jueves, 10 de noviembre de 2016

SOMOS MAS, Y MEJORES


Nunca he usado el privilegiado estrado que supone este blog, para transmitir ideas politicas ni aleccionar sobre nada. Este es un site en el que solo he hablado unicamente de bares, barras de bares, vateres, pitos, culos, pitos dentro de culos, bocas en pitos, clamidias elegantes de invierno y arcadas con lagrimones.

No es que llevemos un curso politico mundial limpio en los ultimos tiempos, pero consideré que nunca era razon suficiente como para cambiar la marcha del blog. Hasta que de repente, el mundo, por arte de magia del fallo de la democracia, cuando la sociedad se enferma de si misma, se convierte en un vater pordiosero y nauseabundo en el que ni muchisimo menos nos merecemos vivir, comer y respirar porque se haya decidido asi en unas urnas locas que reflejan el malestar de una sociedad cansada de escuchar que vive en el umbral de la mierda. 

El Brexit aqui en Reino Unido ha dejado salir los demonios de la desverguenza, la baratura, el escandalo sin prejuicios propio de un Berlusconi y la falta al respeto. Y se ha llevado por delante la cordura social de muchos, que cansados de tragar mierda, han decidido poner la boca en otro culo a ver si la mierda sale mas limpia.

La mierda no es mas que eso. Mierda. La puedes disfrazar de "modelo" del este que vino a América a buscar fortuna y se encontro con un señor que se lo paga todo mientras ella le pone el marco de familia perfecta que el nunca conseguiría de acuerdo con sus estandares de familia perfecta. Cuando vives de cara a la galería, el dorado y lo caro es lo que te pone en orbita. Eso lo sabe ella perfectamente... Y ÉL.




Resulta que existen váteres de panes de oro en la planta 73 de un rascacielos de la Quinta Avenida. Esto lo sabiamos. Pero no me esperaba que me fueran a meter esos váteres de oro por la boca, dentro de mi casa, y mas aun llenos de la mierda que estos dos cagan mientras arreglan el mundo desde las portadas de sus dos respectivas revistas. La de ella, de moda. La de él, de torres de cristal tan anodinas y ordinarias que se venden tanto en Dubai como en Las Vegas a precio de hotel de lujo de churros.

El mundo esta enfadado consigo mismo. Como vamos, no funciona. Pero parense y piensen. Va a funcionar mejor con las normas de la casa de los vateres de oro? No podemos de ninguna de las maneras, ni merecemos, tragar la mierda liquida o espesa que este señor y su señorita de luces vibrantes nos quieren hacer tragar. Ella vivio ilegal en America, inmigrante, y le quito el puesto a una americana para hacer el trabajo que ninguna americana quería hacer. Chuparle la polla al señor de las torres de oro. Desde el momento en el que ellos van en contra y persiguen lo que luego realmente son, la mierda de la hipocresia, la demagogia, la baratura y la ordinariez nos saldran por las orejas.

No merecemos presenciar el peor espectaculo del mundo, la mas deleznable falta de respeto a la raza humana ni a los exitos conseguidos como sociedad. Que se queden con sus vateres de oro atrancados de mierda en su casa. Y metan la cabez en su propia mierda si quieren, pero que no nos la hagan meter a nosotros.

Nuestra vida no es tan mala como la pintan. No por no vivir en una torre de la quinta avenida, somos menos, ni peores ni menos libres. Todo lo contrario. Ni somos una sociedad olvidada, como el dice. Ni somos unos muertos de hambre, aunque los haya, ni somos un pueblo sin futuro, porque no hemos alcanzado el rubio quemado de un injerto en la cabeza de medio millon de dolares. No somos menos exitosos en la vida por no tener a la señorita de compañia a nuestro lado todo el rato leyendo lo que le decimos que lea. No somos en absoluto menos hombres por asquearnos del abuso a la mujer. Y somos mucho mas mujeres, con los ovarios bien puestos, cuando no nos callamos y denunciamos el abuso. No somos menos listos por querer tener menos fronteras y tener menos miedos. Tampoco lo somos por  querer derribar muros que el pretende construir. 

En absoluto en definitiva somos, lo que el quiere que seamos. Su mundo ordinario es solo su mundo. No es el nuestro. Desde su torre, arriba, en la 73, se nos debe ver pequeñitos y seguramente el brillo del oro y del cristal tintado no lle deja ver que en realidad somos muchos mas, y mejores.





jueves, 22 de septiembre de 2016

BANGKOK. MI ESTRENO COMO GUARRA DE LARGA DISTANCIA

Bueno, como siempre tras una enorme pausa, pido perdon a todos y todas por esta ausencia. He estado tan metido en mis nuevos viajes y en mi digamos nueva vida, que tuve que dejar el blog un poquito de lado. Tambien paso que mi portatil murio hace mucho, y como soy nulo tecnologico, ni compre uno nuevo porque con el ipad ya ni lo usaba, y con el ipad por otro lado, sin teclado "normal" se hacia demasiado tedioso escribir. Estoy en el mismo plan, pero visto lo visto, me pillare un teclado de esos que se pegan y punto porque escribir asi es bastante incordio. Pero bueno, vayamos a lo que interesa.





Mi primer viaje fue un Bangkok. Y de cuatro dias nada mas y nada menos. Claro, yo enseguida me puse a buscar tugurios y cosas a las que ir, pero me di cuenta que iba a ser mejor dejarse llevar por el que sea lo que dios quiera. Y eso mismo hice así que me hice mi maleta bien poco cargada de todo y me puse camino a Thailandia en busca de mi futuro como ladyboy o como guarra internacional que soy. 

Bangkok es una ciudad de locos. Mi primera impresión fue maravillosa. Aquello es como si fuera un Manhattan de locas en mitad de la jungla y los paisajes urbanos que se ven son tremebundos. Además huele distinto.

Lo primero que visité fue el Gran Palacio, que uno no se lo puede creer hasta que lo ve. Impresionante. No hay palabras para describirlo. Solamente entrar te deja ya con la boca abierta. Hasta me emocioné y todo. Luego visité los mercados flotantes, Wat Pho y muchos otros templos que hay por ahí desperdigados, pero vamos, eso viene en las guías así que aqui desde luego no lo voy a explicar... después de tanta caminata de varios días, a mí lo que me interesaba era pegarme un rebumbio bien gordo. Y lo hice. Vaya que si lo hice. Entremos en detalles.   




(Quiero puntualizar que como fue el primer viaje, yo iba con cuidado y no me deje llevar mucho... Ahora ya se como va y por ejemplo, ORLANDO en Florida se ha convertido en el desbarajuste de los desbarajustes... Y Los Angeles ni os cuento...)

Para salir en Bangkok, uno tiene que ir a Silom. Digamos que es la parte marica, loca, guarra, puta, y yonky de la ciudad. También es el centro financiero y tiene un mercado nocturno maravilloso en el que uno se compra toda la ropa que le dé la real gana por menos de 10 € la maleta llena, total que cuando yo llegue allí y vi lo que eso era, decidí comprármelo todo, comprarme también una maleta , me metí en un bar de niñas que se meten pelotas de ping pong por el coño, me desnude, dejé mi ropa detrás de un vater y salí impecable con la ropa toda nueva, zapatillas, calzoncillos, calcetines, camiseta... todo hice cuentas y me había gastado cinco euros. Además os digo que la calidad no es que sea mala del todo. De esto hace seis meses y la ropa me sirve perfectamente. Una vez en Silom, decidí probar en los bares de las niñas que se meten pelotas de ping pong por el coño.




Aquello es toda una experiencia por qué no sólo se meten pelotas.  También se meten peces vivos,  ranas vivas,  cuchillas de afeitar,  tortugas vivas, y un sinfín de cosas... el caso es pagar. Mientras más pagas, más truchas se meten.  Yo pague muchisimo pero es que la experiencia bien lo merecía. Luego entre en el vater para cambiarme la ropa nueva y todo el suelo estaba lleno de sangre y de unos tubos de cartón que supongo que es lo que se meten en el coño para que dentro entre la tortuguita.  Yo preferí no preguntar pero aquello parecía el arbusto arrancado de las niñas de alcasser.  





Debo puntualizar que yo ya estaba bien bebido... aquello es tan barato y te atienden tan bien...  además mientras más propinas das, mejor te atienden, así que lo mejor que se puede hacer es darles de vez en cuando unos dineros y ellos no paran de traerte y traerte y traerte... Salí morao. Y con ganas de rebumbio.

