Bueno, pues acabo de
llegar de casa del vecino. Ahora tengo como 7 días libres entre
guardias que casi no me van a llamar y días off completos, así que
como hace un tiempo estupendo, me voy a dedicar a pasearme por esta
ciudad tan estupenda, el sábado iré al XXL, que os lo contaré todo
con pelos y señales, y hoy, como no había nada que hacer especial,
pues mira, le he hecho una visita al vecino. No al segundo, con el
que fue una cosa de hola y adiós y salí como el rosario de la
aurora de aquella casa, sino al primero. Al original. Al del conejeo.
Yo creo que con el segundo ya no voy a quedar más porque ni escribe
ni nada y me da a mi que le debe dar cosa que yo me esté citando con
su compañero de piso. Una pena porque era monísimo... pero bueno,
el primero de todos no está nada mal. Vamos, está muy bien, pero
claro, el otro es que es de incomparable total. En fin, que allí que
he ido.
Me mandó un mensaje así
como mañanero, y ya se me abrieron las ganas, así que me fui al
gimnasio, comí, vi un poquito de BBC y ya me fui para su casa. Nada
más llegar, allí me recibió en su saloncito, recién llegado de
Cancún, que ha tenido un vuelo larguísimo anoche, y estaba
morenísimo y monísimo. Harto de los pasajeros, pero muy mono.
Hablamos mucho de azafatas, de que nosotros comenzaremos a volar a
Moscú pronto e intenté quitarme la espinita que me quedó clavada
cuando fui a Moscú y hice un trío horroroso con dos muchachos muy
jóvenes (ya lo contaré por aquí) y bebimos un poquito de cerveza.
Bueno, yo me bebí cuatro... porque claro, es que bebido, se empotra
mejor. Eso es una verdad como un castillo. No bebido del todo, pero
si con el puntillo ese que te da que los ves a todos monos y todo
está muy bien de hacerse sea la guarrada que sea.
Y claro, ya empezó la
cosa esa de que estás sentado en el sofá, y se pone una mano en una
pierna. Yo lo veo muy ridículo, porque es un prolegómeno que
siempre pasa y se sabe ya lo que va a venir después pero es como que
tienen que seguirse unos rituales obligados. Debería ser más
natural llegar, beberte cinco cervezas sin saludarse el uno al otro
así como muy de atragantamiento en la cocina, y ya el bajarse los
pantalones y yo chupársela muchísimo, pero no. Hay que hacer como
lo que hacía mi madre de ir al Pasapoga en los 50, y esperar a que
la sacaran a bailar. Pero bueno, yo como soy muy tradicional, tampoco
lo veo mal. El caso es que me puso la mano encima y claro, yo
también, pero a mi me pareció ridículo ponérsela encima de la
pierna y lo que le hice es sacarle el pito de una vez. El llevaba un
chándal gris muy mono así que el contraste de pito morcillón
colgando y vencido sobre chándal gris, quedaba precioso. Y claro, yo
ya una vez le vi el pito, me fui así a vencer y doblar sobre él y
él hizo una cosa muy bonita que fue cogerme la cabeza y empujarla
sobre su pito. Yo estaba como un boy scout en una jincana de esas que
tienes que buscar muñequitos de plástico en un bol de harina con la
boca y las manos tapadas. Era como un restriego de la cabeza en los
pelos del pito y con el pito dándome en el ojo muy tremendos. Yo
intentaba no abrir mucho la boca al principio porque se me iba a
llenar de pelos e iba a hacer los gestos tan típicos esos de escupir
luego pelos, pero como soy tan tradicional, pues ya me dio igual y ya
me puse hasta a darle muchísimo bocados. El se cogía el pito y me
daba unas bofetadas de pito en la cara preciosísimas. Así como con
mucha violencia. Además sonaba el pito en mi cara “plas, plas,
plas”. Como un aplauso, cosa que a mi me encantaba porque lo veía
muy marica-hortera pero con lo suyo por dentro.
Y entonces yo ya, en ese
sofá negro, se la chupé muchísimo. Ya lo que se dice, chuparla
mucho, sin bofetadas de pito ni mordiscos de zona del perineo ni nada
de eso. Ya chupar, chupar, vamos. Así como con mucha saliva y como
con muchas ansias, como hay que chuparla siempre. Yo recomiendo
siempre chuparla como cuando nos comíamos los polos drácula de
frigo. Que chupabas la puntita con cuidado hasta que se rompía y
salía la vainilla y ya como que mordías un poquito y ya salía la
parte roja que estaba riquísima y entonces ya te daba absolutamente
igual el polo y lo que hacías es destrozarlo muchísimo. Pues un
pito es lo mismo. Ya me puse luego con las arcadas y los lagrimones,
que es una cosa indispensable, y él me apretaba muchísimo la cabeza
y yo me entrapaba vivo por dentro.
