viernes, 9 de noviembre de 2012

ARIANNA Y EL HARDON

Bueno, ni estoy muerto, ni raptado por el mundo árabe (un poco si, la verdad), ni metido en una celda con moros con pelos que me dan por todos lados. Ya quisiera yo... lo que he estado es de mega mudanza. Ya se acabó por fin la época del compartir piso, porque ya uno tiene una edad y ya uno tiene unas necesidades, así que me he liado el coño en la cabeza y me he ido a vivir solo a un pisito de soltero precioso. La verdad que poderme permitir esto en una de las ciudades más caras del mundo, es como muy caprichazo pero mira, con 32 años, ya hay edad.

He estado completamente fuera de todo porque entre que no tenía conexión, entre que movía todo de un sitio al otro y entre que he tenido que comprar todos los muebles porque venía sin amueblar...pues como que estos dos meses pasados han sido un poco de locos, descontrol y sin tiempo. Os dejo unas fotitos para que veáis que mono es todo.








Mi tele tiene hasta youtube oye!

Y para celebrarlo con vosotros, me pongo a tocarme con mis piernas en V y os dedico mi tocamiento. A vosotros y a mi casa! Ole!




Bueno, queda ya un poco lejos en el tiempo, pero lo de las vacaciones en Creta y Santorini con mi pakistaní fueron estupendas. Creta está bien...y tiene unas playas que no te las crees... pero desde luego, lo tremendo del viaje es Santorini. Quizás demasiado preparado ya para el turista y demasiado séptico y perfecto...pero desde luego, las vistas, el lugar, y sobre todo, los atardeceres, son tremendos. Lo del atardecer en el Café del Mar de Ibiza se queda en nada vamos...Yo me emocioné y todo. Sobre todo, desde la localidad de Oia, que es como que no te crees lo que estás viendo.









Es tan tan tan de postal todo, que se forman unas tremendas de gente en los puntos tremendos de la isla, para ver el atardecer más bonito del mundo...



Pero como veis, no es nada exagerado. Es simplemente, SUBLIME.






Y luego, por descontado, que nos cogimos un hotelazo de cinco estrellas que de verdad, no se podía creer tampoco, con piscinita privada por habitación y todo hijos...una cosa muy de ya lujo y poderío... Unos pedos en la piscina con los cocktails... unos precios de los cocktails...pero mira, a mi me daba igual. Igual que no he querido hacer las cuentas de lo que me he gastado en el pisito, tampoco las hice de lo de Grecia porque para que queremos disgustos.





Y luego en general, es que como he salido poco, pues no tengo mucho que contaros, porque entre las mudanzas, los gastos y que estoy como que casado con el pakistaní, pues mira, no he tenido vida de exceso y descontrol marica. Bueno... una día con mi querida amiga Arianna, cogimos y nos fuimos al Hardon. Así que eso es lo que os voy a contar en esta entrada-rentrée.


EL HARDON CON ARIANNA


Resulta que un sábado hace ya un poco, Arianna, mi amiga azafataza también, se estaba quedando en mi casa porque estaba de guardia ese mes... Total, que un sábado yo tenía un vuelo muy facilito, Dubrovnik y vuelta, y claro, resulta que ese sábado había Hardon. Yo no tenía pensado ni ir, primero porque estando con el pakistaní, no es el mejor sitio al que ir, pero Arianna, con sus artimañas de mujer fatal, me convenció y mira, al final fui. Me costó un drama con el pakistaní, pero mira, al final se solucionó porque entendió que ir allí no significa ir a tirarme a todos, sino que iba con mi amiga para que ella se diera cuenta y fuera testigo presente de hasta que punto de guarrez absoluta y degeneración maravillosa marica, llega el ser humano o lo que allí haya.

(Para el que no sepa qué es el Hardon, que pinche AQUÍ ó AQUÍ.

Pues dicho y hecho. Mientras yo iba y venía de Dubrovnik, ella se fue al Soho a comprarse un modelazo de látex imposible. Y cuando yo llegué a casa, ya me la encontré enfundada en esa maravilla de modelazo que se había comprado. Yo me llevé el mío en el bolsillo, (era muy sencillo esta vez, un calzoncillo de goma azul), y los dos que nos fuimos para Vauxhall.

Arianna es una mujer muy liberada. Yo creo que más que yo. Ella te lo cuenta todo como es. Lo que hace, como lo hace, hasta donde lo hace y lo que le gusta. Que le gusta mucho, como a mi. Y ella es tan abierta para todo, como yo también, y tan que lo quiere conocer todo, que desde luego, esto lo tenía que ver. Yo estaba más nervioso que ella, la verdad, porque yo ir solo a esto, pues mira, como no estoy pendiente de nadie ni tengo que ir con nadie ni tengo que estar a ver si se agobia nadie, pues es fácil...pero con una chica que nunca ha visto eso...igual iba a ser fuerte. Mira que para mi, la primera vez, me pareció bárbaro... el caso es que ella es muy valiente. Quedaros con esto.

Llegamos al Barcode y allí nos tomamos unas copitas para calentar. La noche empezó muy bien, la verdad, porque estando sentados en la terraza fumándonos un cigarrito, de repente un muchacho se presentó a Arianna, se me presentó a mi, y allí en mitad de la terraza se sacó el pito que le llegaba a la rodilla y nos dijo que era muy grande. Yo le dije que era precioso y Arianna le dio las gracias por enseñárnoslo. Aquel barrio es así... muy natural todo.

Total, que ya estábamos un poco con la primera copita por encima, y decidimos entrar. Arianna ya había visto antes de entrar a un muchacho desnudo en la puerta en mitad de la calle, así que a ella ya le empezó a picar el gusanillo. Entramos, y le enseñé las instalaciones. A la entrada, el salón de recepción con la tienda de los poppers, las viagras, los cockrings, los lubricantes, los consoladores, y las cosas que ya no sabemos ni lo que son ni para lo que son. Luego su barrita para beber, el acceso a la pista de baile, que también es acceso al cuarto oscuro, la pista de baile, aun vacía, y los baños. Y luego también estaba, lo que yo llamo, “el altillo”, que es como una entre planta oscura que da a la pista de baile, donde allí ya pasa de todo de forma muy tremenda.

Nos tomamos otras copitas y ella, que llevaba su fusta de mujer fatal, se dedico a pegarle a algún que otro muchacho que había por la barra. Por pasar el tiempo un poco. Yo la verdad que estaba sobre pasado por lo natural que se lo tomaba ella todo, estando rodeada de tanto pito, tanto culo, tanto cachas y tanta cosa. De primeras, ya vimos en la sala de la entrada, a un muchacho hablando con otro que se puso a chupársela a ese otro de momento y luego se levantó y siguieron hablando. Ella lo vio muy bien y muy educado. Pasé a mostrarle lo que son los baños principales. Allí, había una cola de muchachos cachas como ellos solos y algunos desnudos, otros con los pitos metidos en cosas, otros con arneses, en fin, todos haciendo la cola y todos tocándose las colas y chupándose los pitos. Arianna, se puso en la cola sin decirme nada, como muy natural, para hacer su pipí, y yo me metí a hacer pipí. Al salir, la vi con todos alrededor suya, todos hablando con ella, y ella muy natural, comentándoles que si ella era cabin crew, que si era de Milán, que si era su primera vez allí, y los demás, muy atentos, la miraban así siguiendo mucho la conversación, mientras entre ellos se hacían unas pajas ideales de enormes, o se pajeaban ellos para si mismos. Ella era una cosa así:

-Si, soy de Milán... wow! Buen rabo!

Yo estaba como muy aberrado de la situación, más aun cuando llegó un muchacho con la típica botellita de agua que llena de GHB y luego le echa agua para no quemarse la lengua con la droga. Pues bien, llegó al lavabo, y como ella lo vio llenarla de agua y el GHB es transparente, ella se pensó que el muchacho era de lo más sano que había por allí. De hecho, le dijo: -Que chico tan sano eres! Y él la miró con una cara de no saber si ella se estaba cachondeando de él o es que de verdad pensaba que era un muchacho muy sano. Yo no sabía donde meterme.

Tuvimos varias salidas a la zona de fumadores. Allí, estaba todo el mundo muy calmado, fumando y como de charla. Allí que nos sentamos a comentar los modelitos de los señores, y claro, había algunos que eran tan tremendos, que no podíamos dejar de mirar. Ella, que no se corta un pelo, tan pijita que parece y tan mona, coge y llama a un muchacho que llevaba un cockring en el pito como un macetero de grande, y le suelta:

-Perdona, oye, eso que llevas... ¿no te molesta?...

Yo no sabía donde meterme pero me encantaba todo muchísimo. Luego nos declaramos como a tres o cuatro que estaban muy tremendos y ella acabó hablando con varios italianos. Había varios en la zona de fumadores que me miraban pero como había habido drama con el pakistani por haberme ido al Hardon, y como estaba con Arianna de ciceronne, pues como que no era plan de liarme con nadie, sino se la habría chupado a todo el mundo supongo.

Y al ratito, ya cogimos, y nos decidimos a subir al “altillo”, porque eso ella lo tenía que ver. Vamos, ella lo estaba deseando.

Y allí que subimos, con la consabida frase: “ten cuidado y no te resbales con el lubricante de los peldaños ni toques la baranda tampoco mucho”

El espactáculo que había arriba era dantesco, como siempre. Un todos follando con todos y una d papel higiénico por los suelos, que parecía aquello que éramos pirotécnicos en mitad de la plaza del ayuntamiento de Valencia tras la mascletá. Ella estaba muy seria pero sin dudarlo me dijo que quería entrar hasta el fondo, y allí de la mano que fuimos. Estaban los muchachos subidos como monos en los slings, que era la primera vez que ella veía eso, y en cada sling, había uno metiéndosela al slignero. Ella se ponía entre dos slings, como de controladora, atendiendo muchísimo a las folladas que se metían, y ella preguntaba muchísimo:

-Ahora le está metiendo el pito? Ahora es el puño no? Y aquel que hace? Ah mira, aquel le está chupando la polla a 4.. a mira allí, si... aquel se acaba de correr en la cara de ese no? Ah mira si, se está limpiando.

