lunes, 23 de mayo de 2011

CUBIERTO DE GLORIA

Bueno, perdonad como siempre el retraso pero estos días los he vivido muy intensamente, aun desde aquí desde Londres. Las elecciones, las acampadas por toda España... He tenido Soltv.tv online casi de música de fondo todo el tiempo. Y al final ha pasado lo que desde antes de manifestación alguna sabíamos que iba a pasar.



Mapa por provincias, aunque no salgan diferenciadas. Escalofriante.

Han votado 23 millones de españoles y ha habido más de once millones de abstenciones. Seguramente, casi 11 millones de la izquierda, harta de todo y que piensa, como yo, que votando se apoya a un sistema electoral y democrático que hace aguas. Si. Por culpa de una izquierda crítica, con sentido de juicio y con voluntad de querer hacer uso de la palabra, ha barrido el PP. Ellos nunca se movilizarán así para nada, porque no entienden otra cosa que no sea lo suyo. Porque lo que diga el PP, nunca mejor dicho, va a misa.

Esta noche he escuchado el discurso de Zapatero varias veces. NO SE HA ENTERADO DE NADA. No se ha dado por aludido en nada de lo que ha ocurrido, porque a su entender los españoles somos tan tontos que no hemos sabido interpretar los esfuerzos que ha hecho para salvarnos a todos.
Pero podemos estar tranquilos, porque pese a lo ocurrido en las urnas y a la auténtica catástrofe de estos resultados, él está dispuesto a seguirse sacrificando para sacarnos de una crisis con unas recetas que han sido repudiadas en las urnas.

En Córdoba, Rafael Sánchez Gómez, imputado en el Caso Malaya, Gurtel, en la calle bajo fianza y sin esconderlo ni él mismo, uno de los más grandes corruptos y mafiosos de nuestros días, ha sido la segunda fuerza más votada tras el PP. Sólo hay que escucharlo aquí y ya uno se hace una idea clara.


Este es su proyecto estrella para Córdoba:


Aunque su prioridad más absoluta es la creación de empleo, Rafael Gómez desvela un proyecto en el que lleva trabajando desde hace más de doce años y que plasmará la historia de Córdoba a través de la representación en mármol de los 55 personajes más importantes de la ciudad en bloques de cuatro metros. Así, asegura que es una obra "faraónica y el mayor espectáculo de mundo" que ha sido esculpido en "el taller de Míguel Ángel" con mármol de Carrara y que ha despertado la curiosidad del propio Berlusconi (menudo mérito), según cuenta. Será un referente, afirma. La Vanguardia - El Diario de Córdoba.



Así mismo, él fue el que en Fuengirola, Málaga, hizo construir una imagen colosal del patrón de Córdoba, San Rafael, pero con su propia cabeza, en vez de la del santo. A esto lo han votado decenas de miles de cordobeses.


No dudéis que una de las 55 estatuas de los personajes más importantes de la historia de Córdoba, será  la de él mismo. Y ahora voy a decir algo muy feo. No creo que todo el mundo esté capacitado para votar. Debería haber un scanner que dijera, antes de votar: tu si puedes, tu lo siento pero no llegas al mínimo. Queda visto. Cordobeses. ¿No vais (vamos) a hacer nada?




Y bueno, como ya la anterior entrada era seria, y esta tiene visos de ponerse más negra que el coño de Lola Flores, se acabó lo que se daba con la política (para que queremos más), y vamos a centrarnos en lo que hay que centrarse.

En mi salida del viernes.

Era completamente necesario salir, ya que este mes de junio, tengo un roster muy malo y pocos fines de semana me tocan libres. Aun así, por supuesto haré de las mías porque gracias a Dios, en esta bendita ciudad se puede uno degradar todos los días. Así que queridos, me puse mono, me cogí el metro y me planté en el Soho. Allí había quedado con mi amigo David, un elemento a tener en cuenta, al que conocí hará ya algunos meses en el Later y con el que he congeniado muy bien. El Rupert St, pub en el que estuvimos, se pone muy bien y más un viernes en verano. La esquina de la calle es un imposible de gente y es ideal para tomarse las primeras 4 o 5 pintas y ya ponerse en disposición de a saber qué. Un lugar ideal para entonar aquello de “Y ahora, a donde el pedo me lleve”. 


Y el pedo nos llevó al The Yard, que está enfrente y lugar que también recomiendo encarecidamente ya que se ven especímenes de muy buen ver sobre todo en su terraza. No sé porqué, pero en el Yard siempre hay empotradores. De hecho, había un chico monísimo que me miraba descaradamente. Era así más bajito que yo y hasta cachas. Y muy mono de cara. Pero tenía esa actitud marica de “mírame que mono soy y te he elegido a ti así que valora lo que no vas a tener seguramente en mucho tiempo” y claro, yo ya había pasado de las cervezas a las sidras, porque me empezaba a empapuchar y decidí pasar olímpicamente de él, así como en plan “me sobran los tíos”, cosa de la que me arrepentí por supuesto luego, pero que le voy a hacer yo, si las modelos, cuando más disfrutamos del massieleo, es cuando empezamos a entonarnos con los primeros litros ingeridos en la noche.

