengo se supone que tragar con lo que ellos quieran, pero claro, como iba de “principiante”, ellos no se querían propasar, así que yo iba aceptando así como con una verguencilla simulada, que todo me parecía bien y que “porqué” no seguir probando. Porque en realidad yo me lo quería poner todo por supuesto.





Y comenzó la tunda.

El español era el amo entre ellos dos. Es decir, cuando estaban a solas, él era el amo y el inglés era el sumiso. Eso se notó muchísimo desde primeras. El español era también el más ridiculillo, porque estaba más absorto en que porno poner y que modelo ponerse él y que modelo ponerme, que en darme lo que me merecía. Él se veía como que quería controlar la situación. Y el inglés, como era el sumiso, pues se dejaba hacer todo el rato y no pinchaba ni cortaba mucho en la decisiones, que a mi la verdad, me parecía super secundarias, a tenor de lo que allí tenía yo por chupar todo el día de dios. Yo por eso, enseguida me puse a “entregarme” al inglés, que a él como a mi, nos iba más lo que se dice un revolcón en condiciones, que el circo que le iba al otro, que parecía más un coordinador de público del Un,Dos,Tres. El pito del inglés y en general todo su cuerpo, cara, todo era perfecto. Era de esto que te pones a chuparle el pito de rodillas y miras para arriba y no puedes creer como es lo que estás viendo. Esa sonrisa de Bruce Willis que no se podía creer, y como me cogía la cabeza y me la aplastaba contra su pito...no os lo podéis imaginar. Él iba con un calzoncillo de cuero así cortito tipo shorts, y su arnés y sus muñequeras reglamentarias, y más que nada la situación era toda muy parecia todo el rato. Yo sentado en la cama o de rodillas chupándosela muchísimo al inglés, que me agarraba la cabeza que parecía yo un jarrón chino, y el español eligiendo pornos y modelos en los armarios, que yo me iba colocando a cada receso.

Comenzaron los escupitajos. A mi me han escupido siempre y siempre me ha parecido estupendo, pero estos escupitajos eran desde arriba y desde lejos y desde esa cara de hombre perfecto, y claro, yo cuando me metía el pito en la boca, daba las tras arcadas, se me espesaba la baba, me sacaba el pito de la boca y miraba para arriba con ese lagrimón y como en agradecimiento, de repente me venía semejante gapo en plena cara... yo sólo daba las gracias a Ana Botella y a cualquiera más que nos haya proscrito como enfermos porque me hacía sentir aun muchísmo más prohibido y muchísimo más placentero todo lo que hacía y me hacían. Era tal el calibre del gargajo en toda mi cara que yo lo mezclaba con mi baba pastosa de arcada y lagrimón y me volvía a meter semejante pito en la boca ya como en un momento de éxtasis inconmesurable que solo lo sé yo, lo que lo disfrutaba.

Luego venían los bofetones, que eran en toda la cara y a mano abierta. Unos bofetones maravillosos mientras tenía la boca llena que no os puedo yo explicar eso como era, porque ya se mezclaba el gargajo con el PLAS! Y con lo que yo rezumaba de por si, que queridos míos, aquello parecía más el mostrador de una pizzería haciendo la masa, que una sesión fetish. De vez en cuando, el español quería poner algo de autoridad y nos decía que nos teníamos que poner, que posición era la correcta, o me daba de beber, que eso si, el muchacho estaba siempre muy atento a que yo estuviera bien y no me agobiara, que yo ya ves, el agobio era el que me interrumpieran más que otra cosa. Pero yo lo dejaba que él llevase el mando a su forma. Ya llevaba yo el mío a la miá.

Había veces que se la tenía que chupar también al español. Yo aquí, que queréis que os diga, si que me sometí un poco, porque el muchacho era él quien me invitó, y vamos a ver porque si me estaba yo dando esa comilona, no se la iba a chupar a él también un momento. Ahora, él, como buen amo, ponía las normas de chupar, que eran a veces con el pantalón de cuero puesto (que eso es como chupar un sillon de primera clase del AVE), o chupársela en aspirado, es decir, así sorbiendo al vacío en cada arremetida, cosa la verdad, que la disfrutaría el muchísimo pero yo lo que hacía a cada rato era alargar la mano para agarrame a las piernas de Harrison Ford, que estaba allí mismo y le goteaban mis babas desde el pito delante mia. Eran las piernas como las del Coloso de Rodas. Una cosa tremenda de femeninas y de perfectas, que cuando uno se metía el pito en la boca y se agarraba a esas piernas, se acababa la crisis.

Luego el español decía que la película no era la correcta, y entonces se ponía muy obsesivamente a buscar otra para que el sometimiento estuviera bien ambientado, y claro, el inglés se me acercaba a mi y yo lo único que podía hacer era agacharme y venga a chuparle el pito muchísimo. Para mi la ilusión de ese momento era como cuando Dorothy llegó a la Ciudad Esmeralda. Exactamente lo mismito. Y esos bofetones... y esos escupitajos...

