viernes, 25 de febrero de 2011

VAYA NOCHECITA...

Bueno, pues no ayer, sino antes de ayer por la noche, salí. No tenía nada especial preparado porque era un día muy raro de salir. Miércoles. Pero no me quedaba otra ya que no tengo fines de semana off hasta dentro como de un mes. Una pena...me pierdo muchos eventos indispensables. El HardOn de mañana, por ejemplo. Que remedio. En fin, vayamos al asunto.

Salí de casa a eso de las 8, tras ir al gimnasio, y me fui al Soho a tomar algo con una amiga del trabajo y del curso. Allí estuvimos en el Admirald Duncan como hasta las 10 y ella decidió que ya era tarde y se tenía que ir. Ya veis...que horas de irse... en fin... así que claro, yo que no me pensaba ir para nada a casa hasta que no pasara nada serio, me cogí el metro y me fui a Mile End, lejísimos, a descubrir un bar de desnudarse nuevo que no conocía. El Backstreet.


Tengo que decir que aunque no era el día adecuado para ir, desde luego el sitio, nada más que por verlo, merece la pena. No es que sea el sitio más impresionante, más enorme o más guarro de Londres. Simplemente creo que es, el sitio más “conseguido” o “auténtico” en cuanto a este tipo de sitios. De hecho, el famosísimo Tom of Finland, se inspiró en este bar para crear una serie de mitiquísimos dibujos que aquí os dejo.





Y es que el lugar no tiene desperdicio. La entrada, por llamarle de alguna forma, es como un recoveco en la pared de la calle, sin cartel ni luz ni nada. Parece que te metes en un chutadero o en algo súper clandestino. Vamos, deduje que se entraba por ahí por la mala pinta que tenía la entrada.. y una vez en el descansillo, llamas al timbre y te abre un señor enorme que lo primero que te dice son piropos. A mi me soltó un “hey big boy” y seguidamente me metió la mano en la entrepierna y tiró de mi hacia adentro del bar. Yo con esos piropos y ese empujón, me sentí como la Esperanza de Triana recogiéndose. Hay una especie de ropero en el que te dan las típicas bolsas de plástico de cuadros en las que dejar tu ropa y unas telas o plásticos terriblemente sucios colgando de los techos y las paredes. La zona de cambiarse es como un submundo de sofás o bancos o sillas amontonadas en la pared, con su acolchado completamente comido por la mierda y la mugre y unos calentadores de estos de resistencia que te ponía tu abuela en el baño antes de darte una ducha, dispuestos por allí a lo loco haciendo de calefacción central. Cuando yo llegué, había un chino yéndose y apareció un pakistaní horrible desnudo como merodeando y se volvió a meter en el bar. A mi me dio mucho miedo pero aun así, seguí desnudándome.

Una vez en cueros, me interné en el bar, que es como una zapatería. Todo el techo, absolutamente todo, está cuajado de botas de piel colgando. Todo, todo. No hay un hueco libre. Botas de todos los tipos y tamaños. Y mira que el sitio es grande...pues todo. Una cosa...algunas comidas por la roña, otras muy monas y de piel de la buena...en fin, una cosa...a mi me encantaba. Era tan original! Me fui a la barra directamente por supuesto y me puse a beber whiskys como un condenado. Había un señor de unos 70, otro de unos 60 y así iban bajando hasta los 30, que era yo. Luego había también otro chino con gafas en un taburete haciéndose una paja y un señor leyendo una revista guarra. Esto era la barra. Luego ya contaré lo que había en las profundidades.

Estuve en la barra mucho rato y me dio tiempo a darme cuenta de que en ese sitio, ni las películas son normales. Echaban una en la que todos se estaban haciendo pajas y se estaban todo el rato corriendo. Claro, yo aquello no lo veía normal y ya pregunté al de la barra que cómo era eso posible, y me dijo que es que “la película va de actores que tienen la gonorrea y por eso no para de echar pus por la punta” . Aquí me pedí en vez de una doble, una triple.