Hubo un momento que pasó un muchacho por su lado y le dijo en el oído: -Eres muy valiente. Y la verdad que es que si, porque era la única chica que había allí. Bueno, miento, había otra rubia de pelo rizado que tendría su protagonismo más tarde.

Seguíamos arriba cuando de repente, un muchacho disfrazado de perrito con su careta y sus orejas, se puso a follarse a otro que iba de Batman, creo. Ella me preguntaba muchísimo si aquello significaba algo pero claro, yo para todo ya no tenía respuestas... ni preguntas, claro. Fue como cuando fuimos al baño, que yo estaba seguro de que me iba a encontrar con el muchacho que se tumba debajo de los váteres a beberse los orines de todo Londres con el embudo conectado al urinal. Allí estaba. Y a ella se lo mostré. Ella puso como una cara de entre pena y admiración y le dieron ganas de llevárselo a casa y darle una sopita. Yo ya le conté que yo cuando lo vi pro primera vez, lo que le hice es echar los hielos de mi copa en el urinal para que se tomara el muchacho por lo menos una granizada.

Seguíamos arriba y comenzó el momento fist fucking, es decir, meterse los puños por el culo. Ella no daba crédito. Desde luego, aquello es como para no darlo. Se fijaba muchísimo en si los puños entraban de verdad y cuando se daba cuenta que estaban bien dentro de los culos, se ponía ella su mano en el estómago como de darle acidez, y se acercaba más para ser fiel testigo del suceso. Así nos pasamos un buen rato, de sling en sling, haciendo como la visita a cada pareja. Era precioso. Con aquel calor, aquella peste a lubricante mezclada con pito, caca y goma. Precioso como digo. Ella siempre con ese pelo tan liso que jamás se le pujó.

Hubo otro ratito que bajamos a la parte de abajo del cuarto oscuro porque se escuchaban unos gritos muy desgarradores. Y allí, en una jaula con sling, vimos lo que podríamos llamar, una de las folladas más violentas de la historia de la homosexualidad. Ella se acercó muchísimo, como casi metiendo la cabeza por los barrotes, como si estuviera en un zoológico, y allí estuvo pegada a 30 cm del empotrado, dando buena cuenta de como se la metía de fuerte. Además ella no se cortaba y comentaba mientras:

-Menuda follada le está dando eh? Pero es muy violenta no? Mira, mira...uuuuuuh... que barbaridad...

Lo más bonito fue cuando el empotrador se corrió en el empotrado, que ya se la sacó, se apartó, y el empotrado aun subido en el sling, le dijo adiós con las manos de forma muy mariquita. Arianna lo disfrutaba todo muchísimo. Para ella, era como estar en un documental de La2.

Sin duda, el momento creo que cumbre de la noche fue cuando bajamos a la parte del bar de la primera sala. Allí conocimos a unos muchachos como españoles, creo, y estuvimos hablando con ellos. Y en una de estas, de repente, frente a nosotros, un chico se puso en pompa en el suelo y otro cogió y le metió por el culo un tornillo como un mando a distancia de grande. Claro, yo lo vi y me dio miedo por Arianna, que vaya que le diera acidez de estómago al presenciar aquello, pero ni corta ni perezosa, se agachó junto al que le metía el tornillo, y allí estuvo viendo en primera persona como le metía el tornillo por el culo al otro. Como si estuvieran intentando cambiar una rueda de un coche entre los dos, vamos. Yo no daba crédito. De repente, el muchacho que le metía el tornillo por el culo, le dijo a Arianna que si ella quería probar y meterle ella el tornillo a él. Y ella, muy educada, le contestó:

-No, muchas gracias, es precioso y súper interesante lo que estás haciendo pero te deja a ti mejor que lo hagas, yo prefiero mirar.

Toda ella siempre muy educada entre tanto frenesí. Yo me puse a hablar con estos que os digo y de repente Arianna se cruzó con la única otra chica que había por allí. La chica aquella rubia, iba con una especie como de novio o algo, y no sé que le hablarían a Arianna, que de repente escuché a Arianna decir:

-Fernando, me voy a desmayar!

Claro, yo como el del tornillo seguía allí metiéndole aquello al otro a nuestro lado, pues pensé que era una exageración de ella... pero al momento de nuevo lo dijo de nuevo y ya miré y era verdad. Arianna colapsaba muchísimo y se medio caía!. Yo que estaba con la copa en la mano y con mis calzoncillos azules de goma, intenté sostenerla pero ella era como que las piernas se le habían puesto de repente como de papel y no se sostenía por ella misma. Peligraba mi copa y Arianna. Pero no se como me las apañé, que Arianna, mi copa y yo, conseguimos llegar a una silla y allí senté, muy asustado de verdad, a Arianna. Le pregunté de todo, que si había tomado algo, que si se había metido popper, que si le habían dado algo...y ella nada, que no se había metido nada de nada. Los de seguridad vinieron enseguida a socorrerla a la silla y allí le midieron el pulso (lo mismo que en el Madrid Arena te hacen) y las constantes y todo parecía estar bien. Le pedí corriendo una Coca Cola y le pillé tres chupachups limpios de lubricante y al ratito, empezó a sentirse mejor. Yo siempre tuve la cosa de que lo que le dio fue un bajón de tensión por el calor y el olor a “todo” (no sabe uno como es, hasta que no se está allí)... pero igualmente, me pareció fascinante que le diera un bajón de tensión por el calor, y no por ver como le meten a uno un tornillo por el culo del tamaño de un mando a distancia.

Salimos fuera a la zona de fumadores y ya ella allí se vio recompuesta... y si, tuvo que ser aquello. La pobre se disculpó mucho porque vaya que me hubiera estropeado la noche y tal pero vamos, yo la tranquilicé muchísimo diciéndole que ya se habían corrido casi todos y ya se estaba vaciando la cosa...tan solo quedaban los de la pista de baile que se habían pasado con el GHB y estaban bailando desnudos en los podiums con los pitos a modo de badajo.

Y ya, sin más, pues nos fuimos.


Moraleja: Si quieres ir al Hardon, llévate a Arianna para que te lo enseñe todo, pero vete con un ventilador, que ella aguanta peor el calor, que arreglar una rueda de un coche.


lunes, 3 de septiembre de 2012

ESTOCOLMO. LA SALIDA.

Pues ya estoy de vacaciones y mañana me voy a Creta y Santorini con el moro. A ver como me trata el mundo árabe. Y espero que en los hoteles haya alguna regadera para pasar las siestas entretenidos los dos.

Hoy salto a otras vacaciones del pasado y os pasaré a contar lo que dio de si la salida de Estocolmo. Por supuesto, ni que decir tiene que Estocolmo es una ciudad preciosa, tampoco tan cara como se piensa uno, y que en verano, se pone el sol dos horitas por la noche y pare vd de contar... aunque del sol de media noche más tremendo que he visto, es el de San Petersburgo, que a las 23h, estaba aun con sol y hacías hasta sombre en la calle. Muy tremendo. Pero bueno, para guías de viajes “normales”, siempre digo que se va uno a la Fnac o a Waterstones, y se las compra, que son estupendas. Nosotros, vamos a lo que vamos.

Estocolmo para salir tiene algún que otro sitio marica así normalito. El Torget, que es como para empezar la noche pero vamos, no es nada del otro mundo...eso si, es música de eurovisión una tras otra... (hasta las Azúcar Moreno o Salomé...), el Patricia, que es un barco que hace fiestas de travestís y karaokes estupendos, o el Saturgay, junto al Patricia, que es como la disco marica por excelencia y que tiene hasta dj en los baños, donde me pasé toda la noche por supuesto, porque era donde la gente más divertida estaba y me recordaba al Privilege de Ibiza cuando tiempos atrás, hacían la Manumission.


El baño del Saturgay


Eso si, la gente cagaba de vez en cuando y claro, la pista pues olía, se vaciaba un ratito y luego la gente volvía. Muy estupendo. Pero vamos, allí a las tres de la mañana cierra todo, que ya es de día por otra parte, y en los puentes se forman como orquestas de rastas y como de intelectuales de izquierdas del estado del bienestar, con timbales y cosas, así como super espontaneo, y todo el mundo se va a los puentes a bailar y formarla y gritar muchísimo.




Está muy bien porque no viene la policía a pegarte con pelotas de goma.

Por cierto, el metro de Estocolmo es tremendo.





El caso es que hicimos un día de salida normal, visitando los sitios que he mencionado antes, y luego hicimos un día de salia insólita, a ver que es lo que nos encontrábamos por los locales más decadentes y tuguriosos de la capital sueca. Y mira, sitios tuguriosos, hay pocos. Que yo sepa, solo uno. El SLM. Y claro, tuvimos que ir, como no.




