lunes, 7 de febrero de 2011

VAUXHALL - LONDON

El sábado no tenía pensado salir, más que nada porque no tengo un duro hasta que no cobre la fianza del piso antiguo. Parece que mañana o pasado me pagarán. Eso es un peligro, porque significa que podré salir. El caso es que como digo, no tenía pensado salir, pero claro, sábado por la noche, nada que hacer el domingo, sin que me empotren que llevo desde ni se sabe... total, que me cogí mis calzoncillos de goma y me fui a Vauxhall dispuesto a que me pasara de todo. Pues lo conseguí. Creo que ha sido de las salidas más locas que he vivido en esta ciudad que tanto me encanta. Allá va.


Me dejé de mi plan inicial de ir al soho a tomar algo y directamente me fui a vauxhall. Vauxhall tiene todo lo que tiene que tener una zona marica para que salgas con muchísimo dinero, vuelvas sin nada, pero te haya pasado todo lo más grave que le puede pasar a un marica con el problema de que el culo no le cierra bien como a mi me pasa. Me metí en el barcode para empezar a calentar motores. El barcode está muy bien. Tiene unos hombres como castillos, que a primera hora están muy tremendos y a última están muy pedo y muy fáciles. Bueno, a primera también están muy pedo. De hecho, tuve que esperar como media hora a entrar porque a las 11, cuando llegué, no dejaban entrar, me fijé por la ventana y había un grupo de enfermeros y enfermeras arremolinados en el suelo, dentro, atendiendo a uno que supongo, estaría muriéndose de algo que se había tomado. Luego entré, y había uno en un rincón con unos calambres tremendos, que me pidió mephedrone, el abono para las plantas ese que está aquí tan de moda. Como no me puedo drogar, lo paso fatal cuando me pasan estas cosas, pero bueno, tengo fuerza de voluntad y termino por no meterme nada, que es lo mejor a estas alturas. 


Allí bebí mucho y me enamoré dos veces, de dos camareros. Eran perfectos. El de la barra del fondo, como siempre, y uno nuevo que había en la primera barra. También había un empotrador como pocos se han visto, al que me declaré comentándole que mis padres tienen tierras, cortijos y ya son muy mayores. Él me dio una palmadita en la espalda como de pésame con mi persona, y siguió a lo suyo con sus amigos, esto es, a meterse cosas por la nariz.


Cuando ya estaba un poco pedo, me dije a mi mismo: vamos a desnudarnos. Y me fui al Hoist. El Hoist se hace llamar “el bar de fetichismo más grande de Europa”, y por lo que he visto por ahí, debe ser cierto. A mi me encanta. Tiene sus fiestas particulares durante todo el finde. El sábado es la fiesta de los dresscode, a la que ya he ido mucho y seguiré yendo hasta que la cadera me lo permita. El domingo a partir de las 2 de la tarde es la fiesta de estar desnudos del todo. 


Uno entra por el pasillo de fumadores (1), se quita la ropa, se pone el modelo de cerda, guarda la ropa en una bolsa de plástico que te dan con tu numero y se va a la barra a beber y ver a los elementos que por allí deambulan. Luego tiene una tienda de fetichismos muy propia en la que adquirir el modelo adecuado si uno no lo lleva para esa noche (2). También se accede a la tienda desde el interior, aunque lo mejor de todo es entrar por la puerta normal y decirle al de la puerta que te vas a comprar el modelo dentro. Las botas son obligadas. También se pueden alquilar unas dentro por 2 libras. Aquí una breve muestra de los elementos empotradores que se dan por el lugar.