Y nos fuimos a su
habitación. Lo de irse a la habitación con todos los pantalones
bajados, los pitos cimbreantes tan duros por los pasillos y como con
el hormigueo recorriéndote todo el cuerpo es muy estupendo. Y ya
cerró la puerta y cogió y se me puso delante, me apretó los
hombros para abajo y yo me agaché super sumiso perdido estilo como
cuando los curas se tiran al suelo para que los ordenen, pero en vez
de tumbarme en pompa como se ponen ellos, yo me puse de rodillas y se
la volví a chupar muchísimo. Y ya hizo él eso de que desde arriba
tiraba salivillas monísimas a su pito, que aquello parecía yo
Miguel de la Cuadra Salcedo, debajo del Salto del Ángel. Además es
que de rodillas se chupan los pitos tan bien...porque es como que los
mariquitas estamos diseñados para eso. Yo lo veo muy acertado.
Además lo que me hacía mucho es cogerme la cabeza con las dos
manos, y apretármela muchísimo contra su pito y luego cuando yo
estaba con la arcada y el lagrimón, como que me movía la cabeza un
poco así de un lado a otro como cuando intentas encajar algo en
algo... era como muy bricomanía todo. Todo muy enganchadísimo.
Además, cuando el pito bloquea completamente la garganta y no te
entra aire ninguno ni se puede respirar ni por la nariz, es estupendo
porque te da como una sensación de ahogo de decir: Me voy a morir de
maricón que soy.
Y de repente, coge, me
levanta así de los brazos, me tumba en la cama y me dice: -espera. Y
abre unos armarios, saca unas cuerdas de unas cajas y me dice: -te
voy a atar. Y claro, yo como lo que me había convertido desde que
llegué a esa casa era en una especie de muñeca chochona de feria
pasiva como una puerta, pues no dije que no porque me pareció muy
bien. Y me ató muchísimo con unos nudos preciosos como marineros a
los cabeceros de la cama así como muy martirio cristiano mítico.
Las patas me las dejó sueltas, cosa que me gustó mucho porque así
yo las podía cruzar, que me encanta hacerlo aun cuando me están
violando como a una gitana.
Una vez atado a los
cabeceros de forjado estupendos que tiene, cogió, se me puso encima
de rodillas con una pata a cada lado de mi cuerpo serrano, me cogió
el pito que yo lo tenía duro como un pirindolo de las aceras de
Madrid, y me lo echó así muchísimo para adelante. Yo desde mi
posición de puerca, no podía mucho levantar la cabeza para mirarme
a ver que es lo que iba a hacerme pero lo que veía era como mi vello
púbico de encima del pito muy propio, pero sin pito luego, porque el
pito estaba muy estirado para abajo por él. Entonces, lo que se veía
era como un coño. El pelo y nada más. Precioso. Y con el pito, lo
que estaba haciendo era atármelo también con unas cuerdas muy
parecidas pero más delgaditas. Como de tender la ropa. No os puedo
decir como eran los nudos, si me hizo doble lazo, lazo de trenza o
lazo y medio, pero yo lo que me vi es que de repente, los huevos se
te ponían como muy muy muy rojos, muy muy duros, que yo los notaba
así aunque no me los podía tocar, y el pito también se pone como
muy muy rojo y duro pero como contra hecho... como que se pone
demasiado exagerado. Yo me lo vi como cuando la Torre Agbar de
Barcelona la ponen toda de rojo. Y así me lo chupó muchísimo él,
pegándome unos tirones de los huevos hacia abajo y claro, de tanto
nudo y tanto tirón, se me salía el glande muchísimo, que me daba a
mi la impresión de que ya no me lo iba a poder volver a meter de
nuevo para adentro, y sobre todo, lo que era muy tremendo es que
tenía la parte de abajo toda como muy agarrotada de calor. Era como
que el verano había llegado. De todas formas, no da el gusto que yo
pensaba.. es más lo bonito de sentirse una mierda pinchada en un
palo y que el tío puede hacer lo que quiera contigo, que en gusto
físico, creo yo.