Lo primero es que encontrarlo es un lío horroroso, porque simplemente, no tiene nombre ni cartel en la puerta. Nosotros íbamos muy perdidos, mirando en los porterillos automáticos de los portales, a ver si era la casa de alguna vecina, o algo por el estilo, pero nada... y de repente, en una puerta de estas de cochera de verdad, se veía como un timbre así muy ruinoso y estropeado. Sin cartel ni nada. Y mira, yo llamé. Y resulta que era eso. Se baja una rampa, como de cochera también, (de hecho yo creo que es que el sitio es una cochera acondicionada como bar de desnudarse) y ya hay como una taquilla. Nada más llegar, ya nos dimos cuenta que aquello no era lo que pensábamos. Y es que pensábamos que aquello era un bar de osos así rollo más light normal aunque con su guarrez. Pues no. Es un bar de desnudarse con todas las de la ley. Y ya los señores mayores con cueros de la taquilla, nos miraron raro. Porque claro, ni íbamos con el estilismo necesario, ni nada por el estilo. De momento, lo que nos dijeron fue que había que registrarse. Y el registro se hacía online en un ordenador que tenían muy de pantalla plana muy tremendo en la entrada. Todo muy del futuro y de la sociedad del bienestar. Rellenabas tus datos y te daban el pase. Y luego ya nos dijeron que sin botas no se entraba. Y claro, nos alquilaban unas. Y unas que nos alquilamos. A mi primo le quedaban más o menos, pero yo que tengo los pies como Nadia Comaneci de largos, pues fue ponérmelas y se me convirtieron en unos pies de loto con un dolor horroroso. Y como no tenían otros, fue la excusa perfecta para decirme a mi mismo: tienes que beber todo lo habido y por haber para soportar el dolor. Piensa en Karmele Marchante o en Raquel Mosquera, lo bien que soportan los programas estando tan sedadas. Y eso hice.

Y ya entramos a lo que es el bar de desnudarse en si, que nos dejaron entrar sin desnudarnos, porque yo pedí que primero quería ver de que iba, que no era fiesta de desnudarse estricta y claro, tampoco íbamos a entrar desnudos en un sitio que no sabemos como va a ser la cosa, tan en esa sociedad del bienestar en la que están. Yo iba andando como si fuera Carla Duval en su último ciclo de quimio. Imposible. Como de puntillas pero andando por un empedrado andaluz. Muy fatal de los fatales. Allí nos instalamos en la barra. El sitio es todo como son todos estos sitios. Con mucho foco rojo, oscurito y con mucho tío medio feo, la verdad, con sus cueros por las paredes bebiendo cerveza y algunos grupos así como tocándose y conociéndose. No es que hubiera mucha gente, pero vamos, la había. Y luego por detrás de la barra tiene así como otra zona con unos columpios, unos slings también de cadenas de las buenas, unas cabinas con puerta de cristal (como cabinas de teléfono) donde se fuma, y luego más slings y ya vuelves a la barra por el otro lado.

Yo me puse a beber de momento...te sacas los tickets en la puerta de lo que vayas a beber y ya te los vas gastando a tu gusto. Yo me pedí muchísimos y algo más, porque en coronas, todo me parecía como muy barato, así que me di manga ancha, por el dolor de los pies, más que nada. Nada más pedir la primera, nos vino el camarero y nos echó así como con desidia, una revista abierta por el mapa de los bares maricas de la ciudad. Vamos, que nos dijo bien clarito que allí no pintábamos nada. Muy borde. Pero mira, a mi me daba igual y yo bebía mucho, aprovechándome de que en la sociedad del bienestar, te tienen que respetar, por mucho que me guste a mi que me pierdan el respeto.

Y ya comenzaron a pasar cosas.

De momento, en los slings de la izquierda, había un muchacho, el más mono, así cachitas, que estaba tonteando con uno. Y ya ese uno se subió a un sling, desnudo, y el muchacho cachitas se fue a la pared a echarse lubricante por las manos, de las garrafas echa-lubricante. Y ya se fue para él, se arrodillo, el muchacho que estaba colgando se metió un buen chute de popper, y el otro le metió el puño por el culo de una vez hasta los codos. Precioso. Mi primo, que es la primera vez que veía esto, se quedaba así como muy asombrado... yo bebía, más que nada en el mundo, para intentar que las botas me quedasen mejor.

Lo más bonito fue que cuando acabaron de meterse el puño el uno al otro, el muchacho que había recibido el puño, se bajó del sling, y entonces se dio la mano con el que se lo había metido, cogió un rollo de papel de la pared, y limpió todo el lubricante del suelo que había chorreado lleno de caca de su culo, para dejarlo todo listo y limpio para el siguiente, vaya que alguien se escurra con lubricante como aquella vez vi yo en el Hoist de aquí de Londres, que vino hasta una ambulancia. Todo muy de sociedad del bienestar.

Mi primo, que parece tonto pero no lo es para nada, empezó a beberse ya bastante también y empezó a decirme que lo mejor era quitarse algo de ropa para no desentonar tanto...y claro, yo ya que iba tibio, pues no necesité otra vez que me dijera más, y eso hicimos. Pero vamos, nos quedamos con el pantalón puesto, porque mis calzoncillos eran azules y rojos y aquello no pegaba con el cuero y esa iluminación ni con cola. Fue llegar a la puerta a darles nuestras camisetas, y ya nos miraron mejor. Hasta el de la barra ya nos sonreía. Y nada, allí bebimos y bebimos muchísimo más, hasta que el muchacho medio cachitas que le había metido el puño por el culo al otro, empezó a rondarme. Como era muy mono y tenía muy buen cuerpo, pues yo me dejaba así como que piropear con la mirada y se me ponía cara de española morena con el moño muy tirante. Entre que pasaba aquello, me vino un muchacho así como joven, con el que entablábamos una conversación que no me acuerdo bien sobre que iba. Y luego también vino un señor ya mayor muy simpático que tenía conversación también y me parecía muy caballeroso. Pero claro, el mono era el del puño. Y seguía por allí pasando de vez en cuando.

Total, que yo, ya con los pies muy cómodos de tanto beber, que más que botas me notaba como de estar con zapatillas de estar por casa, cogí, saqué mi móvil, y copié en un papel una frase que me dijo una amigo que es de allí, que tenía que decir a todo el que me gustase. “Quiero que me des tu crema” en sueco. Una frase preciosa para entablar una conversación con un desconocido, sin duda.
Y así que en cuantito pasó, me acerqué y le di el papelito.

Bueno, fue estupendo, porque fue darle el papelito y de repente me mira y me dice en inglés como muy impaciente: -ah, vale! Aquí no? Aquí? Y aquí? Y señalaba la barra, una tabureta de al lado de mi primo, la pared … claro, yo le dije que no por dios, que de ninguna de las maneras podía ser ahí tan al descubierto, que eso era como para hacerlo en un sitio más íntimo. Y me cogió de la mano y me llevó a las cabinas de teléfono de fumar. Claro, yo no veía aquello íntimo de ninguna de las maneras, porque con esa puerta de cristal y la gente pasando, me veía más en el escaparate de una peluquería con el secador en la cabeza, que otra cosa, pero el muchacho eligió ahí, y como yo soy de dejarme llevar por desconocidos, pues allí fue.

Y yo me arrodillé, que el muchacho tenía como un arnés así muy mono e iba desnudo del todo, y mira, se la chupé. Pero sin liarnos ni nada eh? Fue como muy rollo felatriz del antiguo egipto. Como que yo servía para eso y pa poco más. Me dieron algunas arcadas y lagrimones bien fuertes y la verdad, el muchacho es que tenía un cuerpo tan serrano, era así como tan mono y tenía ese pito tan bonito, que mira, yo estaba encantado en mi cabina de teléfonos poniendo conferencias al extranjero.

Yo miraba de reojillo con el pito en la boca, que esto es una cosa que se hace siempre mucho, a ver si venía alguien a llamar por teléfono, o se acercaba mi primo y me descubría en tal situación, pero lo único que entró en la cabina fue un señor a fumar, y a punto estuve de pedirle un cigarrito pero claro, no tengo dos bocas y aunque mezclo mucho los vicios. Lo primero es lo primero.

Y nada, ya requechupeteado, me levanté y se agachó él. Otra cosa que se hace siempre mucho. Y cuando estuvo un ratito (yo estuve más, que es otra cosa que suele pasar siempre mucho), ya se levantó y nos fuimos al bar. Y allí seguía mi primo, hablando muchísimo con el señor mayor simpático y con el chico más joven. Yo fue ponerme en la barra, y el chico más joven se me puso a hacerme manitas de estas que no se pueden notar pero se notan muchísimo. Otra cosa que siempre pasa mucho. Pero claro, yo estaba interesado en el muchacho de la cabina, que no tardó en aparecer de nuevo y ya nos presentamos formalmente, una vez nos habíamos chupado los pitos. Otra cosa que suele pasar siempre mucho.

Y si queridos, debe ser que yo tengo una fijación fatal con ellos, pero este también era árabe. Irakí, ni más ni menos. Y se llamaba, como no, Husseim. Bagdadisoletano de toda la vida, por cierto. Aunque sus familia era Basorita. El muchacho joven, como me veía hacerle más caso al irakí, me tocaba por debajo pero yo apartaba la mano así un poco, sin mala educación, como si yo fuera una especia de señora pija de estas como las amigas de mi madre, que viene el perro callejero a pedirles caricias y le quitan la mano así como muy de ascazo aunque a ellas les encantan los animales. Yo creo que se dio cuenta, la verdad, pero hijos, el irakí era muy mono.

Y de repente, pasó lo que no se podía creer. El señor mayor simpático, que no conocía a nadie de ese grupo, se ofreció para llevarnos al irakí y a mi a casa del irakí. Yo al principio no lo entendía bien, porque me parecía raro, y a lo que me olía era a que el señor mayor simpático se iba a venir a casa del irakí a que yo les pusiera a los dos conferencias de teléfono a la vez, pero al final, con esto de la sociedad del bienestar, fue verdad lo que decía, y fue una cosa como muy civilizada de llevarnos a casa del irakí en coche sin conocerse nadie de nada. Al señor mayor le pillaba de camino de todas formas.