Allí estuve bebiendo mucho. Me las tengo que pedir siempre dobles porque las singles ni las noto. Fumé también mucho, ya que el pasillo de fumadores me parece sublime. La gente está con sus modelos de cuero o goma allí fumando, practicamente en plena calle, con la gente pasando por la acera poniendo caras de abominación a la especie humana al ver lo que hay allí fumando. Claro, yo siempre intento entablar conversación con algún fumador acerca de lo dantesco de la situación y así hago amigos. Esta vez lo hice con el de la puerta, que estaba allí fumándose un cigarrito, y me dijo que no me preocupara, que el me tapaba. Y se me puso de espaldas como muy pegado y como algo libidinoso, noté yo. El muchacho era así como muy mono, algo joven y así como muy abrazable. Yo le dije que me encantaba que me protegiera así y comenzó a meterme la mano por debajo de mi calzoncillo de goma azul allí delante de media calle. Yo me hacía el ruborizado a la vez que me encantaba muchísimo hasta que al final, allí con esas pintas, con los grupos de niñas inglesas maquilladas pasando por la acera, nos liamos muchísimo y hasta me sacó el pito.


Me metí de nuevo dentro para seguir bebiendo previa invitación de una copa por parte del susodicho, que se llama Daniel. Bebí de nuevo mucho y me di una vuelta por el local a ver a que punto estaba llegando al gente esa noche. Vi lo siguiente, según me acuerdo:
-Un muchacho en un sling siendo empotrador por otro como si fuera la última empotración de su vida, con unos sudores y una peste a popper, que aquello parecía el reactor numero 4 de Chernobil.
-Una pandilla de como siete u ocho, liándose entre ellos, unos cuantos por el suelo chupándose los pitos, otros subidos en unos bidones a punto de matarse y otros en pompa simplemente.
-Tres muchachos haciéndole pipí a otro que estaba con un modelo de goma de la cabeza a los pies estilo así, metido en una bañera-piscina gigante, de rodillas, metiéndose popper todo el rato.


-Y luego en los baños, había un baño que estaba abierto pero que directamente no se podía entrar porque aquello parecía el salto de la reja del Rocío, y en los meaderos de pared había un chico muy salao agarrado a un meadero de roca, siendo empotrado por otro. La cosa es que el muchacho se agarraba a la cornisa interna del meadero, esto es, con las manos puestas donde se vierten todos los meados. Eso debe ser fatal para las uñas, me dije. Y me fui a ver a mi Daniel.

Allí me senté en la entrada con él y estuvimos hablando no se sabe de qué. Me dijo que se iría al Fitladz en un ratito, que es un sitio que también me gusta mucho. Así que claro, decidí que tenía que ir. Sobre las dos, me volvía a poner mi ropa y allí que me iba, sin haber hecho nada con nadie no sé porqué. Yo creo que me bebo demasiado y se me olvida donde estoy y para que he ido, y ya lo que me sale es la vena María Jiménez y lo que quiero son siestas rocieras, cachondeo y mucho hablar.

El Fitladz está al lado, como todo por allí. Tiene un cuartos oscuro muy gracioso al que nunca visito (menos esta vez, que casi me compro un apartamento allí dentro) y una música muy buena con la gente atacadísima. Está abierto viernes y sábado. Bueno, ahora estoy recordando que este sábado había una fiesta fetichista y me dijeron en al puerta que valía 20 libras, pero que acababa en media hora, así que como ya había tenido mucho fetichismo, me fui al barcode a hacer tiempo y en media hora volví allí. A las 4 llegó mi Daniel con un amigo suyo muy salao llamado Tiago. Estuvimos bailando muchísimo y ellos para mi que no pararon de drogarse en toda la noche, porque cada vez que se perdían y me los volvía a encontrar, tenían las caras más parecidas a las Señoritas de Avignón que otra cosa. Había dos travestis muy graciosas con las que hablé muchísimo y me tomé muchas copas. Una era como sudamericana y la otra a saber porque no le pillaba la raza con el maquillaje tan exageradísimo que se había puesto. Ellas también eran muy drogadictas y me metían en los cubículos para meterse cosas. La escena era sublime. Ellas tan travestis, en ese sitio tan pequeño, con esos sudores, con las pelucas pegadas a la frente, metiendose llaves de todo y yo dándoles muchísima conversación. Creo que una de las charlas que les dí fue acerca de como es de bonita la salida de la Esperanza de Triana en la Madrugá de Sevilla.