El me chupaba el pito una
vez, otra vez subía y me echaba tres buenos escupitajos en la boca,
yo le escupía también como podía, luego se bajaba de nuevo a
chuparme mi pito atado...en fin, así estuvimos un buen rato hasta
que cogió, me desató el pito, me dio la vuelta con las cuerdas muy
bien atadas que seguían, y me puso en pompa atado al cabecero. Pero
no solo eso! Es que me ató las patas a las patas de la cama pero en
plan abierto! Yo me notaba tan tan tan taaaaaaaaaaaaan ninguneado. Es
que ya era una cosa tan marica! Tan lo que mi madre nunca
entendería... porque ella entiende que sea marica, pero claro, no
tanto! Mira yo estaba encantado. Además el culo se me quedó en plan
abierto porque me separó las patas atadas muchísimo, y claro, yo ya
lo que me veía era como muy Cueva del Sacromonte granadino, que
igual pasan unos gitanos por esa habitación, ven el agujero, y se
meten a vivir allí, me encalan el culo por dentro y me hacen siestas
gitanas... Mira, era una cosa.
El con los dedos me hacía
así como hurgamientos muy tremendos pero yo creo que eso no hacía
ya falta porque yo ya estaba como os digo, muy Cueva del Sacromonte.
Y el muchacho se puso su condón, me escupió dos o tres veces en el
culo, me puso el pito en la puerta del culo y ahí lo dejó un ratito
medio empujando. Yo no cabía en mi de felicidad, porque para los
pasivos, esto es muy importante y muy necesario. Que te la pongan en
las puertas y que la notes pero no te la terminen de meter. Creo que
es de los martirios mas tremendos que hay. Yo soy un talibán y me
llevan a Guantánamo, y a mi lo de ahogarme y privarme sensorialmente
mira, lo llevaría con la excitación propia, pero esto ya...con esto
lo pasaría fatal... porque es como una ansiedad que te da que
quieres que te empuje un poco más pero él sabe que no debe aun para
que te pongas más malo y tu sabes que al final te va a empotrar, que
mira, esto lo saben los americanos, y cierran Guantanamo por
escándalo.
Yo creo que mi culo daba
como bocanadas y todo... era una cosa. Hasta que al final, me la
metió. Muchísimo. Esta vez no me conejeó nada de nada. Todo lo
contrario, como yo estaba tan atado, no me podía mover mucho ni
había opción a una mala postura porque yo estaba en pompa como una
perra, que es como mejor te la pueden meter, así que fue una
empotración en toda regla. El muchacho me la sacaba y me la metía
entera super bien y yo era como una cosa de entre retorcido sin poder
retorcerme que no sabéis. Maravilloso. Además me escupía cuando le
venía en gana por la espalda, me tocaba el pito cuando le venía en
gana sin yo poder hacer nada y claro, era como que yo no era nada,
sólo un agujero de placer, y sin yo poderme tocar, lo que estaba era
más contento que Pascall Maragal en la Ceremonia de Inauguración de
Barcelona´92.
Y yo no sé como lo hizo,
que me desató las patas, luego los brazos, me dio la vuelta, me ató
los brazos de nuevo, se puso de pie en la cama, me cogió de las
piernas y me levantó como si yo fuera una paletilla de cordero, y
así, como muy Circo del Sol, me la metió de nuevo. Yo no sé como
no se mató ni sé como acertada a metérmela así. Yo estaba ya como
muy morado de todo y ya veía por mi cabeza desfilar todas mis
grandes musas de España. Miriam, Desirée, Toñi, Muerta del
Castillo... en fin, las grandes. Hubo un momento que la postura era
tal, que yo me veía como la niña del exorcista bajando de espaldas
por las escaleras, pero en plan maricón.
Y ya por fin de repente,
se quedó cogiéndome solo de una pata, me toco el pito muchísimo
como haciéndome una paja, me corrí pero claro, apuntando para abajo
es decir, me di en mitad de toda la cara, yo me derrumbé un poco la
un lado, se quitó el condón, se hizo un poco de paja, y el muchacho
se corrió desde encima así como con mucha vehemencia y barbaridad,
por supuesto encima mía. Menos mal que tuve ojo y cabeza en ese
momento y me aparté, sino me ahogo.
Y bueno, luego los
típicos pedos de después que te dan con la sensación de que te
cagas (finalmente he cagado en casa), pero esta vez, he salido de
aquella casa con la cara limpia, que el muchacho me ha dejado una
toalla. Yo me he comprado unos zumos porque no creo que soltar tanto
como he soltado, sea sano... lo debería meter en unos sobres y
venderlo como Sopas Magi. Y ya me he duchado y ha salido el sol de
nuevo en este Londres tan gris, y ya lo que tengo muchísimas ganas
es de que llegue el sábado para ir al XXL y terminar en una casa de
por ahí o hacer domingo de sauna, barra y toalla. VIVA!


































