sábado, 12 de febrero de 2011

LOS PILOTOS. Y ESE OLORRRR....!

Ayer tuve mi primer vuelo con la nueva compañía. Todo resultó distinto, maravilloso y desde luego sin punto de comparación con la anterior. Aquí todo son buenas maneras, gente simpática, te tratan bien y no hay malas caras ni estrés, ni ese miedo que imperaba en la pasada a hacer algo que no estuviese bien o que alguien considerara que no estuviese bien. Y como no, el cambio enorme se nota en el propio trabajo. Aseguras cabina, despegas, haces tu bar y a comer como cosacos en la galley. Voy a ahorrar muchísimo en comida porque si cada día es como ayer, desde luego es como para salir engordando unos kilos cada día que vuele. Que si menus calientes de arroz con pollo, noddles con pollo, cordero con almendras, pasta con salsa de naranja, ternera con setas y arroz, en fin, un no parar y todo practicamente ilimitado, amen de la de chocolates, fruta, cafés, tes y patatas que se puedes pillar. Había momentos que parecía una bulímica comiendo pero hijos, es que además está todo tan bueno...

Mi tripulación fue fantástica. Volé con un mariquita muy gracioso y un hetero tremendísimo con un culo como para estar pegándole bofetones todo el día. La jefa era una muchacha muy amable que sólo hacía hablarme del sexo que tenía con su marido y claro, yo callaba porque me daba reparo hablarle del sexo que yo tengo con los míos. No lo iba a entender... Luego había una chica rubita muy simpática también que cada vez que podía cogía una botella de plástico y nos empotraba a quien tuviera a mano, amen de otro muchacho que era de la República Checa, muy muy marica, que mientras hacía sus cosas cantaba todo el tiempo la canción “My favourite things” de Sonrisas y Lagrimas.


Yo me lo pasé como un enano. Y como no, se ha vuelto a repetir la tradición de que en el primer vuelo que hago con una empresa, una pasajera me ha pasado su teléfono. Andaba yo por el pasillo cadera arriba, cadera abajo, atendiendo algún call bell, cuando una muchacha me pidió un boligrafo. Yo se lo di sin atender mucho a quien era y le dije que por favor me lo devolviera (sino se lo quedan, está comprobado). Pasó un rato enorme y al volver a pasar levantó el brazo con el boli y se lo recogí. Llevaba un papel enrollado pero yo con las prisas, me lo metí todo en el bolsillo y no hice mucha cuenta. Luego en la galley miré y me dije: -Uy pero y esto?. Y claro, era su teléfono y su nombre. Coral. La otra vez fue Jasmine. Son unos nombres de prostituta de lujo que me encanta. Yo enseguida pasé de nuevo por la cabina, por curiosidad, para ver quien era pero ya ni me había quedado con la fila ni asiento ni por supuesto con la cara. Que cosas...la gente como puede estar así de equivocada en la vida y de perdida!...


Pero sin duda, el momento del día fue el aterrizar y despegar en la flight deck. En la otra compañía estaba prohibidísimo, no se sabe porqué, y además los pilotos aunque normalmente eran simpáticos, estaban muy aparte de la tripulación. Ellos conducían y punto. Aquí salen, te hablan, se toman un café contigo, te cuentan sus historias de hombres...en fin, una maravilla...y son todos tan caballeros... el caso es que me invitaron a aterrizar y despegar con ellos, como os digo, y allí que me metí yo, que aunque ya había entrado más veces, nunca me he sabido desenvolver muy bien en aquel sitio. Hay un sillón deslizante que lo pones en medio del capitán y del primer oficial, y allí te sientas y te atas y te pones a disfrutar del espectáculo. Pues bueno, yo no sabía deslizarlo, por más que me explicaban los dos como se hacía y de que palanca se tiraba. Yo no lograba encontrarla y hasta le di a dos botones con la cabeza sin querer y se encendió un pitido horroroso que casi me meo del susto. Yo pedía por todo perdón y ellos se reían hasta que ya uno se levantó un poco y pudo ponerme el sillón en condiciones. Otra cosa fue atarse los arneses, que aunque se supone que sé, yo en ese momento no sabía bien y lo que hice fue hacerme un nudo casi con su lazo y punto.

