domingo, 13 de marzo de 2011

HOMENAJE A JAPÓN

Siento el parón pero he tenido una semana un poco Ryanair, sin parar de volar. Hoy es un día cortito así que actualizo ya para haceros conocedores de mis ultimas correrías con los hombres.

Y es que el otro día salí. No lo tenía previsto, pero pasó lo que siempre suele pasar. Que me quedo solo, y hago de las mías. Resulta que mis amigos de Ryanair vinieron a Londres a verme, comer y pasar el día por el centro. Andamos muchísimo, nos tomamos unas cervezas en el Soho y sobre las 19:30 me quedé solo. Y claro, sin referentes ni nadie que me aconsejase irme a casa, hice lo que mejor se me da: irme a un bar de desnudarse. En este caso me fui al Vault, aun sabiendo que ese día no hacían fiesta de desnudarse, sino que es fiesta de estar vestido normal y dar paseos por el local buscando al hombre de tu vida. Me imaginaba que iba a estar muy vacío, ya que los días grandes son los días de desnudarse, pero que va, estaba llenísimo.

Esa cosa de los paseos absurdos por los locales, buscando hombres, nunca me han ido. De hecho lo veo bastante ridículo. Había hombres que pasaban cada 10 minutos por la barra como si fueran abejas haciendo la danza del apareamiento. Un rollo total. Para eso que se vayan a andar a Hyde Park, que es más sano. Yo me quedé en mi barra todo el rato, bebiendo lo indecible y observando a una mujer que había sentada en un sofá, con el móvil liada todo el rato. Me preguntaba qué haría allí. Luego le pregunté al de la barra que cómo es que había una mujer allí y me dijo que me fijara bien, que no era una mujer. Yo que queréis que os diga. Si que lo era. Además que es que era igual que Rosa León, con los mismos pelos y el mismo gesto... le faltaba la guitarra...


Salí a fumar varias veces y el de la puerta me dejó su mechero en dos ocasiones. Yo le pregunté que si tenía que pedir un pase que se pide para salir y entrar de nuevo, y me contestó que “sólo los feos lo necesitan”, cosa que me puso como muy orgulloso y como muy hinchado, aun con lo feo que era el muchacho. Sentí esa cosa que siento siempre cuando alguien me lanza un piropo, sea ese alguien lo feo que sea. Es mi mayor fallo y no sé combatir contra eso. Si me dicen guapa, lo dejo todo. Menos mal que estaba el muchacho liado con sus cosas, que sino, acabo con él.

De repente, se pusieron dos muchachos al lado mío de la barra y noté como uno le hablaba de mí a su amigo. Y claro, otra vez me pasó lo mismo. Que noté que le gusté a uno de ellos y ya me puse facilón del todo con él. No es que fuera monísimo, pero tampoco estaba mal. Suerte que tuve. Me he llegado a liar con adefesios terribles, por el mero hecho de saber que les gusto. Esto debe ser una de tantas taras que tengo, sin calificar y digna de estudio. El caso es que nos pusimos a hablar. Se llamaba Mark y era bastante salado, la verdad. Su amigo era muy gracioso. Era de los que se daban los paseos interminables por el local (estos locales suelen tener una ruta circular siempre, para mantener el flujo de hombres que buscan chupársela a otros hombres, y no causar atascos en túneles o habitaciones sin salida conocida). Yo di una vuelta, he de admitirlo, para ver que tal estaba la gente de desaforada, y había como un pasillo impracticable al que no entré porque sólo se veía una marabunta de gentes agachadas y como empujándose. También tiene el Vault una gran sala que los días de desnudarse se pone también impracticable, pero que ese día estaba muy vacía. Pasé por allí y vi como a un grupo de 5, todos liándose entre todos con los pantalones bajados en pie algunos y otros agachados chupándosela muchísimo. De vez en cuando me venían unas ventoleras de popper que pa qué. Los que estaban de pié, estaban hablando así como muy de normal mientras otros le chupaban los pitos. Era como si te pones a regar los geranios de tu patio con tu vecina Josefina, mientras te la chupan. Yo lo vi muy Mediterráneo.