Hubo un momento especialmente sagrado para mi, que fue cuando al español se le ocurrió sentar a al inglés en la cama apoyado en el cabecero. Entonces yo a cuatro patas se la chupaba muchísimo, y él inglés por el culo me iba metiendo todo tipo de dildos, mazos de cocina, rulos de pizza o estuches de pelikan. Mira, yo ya ni miraba porque así el se distraía y me dejaba a mi con lo verdaderamente interesante. Él me iba explicando todo lo que me iba metiendo, para que a mi no me diera impresión, porque yo era muy nuevo en todo eso, y yo le decía que si que si, que probara, que yo creía que me iba a gustar. La verdad que es que al principio me recordaba a la enfermera negra del hospital que me escarba con el palito para buscar clamidias, así que yo abrí los músculos del culo bien para darle a entender que si me va meter algo, que me lo meta de verdad, y que si no me deje chuparsela al otro tranquilo. Y claro, ya me metió cosas más serías, que mezcladas con el pito del otro en mi boca, los bofetones en plena cara y esos escupitajos que tanto me merecía, me subieron al cielo de Triana.

Hubo un momento de esplendor cuando tras meterme tanta cosa por el culo a mi ya me dieron ganas de orinar. El caso es que en ese momento, tenía metido un dildo por el culo de esos de “seguridad”, que les llamo yo. Este, concretamente.




Y claro, yo con eso, si que no podía salir a hacer pipi. Es lo que me dije. Pues mira, es en el único momento que me vi sometido porque me dijo el español, que con eso tenía que salir. Me puso un albornoz por encima, y me indicó que el baño estaba cruzando la cocina al fondo. Lo que yo no me esperaba, es que su compañera de piso o lo que aquello fuera, estaba en la cocina desayunando. Yo pasé por la cocina como si fuera una compañera de piso más, con el albornoz puesto y el dildo metido por el culo, que parecía Maria Teresa Campos andando por el plató, y por querer satisfacer a mis amos y hacerles ver que había sido capaz, no me lo saqué en el baño, mee como pude y quise volver a la habitación así, (cruzando la cocina, claro), con tan mala suerte, que no se sabe como, en mitad de la cocina, con esa señora comiendo cereales en la mesa, el culo se me relajó lo mismo que te relajas viendo el Salvame, se me abrió más de lo previsto y el dildo cayó al suelo como si se cae una naranja gorda, haciendo un ruido horroroso, rebotando muy mal porque es muy asimétrico y de goma, y con todo el lubricante y todo lo demás que uno quiera imaginarse muy claramente allí todo delante. Vamos, que yo dije: -Uy!. Y lo cogí como pude y seguí andando y me metí en la habitación horrorizado de haberle jodido el día a la muchacha, que ella en todo aquello ni pinchaba ni cortaba.

Allí seguimos dándole al tema pero tras el pipi la cosa se había aflojado. Aquello ya era más un pase de modelos y ya empezó más la tertulia de el tu a que te dedicas y tu cuando viniste a Londres. El inglés se había quedado traspuesto de tanto chuparle en la cama y ya hubo un momento que se vio que aquello acababa. Pero notaba yo una cierta aproximación del español de querer quedar conmigo en privado un día. Yo le dije que si, que lo había pasado estupendo y que por favor, cuando quisiera que me llamase. Pero oh mi sorpresa, de repente el español me empezó a probar unos últimos modelos, y me dijo que me los llevase. Que me los regalaba. Yo claro, me hice el tonto y le dije que no, que yo no me tenían que regalar nada.

Bueno, una bomber negra, unas botas estupendas, muñequeras, un arnés, varas camisetas de deporte de tirantes, mayas, dos polos de marca carísimos y preciosos... vaya, que llegué a casa de Raquel que parecía que en vez de de una orgía, había venido de un mercadillo. Unas bolsas tremendas.

El español ha vuelto a dar señales de vida varías veces. Que quiere quedar y quedar. Pero conmigo sólo. Yo la verdad, que no. Que yo si no es con el inglés también... para probarme modelos y para verme películas, para eso me voy a La Vaguada... así que ahora lo que busco es amo, mono, y sin ganas de circo, sino maricón de verdad de meterme el pito y pegarme bofetones y escupitajos, desesperadamente, que somos maricones, no del Circo del Sol, coño.



miércoles, 13 de mayo de 2015

BERLIN - MARZO 2015 (2)

Bueno, pues vamos con la segunda parte de este Berlín tan fascinante e intenso de 2015. Eso si, os advierto que esta parte fue mucho más clubber que otra cosa porque ya entraba aquí el sabadazo y la visita a Berghain y Kit Kat se hizo obligatoria.


Berlin Marzo 2015. (2)


Nada más salir del Bull, mi hermana Jesús y yo, con todo lo que conlleva salir del Bull a toda prisa y tras todo lo que nos había pasado y tras toda la noche, nos fuimos corriendo a la tienda de los cueros y los plásticos al por mayor. Para los enviciados como nosotros en este mundo maravilloso del plástico, se llama Blackstyle, y se nota el ahorro si se compra cantidad. Aquello es como el Primark de los plásticos, sin ser tan barato como un Primark desde luego. Es caro, pero no son los precios de un RoB o cosas de estas. Vamos, yo me gasté un dineral, pero para ser lo que es, no estuvo nada mal desde luego, Altamente aconsejable. Mirar horarios, porque creo que cierra no muy tarde...vamos, que es para ir por la mañana y estarse allí probándose plásticos hasta que cierren.

Yo me compré este modelazo ideal con el que tiré para adelante todo el sábado noche y domingo en una mezcla de satisfacción personal, cerdez y cafetería.