Hubo otros momentos que me metía con mi Daniel en los cuartuchos del cuarto oscuro y nos dábamos muchísimo besos y abrazos y nos chupábamos muchísimo los pitos sin orden ni concierto. Y hubo otros momentos, que me metía con su amigo salao y hacíamos lo mismo. La cosa es que los dos se metían allí para drogarse, yo los acompañaba, sufría en silencio el dolor de no tomarme nada y luego ya claro, te veías en la situación de estar en un sitio cerdo encerrado con un muchacho mono a oscuras, y pasaba lo que indiscutiblemente tenía que pasar por culpa del gen tan torcido y cojo que tengo.

El Fitladz cierra muy tarde... como a las 10 de la mañana o así. Yo no sé en que momento, una de las travestis me dijo que le daba mucho miedo irse a casa sola, travestida, vaya que le pegaran por la calle. Claro, a mi me dio mucha pena, estando tan pedo como yo ya estaba, y le dije que no se preocupara, que yo la acompañaba. Y con todo el valor del mundo, le dije a mi Daniel que tenía que acompañar a la travesti a su casa y que luego volvería. Así quedamos.

El viaje en taxi fue estupendo, como era de esperar. Nos llevó un taxista negro muy simpático. Yo le dije que ella era una lady y que la tenía que tratar como tal. El negro hasta le abrió al puerta de atrás, lee invitó a una cerveza que tenía en el maletero y a mi a otra, y estuve hablando todo el viaje con él acerca del glamour soso que tenía Lady Di y que yo era mucho más Camilla. Llegamos a su casa, en Notting Hill. Una casa desordenadísima, por cierto. Yo tenia el susto metido de que vaya que quisiera que me liara con él, pero menos mal que no se dio el caso. Yo hubiera sido capaz, de ahí el miedo. Allí el muchacho se cambió y se convirtió en un brasileño muy mono, se duchó, se metió más droga y decidió que nos teníamos que ir al Beyond. Un after que está por allí por Vauxhall, el cual siempre está muy bien.



Total, que otro taxi al Beyond. Esta vez lo pagué yo y al llegar me di cuenta que ya se me había acabado el dinero. Y que además, no me había llevado la tarjeta, gracias a dios. Así que la ex-travesti me pagó la entrada. Les mandé un mensajito a mi Daniel y a su amigo salao para decirles donde estaba y me contestaron esto: “hahwee re dunnpo yet awwnyway ce u lateri” con que yo les mandé en un mensaje que lo mejor que podían hacer, estuviesen donde estuviesen, era llamar a una ambulancia.



El Beyond estaba muy bien. La gente loca de remate y la terraza, sublime como siempre. Yo creo que junto con el DC10 de Ibiza y la terraza de Amnesia por las mañanas, en sus tiempos, son los sitios a plena luz que más me gustan. Se ve de todo. Unas caras, unos pedos, la gente hasta con jeringas metiéndose drogas por el culo a plena luz y con unos trapicheos en los rincones que nada tienen que envidiar a La Cañada Real...y lo más bonito de todo es que la terraza da a plena acera, y el edificio de enfrente es nada más y nada menos, que el MI5, los Servicios de Seguridad Británicos, es decir, como el CSID en España. Sublime. Allí me senté en una tabureta y me puse a hablar con un grupo de españoles y españolas que estaban muy graciosos hablando de unas tonterías tremendas. Me cayeron muy bien. De repente, mientras hablaba con una de ellas, vino un muchacho descamisetado muy mono, con un arnés de cuero puesto, y me dijo tal que así:
-Es verdad que tu tienes la polla muy gorda?
Claro, yo como no daba crédito, le dije: -sorry? Y me volvió a preguntar lo mismo, así que yo le contesté: -apañada... Y cogió y se fue corriendo. Yo de verdad...son unas cosas, delante del MI5 que estábamos... la gente no sé lo que se tomará. Claro, a raíz de esto, me hice íntimo de una de las españolas, que tampoco había dado crédito del momento.