El caso es que de los dos que se pusieron en la barra a mi lado, él que nunca se daba la vuelta al ruedo, se puso a hablar conmigo. Mark, como digo. Me habló tres palabras en español y me comentó sus viajes a Españ. Conoce Sitges, El Yumbo y Torremolinos, así que me pareció muy adecuado que tuviese ese conocimiento tan completo del país, y me cayó muy bien. En la barra ni nos liamos ni nada, que había veces que llegaba el momento ese de decir: "pues ahora ya va a pasar". Pues no pasaba. Estábamos muy educados y ya está. Su amigo de vez en cuando, venía con los pantalones por las rodillas y se tomaba una cerveza. A mi me encantaba. Era tan gracioso...y con unos vaqueros con las rodillas sucísimas. Cada vez que volvía las tenía más, claro... era un buen elemento. Mi Mark era de Australia pero vivía en Londres hacía ya mucho, y tenía esa típica cara de guiri maduro medio mono, que no llega a ser mono del todo pero que te acostarías con él estando borracho. Yo me entiendo. El caso es que ya llegó a ser una hora un poco tarde y yo dije que me iba. Mi intención de verdad de la buena, era irme a casa pero ellos me dijeron que se iban a otro pub a tomar algo más, así que pensé que en casa no hacía nada y por lo menos con una copa en la mano, podría hacer que me pasara algo más. Además, estaba con la tontería de mi Mark, a ver que terminaba pasando... y me fui con ellos.

Fuimos al 79CXR. El primer bar marica que visité en Londres allá por el 1998. Es un sitio que para tomarse algunas copitas está divertido, porque la gente, sea la hora que sea, está muy borracha, y la música puede varias desde el “No llores por mi Argentina” a “Over the raimbow” pasando por lo mejor de Tina Cousins. No había muchísima gente pero se estaba bien. Había varias travestis a las que les pregunté donde ir, pero como siempre, me recomendaron el G.A.Y., al que me he prometido no volver jamás. Allí bebimos mucho y ya llegaron los primeros besitos. Eran así como en la cara y como muy tiernos. Desde fuera se debería de ver ridiculísimo pero como yo iba ya bueno, y él estaba que se caía del pedo, desde dentro nos queríamos muchísimo y ya está. Tengo que agradecerle que supo decirme el título de este temazo que está sonando muchísimo en Londres y a mí me vuelve loco.


Me presentó a un amigo suyo llamado Tim, que andaba por allí muy bebido también. Era mono, a decir verdad, pero él no se enteraba muy bien de lo que hacía y con quien lo hacía. Cuando mi Mark se fue, que se fue así como sin más, dándonos los números y poco más, me quedé con Tim y me di unos besos tremendos en la barra. Como nos acabamos de conocer y no habíamos mediado conversación sobre Sitges o lo que sea, me pareció adecuado liarme así con él, como si fuéramos dos mariquitas borrachos, que es lo que éramos. Él desde luego iba fatal. Pero era mono. Tanto, que uno en la otra punta de la barra, le invitaba a chupitos a través del camarero. Yo me sentía como en competición a ver quien se lo llevaba, por eso le daba esos besos tan tremendos para que no se me escapase, pero se me escapó hijos. Y me fui a la barra a pedir. Y apareció otro hombre. Y me puse a hablar con él. Y me gustó. Y le gusté. Vamos, lo de todos los bares. Éste no recuerdo el nombre. Era como si fuera hindú pero muy occidentalizado. Una cara morena así muy muy guapo. Buena planta. Desde luego era el mejor. Y de repente me dijo que era de Estambul. Claro, ahí se me abrió el cielo. UN TURCO.

Desde que me sacaron de dentro de mi madre, mi sueño ha sido que me empotre un turco. Y éste no estaba nada mal. Vamos, lo que estaba es muy bien. No era así bruto, bruto. Iba vestido como muy elegantorro, pero era mono y turco. Entre medias, hablé con una especie de transexual mayor que había en la barra, y me dijo que me fuera con él. Yo la miré como diciéndole qué valor tan grande. A los 2 minutos ya estábamos parando un taxi hacia su hotel, por cierto, un hotelazo tremendo. El Hilton London Tower Bridge. Claro, yo cuando entré por recepción con él, iba muerto de vergüenza porque estaba claro para las de recepción, que yo era una cualquiera que él había conocido esa noche y les íbamos a poner la habitación perdida. Pero mira, no dijeron nada, supongo que por educación.