Ponerse un plástico es maravilloso. Se le olvidan a uno las ganas de novio ni de cariño porque el plástico, tan apretado y tan perfectamente ajustado que te queda, se convierte en tu mejor pareja. Es tu piel, es parte de ti. Es tan importante en la vida ya como lo es tu culo o un escupitajo en él. El plástico una vez puesto te hace más fuerte en la adversidad de una barra. Te forma como guarra y le da mucho más sentido a tu clamidia. Un plástico es vida y carburante de trasnoche. Es éxito personal y síntoma de empotración sin igual. Viva un plástico!

Y tras beber y descansar, yo desde luego ya con el plástico puesto hasta para freírme unas empanadillas, nos fuimos ya echada la noche al New Action, que es el bar de referencia berlinés para los plásticos y sus carmelitas emplastificadas. Fuimos los primeros en llegar. Aun no había nadie. Mi Pepe se había comprado en la tienda de los plásticos un modelazo bárbaro de falda de gladiador romana de cuero e iba tremenda la mujer. Con su suspensorio para dejar claro que a nosotros lo que nos va es que nos den y bien fuerte. De hecho yo, con un rotulador, le pinté un “insert coin” precioso en la espalda baja. Hijos, hay que dejarlo todo claro que si no luego vienen los disgustos. Mi hermana César iba estupenda de cuero de arriba a abajo, estilizada como es ella y bien dispuesta a todo con su labia y su bien saber estar. Jesús iba también bien estupendo en una mezcla de cuero gitano de Ubrique y zíngara de pañuelo suelto. Íbamos sobresalientes, y claro, lo que en el New Action nos pasó fue todo de sobresaliente.

De momento aquello comenzó a llenarse. Y empezaron a llegar los bigardos. Unos tíos como moles todos de un profesionalismo del modelo tremendo. Hay que señalar que en el New Action, se folla, pero desde luego es más un lugar de dejarse ver a primera hora, y luego ya uno tira para los Laboratory, los Berghain o los Kit Kat. Aquello es como de pasarela maravillosa de exhibirse y decirle a Berlín: Aquí estoy yo. Que mi culo se abra a Berlín con todas sus magníficas posibilidades, y que el mundo se abra a Cuba.

Y como somos personas independientes, cada uno se fue a lo que más le intereso y con quien más le interesó. Por lo que sé, mi hermana César se lo pasó pipa con uno en los váteres, además que yo creo recordar que el muchacho era monísimo. Creo que mi hermana estuvo muy ama y muy por el gusto de mandar y de poner al otro en su sitio, pero no fui testigo mucho de aquello. Jesús andaba de paseo por los rincones del local y hubo una vez que andaba yo apoyado en una pared oscura y un señor me empezó a tocar. Total que me agaché de momento a chupársela por hacer tiempo, y de repente me escandalicé porque pensaba que a quien se la estaba chupando era a Jesús... que aquello no era cuarto oscuro pero se veía muy poco. Menos mal que no era porque me hubiera dado un algo. Yo lo que hice mucho es también deambular muchísimo porque allí había muchísimo que ver y muchísimo de lo que participar aunque ya digo que aquello es más de ver.

Estaba yo en los santos váteres de por allí, por cierto estupendamente diseñados para que se meen unos a otros sin derramar, cuando un señor de muy buen ver y de muy gustoso tocar, se me acercó. Y claro, es que van tan tan tan tan profesionales en ese sitio (si no vas de modelazo mejor no ir porque aquello parece la Cibeles del cuero), que yo me rendí a sus pies, nunca mejor dicho. Me hizo chuparle las botas muchísimo, y bueno, mira al principio me daba como cosita pero mientras más bebía más me gustaba. Hasta que me pedí otra copa para hacer buche y dejárselas relucientes. Desde abajo, miraba yo así hacia arriba y veía toda esa mole de pieles de Ubrique encima mía, con el pito fuera así recolgón, que lo primero que pensaba como siempre era en lo de que si mi madre me ve así, y luego ya en metérmela en la boca. Me la metí, y lo primero que noté fue que la criatura tenía un piercing en todo el pito. Mirad, una cosa os digo. Un pito con piercing puede verse mono pero yo para chupar eso, lo veo como antipático de chupar. Porque te suena el piercing en los dientes como un badajo y parece que llevas ortodoncia. O que te has metido un regaliz zara en la boca. Aun así, yo tiré pa lante y se la chupé muchísimo. Me daban las arcadas de forma natural, cosa que disfrutaba hasta el infinito, porque además, el señor me agarraba con una mano la cabeza por encima y con la otra mano, me cogía del cuello por debajo como si yo fuera un pato embuchao. A mi me encantaba ese trato tan inhumano y desagradable a los ojos de cualquier Ana Mato, pero tan exquisito a los míos. Me trató, como yo me merezco que me traten. Como una cochina de mierda.