Y allí se quedó mi primo, que al ratito se iría ya al hotel, y yo me fui en un coche con dos desconocidos, a casa de uno, en una ciudad que no conozco, a una dirección que no conozco, y con mucho dinero en la cartera, cosa que también suele pasar mucho.

Por el camino, íbamos pasando por unas barriadas muy lejanas ya del centro, con unos bloques de apartamentos monísimos, muy de sociedad del bienestar, y claro, yo pensaba para mi que podría convertirme fácilmente en la cuarta niña de alcasser pero no esa noche, sino que me podría haber pasado cualquiera, pero bueno, como son tan civilizados por allí, por lo menos esperaba que si acabo como una de ellas, al menos que me pusieran mona antes del porrazo final. El caso es que no pasó. Y llegamos a su barrio, Jacobsen o algo por el estilo, y allí nos dejó el señor mayor simpático.

Y ya subimos a su casa. Un apartamentito para él solo precioso, por cierto. Y allí me dio una cerveza, que la verdad, me pareció poco viendo la de botellas que tenía por allí puestas, y se quitó la ropa en un santiamén. Y me pidió a mi que me la quitara, claro. Así que yo, me vi muy europeo, muy naturista y muy todo permitido, y me la quité. Y me dio un beso muy tremendo mi Husseim, y me llevó al baño. Y en la ducha, me explicó/enseñó una cosa que me fascinó. Su chapucita.

Resulta que el irakí había modificado el teléfono de la bañera, para que sirviera también para hacerse lavativas. Me dijo: -Yo esto lo he quemado con un mechero para hacerlo más ergonómico, y ves? Tu te lo metes, y le das al agua y te limpias por dentro, vale?. A mi me encantó. Era una cosa tan natural...había tan poco tabú en ese muchacho... por fin me hacía una lavativa como dios manda, en casa de un desconocido, sin tener que ocultar lo que estaba haciendo a sabiendas de que el conocido sabe que me estoy haciendo una lavativa con su ducha, porque este muchacho, de por si, la bienvenida a su casa es esa. Hacerse la lavativa. Ideal.

Me la hice y supongo que salió cerveza, porque yo caca no vi ni una. Lo de las lavativas me da mucho miedo porque te las haces y aunque creas que luego hayas vaciado toda el agua, a las dos horitas o antes, puede salir más y sale siempre con olor a agua de florero de varios meses, pero bueno...son cosas que suelen pasar también siempre mucho.

Y ya me metió en su cama, que era como una hornacina que hacía la pared del salón y la tenía así separada con una cortina. Y allí, yo con el pedo, recuerdo poco pero nos liamos muchísimo, se la chupe muchísimo, y me la metíó muchísimo. Además me puso el el condón el la mano para que yo se lo pusiera. Lo vi como muy también de la sociedad del bienestar, porque era como muy que te daba el condón para tu ponerlo simbolizando el derecho que tenemos todo marica antes de que te la metan, a estar informado, protegido y civilizado. Precioso.

Pero lo más bonito vino al final. De repente, el muchacho coge y me dice que si yo había hecho alguna vez fist fucking, que a estas alturas sabemos todos lo que es, pero por si hay alguna ministra leyendo, es, que te metan el puño por el culo o tu meterlo. Yo muy sinceramente, dije que no, que jamás. Y él me dijo que si lo quería probar. Yo ya me veía como un muñeco de Jose Luis Moreno pero fíjate tu la cosa como fue, que él era el que quería que se lo hiciera yo. Y mira, yo estaba tan borracho, con las latas de cerveza por la cama vacías, que le dije que si, que sin problema, pero que me fuera diciendo, que a mi me daba mucho miedo vaya que le rompiera algún tabique por dentro.



Lo primero que hizo fue darme unos guantes de látex negros, largos y preciosos. Y claro, yo muy bebido, me los puse y me vi monísimo. Y de repente sacó una lata industrial de crema de meter puños por el culo y la puso en la cama y me llenó las manos de ella. Y se puso en pompa. Y claro, yo lo primero que hice no fue atender al moro en pompa... yo lo que hacía era pegar palmas con las manos y separarlas, que se formaban unos hilitos super curiosos... me encantaba. Era super Shiseido. El caso es que ya tuve que atender y entonces el muchacho me explicó como lo tenía que hacer. A mi me daba un miedo horroroso...más que nada porque no concebía, por mucho que lo haya visto, que mi mano quepa en un culo. Pues cabe. Una cosa que desde luego, no me ha pasado nunca.

Yo le metía primero dos dedos, luego tres, luego cuatro... y de repente estaban los cinco metidos y el culo del irakí, tan sabio como son siempre los culos, hacía como una arcada hacia afuera, como que tosía, y de repente sin saberse como, el puño entraba dentro así sin más con los dedos apretados en posición sombra chinesca de pato, y sin saberse como, el culo por dentro hacía como una rampa hacía abajo que luego subía un poco hacía arriba, y ahí encajaba muchísimo la mano. Era como que el culo tenía dentro como un buche. Una cosa rarísima que yo no pensaba que eso existía. Como el sifón de una tubería donde se queda la cadenita que se te cuela por el lavabo vamos. Curiosísimo. Yo en este punto, me daba cosa seguir porque claro, la mano la notaba como muy calentíta y de la borrachera, prefería mejor no pensar que tenia la mano dentro del culo de un irakí en una barrio perdido de Estocolmo a las tantas.

Pero el muchacho me dijo que siguiera y claro, yo como que empujaba pero mira, ya daba como con huesos creo yo... vamos, ya no encontraba yo por donde meter más la mano porque le iba a dar una acidez horrorosa al día siguiente... tampoco sabía si cerrar los dedos mucho o hacer forma de puño, porque habían entrado así como unidos todos juntos pero sin forma tipica de fist fucking... el moro me dijo que hiciera la forma del puño sin ningún miedo y mira, yo lo hice pero me dio la impresión de que aquello se iba a descuajaringar de mala manera así que poco a poco le saque la mano como pude. Era muy estupendamente marrano todo porque con esa crema, sonaba todo muy con unos ruidos como cuando Atreyu andaba por los fangos de La Nada en La historia Interminable.

Pues fue sacárselo, y me di cuenta que el culo se quedaba abierto por unos momentos así como muy pozo sin fondo, muy negro todo por dentro y como muy típiquísimo. Y otra vez me preguntaba que como había entrado mi mano por ese agujero... Pues no queda aquí la cosa. De repente, el irakí me dice que si me gusta hacer Punching. Y mira, yo es no sabía ni lo que era. Yo sé hacer crossed-check con mis puertas y rampas del avión, pero Punching...???... Pues Punching es que pones la mano fuera en forma de puño, y sin más miramiento se lo metes así de una vez y se lo sacas y se lo metes como pegándole capones dentro del culo.

Pues lo hice. Al principio entraba muy mal, porque el puño, con los huesos de dentro del culo del moro, como que no encajaba... pero una vez el puño entraba en el canalón del buche del culo, se solucionaba el problema y era como automático. Como cuando sacas un altramuz de su cáscara, pero al revés. Yo si os digo la verdad, no lo hice mucho, porque no sé pegar puñetazos entre otras cosa. Si fuera tirarle del pelo, pues mira, pero puñetazos no, que me doblo la muñeca, así que se lo hice un poco así por reirle las gracias y ya se lo saqué.

Y ni resto de caca oye. Una cosa... pues que no debe pasar tampoco mucho, digo yo.

Y dormimos muchísimo... y me desperté, y me hizo un desayuno estupendo...y me regaló unos calzoncillos para irme con unos limpios, y me acompañó al metro, y de vez en cuando me manda whatsapps... y me pregunta a veces cual es mi perfil en grindr o scruff, y me dice que se acuerda de mi, y me tiene invitado a Estocolmo de nuevo... cosas, que normalmente siempre pasan mucho.

Yo no sé porqué, pero fijaos como me ha tratado a mi el mundo árabe siempre...

A ver como me va con mi pakistaní en Creta y Santorini que nos vamos mañana. No sé si pasarme mañana por Ikea y comprarme directamente una regadera... Estoy pasando por una fase anal, que ya quisiera Freud darle algún sentido.


viernes, 31 de agosto de 2012

COMO UNA REGADERA



Encuentro un ratito y un día libre para volver al blog en este verano tan de no parar que estoy teniendo. Gracias a dios que ya está acabando y que los JJOO están ya casi finiquitados. No he parado de volar, unos vuelos ideales, por cierto, pero claro, sin tiempo... y el tiempo que tenía, lo he dedicado a viajitos y a un marido que me he echado. Si queridos, como lo oís. Es una cosa rara y fuera de lugar pero así ha sido. Y claro, entre que no tengo tiempo y entre que el tiempo que he tenido lo he dedicado al marido, pues como que me ha sido imposible pasearme por aquí para contaros los devenires de una ultracerda. De todas formas, me quedan aun por contar las tremendidades del viaje a Copenhague y Estocolmo, que fueron varias y muy buenas, en los últimos coletazos de la soltería.

Pero vayamos a lo del marido, que como no, ha sido una cosa bien insólita en mi vida. Y es que queridos, yo creo que aprovechando que vivo en Londres, que aquí la mezcla racial ya más no puede ser, y que a uno le tira más lo exótico que un bolso de Loewe, resulta que ahora me he echado un marido pakistaní.