Así que me fui a los bares mariquitas. Hay una calle detrás de la principal que está llena de bares del lady boys y aquello también es una experiencia porque te ven y se tiran encima de ti muy lascivas pero muy divertidas y que tocan el pelo, te tocan en el pito, te tocan las tetas, te tocan el brazo y te dan besos y se te suben encima como monas, y claro, tienes que invitarles... pero bueno... como es tan barato... les invitas. Al ratito me cansé de los lady boys y decidí ir a la calle principal que es donde están las discotecas gordas. Recuerdo que hay dos, una de ellas, la más tremenda, se llama DJ Station. La verdad que la música no estaba mal. Era un pum pum de calidad y la gente era una mezcla de locales tailandeses y muchísimos azafatos de mucha línea aerea internacional que hacían allí lo mismo que yo. Además los muchachos monísimos, pero no estaba yo con la cosa de ligar. Yo quería descubrir e ir más a lo profundo. La zona de fumadores era muy interesante porque allí estaban los tailandeses que se pueden permitir salir, mariquitas,  fumando muchísimo y ahí se hacían muchísimas amigas. También tengo que decir que las ladyboys son las que saben llevarte a los sitios de perdición y entonces yo me dejé llevar por ellas muchisimo. Hay que hacerles caso. Conocí a una que era muy parecida a Rosa de Benito pero con el pelo más estirón y ella me dijo que allí yo no pintaba nada y que me tenía que ir con ella al Spicy, que era un local más de locas. A mi me sonó bien y cogimos un taxi y nos fuimos para allá.








El Spicy no es que fuera gran cosa la verdad. Yo lo que vi fue una música más alta y unos tailandeses muy pedo pero realmente no parecía que yo allí fuera a durar mucho... así que tal como entre, sali y de repente me encontré en la puerta  con  un taxista que me preguntó donde quería ir. Entonces yo le expliqué que me tenía que llevar a un sitio de maricas pero que fuera fuerte y el taxista me dijo que él me llevaría pero que le tenía que pagar un poquito y un poquito le pague vamos que me lo lleve al bar marica conmigo.  Aquello era un sótano enorme con ropa tendida dentro, unos futbolines y muchísimas más lady boys jugando a los futbolines con una luz muy muy blanca. No había decoración y todo era como en cemento y cal. Ademas se entraba por el portal de una casa también con la ropa tendida y ya no había turistas. Me gustaba.  Ellas ya parecían tractores y yo a eso le di muchísimo valor. Luego me di cuenta que todas eran prostitutas y como el señor taxista se quedó conmigo yo le estuve pagando todas las copas para tener a alguien de confianza a mi lado porque las putas se te acercaba y te querían llevar a los rincones  Y a mí eso me daba un poco de miedo . uno se ponía en la barra a pedir y las putas se te acercaban muchísimo y te tocaban y se iban corriendo ... era muy curioso pero también se veian allí unos rollos de corrillos de putas mirándote que yo no sé por dónde iban a salir.  Yo lo que hacía era darle mucho dinero tailandés a mi taxista y entonces él cuidaba de mi. Luego le pregunté por su familia y el ya no hablaba mucho inglés así que deje de intentar preguntarle pero él me quiso hacer entender que si yo quería alguna, que él me la traía.


Luego no se como llegue a esta situación pero recuerdo estar en un cuarto de baño con dos mujeres o lo que aquello fuera, chupándome el pito y yo con la cartera agarrada en la boca en los dientes   Y con mis manos tirándole a las dos mucho de los pelos como si fueran dos jacas.  Eran muy ruidosas al chuparme el pito y yo no sé si hablaban de Buda o de Martirio.  Tampoco sé si yo tuve que pagar por aquello... Desde luego el dinero estaba alli asi q no me suena que pagase nada. Espero que no... de todas formas mi taxista recuerdo que me esperaba en el banco y cuando volví, allí estaba el hombre con los whiskys que yo le había pedido.  Luego ya pasó un rato muy grande y mi taxista se tuvo que ir... y vino el dilema. Me quedo allí, que no se donde estoy... o me voy con él y que me lleve al hotel? Por supuesto me quedé allí.. Y le di un poquito más de dinero claro. Alli funciona todo asi, guste o no guste.

Yo ya llevaba un pedo horroroso y no se ni que hora seria. Llevaba la cartera y el movil, que recuerdo me mire bien vaya que estas mujeres me hubieran robado todo, asi que decidi que habia que irse. Al salir, habia un coche con un señor en la puerta que me parecio ser otro taxista asi que me acerque y me pregunto que a donde iba. Yo le dije que por favor me llevase a otro club marica.  Me invito a meterme en el coche y se puso a conducir. Fijamos un precio y palante que fuimos. De repente me puse a fijarme y me dije a mí mismo " esto no parece un taxi..." y al fijarme más y más  me di cuenta que el señor era un policía y el coche era un coche de la policía con su reja que separaba los asientos de delante de los asientos de atrá, su radio y ya vi que el claramente llevaba el uniforme de la policía de Bangkok.  Al principio me dio muchísimo miedo pero total,  yo no estaba haciendo nada malo,  me habían chupado el pito dos señoras que luego eran  señores...  total que me deje llevar a ver a donde salíamos de aquello. 



 Y de repente callejeando el taxista policía paro y me dijo  


"aquí!  gay!  cub!" 





Yo me vi delante de una especie de hotel lujosísimo con mucho foco, con mucha estatua de piedra y mucha planta exótica. Le pregunte al policía que si estaba seguro que aquello era un sitio marica... y el me dijo que si, así que le dije que se esperara, y que iba entrar a mirar... y le deje un poquito de dinero para que el muchacho se esperara claro.

Al entrar en recepción me preguntó un hombre muy simpático si quería hotel o sauna. Yo dije que las dos cosas y me dijo que me daría habitación. A mí todo me sonó maravilloso, salí a la policía y le dije que ya se podía ir,  que yo me quedaba allí.

Aquello se llamaba Babylon. El Babylon es un hotel sauna enorme, de unas ocho plantas, con jardín tropical, piscina, gimnasio, restaurantes, y unas habitaciones que por nueve euros la noche son casi mejores que la habitación de tu propio hotel. No tenía parangón. Un lujo bárbaro. Así que cuando yo vi aquello le dije al de recepción "deme usted dos noches" Y alli me quedé. 





Subi a mi habitacion xq claro, llevaba todas las compras encima del mercado nocturno de Silom, asi que una vez me acomodé, me puse a explorar el sitio. Aquello era inmenso... Una de pasillos, ascensores, recovecos... Digamos que toda la planta de abajo del edificio era sauna cuarto oscurera y las plantas superiores eran habitaciones... Y luego habia como unas escaleras explendidas asi barbaras que salian al jardin tropical con una señora piscina y un señor bar altamente recomendable. Yo no cabia en mi regocijo porque de algun modo, sabia que habia dado con el sitio correcto.





Lo primero que hice fue tumbarme en mi habitación con la puerta abierta. Había mucho trasiego de hombres, algunos mayores y otros más jóvenes, por todas las plantas, y yo eso lo tenía que aprovechar. Sobre todo había mucho australiano y mucho americano algunos más empotradores que otros, pero si os digo la verdad yo estaba en un plan que aunque fuera Angel Cristo, me hubiera solucionado la papeleta. Pero hijo allí no entraba nadie. Yo no sabía tampoco cómo funcionaba bien el sitio así que decidí salir a los pasillos a investigar. Y descubri una escalera de incendios de caracol metida en un tubo de metal que recorría las ocho plantas del edificio de arriba abajo x fuera. Como el sitio era muy lioso decidí que por ahí acortaba y bajaba a las sauna cuartoscurera. Fui bajando hasta que de repente me crucé con una especie de camboyano, muy delgadito, muy alto y muy pizpireto. Hubo común roce por su parte y en aquel mismo agujero de metal que era esa escalera, con unas vistas bárbaras de todos los rascacielos del centro de la ciudad y con el sol ya saliendo, se la chupe al camboyano muchísimo agarrado a una reja. Luego el camboyano se puso a chupármela a mí muchísimo y poco a poco empezó a subir y bajar gente por aquella misma escalera. Claro allí nos cabiamos muchos ... entonces se formó un mogollón tal que ocupábamos como ocho peldaños. Yo me agarraba a uno y luego resulta que era una polla... luego se me agarraba a mi uno y resulta que era una pierna... luego yo resulta que me acercaba a otro y resulta que ya me la estaba metiendo otro... luego resulta que me escurría pero me caia encima de uno y luego otro se te caía encima y aquello era como una especie de cadena de bici o de jaula de loros donde estabamos todos agarraos pisandonos las cabezas y chupandonos los pitos como podiamos.