Y me levantó del suelo. Cada vez que yo hacía un movimiento, me sonaban los plásticos ajustados a mi cuerpo como si yo fuera un chicle. Y con el sudor, el calentón, la mezcla del olor a pito y goma...creedme que la sensación es maravillosa. Me puso mirando para Auswitch de momento, así de pie pero doblado. En pompa vamos. Y me echó un chorretón de lubricante tremendo en el culo al estilo de cuando uno se embarra la mano que la sacude así de una vez... pues así. Yo pensaba que me iba a quedar en la mitad con lo del lubricante, pero que va, la criatura sabía lo que hacía y encima de todo, me metió un gargajazo por el culo que de repente, las maravillas del Renacimiento me parecieron una birria comparado con aquello. Y me empotró. Claro, lo intentó, vamos, porque yo sabía lo del piercing y mira, sabía yo que meterme un pito con piercing iba a ser difícil, a parte de que en Berlín, como ya en Londres también, si dices que se pongan condón, huyen como ratas. Es la palabra maldita, por desgracia. Así que como un piercing puede ser fatal para un culo por mucho gargajo que lleves dentro, yo cerré un poquito el culito y me hice el estrechito con todo el dolor del mundo. Cerrarle el culo a un activo de plásticos es lo mismo que que se te cague en la polla un pasivo siendo tu más pasivo que él. Son tres años de mala suerte. Pero yo lo tuve que hacer porque no quería que se le quedara enganchado el pendiente con mis entrañas y pareciéramos aquello las Hermanas Hurtado anales. Jugamos mucho eso si, porque el como era un empotrador básico, el sólo quería meterla y no comprendía la filosofía de un culo cerrado a drede. Así que para él lo que pasaba es que yo era estrecho y para mi lo que estaba pasando era el peor rato del mundo por dejarme el pìto en la puerta del chocho y no tirar pa lante. Sufrí de cerda que soy.

Tras intentarlo por pasiva y por pasiva, se fue con el rabo entre las piernas y yo descansé de tanta injusticia... me dejé la bechamel de escupitajo y lubricante en el culo como souvenir para toda la noche y día, y me fui a la barra. Allí estaba mi Pepe, con una corte de chupadoras de botas a su alrededor, chupándole muchísimo las botas y mi Pepe como si fuera una Barbara Streisand, en mitad de su público, siendo alabado por como iba de mono. La verdad que es que iba super profesional. Tan ocupado estaba la criatura que decidió que al Kit Kat ya no iba y que se quedaba allí, así que a mi me pareció estupendo que cada uno sea libre en el disfrute, y busqué a César por los váteres, que estaba muy ocupado con el monérrimo, y a mi hermana Jesús, que estaba de paseo, y nos fuimos en una taxi al Kit Kat con los modelos estupendos. Al sentarme en el taxi recuerdo la maravilla de toda la bechamel sonar como un puré aplastado en mis plásticos y mi culo. Como una empanada desbordada que estaba.


Que contar del Kit Kat Club? Para los que no sepáis que es aquello, os invito a leer alguna de las entradas que hay aquí a la izquierda en los links. Dire desde luego que aquello sigue siendo sublime. El ambiente que me hace sentir en casa. Eso si es mi ambiente. Fuera de reglas, fuera de tabus y fuera de todo tipo de etiquetas. Sé quien quieras ser. Y vive tu momentazo. Maravilloso. Me dio vida. Y ese musicón... El Kit Kat es visita siempre obligada para los que quieran sentirse en otro mundo. Si Berghain impresiona por el lugar y el ambientazo club interminable e imposible de superar con sus sleazy vibes... el Kit Kat impresiona por trasladarte a otro planeta. Los dos, para ser exacto, son otro planeta. El Kit Kat, de fantasía y color. El Berghain, oscuro y rotundo.




Nada más llegar nos fuimos a la zona de la piscina, en ruta turística para enseñarles a mis hermanas las bonitas instalaciones. Y allí nos sentamos en una hamaca que había. Había alrededor de toda la piscina, muchísimas hamacas así como reservados balineses muy monos todos puestos llenos de almohadones y varías orgías de chicas liberadas chupándole el pito entre todas a uno tumbado y abandonado, y luego todo lo contrario, muchos tíos recostados comiéndole el coño a una liberada... o lo contrario pero al revés, mariquitas dándose por el culo en los rincones o chupándose los pitos los que no estaban siendo empotrados. Era cada reservado, una historia maravillosa de liberación.

Allí sentados los tres, de repente se acercó un señor desnudo así como fuertote, con una capucha de cuero que le tapaba toda la cara. Yo lo vi muy deseable pero claro, con mis amigos allí delante pues no era el plan... pero claro, él se daba cuenta que a mi me gustaba … y se acercaba... y se acercaba más... total, que mi hermana César toda resuelta me dijo: -Pues chúpesela hermana, que yo le sujeto la cerveza. Y mira, eso hice.

Pero vamos, que fue un momento porque estábamos más entretenidos en estudiar cada reservado que en chupar pollas.




El Kit Kat fue el momento baile de la noche. Bailamos muchísimo entre travestis, hombres vestidos de novia que se la chupa una tirada en el suelo, mujeres desnudas con el coño grapado o chulazos tremendos que se follan a mujeres en los rincones... Bailamos muchísimo entre mujeres que se meten dildos unas a otras, entre hombres que se chupan los pitos unos a otros y entre todo el mundo que baila con todo el mundo unos con otros. Lo disfrutamos de verdad. A Jesús lo perdimos un rato y luego nos enteramos que es que se lo había follado uno detrás de una barra. Y mi hermana César ligó con un muchacho monísimo pero la cosa no llegó a más que besos de pista y estupendos lenguetazos.