Desde aquí hago un llamamiento a todos los empotradores o a lo que se atreva. No os queráis aparear conmigo a primera hora, que no me dejo porque lo que quiero es ponerme morada, roja y blanca. Yo sobre las 4 ya estoy fácil, pero no a las 11, que acabo de llegar y lo que quiero es bar, bar, bar y bar.

El caso es que de allí, fuimos al Barcode de Soho. No me gusta especialmente, teniendo el de Vauxhall, que es un esplendor de sitio, pero total, nos pillaba al lado, y los viernes abren la planta de abajo sólo para chicos, cosa caduca que me encanta y por la que asistí. Estuvimos poco tiempo y hablamos de muchas cosas de las que no me acuerdo en su plena mayoría. Además cerró pronto, como cierran los pubs aquí. A las 1 estábamos en la calle hablando con unos y con otros, y yo ya decidí irme al evento por el que llevaba esperando una semana o más. Tonker.



Tonker se hace en el Eagle (Vauxhall) cada viernes, de 21:00 a 03:00. Lo suyo es ir a las 11 o así, pero bueno, llegué un poco tarde. Y bueno, viendo el flyer, se puede uno hacer a la idea de que va el evento. Es quizás, el happening de empotradores más importante de la ciudad y sólo puedo decir que sufrí de vaginismo en varias ocasiones. Nadie ligó conmigo porque ellos queda claro que se gustan entre ellos. Pero había unos especímenes que de verdad, te daban ganas de tirarles el coño a la cara y cogerte así el culo con las dos manos por detrás, abrírtelo para adelante, tirar, darle la vuelta como un calcetín y envolverte con él para encerrarte en tu pasividad y llorar dentro. La terraza de fumadores es un must al que no se debe faltar si se está un viernes noche en Londres. Y los baños. Y la barra también. Yo me fui como a las 2:30, porque de repente me vi muy Latoya Jackson comparada con tanto tío. Aquí, un ejemplo de lo que se ve por allí, tomado infraganti, otro día que asistí al Tonker. Y encima con una camiseta del Space de Madrid...



Y me fui al Onyx, que es donde hacen el Beyond cada domingo, pero los viernes por la noche. Se podría decir que es como un Beyond, pero más “tranquilo”, aunque en esa sala creo que no conocen la palabra tranquilidad. La gente está súper colocada y la terraza es estupenda como terraza de copas de noche. Copa y de lo siguiente, porque había varias chicas sentadas en las mesas de madera, metiéndose mephedrona por el culo con unas jeringuillas, otros con las llaves liados, dos colapsando de ghb en una esquina y siendo aguantados por sus amigos, en fin...un espectáculo que de verdad recomiendo encarecidamente. Aunque para fuerte, mejor ir al Beyond un domingo de mañana.

Me pedí mi triple de whisky (suena muy fuerte pero si supierais como son los chorritos de dosificador de alcohol que ponen aquí, lo veríais lógico) y me fui a la pista a bailar. Allí había un muchacho que me miraba así un poco y claro, como siempre he dicho, ya le puedo gustar a una silla, que si le gusto, yo me pongo muy facilón. Y claro, el muchacho vino, se me presentó y me pidió un beso. Yo se lo di pero el beso se convirtió en morreo. Luego ya como que me despegué un poco porque necesitaba beber, y el muchacho se fue y no lo volví a ver más porque no era ni mono ni nada por el estilo. Y me salí a la terraza. En que hora...

Y es que resulta que estaba yo hablando con un conocido que siempre va fatal con unos quiebros de cadera y unos giros vehementes, cuando de repente, apareció un elemento rarísimo en la terraza. Era como un señor muy grande, muy alto y muy feo, vestido de militar, con su ID colgando (la tarjeta de identificación) y una gorra de militar. No me sorprendí mucho al principio, porque también había dos chicas vestidas de superman en bragas, un chico en calzoncillos y dos con los pantalones bajados hablando y fumándose un cigarrito de pié frente a las mesas, pero claro, de repente se vino para mi el señor militar y se me puso a hablar. Al principio no le quise hacer mucho caso porque me parecía bastante raro y hasta pesado, pero de repente le pregunté que a qué se dedicaba y oh sorpresa, coge y me dice que es el médico de la medic room (la habitación habilitada para los comatosos y colapsados) del Onyx. Claro, yo ante tal cosa tan sofisticada, me dejé de pamplinas de que si era feo o gordo, y me quise hacer intimísimo de él.