Mi pakistaní es muy mono. No es de estos pakistanies imposibles rollo sábana blanca por encima y barba de izquierda unida, ni es un señor de estos que dices que ya son hasta feos de lo pakistaní que parece. No. El muchacho es un pakistaní light, con rasgos pakistaníes, pero muy a lo occidental. Nació aquí, aunque toda su familia es de Islamabad de toda la vida. Y claro, el muchacho, quiera o no, es muy moro. Es muy moro pero para todo. Ya hemos tenido las crisis del burka y las del machisteamiento al que me tiene sometido, pero bueno, por ahora va todo bien. Tan bien, que me voy con él a Creta y Santorini el 4 de este mes. Un viaje muy estupendo porque desde luego, los hoteles que nos hemos pillado, no se pueden creer. Un ejemplo, el de Santorini: Astro Palace Hotel.
Pues el de Creta, por el estilo. Un lujo y un poderío que no se puede creer. A ver si con tantos días de convivencia, no nos soportamos, y en vez de a Santorini va a parecer que vamos a San Palermo bendito. Ya veremos.

El caso es que el muchacho es muy moro, y claro, tiene sus cosas de moro. Contaré una cosa que me pasó, la más insólita por ahora, el otro día cuando volvimos del Carnaval de Notting Hill y nos pusimos de vinos hasta las cejas en su casa. Y es que el muchacho es moro, como digo, pero bebe como un cosaco, y eso yo lo valoro mucho.

Estábamos en su salón los dos muy desnudos bebiendo y chupándonos los pitos, que por cierto, el muchacho tiene un pito precioso, muy negro pero muy muy bien de proporciones, cuando de repente, a mi me dio un retortijón y me tuve que ir al baño. Allí que me metí y estaba yo haciendo mis bolitas y pensando como bautizarlas, cuando de repente, mi moro entró en el baño así como con unas ansias muy tremendas y una cara como muy desencajada. Yo me solivianté mucho y como que corté la caca ipsofacto porque venía como muy de cabeza a por mi. Le pregunté, como muy nervioso, que qué pasaba, que a qué venía, que estaba haciendo caca. Y coge y me dice muy acelerado que no me preocupe, que quería compartir todo conmigo, y que hacer caca era una cosa muy privada pero como éramos novios, él quería ser parte de ese momento. Yo no sabía que decir, porque estaba conteniendo que no me saliera la cabecita de la tortuguita, y así mismo, estaba con la incertidumbre de no saber que a que clase de “compartir” se refería. Yo lo veía todo muy novedad, desde luego, y aunque estoy muy familiarizado con las cacas, esto me cogía por sorpresa.

El caso es que de repente, coge, y agarra una regadera muy de diseño que tiene allí en su baño muy puesta como de entre adorno y de entre que a veces la usa para lo que sea y a veces no. Una igualita que esta.




Se va a la bañera con el pito cimbreante, como muy nervioso, y se pone a llenar la regadera. Yo le sigo preguntando muy intranquilo que es lo que va a hacer, sin poder dejar caer mis cacas a gusto, y como poniéndome un poco en pie, pero sin poder ponerme del todo por tener los tarzanillos aun blanditos y colgando del culo de no haber acabado de ninguna de las maneras, claro. Me empecé a imaginar una lavativa, o un bautizo mientras cago, que a lo mejor eso se da mucho en la costa karachisoletana, o un escanciamiento de agua con regadera, que igual eso es muy típico por los valles Islamabadisoletanos. Vete a saber. El caso es que ya la llenó, se acercó, pone la regadera por detrás de mi culo, yo como en pompa en el váter sin poder ya pensar de ninguna manera y como muy intranquilo porque se me iba saliendo ya la caca que quedaba por salir de los nervios, y de repente, coge, me noto que me pone los dedos en el culo con todos los tarzanillos colgando y la caca medio saliéndome ya del todo, y empieza a darme agua en el culo con la regadera, y dándome con los dedos en la apertura del culo como enjuagándome muchísimo y dándome como lavativas sagradas del Gánges, pero al estilo pakistaní.

Yo no sabía que hacer pero empezaba a cagarme de nuevo otra vez entero y claro, en su mano. Pero a él no le importaba y sólo me decía que mis cacas eran las suyas, porque aunque el me la metía mucho por ahora y yo le cagaba a veces el pito, muchas veces se la iba a tener que meter yo (…) y mi pito se llenaría de sus cacas, y que por lo tanto, al ser esto una cosa muy íntima, él quería romper el tabú de las cacas conmigo, y por lo tanto al lavarme el culo con la regadera, era la mejor forma de llegar a la complicidad y confianza plena.

Claro, yo todo esto no es que me pareciera mal de fondo, que yo mientras tengan buen fondo y buen rabo, me enamoro, pero me pilló muy de improviso, con unas cacas muy feas de vino tinto por cierto, y encima, que yo no había acabado de hacer todas las bolas aun. Y claro, le fui cagando en la mano y el me iba sacando un poco las caquitas del culo. Yo todo era con muchos sudores e intranqulidad, queriendo acabar muy pronto de hacerlo todo para que aquel especie de instalación de Yoko Ono en el MOMA, queriendo transmitir algún concepto pero que al final nadie entiende, acabara cuanto antes. Un estrés horroroso de gordo vamos...encima no dejaba de darme besos por todo el cuello y la cara y claro, yo le intentaba responder pero a la misma vez intentaba concentrarme en no cagarle mucho la mano...

Por fin acabé de hacer mis cacas y el muchacho desde luego me dejó el culo muy limpio y muy fresquito. Como no daba crédito del todo, solo le pude decir que muchas gracias, y el me daba besitos y me decía que no pasaba nada, que aquello era normal, y que él quería compartir todo conmigo. Hasta las cacas, claro.


Yo a la vida creo que le he pedido mucho. Algunas cosas se me han cumplido, no me puedo quejar en absoluto, pero desde luego, esos deseos que tenía yo de romper el tabú de que cagar un pito une y que un pito cagado es la cosa más intima que se puede compartir con un hombre, jamás pensé yo que se me cumplirían con un pakistaní de 42 años con mucho pelo en el pecho y las piernas, en una casa de Brixton Hills...

Pues se ha cumplido.

Un moro me ha lavado el culo.


Y ahora yo solo espero, que en los hotelazos de Grecia, tan blancos y azules que son todos, y con esas piscinazas y esos encalados y esos horizontes tan bonitos y esos atardeceres, no le de por limpiarme el culo en mitad de la piscina o en un bonito atardecer de Santorini, porque de verdad, lo de la Virgen de Lladró, se va a quedar en nada. Yo lo que veo es que nunca pensé que el culo, la caca, la piedra viva y el mundo árabe, tuvieran tanto en común. A ver yo como vuelvo de Grecia con esta papeleta.



viernes, 13 de julio de 2012

LA BERLINALE´12 - II: LA DEBACLE



Bueno, siento, de nuevo, como siempre, el enorme parón del blog. Se me ha juntado todo. Desde Berlín, no he parado de volar, y luego más aun, he tenido unas vacaciones en Copenhague y Estocolmo, de donde volví este lunes pasado, que han hecho que todo se retrase aun más. Han sido, estas vacaciones, unos 9 días muy estupendos, que por supuesto pasaré a contar directamente tras el segundo episodio del Berlín, que hoy nos ocupa. En Copenhague le mee a uno y en Estocolmo... bueno... pasé a mayores. Pero eso lo contaré en las dos siguientes. Y es que decidí que si no tenía tiempo, lo mejor era no escribir, porque para escribir mal y poco, mejor me quedo callado. Pero bueno, mañana tengo guardia y esta noche es una noche muy larga y estupenda. Nada de RIPS ni nada de fin del blog, como he recibido en algunos emails. Este blog nunca morirá porque las cerdas somos más, y mejores. Y sino, que nos comparen con esta otra cerda, a ver quien es mejor que quien, si ella, o nosotros.




GRANDÍSIMA HIJA DE LA GRAN PUTA.


Así que aquí va, la siguiente entrada sobre mi excursión a Berlín.

Y si, prácticamente, me acuerdo de todo porque como para no acordarse...


LA BERLINALE´12 - II: LA DEBACLE.





“...Por fin, salí a la calle.” Así acababa la última entrada de la primera salida en Berlín. La primera y la única, porque no me fui a casa de mi amigo Pepe ni por asomo. Cogí, y una vez fuera, respirar aire puro y fumarme un cigarro, decidí que no eran horas de irse a casa ni a ningún sitio tranquilo porque estaba yo muy en mi cumbre del pedo gordo y lo que necesitaba era mas excesivizamiento y tremendez por todos lados. Como más o menos sabía donde estaba, aunque realmente no me orientaba mucho si había que tirar para la derecha o para la izquierda, decidí que lo mejor era irme hacia la izquierda, que me sonaba más la calle que para el otro lado. Esto era ya tardísimo, y no había nadie por la calle. Andé un poco sin rumbo fijo, fumando muchísimo, pero con la sensación de que me dirigía de nuevo, acertadamente, al barrio marica. Y así era. Lo que pasa es que no me dio tiempo a entrar mucho al barrio marica porque pasé de repente por la puerta del Bull, y si queridos míos, tras pasar todo el sábado entero en ese maravilloso sitio y la tarde-noche en la sauna, cogí y en el Bull que me metí de nuevo a eso de la 1 de la mañana.

De enfermito.

De tara.

De deficiencia.

¡De estar estupendo!