Sirva ésto como homenaje a Japón, que los pobres lo deben estar pasando fatal. Gambatte kudassai.

Y sirva también como homenaje a mí porque si hijos míos, si, me empotró. Además que es que, nunca mejor dicho, me dejó el culo como la bandera de Japón. Yo creo que fue como un presagio, porque de verdad, qué hombre. Menos mal que yo llevaba los bolsillos de la cazadora llenos de condones y lubricantes que había cogido de una ensaladera que había en el Vault, sino no sé que habría sido de mi. Fue una de estas empotraciones tremendísimas, como si fuera el fin del mundo. Las posturas las podríamos resumir en que fueron todas las que yo conozco.

Primero me la metió boca abajo, que es como peor se puede meter un pito por el culo, al menos por el mío. Yo no sé como les gusta esa postura, si es que no se puede...eso ya es para cuando el culo ya está muy dado de si, que le puedes meter desde un pito a una silla, pero no para empezar. Yo desde luego no tuve problema, pero la mejor para empezar no es. Luego me la metió con las patas sobre sus hombros, que desde luego es la mejor y con la que más vergüenza se pasa porque es como muy cara a cara y como muy de estar diciéndole por telepatía: me estas metiendo el pito por el culo muchísimo. Él daba como unos tirones tremendos y se ponía como muy sofocado. Yo estaba muy feliz y pensaba para mis adentros: aunque éste es mono, que gran verdad es aquello de que “cuando te la están metiendo, todos son monos”. Luego de repente se levantó y se sentó en un butacón como isabelino precioso y me senté yo encima, una postura que es como muy de película porno pero que da un fatal resultado porque entre los posabrazos, las piernas que se te duerme una y la otra se te pone muy fría... etc etc, uno no se maneja. Y ya por fin, me puso mirando a Fukushima, esto es, apoyado en la cama pero de pie, como muy ya de prostituta o de mora que no quiere que le rompan el himen y se deja ser penetrada por el culo, y así acabamos. El pegó unos gritos como muy de gemidos de niño y como con unas sacudidas muy tremendas que casi me mata. Yo le dejé las colchas imposibles, tanto, que supongo que la próxima vez que venga a Londres no lo van a dejar alojarse en ese hotel...

El momento del baño cuando los dos mariquitas van a limpiarse, quitarse los condones, etc etc, es de los momentos más ridículos que hay. Los dos desnudos. Uno sin saber si el condón lo tiene cagado. El otro sin querer darse mucho la vuelta vaya que tenga todo el culo cagado, mirándose esos pitos de acabados que se quedan tan feos y tan tumorados...en fin, lo disfruté mucho. Nos metimos en la cama y a las 8 nos despertamos. Tengo que decir que cuando me desperté, moví así los edredones como para acurrucarme y perrear más, y salió una ventolera de olor a caca y sudor de debajo que no os podéis hacer una idea. Y eso que me había duchado justo después del empotre. Y eso que esta vez no le cagué nada el pito. O fueron sus pedos. O los míos, o es que el culo ya no me cierra y hay salida libre de humos... pero me extrañó todo mucho porque yo en mi casa cuando me despierto por las mañanas, no tengo esos olores debajo del edredón... y mira que me había duchado... igual se cagó él en mitad de la noche? No sé, estuve pensándomelo todo el camino de vuelta a casa en el metro...

Dice que me va a llamar la próxima vez que venga a Londres, que es en un mes. Ya veremos. Yo si vamos a amanecer como si estuviéramos metidos en el reactor de Fukushima, paso.

3 comentarios:

Roberto dijo...

Yo la primera vez que entré en un bar de los de dar vueltas, y vueltas.....me escandalicé tanto que ha sido la vez que más rápido me he tomado la copa: de un trago...bueno, he vuelto, pero obligado ;-)

Por cierto, se le olvida alguna postura.... ;-)

Robin Shilvadin dijo...

Enhorabuena por el turco-empotre! Si no te vuelve a llamar, al menos has cumplido una fantasía.

Anónimo dijo...

QUE RISA TURCOS PARA TO@S POR FAVOR

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