De allí salí vivo y me fui a mi habitación de nuevo y como habia Wi-Fi pues cogí y me dije: "a lo mejor esto funciona con grindr". Total que me abrió un perfil con mi cara y mi número de habitación y me di cuenta que todo lo que había alrededor eran caras y números de habitaciones. Eureka!. De repente descubrí que ahora ya si había que dejar la puerta abierta . Por allí desfiló Roma con Santiago. Levante con poniente. Yo no sé en qué momento creo que había siete en mi propia habitación. Hubo un momento precioso en el que yo estaba de rodillas junto a mi cama haciéndole la armónica a cinco. La armónica consiste en chuparle el pito a los cinco.  Tú tienes los pitos junto a tu cara y vas eligiendo a cada rato según te apetece... ahora este que parece un pito escorpio .... ahora el de allá que parece un sagitario .... ahora el de aquí que parece un pito mazorca... ahora el de allá que parece el cepo de una bicicleta .... en fin lo de siempre. Acabe hartito. Una acidez horrorosa además descubrí que me había cagado un poco en mis propias sábanas porque desde luego hice la armónica... pero también hice el desatascador... Pero ni aun harto de aquello paré. De repente vi que había unos vecinos míos muy simpáticos en el teléfono y entonces les escribí. Estábamos habitación con habitación. Así que claro yo les hice una visita. Nada más entrar me recibieron muy simpáticos. Era un señor americano y un chico que parecía asiático pero que vivía en Dubái. Allí hablamos un poquito de lo que pudimos pero enseguida el señor americano me levanto una pierna y me empezó a echar lubricante en el culo. Yo eso lo agradezco mucho aunque más agradezco un buen gargajo pero bueno como era un hotel había que guardar las formas. Y el muchacho de Dubái se iba colocando en tal posición que si el americano me la metía yo se la podía chupar al Dubaiti. Y claro eso hice. Tengo que darle 1000 puntos al americano porque ay que ver que bien me empotro el muchacho. De esas empotraciones bonitas, limpias, profundas y duraderas que uno se merece después de tanto trajín y tanta ladyboy. Además sonaba el típico pringueo al vacío que suele sonar en una empotracion de nivel y yo eso es otra cosa que agradezco muchísimo tambien.




Tras esta visita me fui a mi habitación y sé que dormir porque al despertarme era como las tres de la tarde, total que a esa hora me dije "voy a bajar a la piscina a ver cómo es la cosa" . Y bueno tengo que decir que por la tarde la piscina es muy tranquila y están todos los australianos tumbados en las tumbonas tomando el sol, bañándose y tomando unas piñas coladas riquísimas. Además te las hacen allí mismo naturales por el módico precio de menos de 0,50 € de euro al cambio. Os podéis imaginar como me puse de piñas coladas. Es que ni me acordé de comer. Una vez otra vez tenía el pedo subido me di una vuelta por los jardines tropicales del complejo. Y los jardines tropicales parece ser que no estan aptos para que te empotren... pero hijos míos... junto a una palmera y apoyado en un buda de piedra, me pegaron una tunda que nunca se me olvidará. Yo me agarraba a la cabeza redonda del buda,  que más parecía la cabeza de Terelu Campos... y ponía un pie subido en su regazo... pisandole las manos esas que ponen los budas con los dedos juntos...  y ahí a plena luz del sol en ese jardín tropical precioso... me la metieron. Además había dos. Uno me la metió primero y luego cambié de pierna,  y otro me la metió después. 





En breve estalló la noche y aquello empezó animarse claro ... yo eso lo sabía por eso me quedé allí. Además ya tenía la noche pagada... total que me subí a mi habitación, me duché, me vestí un poquito, y me baje a la piscina otra vez a tomarme mis piñas coladas con cuidado de no resbalarme con mis propias clamidias.  El Babylon por la noche, digamos mejor al atardecer, es bastante mejor que por el día.  De hecho la próxima vez que vaya, me dedicaré durante el día a visitar la ciudad, y por la tarde noche me enclaustraré allí. Se forman en la piscina unos corrillos de australianos cachas preciosos, aunque también tengo que decir que hay señores mayores y mucho japonés viejo. Allí la gente va en pareja en grupo de amigos etc. Yo era el único español así que quedaba muy exótico... y tan exótico era que me cogió un señor australiano otra vez y me subió a su habitación no sin antes pasar por el jardín tropical de la lujuria, donde me la metió un poquito y donde nos besamos muchísimo junto al buda de antes. Y tengo que deciros que pasé la noche con él. Era un señor muy marido, con el pelo así más o menos canoso,  pero con su cuerpito muy interesante.  Nos dimos muchísimos besos y nos abrazamos muchísimo durante toda la noche y luego nos arropamos, pusimos el aire acondicionado, cerramos los grindrs  y me empotro muchisimo con mis piernas en V de victoria. Me vi raro, sin un buda al que agarrarme...

Fue un empotre mu sentio... De mucho estiramiento y mucho empuje. Yo notaba como las patas de una mecedora x dentro partiendome en dos. Asi es como os lo se explicar.




Y luego por la mañana nos despertamos y subimos al desayuno, que el desayuno es curiosísimo porque está todo el mundo del hotel que has follado con todo el mundo, en los jardines, piscinas , saunas etc, desayunando de una forma muy exquisita unos desayunos muy tailandeses y muy presentados con mucha gloria, y allí no ha follado nadie ni Roma con Santiago.





Y hasta aquí mi primer vuelo de larga distancia a Bangkok. Ni desparrame mucho, ni quise desparramar más... porque era el primero y yo estaba muy lejos... pero el segundo ya vi yo cómo se hace y ya le cogí la carrerilla y solo puedo decir que estoy hecha una puerca horrorosa.


(y otra vez, mil y mil gracias por seguir el blog aun con este paron, y mis disculpas. El curro es el curro...y estos primeros meses han sido de mucho aprender y estar un poco fuera de esto)



viernes, 5 de febrero de 2016

BERLIN DE INVIERNO 2016 (1)

Bueno, como siempre, vuelvo tarde y sin avisar. Los hechos acontecidos han dado lugar a ello queridos y queridas. Por fin ha llegado la larga distancia a mi vida. Desde hace algún tiempo me hayo sumido en un mar de papeleos y de visados de EEUU porque estoy en pleno proceso de cambio de compañía y comienzo a volar en breve larga distancia. EEUU, Sudamérica y Asia me abren sus puertas. Ni que decir tiene que estoy aun que no me lo creo y que lo que me va a pasar por allí va a ser precioso. Amen de que solo tendré unos cinco vuelos al mes, y eso quiere decir que podré por fin volver al blog como es debido. Gracias por seguir ahí.

Y claro, tanto papeleo tiene que tener su correspondiente break. Y mira, yo me dije: Vayámonos a Berlín a perder los papeles unos días. Y allí que me fui con mis hermana. En este Berlín de invierno no dio tiempo a hacer todo lo que hubiéramos querido. Nunca da la verdad. Siempre se nos queda un plan por hacer por lo mismo de siempre. El Bull nos comió. Y esta vez, tampoco nos libramos. Hubo de todo y para todos. Desde lo más desagradable hasta lo más precioso, y viceversa. Va por vds.


BERLÍN DE INVIERNO 2016


Comenzaremos las guarrerías por donde tienen que empezar, y acabar. Por el Bull. Y es que hijos míos, fue llegar el miércoles a Berlín, ya por la noche, y Jesús y yo nos metimos de cabeza en el Bull. Mi pobre otra hermana, Pepe, no pudo venir que trabajaba, y nosotros como siempre, no pudimos aguantarnos. Como te vas a aguantar el no meterte en el pozo más negro de Europa y posiblemente del mundo, cuando está abierto 24h al día, 365 días a la semana. Nos tiramos de bomba vamos.



El Bull, para el que no lo conozca, es un bonito club social fetichista marica del barrio mariquita de Schöneberg. Altamente recomendable para todo aquel que no se tenga amor propio ni respeto y que crea firmemente en Europa, Schenguen, el libertinaje, los mercadillos de venéreas y sobre todo en el “ que siempre se puede ir más allá”. Aquello es un “todas direcciones” . Pero antes de entrar en el Bull, pasamos un poquito por otro sitio que nos faltaba probar. El Toy Boy, también en ese barrio. Al lado vamos. El Toy Boy es precioso. Un maravilloso prostíbulo de chaperos del este o moritos, decorado con unos terciopelos rojos y rasos y unas lamparas y neones preciosos que aquello parece más que un bar, el ropero de María Jiménez. Merece muchísimo la pena. Más que nada porque cuando uno entra, se cree uno Luis Bárcenas con los bolsillos llenos de sobres, y todos los chaperos a tu alrededor con esas chaquetas de cuero de plástico idénticas, consumidos, revoloteandote y pidiéndote que les invites a todo o les compres de todo. Yo le tuve que pedir a uno un whisky porque ya me dio no se que, que el muchacho se lo estaba trabajando muchísimo. Luego hay unas madames como travestis sentadas en los sofás del fondo, que vigilan todo como va transcurriendo, y si sus empleados tienen algún problema. Pocos sitios a parte del mítico Arny de Sevilla de los 90, te hacen sentir más estrella... o más estrellada. Realmente, en el Toy Boy no nos pasó gran cosa porque ellos son como muy profesionales y la verdad, si no les compras droga enharinada, no te hacen mucho caso. Además que es que no están ellos ni muy bien de ver ni en edad de merecer. Es como una especie de portada de cd de la Matinée pero del este y pirata. Pero recomiendo su visita a altas horas.