Y volvimos al Bull. Desde luego el trance del taxi en la puerta del Kit Kat fue tremendo, porque claro, íbamos con unos gritos y unos bailes, que yo le decía a Jesús que se comportara que así con esos bailes no nos iba a parar ningún taxi. Luego me di cuenta que los taxis no paraban pero no por los bailes, sino porque íbamos con los plásticos sin habernos ni vestido dentro al salir porque nos daba todo igual de lo liberados que estábamos. Bueno, yo creo que no paraban por todo a la vez.

Yo quería que mi hermana César viera el Bull en todas su magnificiencia. Pero tengo que decir que acababan de matar al dueño del lugar en Brasil, de un tiro,(nos dijeron) y que esa mañana el Bull no estaba en su momento. Una pena...porque desde luego NUNCA ha defraudado. Y aun con este tropezón, el Bull es recomendable 100%.

César abandonó a media mañana del domingo, y Jesús y yo al rato, decidimos que había que hacer un movimiento maestro. Ir a Berghain.




De Berghain está ya todo dicho y seguiría hablando y hablando hasta el resto de mis días. Cuando te dicen que es la catedral mundial del clubbing te parece una exageración hortera. Visítalo y ya me dirás. Y sigue las normas de entrada para que no te nieguen el acceso, claro está. Yo nunca he tenido problema desde luego.

Estuvimos hasta el cierre prácticamente, ya lunes por la mañana. Abre el viernes noche y ya...todo de seguido. Pero lo bonito es ir el domingo por la mañana, sin duda. La noche del viernes es muy de turistas. La noche del sábado es una cola eterna para entrar... pero es más marica desde luego y se ven muchas barbaridades...eso si, hay que ir temprano para que no te pille estar en la cola a las 3 de la mañána o 4, cuando la puerta es más estricta y desde luego cuando la cola se hace eterna. Todo el domingo con su día, tarde y noche es sublime. Y cuando cierra es apoteósico.




Y lo que hicimos fue bailar...con los modelos puestos estupendamente aun, con el resudor del plástico estupendo, y con ese ambientazo que tiene Berghain, imposible de superar por ningún club del mundo. Ríete de Ibiza... Lo más destacable fue que Jesús, para ir al baño, se perdió. Yo lo esperaba y esperaba en la barra pero nada hijos, que no llegaba. Yo ya me imaginaba que se había perdido así que me quedé allí hasta que por fin apareció...y oh maravilla, no había sido capaz de encontrar el baño. Se meaba vivo. Yo hice lo que pude para llevarlo al baño con la mayor celeridad posible pero fue imposible. De repente, empezó a mearse encima subiendo las escaleras que llevan al PanoramaBar. Una meada incesante y abundante en aquellas escaleras por encima de su pantalón de cuero que no sé si de aquello se dio cuenta alguien pero yo al ver que se meaba encima le dije: -Pues hija, háztelo todo encima y disfruta! Y allí en las escaleras, mientras se lo hacía todito encima, bailamos muchísimo con los brazos en alto bien empapadas de todo. De meado, sudor, gargajo, lubricante, cerveza y felicidad.


BERLIN: LA PUTA MADRE DE TODAS LAS CIUDADES.


martes, 28 de abril de 2015

BERLÍN MARZO 2015 (1)

Queridos y queridas todos.

Siento tanto el parón de tantos meses... lo siento de verdad. Era algo necesario, porque el piso de Londres tenía que tomar forma. Y escribir con este trabajo se hace solo cuando se está en modo no zombie, y cuando lo he estado, he estado muy entregado a las ikeas y los pintares de casa. Ahora que el pisito ya está casi acabado (quedan tres detalles), puedo dedicarme a vosotros de nuevo. A contar lo que da de si la vida de una grandísima ultracerda como yo.

A la hora de contar, vosotros sois los que me infundís las ganas de sacar toda la porquería que corre por mi vida e ir, ets, por ets, con detalle y buena letra, contando meticulosamente cuantas me he chupado y hasta donde me han entrado esta vez. Gracias a vosotros lectores, por existir. Lectores como “Fran San”, o “Francisco J García”, de Salamanca. Desde aquí, un abrazo enorme.

Hay mucho que contar. Grandes episodios han pasado estos meses por mi clamidica vida. He sido esclavo, he sido primera vedette activa de sauna, y volvimos a hacernos un Berlín, así que empecemos por donde hay creo yo que empezar. Por Berlín. La puta madre de todas las ciudades.


BERLIN MARZO 2015 (1)


Y señalo que es marzo, porque me da que en septiembre volvemos a ir. Aquello hay que aprovecharlo que esta en racha, como lo estaba Madrid en los 90 y primeros de los 2000, salvando las distancias, claro. Y es que en Berlín, todo lo que nos, me pasa, es de vergüenza ajena y por eso la amo tanto. Lo de esta tanda no se queda atrás de nada. Creo que lo mejor es que vaya garito por garito, contando lo que nos pasó, que gracias a Dios esto estaba escrito nada mas volver de allí, vaya que se me olvidara, para esta futura entrada de blog que sabía, aguardaba ya pronto.

Esta vez el viaje lo hice con mi amigo César, una grande que se viene al crucero de La Demence este año, y con mi hermana Jesús, también añadida al crucero a última hora. Allí, en casa de Pepe (también que me la llevo al crucero), iba a decir que nos quedamos a dormir, pero es mentira porque allí la única que durmió fue el helecho, si acaso. Nosotras no paramos. Pero para nada. Dimos unos buenos paseos de turistas como siempre por el Unter den Linden, Alexander Platz y alrededores, y ya nos fuimos a pre-beber para estar calentitas. Y es que esa noche, comenzábamos la tourneé en el Lab-Oratory.