Nada más entrar, noté que aquello, como era de esperar, estaba de capa caída porque todo el mundo a esas horas está de discotecones estilo Tresor, Berghain o Kit Kat. Mi objetivo de hecho era haber ido al Kit Kat esa noche, pero claro, el modelo lo tenía en casa de Pepe, y yo para llegar a casa de Pepe no estaba, y claro, en el Bull a mi me tratan muy bien y me veo allí muy recogido y que no molesto a nadie ni me molesta nadie tampoco. Pero cual fue mi sorpresa, que de repente miro en la barra y me encuentro a un antiguo empotrador de Madrid, que me empotró hace como 10 años cuando yo estaba en plena universidad. El muchacho no es nada del otro mundo, pero es de estos empotradores que al final te haces amigos. Nos dio mucha alegría vernos y me presentó a sus amigos, Uno muy mono y el otro muy pedo. Por supuesto, con el muy mono hablé poco porque no había mucho de que hablar, y con el muy pedo hice muy buenas migas. Allí seguía el camello morito de siempre, que yo creo que vive allí, y algún que otro señor, pero en plan muy aburridos. Yo del rato de la noche no voy a comentar mucho porque aquello estaba un poco muerto, y yo me dediqué mucho a beber para recuperar los jugos que perdí en la sauna...así que de lo que de verdad me empiezo a acordar, es de lo de por la mañana, que claro, era domingo, y se lió buena. Pero buena de verdad.

Andaba aquello ya muy concurrido, serían las 6 de la mañana, cuando decidí ir al baño a orinar. Lo primero es que entrar por la puerta que da al cuarto oscuro, no se podía porque aquello estaba con un traficazo tremendo. Al pegar así como dos zancadas para entrar, pisé como un brazo o un muslo de pollo, que al principio me dio como cosa pero luego como me empujaban, pues ya pisé con garbó. Al pasar ya por la puerta, miré al suelo y resulta que había un muchacho desnudo, tendido en el suelo boca abajo, y todo el mundo pasaba y lo pisaba a modo de felpudo. No sabemos si estaba muerto o no. Pero pisado, estaba más pisado que las uvas. Yo proseguí recuerdo mi camino, y lo del cuarto oscuro se había convertido en una especie de caseta de feria. Había gente fumando, chupandose los pitos, fumando y chupándose los pitos, metiéndose los pitos y fumando, metiéndose los pitos y hablando, metiéndose los pitos metiéndose los pitos, en fin, que aquello era un desorden social maravilloso. Además había mucha gente desnuda del todo, y había como mucha ropa colgada del sling, a modo de azotea de Villaverde Bajo. Se veían muchos culos de estos blancos, que hacen vayven porque se la están metiendo a alguien, y también se veían manos que agarraban a estos culos al revés, es decir, el empotrado le agarraba el culo al empotrador, señal de que el empotrado era profesional. Y también era una peste a popper la que reinaba en la zona, que aquello parecía que en un momento iba a pasar la Virgen de la Macarena y todos íbamos a gritar ¡GUAPA!.

Una vez en el baño, lo que vi era desolador. Un muchacho estaba de cuclillas debajo de una mesita que hay así alta, en un rincón, sin camiseta, y lo que hacía era chuparle el pito a uno que se estaba poniendo una raya. Lo desolador no era eso. Lo desolador es que otro, le estaba meando encima al de cuclillas, mientras ayudaba al otro a hacerse la raya. Entonces, recapitulemos, lo que había en esa esquina era dos muchachos haciéndose una raya de pie, uno bajo ellos chupándole el pito a uno, y otro de esos dos, meándole encima en la cara al que chupaba. Y claro, yo, que soy muy cuco, me fijé bien, y el que le meaba al de cuclillas, le toqueteaba la cara muchísimo al de cuclillas, y le extendía el meado por toda la cara a la vez que le hacía una paja tremenda al que estaba siendo chupado. Era muy de tener que hacer un croquis con escuadra y cartabón, para sacar la proporción áurea de todo eso, o la urea, mejor dicho.

Decidí esperar a orinar, porque aquello podía acabar de cualquier forma. Y efectivamente, de repente el que estaba siendo chupado, como que entró en unos escalofríos y unas contracciones, como de que ya se corría, el que le estaba meando al que chupaba se agachó también para chuparle el pito, con lo cual ya eran dos los que chupaban un pito ya meado de por si, y supongo que el otro se corrió muchísimo porque pegó como cinco gritos muy bien pegados, agarrándole las cabezas a los dos, como si fueran sus retoños. Precioso. Y luego cogió, se metió la raya él y se salió del baño, dejando a los dos muchachos de cuclillas, dándose unos besos de amor estupendos con las caras bien corridas y bien enchurreteadas de meados y de todo. Yo creo que esta práctica merece un nombre. Yo le pondría “Felación autoorinamientosa a dos, de un tercero muy ocupado en otros temas” O algo por el estilo.

Conseguí mear y salí de aquello. Perdí de vistas a estos dos, y al de la raya, que ni me fijé en su cara, también lo perdí. Seguí bebiendo muchísimo en la barra y hablando con todo el que podía porque aquello estaba estupendo. Había ya varias travestis de las que a mi me gustan, a medio acabar y muy pasadas, con unos sudores tremendos y unos despintamientos imposibles. Me hice amigo también de un sudamericano muy mono, monísimo, así cachas, que no sé si sería marica o no, porque solo hablaba de mujeres, pero allí que estaba él, rodeado de todo aquello. Yo le invité hasta a alguna copa, de lo mono que era. Y luego se me despejó la duda porque lo vi, junto a una maquina traga perra que hay a la entrada, siendo felado por un muchacho que estaba sentado en el sofá, muchacho que ya le había echado yo el ojo antes, porque había estado durmiendo en los sofás como muy profundamente y otro le había estado tocando el pito por fuera así como quien no quiere la cosa, sentado a su lado.

Pasó el tiempo, y perdí su noción. Era domingo, es lo único que sé. Bailé incluso un poco, pero lo mejor de todo estaba por llegar. Serían ya las 12 de la mañana o por ahí, cuando de repente, pasó lo que solo puede pasar en el Bull, y lo que nunca te imaginarías que va a pasar porque por mucho que te imagines, luego pasa una cosa más gorda. Un muchacho, completamente desnudo, así como medio cachitas, se subió encima de los sofás. Estaba de pie. Se puso a bailar como muy enloquecido, pegando unos gritos muy tremendos, y un amigo suyo como que lo intentó bajar. Pero él no se dejaba. Es más, le daba así como con la pierna para apartarlo. De repente, empezó a tocarse mucho el pito, como muy desaforadamente, mientras dos chicos que estaban sentados juntos a sus piernas, a su lado, le tocaban así las piernas por detrás con los brazos muy estirados había arriba, llegando hasta el culo. El muchacho que estaba de pie, se hacía una paja terrible de escandalosa allí subido, y como muy ido de la cabeza, agarrándose a la pared de atrás con la otra mano. Los dos que lo sobaban, subían el tono y ya empezaban a ayudarle con la paja. Hasta que de repente, sin saberse como, una de las travestis se lanzó al pito del muchacho allí subido y empezó a chupársela muy fuerte. Claro, yo no daba de mi más de satisfacción al ver aquella escena y aplaudí hasta un poco, sin esperarme que acabaría como acabaría. De repente el muchacho de la paja como que se dio cuenta de lo que le estaba haciendo la travesti, la apartó, pero se aceleró el mucho la paja, la travesti frente a él gritó algo en alemán que no entendí, se puso como muy entregada así como vencida para atrás con sus tetas muy sacadas con las dos manos y como muy dislocada del todo, y el muchacho de la paja de repente se acercó a ella desde el sofá así como agachándose un poquito, le apuntó con el pito, yo sonreí, los dos que le tocaban las piernas me di cuenta que se estaban pajeando igualmente, y el muchacho le echó una corrida monumental desde el sofá a la travesti no solo en las tetas, sino en la cara y en los pelos. No puedo documentar si eran reales o eran peluca.

Ella se fue para él como para querer chupársela un poco y encariñarse de aquello pero él la apartó y como que se fue para el baño en pelotas, y como muy sudado y como muy estresado. La travesti, esto me parece memorable, no se quiso limpiar nada por mucho que uno le quiso dar unas servilletas, y se fue a por su mojito o algo por el estilo que se estaba tomando, y allí ella se arregló el pelo y se bebió un buen sorbazo, señal de la buena massielanización pornografrica a la que se estaba sometiendo ese domingo.

Yo le hablé algo después de aquello, creo, pero de verdad, ni recuerdo el qué, ni recuerdo por cuanto tiempo, ni nada más. Sin duda, ella es un ejemplo en vida de a lo que se puede llegar. Estoy seguro que esta mujer ha dado grandes momentos en el Bull. Me atrevería a decir que igual fue ella la misma a la que vi haciendo aquel bárbaro número de mi anterior visita al Bull...

El caso es que yo no tenía bastante aun. Eso es lo que parece. Porque serían las 4 de la tarde o cosa por el estilo, cuando mis amigos se fueron, los de Madrid, y yo aproveché para salir... pero a sacar dinero, que coño!. Y de nuevo que me metí en el Bull. Y no sé en que momento exacto ni como, me recuerdo liándome muchísimo con uno, así joven, en la barra. Eran unos besos muy de amor. Como muy comprometidos. Sé que se llamaba Mark, porque tengo su teléfono. Además nos mirábamos y como que nos deseábamos. Una cosa muy de lo que era. De haber pasado el sábado allí metido y de que ya estaba acabando el domingo y allí seguía yo. Menos mal que el muchacho, tuvo un momento de sensatez, y me sacó de allí. Me llevó a su casa hijos.

Yo le dije por la calle que yo no sabía si estaba yo mucho en momento de merecer... pero él se convenció de que si, y un taxi que cogimos de momento. Lo del taxi es otra, porque no sé como, cogimos un taxi, el que nos paró que tenía dos banderitas mariquitas a cada lado del capó en plan, coche oficial, pero de mariquitas. Y así que nos cruzamos todo Berlín. El taxista era muy mariquita y tengo la sensación de que yo se la chupé al chico este en el coche pero no me acuerdo.