Decidimos ir a tiro hecho y fuimos al Bull. Allí nos esperaban engendros de todo tipo. Y para ser miércoles no estaba nada mal. Contaré lo que a mi me pasó porque no pude atender a todo lo que le pasaba a Jesús porque bastante ya tenía yo con lo mio.

Hablé mucho con Maika, que era un señor que le llamábamos así porque podría llevar perfectamente los modelos que llevaba mi amiga Maika cuando hacíamos las ibizas. En este caso, a sus 60 años o así, lucía una camiseta de plástico amarillo transparente de tirantes, que ponía PISS bien grande delante. Unos pantalones muy de estos de lejía, y sus botas. Y unas trenzas blancas preciosas nórdicas encima de la cabeza a modo de soga caribeña. No lo puedo describir de otra forma. No sé que es lo que yo diría, que de repente me pidió que le meara encima. Y mira, yo no quise hacerle un feo y creo recordar que mientras nos liábamos en los sofás frente a la barra, el me sacó el pito y se lo metió en su bragueta junto al suyo. Así que yo como me vi como la junta de un caño de riego, allí mismo le hice un pipí de todo lo que me había bebido en el Toy Boy, en casa de Pepe antes y en el Bull hasta que lo conocí. El pipí se derramaba por todo su pantalón como si fuera un paño absorbente de cocina y luego ya encharcaba el falso sky del sofá, haciendo unos charcos enormes en los que los dos salpicábamos de forma preciosa como si fuéramos niños de un slum de Bombay al caer la tarde en un documental de La2. Los besos eran profundísimos, con ese olor a pipí tan intenso como el de mi padre, que nos embargaba. Éramos felices en nuestra propia porquería. Además el hacía una cosa muy curiosa que era que metía mi pito dentro del suyo. Es decir. Se abría el pellejo del pito a modo de jarrón de Ghost, y metía mi pito en el suyo, abrigándolo con su pellejo. Yo, desde arriba, miraba la escena de los dos pitos conectados y como el suyo se iba hinchando e hinchando hasta que ya se desbordaba y salía el pipí como cuando se pica la goma de regar de un jardín. Entonces, él de forma magistral ponía el dedo gordo de la mano en el pito y hacía como una presión fetichista y el pito salía a modo de aspersor que era cuando regaba a un señor que había al lado durmiendo con una gorra verde de gustavo la rana de Barrio Sesamo, y también las piernas una travesti que jugaba a las tragaperras o zona donde se ponen los camellos.

El Bull es el reino de la democracia. O más bien se parece más a una tómbola. Y como jugamos siempre a todos los números, me tocó el gordo. Conocí a un muchacho precioso, así como madurito, con su cuerpito, y con su sonrisita. A mi me gustaba. Total, que allí hablábamos mucho en la barra, y nos toqueteábamos todo lo que podíamos. Yo por supuesto con los pantalones meados, pero eso allí no se nota nada porque se confunde con el ambiente tan cargado que hay siempre. Total, que este señor, me llevó al váter corriendo. Han cambiado el alicatado de los baños. Supongo que tras encontrarse a aquel sonado muchacho sentado y muerto en un váter, desnudo, con una bolsa de basura en la cabeza, decidieron poner algo más sufrido. Sigue conservando su esencia cutre y maravillosa, eso si.

Una vez en el váter, el lo que quería era chuparme el pito. Lo vi claro, porque nada más meternos en un cubículo, se sentó en el váter sin tapa y allí que se encajó. Y bueno, pues como yo tenía los pantalones meados del señor de antes, y eso me daba otra atractivo más, cogió y se puso a chuparme los pantalones muchísimo. Yo me intentaba sacar el pito pero el no me dejaba. El solo quería chuparme mucho los pantalones. Además apoyaba su cara contra ellos, tan chorreando que estaban, y miraba hacía arriba como si yo fuera El Barón Von Trapp y ella Froilain Maria en Sonrisas y Lágrimas en uno de esos decorados pintados a lo Barrio Sesamo. De repente, ya conseguí por fin que se pusiera a chuparme el pito como dios manda. Cuando voy un poco borracho no me importa, pero si fuera aun más... o me la mete y se va sin despedirse, o me voy sin despedirme yo.

Total, que me la estaba chupando, y sin previo aviso, sentí un frío intenso en mi pito. Así que sin pensarlo saqué mi pito de su boca. No me vi nada raro. Entonces a él le pregunté si es que estaba haciendo algo con hielos o cualquier cosa típica de Las Vegas, pero para nada. Y de repente, hijos míos, lo que nunca me ha pasado, pasó. (Iba a poner cierta censura aquí, pero este blog no es la hoja parroquial así que ahí va). Un hilo de sangre así como muy escandaloso empezó a recorrer mi mano, que aguantaba mi pito. Claro, yo enseguida me asusté un poco y me miré bien y me quise poner un pañuelo... y le dije todo eso que se dice cuando te sangra el pito en un váter, de que no se preocupe, que se vaya a hacer pruebas para que se tranquilice etc etc... pero no me dio tiempo. El muchacho, sin pensárselo, y como cogiendo carrerilla sentado en el váter, se vino para mi pìto, me apartó la mano de un porrazo, y con toda la bolognesa allí suelta, se metió el pito en la boca y se puso absorber y absorber como si no hubiera mañana aunque ya fueran las tantas de la tarde. Yo no daba crédito. Me quedé tan sin reacción posible que tardé un poco en reaccionar, valga la redundancia. Y claro, le saqué el pito de la boca y le dije que que hacía. Y el me dijo que era lo que más le gustaba. Que a ver si además le podía mear encima así. Mira, yo ganas de mear ya no tenía, y menos con el Bataclán que se había convertido el váter ese todo lleno de sangre el suelo. Y cogió, y se metió otra vez el pito en la boca a chupármela muchísimo con la sangre bien preciosa. Y mira, yo la verdad, que le di dos o tres empujones pero decidí que ya estaba bien y que aquello había que pararlo de alguna manera porque nos iban a detener por terroristas. Total que me lié un pañuelito y enseguida corté el Salto del Ángel. Y al cogerle un poco la cabeza como para decirle que se pusiera en pie, el muchacho me di cuenta que tenía toda la cabeza por encima, que era calvo, llena de churretes rojos como si fuera un Miró. Claro, yo se los quise limpiar enseguida pero tampoco me dejaba. Con toda la valentía que le dio su madre al sacárselo del coño, cogió y se escupió en la mano, se pasó la mano por la cabeza, se mojó los churretes y se puso a lamerse la mano muchísimo volviendo a repetir la operación como si fuera un gato lamiéndose las orejas hasta que se quedó bien limpito. Yo a todo esto, era apoyado en la puerta, pensando en mi madre y sus amigas cuando salen de misa que se quedan hablando en el portal de la iglesia sobre sus otras amigas, porque pensé que era lo más acertado a hacer si te pasa una cosa así.

Al salir del váter, me fui a la barra a contarle a Jesús lo que me había pasado, y no había yo terminado de hacer esto, cuando de repente, el cristo de la sangre derramada salió del váter y me regaló una camiseta, que por cierto, regalaban en el Bull. Yo os dejo aquí la foto para que ya os expliquéis porque pasó todo, con que tipo de ser di, y porqué hoy en día los laboratorios farmacéuticos se forran vendiendo tratamientos a las naciones del mundo.