Creo que del sitio ya he hablado alguna vez en este blog durante mis anteriores visitas a esta maravillosa ciudad. Desde luego, bien merece una visita. Los sótanos de Berghain albergan el mayor sex club gay del mundo, en honor a lo que fue el antiguo Ostgut (gran club antes que existiese Berghain). Allí que nos fuimos el viernes noche, a lo que creíamos, era una fiesta “sin pretensiones”, más que nada porque la última vez que fui era la fiesta dos por uno y la gente iba a tomarse algo en plan tranquilo y poco más. Pasaban cosas en los rincones, pero vamos, nada que ver con lo que pasaba ahora, que era un desparrame total de gentes en sus mejores modelos o sin ellos, follando por todos los rincones y sin rincones habidos y por haber, y el consiguiente eso si, dos por uno. Baratísimo. Yo pude beber lo que no se cree. Me pesaba que cuando fui a pagar me iban a sablar como 40€ o por ahí, y no llegó ni a 20, y de verdad, bebí lo indecible y todo a dobles. El caso es que aquello estaba imposible de gentes y la fiesta había degenerado a mucho más lo que me gusta , que un tomarse una copilla y para casa como hace al menos un año.

La pena es que no íbamos vestidos para la ocasión porque de verdad, antes los viernes no era de dress code. Si lo llegamos a saber, hubiera sido todo mucho más grande, y mira que ya lo fue. Les hice a César y Jesús un tour por las bonitas e interesantes instalaciones. Lleno hasta la bandera. Olor a caca en algunos rincones. Olor a popper generalizado. Olor a tío, sudor, plástico, culo y lubricante como aroma ambiente general. Una maravilla. Se echaba en falta un poquito de olor a váter pero bueno. Había mucha cara conocida de La Demence... y alguna cara que también me era conocida de Londres. El caso es que una vez bebimos muchísimo, me dieron ganas de hacer unos pipises horribles. Y le dije a César, “-vente al baño que vamos a hacer pipises... ...bueno, en el baño o al que sea hijo...” Porque claro, así fue. Al pasar por la zona de hacer pipi encima de la gente, decidimos que el pipi lo hacíamos allí mismo. Además, esa zona la tienen muy coqueta puesta en forma de planta sótano que se baja por unas escaleras, la gente que quiere ser meada se pone allí tirada en el suelo y tu desde la planta de arriba les meas muchísimo pisando con garbo el suelo, que es una reja. Todo muy práctico.

Comencé a mear muchísimo a los de abajo, que eran como tres Hermanas Hurtado de plásticos negros que se revolvían de gusto en aquel agujero a cada chorro gordo que yo les daba. Mi amiga César, muy muy metida en el papel, les iba aleccionando en español, sin saber nosotros si entendían algo, a modo de “toma cerda la que te están dando”, “toma cerda ese chorro llevaba una buena gonorrea”, “abre la boca so guarra que mi hermana te meta la sopa”. Frases preciosas de ayer, hoy y de siempre. Lo tremendo fue que de repente, entró en la habitación aquella una especie de china, thailandesa o malaya, lo que aquello fuera, que se puso a gruñirles y pelearse con los otros tres, por mis últimos chorros de pipi. Les arañó y empujó para que los otros la dejasen ponerse a ella también perdida, y mira, a mi me cayó muy mal, que se pusiera así de egoísta, y yo apuntaba mucho más desde arriba a los míos, que eran mucho mas educados y reservados. De raza, no como la china, que parecía que nunca le habían meado encima desde un segundo piso. A más que yo apuntaba a los otros, la china más que se excitaba por no recibir mis chorros hasta el punto que cogió, se tumbó en el suelo, y sin yo esperame aquello, se dobló muchísimo el cuerpo y se auto-orinó encima ante la estupefacta mirada de los míos, que se quedaban entre horrorizados por la avaricia úrea de esa mujer, y estupefactos por la forma que tenía de apoderarse de los meados de otro y si no vengarse de tal forma. Ella lo quería todo.