Nos metimos un poquito a bailar, ya que era como cerca de la 1 de la tarde e iban a cerrar ya, y bien es sabido que cuando un sitio cierra, está en su mejor momento porque quedan los profesionales. Y así era. La pista central era lo más parecido a Hiroshima cuando tiraron la bomba atómica. Unos desnudos por ahí tirados, otros en calzoncillos sólo, otros liándose y yo creo que hasta metiéndose cosas por el culo... había un muchacho muy mono así como un poco o un mucho muy pedo, a nuestro lado. Yo se lo comenté a mi amiga y le dije que era una pena que se pusieran así porque no había quien se liase con nadie...y de repente, como sin comerlo ni beberlo, estaba yo de espaldas a él y noté unas manos y unos empujones y unas cosas por detrás como abalanzándoseme muy rollo torre gemela. Claro, yo sabía que era él así que me di la vuelta para recibirlo bien recibido y lo que vi era que el muchacho se había colapsado y había intentado agarrarse a mi. Antes de pensar yo todo esto, intenté así como darle un beso como buscándole mucho la boca pero fue imposible porque él sólo hacía escurrirse mucho al suelo. De verdad, que que mala suerte. Luego desapareció y mi amiga me invitó a una copa para que se me pasara el disgusto.

Y llegó la hora de irnos. Yo no sé como me duraba el pedo aun, que los españoles me dijeron de ir al Later (el famoso Fire pero de requeteafter los doningos a partir de la 1). Y claro, no tenía dinero, ni tarjeta... pero una de las españolas, bien maja ella, hizo de buena samaritana y me dio libras. Desde luego, más gitano no se podía estar, pero yo conservaba mi paso y mi quiebro al andar, que es lo que importa.


El Later es el sitio donde la gente va peor. Sin duda. Las caras son las peores, los pedos los peores y lo que no se entiende es como no tienen alquilada una ambulancia permanente. Y desde luego, los empotradores son los mejores. Yo no sé que hacen...se deben de meter un ciclo antes de entrar porque en el beyond no van tan hinchados, creo yo. Una maravilla. La salida a la terraza de fumadores es sublime y muy recomendable porque es un pasillo muy estrecho y entonces hay mucho tráfico y todos quieren salir, nadie puede y entonces se forma un atolladero de empotradores tremendos que bien vale el dinero que cuesta la entrada. Aquello parece la puerta de toriles...

Estuve poco, la verdad... ya estaba un poco cansado de tanto foco, láser, gente desfigurada y ruido. Estuve más en la terraza de fumadores, que es lo más divertido, con los españoles. Allí hablamos de todo y fuimos testigos de como la gente llega a lo que llega sin creo yo que darse cuenta de como van, sino, se irían a casa. Es tremendo.

Yo creo que mi cabeza tiene un resorte que a veces funciona y me salva la vida. Estaba ya por irme y de repente me acordé que mi otra tarjeta, la española, tiene la capacidad de sacar 20€ de más, aun sin tener un duro en ella. Y me dije... tengo 10 libras más... el Hoist está abierto, está aquí al lado, y es la fiesta de desnudarse del todo... Allá que fui.