No contentos con esto, decidimos que había que irse a la Sauna Apollo, que es una sauna que esta muy cerquita del Ku´Damm, es decir, al lado. Se puede ir andando bajando la calle. Total, que allí nos fuimos como reposo y reparo de frenillos. Claro, yo ya desde luego tenía claro que mi pito no me lo tocaba nadie en todo el viaje hasta que no viniese al médico una vez estuviera de vuelta en Londres. He ido hoy y me ha mandado una pomada. Está todo bien. A veces pasa. El caso es que me di cuenta que iba a ser, a partir de ese momento, un Berlin maravilloso dedicado a mi pasividez. Solo podría chupar pitos y solo me la podrían meter. Estaba deseoso de declararme invalido y objeto de deseo. Por fin, mis dos agujeros en exclusiva, dedicados por completo a ser dadora de placer. ¿Es que hay lago mejor que te pueda pasar después de que te lastimen el frenillo tras mearte tu mismo encima?

En la sauna no había muchísima gente. Digamos que estaba a media mecha. Pero había lo suficiente. Vamos, que yo no paré. Porque tenía además que recomponerme de los sucesos acontecidos la otra noche y limpiar mi cabeza de fantasmas. Total, que lo primero que hice fue irme a la planta de abajo y allí cogí y me senté en una zona muy oscuro e inspiradora, donde es zona de paso a los cuartos oscuros. Allí, en un sofá con una posición libertina e insinuante, me dejé ver por todo aquel que pasaba. Seguía pensando en las amigas de mi madre saliendo de misa, para no tener ninguna erección, cosa que no quitaba que yo estuviera más receptivo que el botones del Ritz.

Pasaron y pasaron hasta que por fin pasó uno que no estaba nada mal. Yo lo que le vi de lejos era el pito. Un pito enorme que el enseñaba así desde lejos sabiendo que yo lo estaba mirando. Se producía esa magia de cerdas maricas deseosas en un sitio de follar. Que pena que en ese momento no sonaba el Amigos para Siempre. Total, que yo ya me vi capaz y sin temor de dios, y dirigí mis pasos hacia la zona oscura. Fue llegar allí, apoyarme en la pared, subir una pata así como para esperar con buena postura, y de repente ya tenía dos maravillosos dedos y luego tres y luego toda una mano, hurgándome en el culo. Te puedes hacer una idea de lo que yo siento cuando me hacen esto, viendo la cortinilla de Falcon Crest en youtube.

El pito era enorme. Yo desde luego... era de esos de decir “no voy a poder”. Pues queridos amigos, con ganas, con vicio, con fuerza y con coraje....

¡SIIIII SEEEEE PUEDEEEEE!



Allí mismo junto a un radiador que me quemaba media pierna, de pié, y con vierto duro de poniente, me metió muchísimo el pito. De pié es complicado porque uno se vence siempre para adelante, pero menos mal que yo tengo muchísima elasticidad, y con una pata encima del radiador y la otra contra la pared como si una perra estuviera meando en plena calle, me la metió. Además me la metía entera y hasta el fondo, que yo eso lo notaba y agradecía. Este señor además no conejeaba como otros. Este era de mirada profunda y penetrantre, lenta y con cadencia. Concisa, práctica y rotunda. Una follada alemana como dios manda. Ya estaba bien hombre, aguantando como tuve que aguantar tantísima inclemencia la noche y la mañana de antes, que parecía un refugiado sirio. Por fin me daban lo mio.

Pero y no solo eso. Cuando ya no pude más, me saqué el pito del culo, el muchacho se fue sin despedirse como es normal, y me fui para el sofá donde yo había estado esperando antes, a chupársela a un muchacho que estaba allí sentado. Yo tan en mi sitio, tan de rodillas en ese pasillo a la vista de todos, tan entregado, agarrado a sus brazos, sin saber como poner las piernas, con el pito durísimo pero sin dejar que nadie me lo tocara, y dando unas arcadas con lagrimón maravillosas que me mataban de felicidad. Era yo por yo y al cuadrado. Y todo como en menos de una hora. Era como la presentación del Barcelona en el KU de Ibiza en aquellos tiempos. Una mascletá maravillosa. El muchacho ni se corrió ni nada, es más, me dijo que necesitaba un break cuando veía yo que estaba apunto de correrse. Esto es muy típico de los mariquitas. Que si te corres muchas veces te vas ya a casa y claro, has pagado 20€ como para irte tras el primero. A mi que me lo hagan...que no se quieran ir todavía y quieran más con otro distinto... que me dejen ahí de rodillas... a mi eso me pone mucho. Porque yo tengo talento como modelo y actriz. Pero no como puta.




Proximamente, BERLIN DE INVIERNO (2). Laboratory, Berghain y otra vez Bull.


sábado, 31 de octubre de 2015

CRUCERO LA DEMENCE 2015

Como viene por desgracia siendo habitual desde que me compré el pisito en Londres, actualizo de mucho en mucho. Han sido cuatro meses de break pero gracias a Mayra puedo decir que mi pisito ya esta prácticamente acabado. Siento mucho esta desaparición pero desde luego aquí vuelvo y con las pilas cargadas, para contaros con mas pelos que señales, lo que ha dado de si este verano. Han sido muchas historias, a cada cual más preciosa, cerda y con los plásticos y botas siempre de por medio. Agradezco mucho la espera y los mensajes que he ido recibiendo durante estos meses. Aquí estamos de nuevo, para dar unos cuantos saltos en el tiempo, pa lante y pa trás, y contaros todo, todo y todo. Comencemos por la puerta grande.


CRUCERO LA DEMENCE 2015



No podía faltar este año ni por supuesto lo haré el año que viene. La cita anual del desate en alta mar dio muchísimo de si y mucho más de lo que es de si. Fui culo navegando con el ocaso del sol alumbrando mis nalgas a la merced de las olas y de los chulos a bordo del Sovereign. Os desglosaré los grandes momentos, no sin antes haceros conscientes de en lo que ese barco se convierte durante una semanita.




Del lujo de sus catorce cubiertas y sus 2800 maricas todos dispuestos a empotrarte en los más inverosímiles rincones, a la bonita tienda a bordo, que pasa de ser una tienda de souvenirs, a convertirse en una guarrada maravillosa de plásticos, leathers, pollones de goma y mucha pedrería. El día del popper a 10% rebajado en todas las cubiertas tampoco faltó este año.







Lo que más me gustó al embarcar fue las interesantes películas que ponen hasta por los casinos del crucero. Todo muy a tener en cuenta. El que no repite es porque ya se ha cansado de la vida. O porque el culo ya no le ha dado para más. Para tener una visión más general de lo que es el Crucero de la Demence, pulsa AQUÍ.





Recuerdo ser violado en multitud de ocasiones. Pero hubo tres que relataré con todo lujo de detalles.

Visiones de Polonia desde la mirada del fetish en el comunismo:

Conocí a un polaco una de las múltiples noches a bordo. Una de las primeras. La verdad que el muchacho era bastante majo y simpático. Seguía las bromas y tenía conversación. No era de estos circuiteros que vinieron más que nada a molestar y que espero que este año falten. Este muchacho era de CALIDAD. Y tanto. De repente me invitó a su habitación en una de las cubiertas más altas del barco. Allí que llegué. Y allí que me encontré en mitad de la operación nécora. O la operación Rescaten el Titanic... yo ya no sé bien que era aquello. Había un israelita metiéndosela a uno en la cama. Un ruso metiéndosela a uno en la mesa. Un checo chupándosela a uno en el baño y yo y el polaco y yo desnudos en el balcón fumando un cigarrito hablando del Palacio de las Artes y las Culturas de Varsovia, que es mi edificio preferido de esa ciudad. Cuando quise mirar a través de la puerta de la terraza, todos los de antes habían decidido jugar al twister y se habían cambiado las posiciones de forma inenarrable y se habían unido otros dos que pasaban por el pasillo y habían hecho uso de la jornada de puertas abiertas.

De repente el polaco se quitó el medio taparrabos que llevaba y se quedó desnudito apoyado en el balcón. La brisa marina corría y acariciaba nuestras carnes, y yo de rodillas agarrado a la baranda con una mano y a una pierna con la otra, ya pegaba arcadas y lagrimones chupándole muchísimo el pito como si la Ola de Mundaka me meciera hasta el infinito. Creo que hubo un momento que también entró al balcón el israelita, al que en nombre del Estado Islámico, le di dos o tres buenas arcadas en todo el pito, como si de un acto terrorista se tratara. Me sentía atómica.
En uno de estos momentos que tan solo en un crucero de La Demence puedes vivir, el polaco me pidió por favor que le meara encima. Yo la verdad, con tanta piña colada doble como llevaba encima, me dio muchísima pena tener que deshacerme de tanto bebercio de esta forma. Además verter mis piñas coladas sobre un hijo del comunismo no me parecía que pegase. Sería más lo suyo invitarle a una raya de azúcar moreno diciéndole que era mdma, que seguro que en su país en esa época es a lo que más llegaban, pero bueno, como insistió, pues me propuse mearle. Pero claro, el baño estaba ocupado por una felación y desde luego en la habitación tan enmoquetada no era plan de ponerse a mearle a nadie y menos a un comunista, así que al explicarle el problema, decidió que lo mejor era que le meara dentro de su culo. Una fiebre tifoidea lo alumbró en forma de aura, y a mi un escalofrió de pasivo que le mea a un muchacho en alta mar dentro del culo. Pero como la brisa acompañaba, el israelita se había ido a hacer el trenecito en el pasillo con el checo y los otros estaban en la mesa tirándolo todo por el suelo, decidí que si que era el momento para aquello.