En uno de los paseos estilo “ahora cada uno se pierde un ratito y luego nos encontramos”, yo me encontré con un señor muy de los míos. Un butanero, vamos. Y me cogió y me quiso arrodillar muchísimo para que yo se la chupara allí mismo. Como yo también quería, me arrodillé muchísimo y allí que se la chupé. Se la chupé a dos tiempos, luego hice una escala, y luego a tiempo seguido. Me explico. Comencé de forma como yo sé que les encanta porque se quedan alucinados. Esto es, metiéndote el pito hasta la amígdalas a la primera y dando una arcada. A veces hasta la he fingido un poco, para no defraudar, vamos. Luego, cuando lo enamoré tras esto, ya se la chupé normal durante un tiempo, y vino la escala. La escala fue, que yo le dije que por favor me metiera en un rincón menos evidente, que mis amigos estaban por allí y mira, yo soy muy liberal pero no soy una fresca, y delante de mis amigos a mi no me gusta que me vean lo mismo que mi madre hace caca con la puerta abierta delante de nosotros, pero no delante de sus amigas cuando vienen a casa a tomar café. Entonces, el señor me subió a un altillo de rejas donde había un señor en un sling de piernas abiertas. Allí en un rincón, ya hice el “a tiempo seguido”, que es que te metes el pito y si puedes lo huevos también, y le haces ya la típica arcada con lagrimón, esta ya de verdad, y te dan el popper, te agarras a las piernas, le tocas las rodillas por detrás, te agarras al culo y te lo aprietas contra la cara estando tu de rodillas sin tocarte en absoluto el pito, símbolo pues de su pasividad...en fin, lo típico y precioso de estos momentos con estos hombres. Resultó que era español y cuando le fui a decir: -”ah pues yo de Córdoba...”, solo me dio tiempo a decir el “ah pues...” y me metió de nuevo el pito en la boca hasta dar otra preciosa arcada con lagrimón. Estas son las cosas que me gustan a mi. Que uno quiera presentarse pero ni lo dejen. Esa vehemencia como si fuera ya el último pito que te vas a chupar en la vida. Esa cosa que te da de chuparlo tantísimo que te crees hasta que el tío te ha gustado de verdad cuando se va, y lo que es que el popper lo has abierto tu.... eso a mi me encanta.

Este señor se fue como vino. Vamos, que se fue a que se la chupara otro. Y bueno, yo me reuní con mi pepe, mi jesus y mi cesar en la barra, donde teníamos el meeting point. Allí bebimos y bebimos y ya me di yo cuenta que cada uno se había agenciado su marido del momento. Pero lo que descubrí también que me encantó, fue el engendro que había en la bañera dispuesta en un rincón, para que tb le mearan de vez en cuando. Era un señor estilo Pepe Viyuela, sin ropa, sentado en una bañera blanca preciosa, y el bailaba así como con un ritmo absurdo, y nadie le prestaba atención. Yo si. Porque me pareció sublime como era el, lo estropeado que estaba ya y la imagen tan tremenda que tenía allí solo. Así que entre Jesús y yo le hicimos un tocado maravilloso de papel higiénico que el se repegó bien en la cara y pelo con lubricante, y enseguida ya vino un muchacho, le meó en la cara, y ya el se levantó con todo el papel higiénico meado pegado en la cara que creo que hasta lo echaron y todo porque le daban calambres ya de haber estado sin parar varios días.

Lo demás en Lab-Oratory fue de beber y mas beber. No quisimos ya hacernos nada más con los oriundos de por allí que nos daba cosa porque aquello desde luego es de entrar y salir con las cuatro clamidias del apocalipsis colgando de las orejas. Así que decidimos que era el momento de irse....como a las 3 de la mañana o así. El plan era irse a casa tras Lab-Oratory, no salir más esa noche, al día siguiente levantarse, irse a la tienda de los plásticos al por mayor, comprarse modelos, y salir al Kit Kat por la noche ya el sábado, con el modelo comprado nuevo. Ese era el plan. De hecho llegamos hasta casa de Pepe y todo. Pero mirad, era viernes por la noche, tras el Lab-Oratory tan inmenso que habíamos hecho... vamos, que César y Pepe decidieron quedarse, y Jesús y yo nos cogimos un señor taxi y para el Bull que nos fuimos.

La llegada al Bull en taxi para mi siempre es especial Siempre te encuentras a alguien chupándole el pito a alguien en la acera...o a alguien saliendo en calzoncillos por la puerta, o entrando, en plena calle. Es muy especial. Allí que nos metimos, con las alarmas puestas, porque sólo podíamos estar hasta cierta hora, ya que si no perderíamos la tienda al por mayor de los plásticos del sábado por la mañana, que tiene unas ofertas maravillosas. Y el problema del Bull es que nunca cierra (24/7), y allí siempre están pasando cosas sublimes.




Y mira si pasan. Yo nada más llegar, me eché marido. Un marido irlandés estupendo muy mono él pero más guarro que un demonio hijos. Lo primero que tuve es buena suerte, vamos a ser justos, porque el muchacho estaba muy bien y era así hasta simpático, pero mira, os lo cuento aquí por privado y que nadie se entere. TUVE QUE HACER DE ACTIVO. Y NO UNA, SINO TRES VECES. La primera me dio mucha cosa y eché los cerrojos del váter y todo e intenté salir como andando estilo “que me cago vivo encima”, como si a quien se la hubieran metido es a mi. A la segunda vez yo ya se la metí en público. A la tercera vez se la metí a él y a otro. Lo cuento todo tal y como pasó, para hacer terapia de choque, reafirmarme en la contranatura que hice, y aprender para la próxima.


La primera vez que se la metí:

Como digo, cuando nos metimos en el váter juntos, yo ya le vi el rabo al diablo y me quedaba muy claro que iba yo a ser el que se la iba a tener que meter. Pero bueno, yo ya con el pedo y con el que el muchacho era monísimo, hice de tripas corazón y dije: pa lante como los de alicante. Total, que se la metí. Iba a decir que no quisiera dar muchos detalles de la cosa para olvidar, pero esto blog va de eso, de darlos, así que los doy sacrificándome muchísimo en pago por el parón en el blog.