Y allí que estaba mi Daniel dando bolsas para que la gente metiera sus ropas y su amigo Humberto, el salao, muy cortado porque era la primera vez que iba a esa fiesta. Claro, os podéis imaginar las caras que llevaban. La mía como no me quise mirar el espejo cuando entré al baño ya desnudo, a enjuagarme con jabón todo lo posible. Mejor, sino me hubiera dado un disgusto y me habría ido corriendo. Mi Daniel me invitó a muchas copas y estuve mucho tiempo con él allí en la entrada. De vez en cuando entraba a la zona de la barra pero de verdad, yo cuando la gente está tan loca, tan desfasada y es un todos con todos, en ese mar de gente desnuda, que yo creo que la mitad no se entera de lo que está haciendo... no me gusta mucho. De hecho me agobia un poco porque lo veo muy extremo. No es lo mío, y eso que más extremo que yo...pero hay que ser extremo y elegante. Además había veces que querías ir a la barra o al baño, y no se podía de la cantidad de gente de rodillas que había y de la de empujones que te daban. Era como entrar a Galerías Preciados el 1 de enero cuando tiraban la casa por la ventana. Vi de todo... que os voy a contar... y sí, esta vez, me lié con un muchacho muy tremendo, la verdad. Era como muy empotrador, así como muy cachas y muy grande. Yo le dije, enseguida que lo vi por la labor, que allí en medio de todos, ni hablar, y me dijo que bueno, que nos íbamos a un baño. Y en el baño, por fin, me empotró. Él era une estilo a esto:


Yo estaba encantado. Le chupé muchísimo el pito, claro, porque la ocasión lo merecía. Yo, que tenía la boca con un sarro como si en vez de dientes tuviera el Muro de Berlín allí metido, me salté toda educación habida y por haber y allí que me puse muy a lo mio. Yo no sé como el muchacho no se espantó de lo mal que debía oler. Me lo noté hasta yo, y eso que me había enjuagado muchísimo en el baño, como os he dicho. Y ya de repente, me dijo que me tenía que empotrar y claro, ¿yo que iba a hacer como mejor cierre de fiesta? Me empotró muy bien. Una de estas empotraciones de película muy de guarros. Yo muy agarrado al váter y el como muy profesional. Hasta me pegaba algún guantazo, cosa que veo muy hortera pero puestos en ese momento, uno se lo merece todo y queda muy aparente. Además el muchacho era muy educado y se puso así de escorzo apuntando a la pared para correrse (lo que habrá en esas paredes... y en esos suelos. Si algún día os cansáis de vivir, os recomiendo visitar el Hoist, pasar la lengua por el suelo y me supongo que no os dará tiempo ni a vestiros).

Y ya, empotrado y tranquilo, me despedí de mi Daniel, de su amigo salao que seguía muy cortado, me vestí, vi lo que entraba que era como de sentarse a comer palomitas y admirar los regalos que nos da la madre naturaleza, me pillé el metro y me vine a casa muy espeluznado de lo que había conseguido en esta salida, la mitad de ella sin un duro.

8 comentarios:

Robin Shilvadin dijo...

Finalmente empotrado! Y además por un empotrador de los de darnos envidia!
Bien, bien! Que siga así ;)

José Garrido dijo...

Qué grande! jajaja, todo tan minuicioso... me alegro que lo hayas pasado taaaaan bien! Pero lleva cuidado por ahí y no caigas en la tentación de meterte nada, caca :P

Eric dijo...

Mientras todo acabe con un buen empotramiento, me quedo mas tranquilo!!Felicidades por el -por fin- blog reloaded!!!

Roberto dijo...

Que sepa que ahora puede exportar esas fiestas...como no se puede fumar dentro de lo locales, la fiesta está fuera....

Take Your Mama Out dijo...

"Yo, que tenía la boca con un sarro como si en vez de dientes tuviera el Muro de Berlín allí metido, me salté toda educación habida y por haber y allí que me puse muy a lo mio".

Me has matado.

Roberto dijo...

por cierto....uno de los de la foto que has subido...¿no es el actor Aitor Crash??

Anónimo dijo...

Qé grande eres tío!!

Anónimo dijo...

Me has hecho llorar de la risa! He encontrado esta página de casualidad porque una amiga me ha recomendado esa zona para salir y lo que me ha quedado claro es que no hay que chupar nada si uno no quiere morir jajaja

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