Llegamos a su casa. Una casa, queridos, enoooooooorme... pero enorme. Unos salones muy tremendos, pero eso si, todo desordenadísimo. Tenía una cama muy grande, pero no era cama, era como futón, que yo recuerde. Y allí que nos echamos, no sin antes pedirle yo algo de beber, que estaba con una sed horrorosa, así que me metí dos buenos gin tonics. Y claro, allí que nos liamos muchísimo. Además tenía como unas macetas enormes, que cubrían muchísimo, así estilo como árbol de la sala del Coco Loco del Privilege de Ibiza, y a mi aquello como que me daba un rollo muy “Esplendor en la habitación del pánico” . Y dogo pánico, porque el muchacho, al ver que mi pito ya se había convertido en un altramuz, cogió, sacó como un estuche de tela, y del estuche de tela sacó como unas baritas de metal muy brillantes y de varios grosores. Yo pensaba que eran como consoladores, pero me parecían muy estrechas para eso. A mi desde luego, es que ni me harían eco: Además acababan en unas puntitas muy redondeadas. Pues bueno, ni cortó ni perezoso, cogió y con una de esas, se la pone en la punta del pito, que el suyo si estaba gordo y duro, y se mete la barra por el meato del pito de forma super fetichismoquenotelopuedescreerdemodernoquees. Yo me quedé muerto.

Además es que entraba estupenda. Y allí delante miá, con el pito andamiado por dentro, se puso a hacerse una paja tremenda. La puntita de la barrita salía por el meato, pero solo un poquito, Y la barrita era como de 20 cm... yo no sé donde tenía ese muchacho el fin del pozo ciego. Una cosa tremendísima de ver. A mi me dio una para que me la metiera yo, pero yo le dije en inglés, claro, que yo no necesitaba eso, que yo lo que necesitaría es llamar al MOPU para que me andamiasen entero... Le tuve que explicar también que qué era el MOPU (Ministerio de Obras Publicas y Transportes), pero claro, él estaba metiéndose la barra por el pito y haciéndose la paja, y no me atendía nada. Y de repente, sin casi darme cuenta yo, me hizo un Raquel Mosquera. Esto es, se corrió pero no se sacó la barra así que se embarazó para adentro como ella.

Yo aquí decidí que ya eran horas de volverme a casa de Pepe, que además al pobre lo tenía preocupado de tanto trajín y tanto sin aparecer. Así que le dije que ya me tenía que ir, que todo le había quedado precioso y que donde podía coger un taxi. El taxista debió pensar que recogía a un judío recién escapado de un campo de concentración, porque yo ni andaba derecho, ni hablaba derecho ni fumaba derecho...pero finalmente me llevó a casa de Pepe, y allí dormí y dormí hasta el día siguiente que me salía mi vuelo de vuelta a Londres.



Moraleja: Tengo unas ganas de volver LOCAS.


viernes, 8 de junio de 2012

LA BERLINALE´12 - 1ª PARTE

Volví de Berlín. Bueno, ha sido volver y volar hasta ayer mismo. Hoy he tenido guardia, de la que me he salvado y gracias a eso, os puedo contar, ya sin más miramientos, lo que ha dado de si esta nueva Berlinale a la que me he sometido. Ha sido la más corta de todas, de viernes a lunes, y aunque podría haber dado tiempo a visitar muchos eventos, si os digo la verdad, sólo me ha dado tiempo a dos. Y uno de ellos, sin prever. Y es que la cosa ha sido tan tan tan tan descabellada y tan tan tan tan de no parar y de que me ha salido del todo la Massiel que llevo dentro, que mira, para resumir, desde desde que llegué el viernes hasta el domingo por la tarde noche, no dormí. Suena a muy ibicenco o a muy de rave gorda pero que va... ha sido, todo lo que se dice, un señor massieleo. Y lo he disfrutado como pocos. Eso si, a mi amigo Pepe le he hecho un feo un poco gordo. El feo de no pasar por casa hasta el domingo, pero es que Berlín me agarra, y no me suelta. Ya la próxima vez, me pillo hotel o apartamento como las otras veces, porque uno se ve más que no le hace feos a nadie. Desde aquí le agradezco a Pepe muchísimo su hospitalidad, sus risas, su todo. Es como una hermana. Otra hermana exiliada y massielona como yo. Pepe es estupendo, con sus pelos, su barba, su pinta de tiarrón... Pepe, ¡viva tu coño!


Berlín siempre apasiona y siempre encuentras cosas nuevas que visitar. Esta vez, el viernes por la tarde, fuimos a Humboldthain, que es un bunker muy tremendo y torre de defensa antiaérea de la Segunda Guerra Mundial. Es tremendo porque se sube a una montaña muy boscosa en mitad de Berlín, y de repente te das cuenta de que esa montaña no es más que el bunker en si mismo, enterrado.






Y luego nos fuimos al Estadio Olímpico nazi, esto es, el que construyó Hitler para los JJOO de 1936. Desde luego impresiona, porque es todo como muy a lo grande, a lo sobrio, a lo vehemente, y conserva todo lo que es el legado de la arquitectura nazi. Muy tremendo de ver.





Y luego ya nos fuimos a comprar unas cervezas, unos licores y unos bebistrajos, y nos fuimos a casa a ducharnos y ponernos monos. Y salimos. Y comenzó la debacle. La dividiré en dos entradas.


BERLINALE´12. LA DEBACLE. PARTE 1



Antes de llegar a los sitios, vimos por Berlín alguna escena muy estupenda de estas que sólo dan Berlín. Por ejemplo, una pareja de leatheres de estos muy muy muy muy profesionales, que uno era el amo y otro el sumiso, y entonces andaban como separados, el sumiso siempre delante, porque el amo como que se ponía cachondo de ver a su sumiso ir de cuero por la ciudad. 



Además, el sumiso cuando se paraban en algún sitio, como aquí en el metro, se quedaba muy paradísimo. Era muy curioso de ver. 

Y es que en Berlín, en donde sea, se ve de todo, pero desde luego mejor por la noche...el que no se lo crea, que mire y remire bien la maravilla de esta otra foto en el metro. 


¡BERLÍN ES LIBRE! ¡VIVA!

Al primer sitio que fuimos, con los amigos de Pepe, fue al Heile Welt, en el mariquitísima barrio de Schöneberg. Pasa por ser un local como muy normalito, mono, de diseño incluso, y así amplio en su fondo y con música muy marica y chochi divertida. La verdad que para empezar, no está nada mal. Allí yo lo que recuerdo es cantarle la “Bien Pagá” al camarero mono de la barra. Y hablar muchísimo con Pepe y sus amigos. Y luego ya, cogimos, y nos fuimos al Schwuz!, que es como una discoteca ya en condiciones, muy grande, de mucha pista, muy estupenda, con mucho vericueto y la gente muy muy muy bebida. Pero mucho. Pero muy divertida. Es así como de maricas modernas alternativas, pero a la berlinesa, es decir: conocimos a un muchacho que estaba sentado en una silla que destacaba por el paquete tan tremendo que tenía, y Pepe y yo se lo tocábamos muchísimo y nos sentábamos encima suya. Esto en una disco de maricas modernas española, pues mira, no se vería. Luego también había una chica como de croacia que estaba perdida, muy mona, que yo lo primero que le dije es que era ministra del PP, por su parecido a Ana Mato. Y luego había un chico que llevaba una camisa muy como con estampado de Piet Mondrian, con hombreras, que le dimos la noche sin parar de decirle barbaridades y cosas y cogerlo por banda y darle achuchones. El muchacho era muy salao desde luego, y muy pasivo, porque se dejaba hacer de todo.





Llegó un momento que el pedo nos sobrevino de mala manera, y Pepe y yo decidimos salir sin decir nada a nadie, y cogernos un taxi con destino a ese sitio que no tiene nombre ni comparación en el mundo mundial. El único bar marica (de fetichismo) que abre 24h, 365 días al año. El lugar para el que nací. El templo del massieleo mejor entendido. EL BULL.

Y bueno, es que fue llegar en el taxi y encontrarnos en la puerta un panorama desolador a la vez que maravilloso. Un muchacho en calzoncillos desfasaba por la calle en la misma puerta, como haciendo posados de vete tu a saber el que, como muy entregado a su pedo descomunal. Al fondo, otro meaba en la misma puerta, sin camiseta. Yo de aquel recibimiento no pude más que maravillarme y pedirle a Pepe que me hiciera una foto con el muchacho. Y allí que fui y allí que se la pedí y allí que la criatura se prestó:





Yo me presté también muchísimo, claro, porque como no te vas a prestar y a abandonar con un muchacho así de loco y de desfasado, en plena calle en la puerta de semejante sitio... estariamos locos!

Y bueno, ya entramos. Por fin. Mi Bull. Aquello estaba todo manga por hombro, como era de esperar. Había alguna travesti, muchísima gente, el camello morito de siempre que está vendiéndole a todo el mundo y que yo creo que trabaja allí de algo (igual de camello), y el muchacho de los calzoncillos de la puerta, que se paseaba andando a cuatro patas por el suelo entre las banquetas y subiéndose por los sofás cachondo perdido. Era como un perrito. A mi me hacía mucha gracia porque se paraba a lo mejor delante de alguien, y ese alguien como que se bajaba la bragueta y el muchacho hacía el amago de chuparle el pito un momento por allí en medio. Luego apareció un conocido que al camello le pidió que si podía ser que a cambio de una raya, le dejase chuparle el pito. El camello dijo que si, y allí mismo en aquel bendito lugar, el conocido le chupó el pito al camello un momento y el camello le puso una señora raya. Una cosa estupenda de nada más entrar, que te dice muchísimo de como es la creme de la creme de lo que allí se concentra. Yo estaba encantado.