Lo siguiente curioso que vi es que un señor mayor se sentó al lado del chino con gafas que se pajeaba. Y empezó a tocarle el pito, que por cierto era un pito enorme y curvo hacia la derecha. El chino como que se asqueó y le llamó la atención así como apartándole la mano y como diciéndole algo en alto...pero luego siguieron los dos hablando y de repente el señor mayor se sentó al lado del chino y empezó como a contarle lo que iba pasando en la película. Claro, yo no comprendía la situación hasta que vi que el chino se quitaba las gafas y me daba cuenta que era absolutamente ciego. Total, que el señor le iba contando la película, el chino como que miraba a lo que el él pensaba que era la tele, se pajeaba con una sonrisa de lado a lado y al final consiguió correrse muchísimo en la pierna del señor mayor, que se extendió toda la corrida del chino ciego por su pierna como si fuera una crema buenísima de La Mer.

Yo me metí para adentro a ver como estaba la gente por allí, y lo que vi era muy patético, la verdad. Había un señor desnudo, tan sólo con unas rodilleras de ciclista (hace falta tener valor...), un francés mono con unos tirantes pillados en los calcetines (hace falta ser snob...) y un señor vestido de batman (no sé que hace falta ser). Pero de batman de verdad, de los dibujos animados. Con su careta, sus botas, su disfraz morado casi lavanda... vamos, el batman de toda la vida. Yo estaba que no daba crédito. De repente el francés se me acercó y me habló, que por eso supe que era francés. Me dijo no se qué y se tomó popper allí a mi lado y claro, no sé que le pasó, que le dio el cuerpo como tres tirones y uno de los tirantes que iba pillado al calcetín se desenganchó y le pegó un latigazo en la espalda capaz de haberle saltado un ojo. El francés pegó un grito horroroso y se fue de una carrera a los baños. Yo que no había hecho nada, me sentí muy culpable y absurdo, y me senté a ver que pasaba más, porque estaba claro que en aquel sitio, aunque no hicieras nada, pasaba de todo. Y efectivamente. El muchacho de las rodilleras, de repente lo vi en un rincón, de rodillas claro, chupándosela a uno que no me había percatado que estaba sentado en un rincón encima de unos bidones de metal. Y de repente batman se acercó a ellos, se arrancó la capa, la puso en el suelo así muy bien extendida, se puso de rodillas junto al de las rodilleras, y se puso a chuparle el pito a la vez al otro. Vaya súper héroe... me dije...

Total, que decidí que había que irse ya, porque aquello no tenía ningún sentido. Vistiéndome, le pregunté al de la puerta que porqué había un señor vestido de batman dentro, y me dijo que es que una vez a la semana hacían la fiesta “Heroes”, que va de que la gente se viste de su súper hérore preferido, y pasan la tarde haciendo marranadas como si estuvieras en un “Dragones y Mazmorras” de enfermitos. La fiesta es cierto que existe:



Luego el muchacho de la puerta me tocó muchísimo el culo mientras me ponía la cazadora, me dijo que yo era muy mono y que tenía que volver por allí, yo me puse muy colorado y me fui al soho de nuevo. Y es que un miércoles por la noche, no sé ir a otro sitio, la verdad. Debe haber de todo en esta ciudad pero el soho es lo más socorrido. De todas formas, no se como se me ocurre meterme donde me metí. El sitio más anti-yo que sé que existe. Fui dos veces en mi vida hace muchos años y me prometí no volver. Pues nada, allí me metí. El infame e insoportable, G.A.Y. Yo lo conocí cuando lo hacían en el ya derribado Teatro Astoria...que por lo menos, el sitio era grande y así propio, pero vamos, lo de ahora es una cosa que da hasta vergüenza ajena. Los mariquitas con las permanentes y los tupés más ridículos de Londres. La mayor colección de camisetas sin manga rajadas de la ciudad en cuerpos anoréxicos. Cejas que daban ganas de hacerse un turulo con ellas, en fin, una cosa dantesca regada por supuesto con una sesión continua de Lady Gaga que aquello no había quien lo soportara mucho tiempo. Pero ligué. Con un muchacho muy mono la verdad. Quien me lo iba a decir allí... me invitó a dos o tres copas y todo y me llevó a una parte del bar que él decía que se estaba mejor. Era la pista en si, que ya se había quedado un poco vacía y lo que se dice mejor, no sé si se estaba, pero el olor a humanidad era muy parecido a un pasillo de cabinas de sauna marica en hora punta, antes de que pasen a limpiar. Horroroso. No sé como pueden oler así con esos tupés...