El polaco se puso en pompa pero con las patas rectas, es decir, no en sus rodillas. Con la cabeza apoyada en una hamaca. Y se abrió el culo con las dos manos. Creí estar delante del Cenote dos Ojos de Yukatan. Aquello era de una profundidad y un diámetro que echaba para atrás. Por poco no salto a alta mar en forma de refugiado sirio en busca de la Isla de Lesbos ante tal insulto, pero me armé de valor y fui a hacer los esfuerzos previos a soltar un orín. Pero la situación me superaba. Así que me dijo que para que fuera todo más fácil, se iba a poner en “V” para que el culo se abriera mejor. Claro, sería más fácil para él, porque para mi fue recorrer toda la Linea Maginot, hasta que le pude mear. Una cosa oscura de verdad como pasivo, de vivir, que no se la recomiendo a nadie a no ser que estés en ese barco, que entonces si que te encanta la verdad. Y allí, con sus patas aguantadas en “V” por sus manos, abiertísimo en una hamaca, con el culo abierto como si fuera un sumidero, y yo sin necesidad alguna de meter mi pito en su culo porque el agujero era como un urinal, le mee dentro muchísimo con además el típico sonido de estar meando en un vaso de litro que te encuentras en un váter y lo llenas en vez de apuntar al váter. Lo increible era que no rebozaba. Aquello caía todo dentro y todo iba tragando no sé si para un lado o para otro porque creo que aquí lo de la ley de la gravedad australiana ni se cumplía.

Nada más acabar de mearle todo entero, el hijo de Lenin se tumbó en el suelo y me pidió que le subiera las piernas, para que no se le rompiese la presa de Tous y se le saliera todo el cocinado. Me dijo que diera dos o tres estiramientos hacia arriba para hacerle bajar bien el caldito y una vez el se sintió completo, corrió al baño cogiéndome de la mano y echando a los muchachos que allí se encontraban copulando. Esta vez había uno más que ya no discernía yo a saber de que país provenía. Se metió un consolador por el culo para hacer tapón y como si nada, se fue a la habitación a echarse un vino tinto y brindar conmigo. Yo brindé. No sé en nombre de qué. Supongo que por la Perestroika, porque lo siguiente que hizo fue abrirse al mundo con todas sus magníficas posibilidades. Esto es, se fue al balcón de nuevo, se subió en una mesita, se puso en pompa hacia el mar, y cuando ya el sol asomaba por el horizonte de aquella mar en calma, un grueso chorro de meado y tropezoncitos de caca salían en forma de Manenken Pis equivocado por su culo, vertiendo a alta mar lo que sin duda nunca podrá acercarse a un vertido de Aznalcollar, cayendo al mar de forma limpia, contundente y como símbolo de que una Polonia más equilibrada ya no era posible nunca más.




Sobre el sentimiento más puro y bello de sentirse utilizado

En otra de esas noches que pasaran a la historia en el crucero fui ofrecido como regalo a un señor. Esto es: Me encontraba yo en mitad de la fiesta fetish con mis plásticos de gala puestos y bien brillantes, cuando de repente un mexicanito muy salao me vino de frente y me dijo: Ven. A mi el ni me gustaba mucho ni nada pero como el crucero es todo un ser valiente te echen lo que te echen, yo decidí que era acertado ir y exponerme a lo que fuera a ser aquello. Andamos y andamos por pasillos y pasillos. Bajamos y bajamos plantas hasta llegar a una cabina. La abrió y me dejó pasar primero. Lo primero que me sorprendió era la oscuridad y el sonido ensordecedor de la música y el foco con los flash de foto que tenía este señor montado allí. Había hasta una pantalla de plasma extra además de la tele de la habitación, con una porno puesta, más la porno del canal porno del crucero. Redes de camuflaje típicas de discoteca de cerdas maricas colgaban del techo. Un olor intenso a goma, popper y cuero lo inundaba todo. Y al fondo, una enorme cama con un chulo sentado contra la pared, pajeándose, como la copa de un pino de grande, bebiendo. Y el mexicano me dijo: -”Disfruta. Tu eres su regalo. Somos pareja y hoy eres tu” Cerró la puerta y me que a solas con ese jamelgo, que haciéndome el gestito con las manos, me llamó como haciendo un pitas pitas. Yo acudí prácticamente a cuatro patas subiéndome por la cama y dando por pagado en ese momento este crucero y los dos que vienen detrás. Ni hablamos. No nos miramos tampoco mucho porque como lo que vi nada más entrar me hizo poner ojos de Tio Gilito, no quise mirar nada más. Solo tragar. Me metí el pito a la primera por la boca hasta dar una de esas arcadas que escuchan hasta en las ruinas del Costa Concordia. Y me apretó tanto la cabeza contra su pito que estoy seguro de que hasta saltaron las alarmas que no tenía ni programadas en el móvil en mi habitación como cuatro plantas abajo. Los lagrimones, preciosos, corrían por mis mejillas desnudas. Las toses, sus dedos metidos ya en mi culo ensalivados... la sensación de plenitud era máxima. Solo pensaba en Mayra bajando las escaleras como símbolo de perfección. Y al ratito, me puso a cuatro patas en el filo de la cama, y me empotró. Me empotró, de todas las formas que se puede empotrar un culo como el mio, que son todas. No sentí dolor, tan solo libertad, ofreciendo cada envestida a la Pinta, la Niña y la Sta María.




Percepciones al borde de la piscina

Otra tranquila noche de verano a bordo del Sovereign, encontrándome en la misma cubierta donde el mexicanito me ofreció como regalo a su pareja, un bruselisoletano se me presentó. Un muchacho muy amable, correcto, europeo y muy alto, recuerdo. Me quiso llevar al cuarto oscuro que ponen en las pistas de padel de popa, pero le dije que yo no era muy de cuarto oscuro, y que si quería, nos podíamos tomar una piña colada en la barra para conocernos mejor. Me puso una mano en la cabeza y apretó. Allí me senté, solo y desamparado al borde de la piscina, como boca sumisa que soy, y allí en mitad de toda la barbarie terrorista que es aquello, le chupé el pito de una forma brusca y elocuente. Mi amigo César, que se encontraba conmigo, hizo de oídos ciegos y ojos sordos y tan solo escuché un aplauso efusivo por parte de dos personas a las que ya no quise mirar porque ya me encontraba centrado en ese espesor que se crea en la boca tan maravilloso cuando las lagrimas caen, símbolo de devoción.

Europa es solidaridad. Lo hemos visto con los Húngaros y los Sirios. Y una mano amiga, en aquel momento, se acercó a mi cara ofreciéndome un bote de popper. Allí, consolada con aquella polla en mi boca frente a las oscuras costas de Sorrento, entre tanta piernaza de tanto tío y tanto paquete inflamado, le metí un lingotazo al bote, se me puso cara de María Jiménez regando geranios, tiré una tela que decoraba el borde de la piscina, y luego lo tiré a él de tanto como me agarré al querer unirme para siempre a ese pito que ya era parte tumoral de mi esófago. Un esófago, patrimonio de la humanidad.




La 1010

Y como creme de la creme que eres nada más subes al Crucero, fuimos invitados a unas bonitas recepciones en la habitación 1010. La Suite Presidencial. Que aquello, era prácticamente un señor piso con todas las letras, y lo tenía un chico qatarí mmajísimo. El se portó con nosotros de forma maravillosa. Sin mácula. Eso es clase, sencillez, y educación. Y no la de las circuiteras que entraron en una de esas fiestas a la suite, seguramente sin ser ni invitadas por el qatarí, arramplaron con todas las botellas que vieron, se pelearon entre ellos en mitad del salón a ver quien se llevaba que, y se fueron sin decir ni adiós. GENTE ASÍ, SOBRA, Y MUCHO. El año que viene, quedaros en vuestra Matinée, que está perfecta para vosotros, gitanos de medio podium que sueñan con salir en una portada de cd de Matinée aunque sean pintados con clembuterol. Gentuza.