La flight deck es como el paraiso que todo marica amante de los hombres de verdad debe visitar, al menos, una vez en su vida. Es todo tan masculino, te enteras de tan poco por mucho que te explican, hay tantos botones que solo entienden ellos... está tan poquísimo cuidada la estética, todo tan mecánico y tan machote... ellos sentados delante tuya, con esas barras en los hombros, esas camisas blancas, esas barbas incipientes que les ves a cada uno en sus caras, esos cascos y pinganillos... y ese olor...ese olor intenso a hombre que lo inunda todo. Un olor mareante que te hace sentirte una auténtica mujercita allí detrás, sin idea de nada y totalmente a su merced. Están los roles tan marcados...Los machos alfa delante, dirigiendo el cotarro con tu vida en sus manos, y las modelos detrás poniendo zumos y cafés y arreglándose el modelo y mirándose al espejo cada dos por tres en los baños. Es sublime. Ellos me explicaban todo una y mil veces y me señalaban que era cada cosa, y yo decía a todo que si, que ok y que ah ok, pero por supuesto no me enteré jamás de absolutamente nada. Me dejaron unos cascos para escuchar todo lo que se dicen entre ellos dos y lo que les dice control... y claro, seguí sin enterarme de nada. Sólo tenía claro que había más hombres hablando desde otro punto del mundo. Tanta pantalla... sólo entendí bien las pantallas del rádar y del tiempo, como se ven las tormentas y como se esquivan, que es una cosa que me encantó...pero desde luego a mi me dejan allí sólo, y me dejo de tormentas y me abro en cada pantalla el bear y en otra el gaydar y fuera.

El momento más apoteósico fue cuando intenté entablar algún tipo de conversación inteligente (por mi parte) con ellos. Como yo he volado antes boeing y ahora hago airbus, quería saber si es verdad lo que se dice de airbus, que es más cómodo, inteligente y automático que boeing. Y la respuesta, (traducida) atentos, fue: "Un boeing es rudo, fuerte y poco delicado. Es un pecho peludo de hombre. Un airbus es una gran dama"



Claro, yo me puse erizado cruzando las piernas, cachondísimo, que me ha faltado pasarles a los dos la mano por las nucas y encenderme un cigarro... Ha sido el momento más erótico de toda mi vida. Supongo que no eran conscientes de lo que llevaban detrás sentado, sino, simplemente no me hubieran dejado entrar. Es que, que un hombre de uniforme, con esas barras en los hombros, tan mono, te diga eso, con ese olor asfixiante a hombre que ahí allí... el próximo día me llevo un bote de popper y pienso volver a preguntar lo mismo, tantas veces como haga falta, hasta que me tengan que sacar de allí verde, con un desprendimiento de útero.

Luego ya me reclamaban en cabina y me despedí de ellos con un apretón de manos, cosa que me encantó con esas camisas y esos chalecos que llevan. Por dios...no habrá uno de estos pero en marica? Tiene que haberlo...en el mundo existe hoy en día de todo. Vivo con la ilusión de que lo habrá, y me dirá por las mañanas en la cama, tras despertarme con la cabeza apoyada en su pecho me dirá aquello de: "Un boeing es rudo, fuerte y poco delicado. Es un pecho peludo de hombre. Un airbus es una gran dama." 


Cuando me abrieron la puerta de la flight deck, no encontraba el pomo o el llamador o lo que sea que haya allí, y tiré de un panel que sonó como cuando despegas dos velcros. Vamos, sonó peor. Yo creo que rompí algo. Y seguí con mis labores. Este es un trabajo que recomiendo a todo aquel que se abre un perfil marica y señala claramente sus roles. Aquí está todo tan marcado... y ese olorrrr!

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