Ir a los baños del Bull es siempre una experiencia. Sobre todo porque no sabes lo que te vas a encontrar, pero te vas a encontrar de todo. Yo hice como varias visitas con Pepe, para ser testigos de lo que se cuece y mira, lo que es el cuarto oscuro, que no lo es tanto, estaba lleno hasta la bandera de gente metiéndose los pitos por el culo a la torera, chupándose muchísimo los pitos por las bancas o subidos por el sling como monos. En el suelo ponen como una colchonetas, y en las colchonetas la gente se tira muchísimo a dormir o a follar sin más. Bueno, pues las colchonetas estaban como hasta arriba de gente tirada por los suelos, unos de cuclillas chupándole el pito a uno, ese uno con el pito del otro por el culo, y luego como 4 abrazados muy dormidos en un rincón. Aquello parece una acampada de los boy scouts en plan ETS. A mi me encanta verlo. Es tan tan tan taaaaaaaan otro mundo. Necesito volver pronto. Pues a lo que iba. En el baño, no me puedo acordar ya en que visita fue, había como tres meando en la pared y otros tres, de cuclillas entre cada meadero de pared, mirando así hacia arriba con ojos de inocencia parecidos a los de Mario el del mono Amedio, como esperando a que les mearan encima. Era una cosa como muy tremenda de ver. Además, que el del fondo si que se decidió al final, y giró el pito un momento y le meó así media cara, que el otro recibió con cara de júbilo. Yo recuerdo con Pepe decirle muchas cosas a los que estaban por los suelos queriendo ser meados, pero hijos, no me acuerdo muy bien. Creo que a uno le pregunté si había visto por allí a Madeleine, pero claro, no contestó porque estaba más atento “a lo otro”.

En el Bull el tiempo pasa como en un Cierre de Ibiza antiguo. Volado. Y ya serían como las tantas, cuando de repente yo ligué. Primero intenté ligar con el camarero de la barra, que me parecía muy mono, pero como estaba tan liado con tanta copa, decidí que lo mejor era entregarse a los nativos del lugar. Pepe me dijo que con el que ligué, era seguro pasivo, que tenía toda la pinta, pero como a mi ya me daba igual ocho que ochenta, me abandoné mucho a él y nos besamos sin parar. Era un muchacho así como con mucha pinta de alemán medio mono. No me acuerdo de la cara para nada pero hay que pensar que lo era. Fue en este momento, en el que Pepe, ya serían como las 11 de la mañana, decidió que se tenía que ir, que el muchacho tiene pareja y no es plan de estar en según que sitios a según que horas. Y claro, yo me quedé, muy frescamente con mi ligue.

Y bueno, como el ligue se puso muy en plan cochino, me dijo que me quería meter dentro del cuarto oscuro para chuparme el pito. Yo le dije que yo no era de cuartos oscuros, que además aquello no estaba ahora como para entrar porque parecía más la Plaça de Catalunya con el campamento de los indignados montado, que un cuarto oscuro, pero que si quería... Y quiso. Así que nos metimos en el cuarto oscuro como en un rincón así como que muy impenetrable, y allí pasé un poco la mano por el banco para ver si estaba de sentarse o estaba de infección, y como parecía seco, me senté. Se me sentó al lado, y nos liamos muchísimo. De momento me sacó muchísimo el pito, y debe ser que en ese sitio, cuando te sacas el pito, a los hombres se les activa como un gps marica o algo, porque fue estar yo con el pito fuera, y me rodearon, allí yo sentado, como 3 señores, uno a la derecha, otro a la izquierda y otro delante. A mi amante no le importó aquello y cogió y allí se dobló muchísimo y me chupó el pito muchísimo. En estos momentos, que sabes que te están viendo tres o cuatro, nunca se que caras poner. Normalmente cuando me la chupan y hay gente delante, pongo la misma cara de hacer la safety demo del avión. Miro para adelante y hago los gestos.

El caso es que había unos de los señores de al lado, el de la derecha creo, que estaba como que muy bien, y tenía el pito fuera. Y claro, el pito a tu lado a la altura de tus ojos como si fuera el caño de una fuente, y otro chupándote el pito. Qué haces?!. Pues yo se lo chupé, que queréis que os diga. Además él me cogía la cabeza así como con mucho cariño y me apretaba muchísimo contra su pito y yo como que me veía super sumiso a la vez que muy activo porque me la chupaba uno muy doblado y me hacía un lío tremendo de roles con unas arcadas y unos lagrimones imposibles.

Pero de repente como que me cansé, y cogí a mi amante y le dije que nos fuéramos de aquel rincón. Y nos volvimos a la barra y en la barra ya me dijo mi amante que lo mejor era que nos fuéramos a un sitio más privado y mejor. Esto es, la sauna. Así que hubo que salir del Bull como pudimos, con las manos en la cara protegiéndonos del solazo a las 15h que serían digo yo.

Fuimos a la Apollo, que está muy como ya en el KuDam, pero cerquita del Bull. Vamos, que se puede ir andando sin problema. El muchacho llevaba su bici muy a la europea y por la acera que nos fuimos los dos muy enamorados.




La Sauna Apollo es muy agradable. Disfruta de unas instalaciones estupendas, de diseño todas, muy iluminadísima y muy comoda. Además es que te tratan ideal, no como en las españolas que te miran por encima y hay que darles las gracias por dejarte toser. Además hay gente que viene de juerga y que sale del Bull o del Tresor o de donde sera, cosa que ayuda mucho a crear ambiente. Bueno pues allí que nos metimos y no sé en que momento decidimos que nuestras ropas, todas juntas, no se guardaban en la taquilla de siempre, sino que nos fuimos directamente a la cabina, una lujosísima con sábanas, tele con porno, sofá y mesilla, y allí que nos hicimos nuestras suite nupcial. La verdad que tenerlo todo allí, estaba muy bien, colgado en nuestras perchas, en fin, estábamos como en casa. Nos pedimos unas copazas y allí que nos tumbamos, y claro, nos liamos muchísimo. Yo recuerdo chupársela de todas las formas posibles que se pueden chupar un pito, hasta de rodillas, que es como siempre lo recomiendo. Yo era feliz metido allí dentro. Además como sudábamos muchísimo, pues era como muy mariquita de vicio todo aquello, y entre el olor a sudor que echábamos, entre que a mi me daba por chuparle el pito con hielo en la boca, que lo veía yo eso muy de Barbara Rey, y entre que yo cada vez me veía más borracho otra vez y más fresco, pasé una tarde de sábado de lo más fresquita.

Estuvimos muchísimo tiempo. Había veces, que salíamos a respirar y a por copas al bar, y ya de paso, nos fumábamos un cigarrito en la zona de fumadores del bar, que es como una pecera. Y allí, tengo el recuerdo, que también se la chupé un momento delante de unos que fumaban también muchísimo.

Y nos volvíamos a meter de nuevo otro buen rato...en fin, ya sabéis como es esto. Así, hasta que mira, yo ya me cansé y me subí arriba a beberme las copas sentado y tranquilo, que es a mi lo que me gusta en realidad. Bebía muchísimo y mientras más bebía, más me gustaba un camarero que era la verdad, monísimo y así como muy simpático. Yo le decía cosas y le lanzaba piropos y le cantaba Los Piconeros en alemán, que me la sé sin saber ni que demonios digo. 




A él le tenía que hacer gracia porque me dijo que salía en 3 horas, y que si quería, me iba con él. Y mira, 3 horas a mi se me hacen en nada cuando de massieleo se trata. Allí que seguí pero de repente, me di cuenta de lo que me di cuenta. Había dejado todas mis ropas, cartera, móvil, etc, en la cabina con las cosas de mi amante!. Total, que bajé corriendo a la cabina y estaba cerrada. Me cagué, porque pensé a la española que igual me había robado enterito... busqué a uno del staff que me abrió la puerta y menos mal, allí estaba todo. Yo le describí como era todo lo que llevaba en los bolsillos, y el muchacho ya vio que era mio. Pero me dijo que lo mejor es que lo dejara allí, junto con lo del otro muchacho, y buscáramos al otro muchacho para avisarle que íbamos a dejar abierta la cabina y que recogiéramos todo. No me digáis que no son amables!. En la Center de Madrid, ya te lo han robado todo y encima te echan por quejarte.

El caso es que cuando encontré a mi muchacho, yo ya me despedí un poco de él y le dije que necesitaba descansar un poco. Una mentira como una casa porque yo lo que quería era ahora irme a casa del de la barra. Y claro, me subí a la barra, pedí una llave, metí todo en mi nueva taquilla y allí en la barra que me senté, ya muy relajado y allí que me puse a decirle cosas. La verdad que es que me encantaba. Les he mandado un email a la web de la sauna diciéndoles que me encantaba, que no sé como se llama pero que estoy enamorado de él. A ver si contestan... Es una pena que no se sabe porqué, yo de repente cogí y me bajé de nuevo abajo a que me violasen. Esa es la verdad. Ya serían como las 9 de la noche o cosa así...igual más tarde, me da a mi, y claro, yo ya estaría cansado de esperar a que este señor acabara su turno. Digo yo...

El caso es que me bajé y me di unas buenas vueltas por los cuartos oscuros y los pasillos, que son muchos y muy numerosos. Pero ya lo que quedaba era como muy cutre y como muy desangelado. Uno dormido en un sofá, un chino tumbado en una cama redonda con focos, haciéndose una paja, en fin, una miseria. Así que decidí que era la hora de irse de allí, que ya estaba bien, y eso es lo que hice. Por fin, salí a la calle.


Próxima actualización: BERLINALE´12. LA DEBACLE. PARTE 2

Template Designed by Douglas Bowman - Updated to Beta by: Blogger Team
Modified for 3-Column Layout by Hoctro