Sin dedicar más a esta mierda de gente, lo que en la 1010 se formaba siempre era digno de tener en cuenta. Allí estaban invitados siempre lo mejor de lo mejor. Lo más históricos de La Demence. El servicio entraba a cada rato con carros llenos de bebidas a espuertas. La sex party del dormitorio, continua y sin cierre de puertas, era digna de verse. Acercarse al dormitorio era como acercarse a una carretera recién asfaltada...el olor a fragancias © Rush era impresionante. Maromos de todas las nacionalidades con unos pitos que yo nunca he visto se te ofrecían en una especie de paraíso de la bacanal desequilibrada y sin señales de acabar nunca. La mesa era un espectáculo. Y si de espectáculos hay que hablar, desde luego hablaremos de la terraza, donde al alba, y con viento duro de poniente, los maromos se empotraban unos a otros al ritmo de la noche, del día y del musicón que allí imperaba. Era, el desbarajuste más absoluto. Mis amigos y yo fuimos además testigos del mayor pito que hemos visto nunca. Sin exagerar. Como un brazo. Y mira que hemos visto cosas. Pues yo como esto, nada. Con deciros que todos los que estábamos en el balcón, con aquel solo dando de cara, esperábamos con el numero cogido a ver cuando nos tocaba... No tuve la suerte de ser uno de los escogidos, pero hijos míos, aquello daba dolor hasta de verlo. Sobre todo cuando se la metió a un muchacho que era puro pellejito. Yo solo pedía por mi y por todos mis compañeros, pero por mi primero, que fuéramos testigos en carnes, al menos alguno, de aquella maravilla, pero nunca llegó. Estaba muy solicitado la verdad.





Desde aquí, un saludo enorme al qatarí por su forma magistral de hacer las cosas con estilo y con elegancia, aunque para mi madre aquello fuera todo menos elegante.

Desde aquí un abrazo también a La Prohibida por compartir con nosotros varias comidas y varias cenas y por lo agradable de su compañía. Mis disculpas por no poder haber asistido a su show. Estaría ocupado.




Desde aquí un saludo a la organización. Un abrazo a la organización y un sentido sentimiento de agradecimiento por haber vuelto a disfrutar de una de las semanas más inolvidables, si no la más inolvidable, de toda mi vida. De nuevo. Deseando volver a repetir una de las experiencias que uno jamás olvida. Por la compañía, por el exceso, por el panoramabar que aquello es, y porque aquello está pensado solo para ser disfrutado por aquellos que saben hacer disfrutar a los demás tan solo con la sonrisa reciproca de estar pasando una semana de libertad y desconexión en la que todo está permitido.


FELIZ 25 AÑOS LA DEMENCE




viernes, 26 de junio de 2015

CUANDO DE VERDAD ME PUSIERON EN MI SITIO. EL DE UNA AUTENTICA PERRA.

Hay días que te descubres a ti mismo. Yo ya sabía que era marica y que era una perra, pero lo que no sabía era cuantísimo lo soy. Muchísimo. Y es que cuando uno se descubre a este nivel, hasta se alarma. Porque vamos, lo que yo hice... o lo mejor, lo que me hicieron... mira que me han puesto en mi sitio muchas veces y me encanta, pero esta vez es que me dejaron a la altura del betún. Ay lo que me gustó!

Estaba yo en casa de mi amiga Raquel tomando unas copitas y con unos musiquismos bien altos puestos, cuando de repente me sonó un scruff, que para los que no lo sepan es una de esas aplicaciones que te escriben hombres cerca de donde estás para intercambiar fluídos y alguna que otra infección. Yo abrí el mensajito y era un señor bastante de posibles, y su señora pareja, otro señor de todavía más posibles. Vamos, que estaban los dos como un queso. Uno era español y el otro inglés. El español estaba tremendo pero es que lo del inglés no os lo podéis creer. De actor porno para arriba hijos míos. Así que bueno, tuve que hacerle un feo a Raquel y salir corriendo en taxi a casa de estos caballeros a unas horas de locos que eran pero yo sabía que la pena iba a merecer. Tenía yo esa corazonada, a juzgar por las fotos que me mandaban, de unos cueros y unas sumisiones estupendas que me iban a mi a alegrar el día.

Allí que me desplacé, con unos nervios tremendos, porque ni soy de quedar yo con los scruffs por la pereza inmensa que me dan, ni soy yo de taxi para follar. Yo soy de taxi para ir de sauna en sauna y follar de barra en barra, pero cuando uno está piripi, massieleando toda la noche, a veces, el ligar convencional no ocupa lugar. (convencional lo digo con mucha pena porque donde se ponga una barra, que se quite un scruff...pero en fin, son nuevos tiempos...y lo convencional parece que es lo otro ahora.)

Total, llegué a la calle, y buscando el numero de la casa en mitad de la desapacible lluvia londinense mañanera, se abre una puerta al fondo de la calle, y un bigardo enorme de grande cachas, vestido de cuero de arriba a abajo se asoma, con sus pantalones, su gorra, su chaqueta, su barba, sus botas y su corpulencia tremenda. Parecía que me abría el propio Tom of Finland. Ahí mismo ya el culo se me hizo gaseosa. Supe que iba a ser de las gordas. Total, que me invita a entrar a la casa y me mete de primeras en una habitación a modo de salón con cama enorme y me presenta a su pareja. El que me abrió la puerta era el español, y su pareja, el inglés que ya estaba dentro. Si al español os lo pongo por las nubes, ya lo del inglés... bueno bueno bueno... de estos ingleses de campo masculino...parecía aquello Harrison Ford con dos ciclos metidos. GUAPÍSIMO. Yo no daba crédito. Lo primero que me dije para mi mismo era si yo me merecía de verdad aquello que iba a pasar... vamos, que era como de estos de una vez y ya está en la vida porque si hay otra vida quieres guardarte la siguiente vez pa la siguiente vida. Vehemente.

Ellos estaban allí con sus pornos y sus cosas, que se veía que había tenido una noche movidita y venían con ganas de más. Yo me sentí muy la mascota desde el principio, cosa que me encantó. Porque ellos además eran muy profesionales. Se tomaban muy en serio todo lo de los roles y los cueros. Como muy profesores. Uno, que ya esta harto de verlo todo, lo mejor que puede hacer en estos casos es hacerse el tonto y el principiante, porque así, te hacen mejor todo, te tratan como un regalo, se creen que no sabes nada y te van exprimiendo poquito a poco a ver hasta donde tu llegas. Yo soy larga, como Rocío Jurado... vamos, que podríamos haber llegado a Manchester si me quedo más. Así que yo es lo que hice, para así sentirme todavía más usado. Además ellos disfrutan más, porque como son los amos, se ven aun más amos de la situación teniendo a un esclavo novicio a quien someter, y te someten con más esmero para que te guste el sometimiento y a la siguiente vez te sometas más y vayas a llamarles a la puerta de su casa deseando de que te sometan un poquito más. Al final te das cuenta que el amo eres tu, porque al final haces lo que te va dando la gana porque tu eres al final el que va poniendo las normas porque ellos van con mucho cuidado y tu vas a lo tuyo pero pareciendo que te vas queriendo autoexplorar, y se cambian mucho las tornas en el sometimiento, cosa que recomiendo no pensar mucho durante la sesión vaya que uno se desilusione como me pasa a mi con el partido socialista.

El caso es que allí nada más yo llegar, abrieron un armario y levantaron el canapé de la cama y se abrió ante mi toda una tienda fetish de cuero de las de verdad. Tenían allí absolutamente de todo y para todos. Una marroquinería en condiciones, vamos. Parecía Ubrique. Yo cada vez más, con los ojos como platos, claro, deseandito de empezar ya el sometimiento. No voy a enumerar la de cosas que me pusieron encima ni en que orden porque la verdad, ya no me acuerdo, pero parecía un árbol de navidad hijos míos. Aquello era un no parar de probarme modelos y además me hacían mirarme al espejo para yo darles el aprobado, cosa que no veía yo acorde con los sometimientos, ya que yo tengo se supone que tragar con lo que ellos quieran, pero claro, como iba de “principiante”, ellos no se querían propasar, así que yo iba aceptando así como con una verguencilla simulada, que todo me parecía bien y que “porqué” no seguir probando. Porque en realidad yo me lo quería poner todo por supuesto.





Y comenzó la tunda.