El caso es que el muchacho me dijo que porqué no nos íbamos a otro sitio, una disco de un amigo suyo, que se estaba mejor, no olía así y la música era más pumpum, así que claro, yo dije que si. Fuimos al Shadow Lounge, que ni lo conocía y me pareció un sitio mono, bien puesto y con música pasable, pero casi que nada del otro mundo, aunque claro que si, mejor que la esperpencia del G.A.Y. Desde luego, lo mejor que tenía este sitio es que estaba lleno de señores de traje, supongo que yuppies y oficinistas, de unos 40 para arriba y yo diría que casi 50, todos maricas, que estaban todos intentando ligar entre ellos. Algunos lo conseguían y la imagen era como muy propia, tan con sus trajes y tan con sus maletines y pintas de hombre de negocios, dándose unos morreos que pa que. Yo lo vi todo muy homosexual y muy apropiado también. Y allí ya le tuve yo que empezar a mi ligue a pagar las copas. No sé las que le pagué porque no me acuerdo ni de las que me bebí yo, pero allí ya eran caras. Y claro, el alcohol nos llevó al cariño. Siempre me ha pasado que aunque de primeras no me guste la persona, me bebo un poquito más a sabiendas, y me enamora. Y eso hice. Y nos fuimos al baño. Y nos encerramos. Y se la chupé muchísimo. No mucho rato, eso si, porque estaba la consabida negra vende colonias que cobra 2 libras por no chivarse al dueño y dejarte con tu acompañante por un tiempo. Pero vamos, dio tiempo. Y luego el se agachó muchísimo y me la chupó muchísimo también. No me acuerdo si la tenía grande, chica, para un lado o para el otro. Estaba ciego de amor y ya está.

Al salir del baño, todos los hombres de chaqueta estaban ya como muy bebidos también y muy fáciles. De hecho se me presentaron dos, pero yo estaba ya con mi hombre muy unido y no quise saber nada de ninguno... hasta que lo perdí. Y es que de repente, no sé donde se metió, que me quedé con su copa y la mía en la mano. Y claro, esperé lo razonable que se puede esperar sin beber de una copa que no es la tuya. A los 2 minutos de no verlo por allí, cogí y me la pimplé además de la mía. Y me fui. Creo recordar que le di mi teléfono, pero no me acuerdo muy bien, la verdad.

Y...¿qué haces a las 3 de la mañana en el centro de Londres un miércoles ya jueves, con todo cerrado o a una o dos horas de cerrar? Sauna. Y además fui a la peor de Londres. La Chariots de Vauxhall. La que menos me gusta... debería haber ido a la de Waterloo, pero bueno, la otra quedaba algo más a mano...digo yo...el caso es que allí que me fui. Y en la puerta, cobrando la entrada, como siempre, estaba esto:


Yo no sé ni como se llama ni nada por el estilo. Sólo sé que es él, y que es lo mejor que tiene la sauna. A mi me tiene enamoradito. Es tan moro... te debe dar una mala vida... sería perfecto... en fin. Allí que entré y por supuesto, creo que no había prácticamente nadie. Miré en las salas de televisión, que son como dos salones con televisiones de estas ancladas en la pared y un banco enorme y profundo corrido de colchonetas inclinadas donde la gente se tumba como si fuera la sala de la televisión de un hotel de Benidorm en verano, a ver las películas en toalla y supongo que medio tocarse allí en grupo. Parece un gallinero...con la gente tumbada en las ponedoras. Pues de las dos ponedoras que hay, una estaba vacía y en otra había un muchacho sin toalla, tumbado boca arriba, derrengaíto y vertido así como para abajo, con una pinta de o estar muerto o ir de caballo. Así que mira, me metí en una cabina, y aunque no soy de hacer esto nada, yo ya estaba aburrido, cansado y no podía sacarme a Lady Gaga de la cabeza, así que me encerré y me dormí. Allí metido, como si de no tener casa se tratase...y mira que en media hora hubiera estado en casa, pero ya lo que estaba era muy vago. A las 6 de la mañana, por obra y gracia de unas chanclas que escuché por el pasillo, me desperté, cagué, me vestí y me fui.  

2 comentarios:

Roberto dijo...

Entiendo que lo primero que dijo cuando llegó a casa fue que quién le mando levantarse de la cama aquella mañana...porque regresó mas pobre y más borracho....

Mocho dijo...

"tienen la gonorrea y por eso no para de echar pus"

Glorious

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