La criatura me la chupó nada más cerrar la puerta del váter, y no me dejó que yo le chupara nada. Yo en esos momentos me preguntaba que mal le habré hecho yo a nadie en otra vida como para merecerme tal desagravio, pero bueno, allí que continué. Y luego ya, cogió, se levantó, y se dio la vuelta y se bajó los pantalones. Y se puso en pompa. Yo en esos momentos pensaba que la gente de hoy ni tiene principios ni tacto con el que te la va a meter, porque qué sabe él si yo soy activo o pasivo, y si me está causando un trauma de vivir yo tal experiencia de tener que hacer de super activo y tener que tragar con toda esa liturgia de que me la chupan y luego se me ponen en pompa delante... que yo eso nunca lo he visto desde el otro lado. Una falta total de consideración pero bueno hijos, como era tan mono, yo para alante como los de alicante.

Se la metí. Se la metí además de una vez. Aquello tragó como traga un sumidero hijos. Me dio la impresión de tratarse la criatura de un pasivo sin escrúpulos. Sin espíritu. Sin alma. Porque a mi cuando me la meten y veo que se va a meter el muchacho entero de seguido, lo que hago es cerrar un poco el culo para quedar bien y no quedar tan agujero con patas en pompa.... que eso queda como fatal para un activo digo yo... o no... depende como sea el activo y su punto de vista... el caso es que yo siempre pensé que un culo cerradito les da más morbo que tener ahí el pozo de las almas de Indiana Jones.... Pues este muchacho no tenía tacto para nada. Vamos, que podía habérsela metida yo y la Merkel también...y ya de paso haber llamado a toda la Troika.

Cuando se la metí, cuando acabé, mejor dicho, respiré. Sobre todo porque se corrió enseguida. Entonces nos dimos tres besos y dos de lo otro y nos salimos a beber. Y ahí yo ya me relajé, porque pensé que la peor parte del Bull ya había pasado.


La segunda vez que se la metí:

Esto fue que ya me pillaría el bebido porque vamos, si no no lo explico. El caso es que me llevó a los confines del Bull, allí a los bancos corridos del cuarto oscuro, y otra vez se la tuve que meter. Claro, yo ya lo hice como quien moja una galleta maría en el café... porque como ya sabía que yo estaba pagando mis malos actos en otra vida, lo hice como muy sacrificándome por todos los pasivos del mundo. Y allí, delante de todo el mundo, se la metí repetidamente. Esto es lo peor que se puede hacer en un sitio marica. No ya lo de metérsela a nadie, sino que lo hagas delante de todo el mundo. Ahora contaré porqué porque esto fue lo que desencadenó que hubiera que huir del Bull (menos mal porque así llegamos a la tienda de los plásticos a tiempo...). El caso es que yo una vez se la metí, le dije que me iba a correr. Y el muchacho como que se apartó. Yo me quedé un poco extrañado, ya que yo llevaba condón. Pero ole ahí lo intenso que era el muchacho que veréis lo que hizo. Me apartó, me quitó el condón, y se metió mi pito de nuevo en el culo. Claro, yo todo esto era la gente mirando muchísimo y yo como mirando al suelo intentando contar sobres de lubricante y no dándole importancia al asunto. Le dije que si de verdad estaba seguro y el hizo una cosa que yo jamás he hecho como gran pasivo que soy. Me conejeó el pito. Es decir, se puso a hacer pendular muchísimo y a hacer vayvenes para moverse el y yo no tener que moverme. Me ofrecía su pasivez como objeto votibo.. Yo estaba horrorizado y lo único que mi cuerpo pudo hacer es correrse vivo para acabar cuando antes con tal escenita a las tantas en mitad de aquel Berlín.

Y no solo eso. Al yo correrme y aplastarme y sentirme como Montserrat Caballé re inaugurando el Liceo de Barcelona tras el incendio, que aquello era un publico congregado que pa que, cogió, se pasó los dos o tres dedos juntos por el culo con todo lo que aquello conllevaba de corrida, posible caca, y lubricante con algún que otro escupitajo, y se lo metió en la boca.

Huí horrorizado a la barra a pedirme un gin tonic doble, o yo que sé que fue ya.


La tercera vez que se la metí:

La tercera vez que se la metí fue tras tres gin tonics de estos dobles que os cuento, (claro), y pasó prácticamente lo mismo, que me corrí otra vez, pero esta vez el con sus manitas, les ofreció una tapita al público congregado, y todos gustosos, tomaron salmorejo.

Lo siguiente que recuerdo es estar en la barra sin ya querer mucho con él porque me parecía que era pasar mucho mis esquemas, y varios desconocidos alrededor mío preguntándome si quería follármelos... se iba uno, venía otro... aquello era muy muy violento para un pasivo como yo. La fama que me había grangeado en el Bull era terrible. En mi Capilla Sixtina, ahora se pensaba medio bar aquello de mi!... no sabía como atajar el problema...sólo bebía y bebía sin querer contestar a nadie...y los desconocidos, algunos de los cuales había probado el salmorejo, me venían con la mano sin lavar preguntándome si “me podían sacar la última gotita”

La presión psicológica era tal que cogí a Jesús y nos fuimos en taxi a la tienda de los plásticos, que ya era hora, para al menos, dejar correr un tupido velo a tal sinsentido como en aquel lugar se había dado durante toda la noche.

Y esto lo contaré en la siguiente entrada, ya casi escrita, en la que visitaremos el Kit Kat, el New Action, una sauna, y Berghain.


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