El español era el amo entre ellos dos. Es decir, cuando estaban a solas, él era el amo y el inglés era el sumiso. Eso se notó muchísimo desde primeras. El español era también el más ridiculillo, porque estaba más absorto en que porno poner y que modelo ponerse él y que modelo ponerme, que en darme lo que me merecía. Él se veía como que quería controlar la situación. Y el inglés, como era el sumiso, pues se dejaba hacer todo el rato y no pinchaba ni cortaba mucho en la decisiones, que a mi la verdad, me parecía super secundarias, a tenor de lo que allí tenía yo por chupar todo el día de dios. Yo por eso, enseguida me puse a “entregarme” al inglés, que a él como a mi, nos iba más lo que se dice un revolcón en condiciones, que el circo que le iba al otro, que parecía más un coordinador de público del Un,Dos,Tres. El pito del inglés y en general todo su cuerpo, cara, todo era perfecto. Era de esto que te pones a chuparle el pito de rodillas y miras para arriba y no puedes creer como es lo que estás viendo. Esa sonrisa de Bruce Willis que no se podía creer, y como me cogía la cabeza y me la aplastaba contra su pito...no os lo podéis imaginar. Él iba con un calzoncillo de cuero así cortito tipo shorts, y su arnés y sus muñequeras reglamentarias, y más que nada la situación era toda muy parecia todo el rato. Yo sentado en la cama o de rodillas chupándosela muchísimo al inglés, que me agarraba la cabeza que parecía yo un jarrón chino, y el español eligiendo pornos y modelos en los armarios, que yo me iba colocando a cada receso.

Comenzaron los escupitajos. A mi me han escupido siempre y siempre me ha parecido estupendo, pero estos escupitajos eran desde arriba y desde lejos y desde esa cara de hombre perfecto, y claro, yo cuando me metía el pito en la boca, daba las tras arcadas, se me espesaba la baba, me sacaba el pito de la boca y miraba para arriba con ese lagrimón y como en agradecimiento, de repente me venía semejante gapo en plena cara... yo sólo daba las gracias a Ana Botella y a cualquiera más que nos haya proscrito como enfermos porque me hacía sentir aun muchísmo más prohibido y muchísimo más placentero todo lo que hacía y me hacían. Era tal el calibre del gargajo en toda mi cara que yo lo mezclaba con mi baba pastosa de arcada y lagrimón y me volvía a meter semejante pito en la boca ya como en un momento de éxtasis inconmesurable que solo lo sé yo, lo que lo disfrutaba.

Luego venían los bofetones, que eran en toda la cara y a mano abierta. Unos bofetones maravillosos mientras tenía la boca llena que no os puedo yo explicar eso como era, porque ya se mezclaba el gargajo con el PLAS! Y con lo que yo rezumaba de por si, que queridos míos, aquello parecía más el mostrador de una pizzería haciendo la masa, que una sesión fetish. De vez en cuando, el español quería poner algo de autoridad y nos decía que nos teníamos que poner, que posición era la correcta, o me daba de beber, que eso si, el muchacho estaba siempre muy atento a que yo estuviera bien y no me agobiara, que yo ya ves, el agobio era el que me interrumpieran más que otra cosa. Pero yo lo dejaba que él llevase el mando a su forma. Ya llevaba yo el mío a la miá.

Había veces que se la tenía que chupar también al español. Yo aquí, que queréis que os diga, si que me sometí un poco, porque el muchacho era él quien me invitó, y vamos a ver porque si me estaba yo dando esa comilona, no se la iba a chupar a él también un momento. Ahora, él, como buen amo, ponía las normas de chupar, que eran a veces con el pantalón de cuero puesto (que eso es como chupar un sillon de primera clase del AVE), o chupársela en aspirado, es decir, así sorbiendo al vacío en cada arremetida, cosa la verdad, que la disfrutaría el muchísimo pero yo lo que hacía a cada rato era alargar la mano para agarrame a las piernas de Harrison Ford, que estaba allí mismo y le goteaban mis babas desde el pito delante mia. Eran las piernas como las del Coloso de Rodas. Una cosa tremenda de femeninas y de perfectas, que cuando uno se metía el pito en la boca y se agarraba a esas piernas, se acababa la crisis.

Luego el español decía que la película no era la correcta, y entonces se ponía muy obsesivamente a buscar otra para que el sometimiento estuviera bien ambientado, y claro, el inglés se me acercaba a mi y yo lo único que podía hacer era agacharme y venga a chuparle el pito muchísimo. Para mi la ilusión de ese momento era como cuando Dorothy llegó a la Ciudad Esmeralda. Exactamente lo mismito. Y esos bofetones... y esos escupitajos...

Hubo un momento especialmente sagrado para mi, que fue cuando al español se le ocurrió sentar a al inglés en la cama apoyado en el cabecero. Entonces yo a cuatro patas se la chupaba muchísimo, y él inglés por el culo me iba metiendo todo tipo de dildos, mazos de cocina, rulos de pizza o estuches de pelikan. Mira, yo ya ni miraba porque así el se distraía y me dejaba a mi con lo verdaderamente interesante. Él me iba explicando todo lo que me iba metiendo, para que a mi no me diera impresión, porque yo era muy nuevo en todo eso, y yo le decía que si que si, que probara, que yo creía que me iba a gustar. La verdad que es que al principio me recordaba a la enfermera negra del hospital que me escarba con el palito para buscar clamidias, así que yo abrí los músculos del culo bien para darle a entender que si me va meter algo, que me lo meta de verdad, y que si no me deje chuparsela al otro tranquilo. Y claro, ya me metió cosas más serías, que mezcladas con el pito del otro en mi boca, los bofetones en plena cara y esos escupitajos que tanto me merecía, me subieron al cielo de Triana.

Hubo un momento de esplendor cuando tras meterme tanta cosa por el culo a mi ya me dieron ganas de orinar. El caso es que en ese momento, tenía metido un dildo por el culo de esos de “seguridad”, que les llamo yo. Este, concretamente.




Y claro, yo con eso, si que no podía salir a hacer pipi. Es lo que me dije. Pues mira, es en el único momento que me vi sometido porque me dijo el español, que con eso tenía que salir. Me puso un albornoz por encima, y me indicó que el baño estaba cruzando la cocina al fondo. Lo que yo no me esperaba, es que su compañera de piso o lo que aquello fuera, estaba en la cocina desayunando. Yo pasé por la cocina como si fuera una compañera de piso más, con el albornoz puesto y el dildo metido por el culo, que parecía Maria Teresa Campos andando por el plató, y por querer satisfacer a mis amos y hacerles ver que había sido capaz, no me lo saqué en el baño, mee como pude y quise volver a la habitación así, (cruzando la cocina, claro), con tan mala suerte, que no se sabe como, en mitad de la cocina, con esa señora comiendo cereales en la mesa, el culo se me relajó lo mismo que te relajas viendo el Salvame, se me abrió más de lo previsto y el dildo cayó al suelo como si se cae una naranja gorda, haciendo un ruido horroroso, rebotando muy mal porque es muy asimétrico y de goma, y con todo el lubricante y todo lo demás que uno quiera imaginarse muy claramente allí todo delante. Vamos, que yo dije: -Uy!. Y lo cogí como pude y seguí andando y me metí en la habitación horrorizado de haberle jodido el día a la muchacha, que ella en todo aquello ni pinchaba ni cortaba.

Allí seguimos dándole al tema pero tras el pipi la cosa se había aflojado. Aquello ya era más un pase de modelos y ya empezó más la tertulia de el tu a que te dedicas y tu cuando viniste a Londres. El inglés se había quedado traspuesto de tanto chuparle en la cama y ya hubo un momento que se vio que aquello acababa. Pero notaba yo una cierta aproximación del español de querer quedar conmigo en privado un día. Yo le dije que si, que lo había pasado estupendo y que por favor, cuando quisiera que me llamase. Pero oh mi sorpresa, de repente el español me empezó a probar unos últimos modelos, y me dijo que me los llevase. Que me los regalaba. Yo claro, me hice el tonto y le dije que no, que yo no me tenían que regalar nada.

Bueno, una bomber negra, unas botas estupendas, muñequeras, un arnés, varas camisetas de deporte de tirantes, mayas, dos polos de marca carísimos y preciosos... vaya, que llegué a casa de Raquel que parecía que en vez de de una orgía, había venido de un mercadillo. Unas bolsas tremendas.

El español ha vuelto a dar señales de vida varías veces. Que quiere quedar y quedar. Pero conmigo sólo. Yo la verdad, que no. Que yo si no es con el inglés también... para probarme modelos y para verme películas, para eso me voy a La Vaguada... así que ahora lo que busco es amo, mono, y sin ganas de circo, sino maricón de verdad de meterme el pito y pegarme bofetones y escupitajos, desesperadamente, que somos maricones, no del Circo del Sol, coño.



Template Designed by Douglas Bowman - Updated to Beta by: Blogger Team
Modified for 3-Column Layout by Hoctro