Creo que tengo un problema. Mientras la cosa es más rebuscada, más me gusta. Llegará un día que me veáis liándome con Raul Sender o con un ornitorrinco, y nadie me podrá decir nada porque se me verá disfrutar muchísimo, ya lo veréis.

El caso es que sabiendo que era el médico, me puse a preguntarle muchísimo acerca de lo que habían visto esos ojos, y claro, las historias eran sublimes a cada cual más vehemente. Me contó como es la mafia de las discos acerca de las drogas, como lo que les interesa es que la gente se coloque para que consuman más y como hacen la vista gorda en la puerta para que la gente entre con drogas pero no muy a la vista. Vamos, lo que ya sabíamos todos. Amen de todo esto, me decía muchas barbaridades al oído del estilo “te quiero chupar toda la polla y pasarte la lengua por los huevos” a lo que yo ponía unas caras muy de esperpencia pero a la vez, disfrutaba de algo tan insólito como estupendo. Y claro, me dijo que porque no nos íbamos dentro a tomarnos una copa, que él ya se habñia acabado el cigarrito.

Y adentro que nos fuimos. No me pregunteis el porqué de que fuera vestido de militar con gorra y ID, porque no se lo pregunté nunca, ya que en cuanto supe que era el médico de la medic room de un sitio así, me quedó claro que muy cuerdo no podía estar. Allí en la barra nos bebimos como una copa cada uno y quiso intimar conmigo un poco más. Menos mal que no le dejé y me hice un poco el tonto... hasta que se hizo más tarde, claro. Y me quiso enseñar “su oficina”, que no era otra cosa, que la habitación de los comatosos. Y allí que entré con mi copa.

Bueno, el espectáculo era digno de verse, de verdad os lo digo. El sitio era como si fuera un zulo con una luz roja mortecina, dos camillas, desfibriladores colgando de las paredes, oxígenos y mascarillas, y una repisa llena de botes de cosas y sprays, según recuerdo. Y el retumbar de las paredes como si se fueran a caer, de los graves de la música de las pistas.Y luego había una mesa de ordenador con su silla, y un chico conectado al Gaydar, su compañero, mirando perfiles y comentando con él los pitos de la gente. En sendas camillas había dos negros sin camiseta, tumbados, uno de ellos con las piernas para arriba, gritando y haciendo sonidos de perros o gatos y el otro como con temblonas con una mascarilla de oxígeno puesta. Había otro chico también, enfermero supongo, agarrándo a los dos negros que no paraban de dar espasmos. El negro de los gritos desde luego era el más tremendo de todos. De repente se ponía a cuatro patas y se ponía a ladrar. De repente se tumbaba y extendía los brazos como crucificado y se ponía como cachondo a tocarse el paquete y sacarse el pito muchísimo y tirarse de él y ponérse le pellejo larguísimo. A mi lo que me entusiasmaba más era que los tres que trabajaban allí, mi hombre, el del ordenador y el que los sujetaba, estaban comentando los pitos de gaydar como si nada, sin hacer mucho caso a los negros. Y claro, yo allí tampoco sabía muy bien que hacer, con mi copa, de pie, delante de todo aquello. Scott, mi hombre, me dijo que me sentara en una tabureta, que ahora volvía. Y allí que me senté y hablé un poco con sus compañeros. Yo les preguntaba acerca de los negros, que qué se habían tomado. -Ghb, contestaban ellos como si lo que se hubieran tomado hubieran sido unos pimientos de padrón. Yo estaba un poco que me daba cosa por los negros y hasta me preocupaba un poco, pero la verdad, luego los veías, y se les veía que estaban tan idos de la cabeza y además, como tan pasándolo en grande gritándose de una camilla a la otra, sin orden ni concierto, que me empezó a parecer hasta bien y ya dejé de darles tanta importancia.



Al ratito entró Scott con una botella de Whisky Bells, una cuba de hielos y cocacolas como para estar escuchando los Oscars por la Ser toda la noche. Yo ya me lo veía venir. Quería que me quedara allí toda la noche. Y queridos míos, eso hice. Estuve metido en ese manicomio de habitación, de 3:30 de la mañana más o menos, a 7. Creo que cuando salí, me vi más mayor, pero bueno.

Recuerdo que tenían unas bolsas de plástico de estas de cierre hermético, llenas de papelas y botes y de todo, que me mostraron y me dijeron que eso era lo que habían confiscado a gente esa noche. Yo creo que eso lo vendo, y doy la entrada para un piso. No os podéis hacer una idea. Coto Matamoros y hermano ve eso, y por fin nos libramos de ellos para siempre. Lo mejor de todo es que me dijeron que normalmente, las devolvían a sus dueños si no estaban muy pasados, ya que no podían confiscar nada legalmente, ya que no eran autoridad. Cosa que me pareció bien, de hecho. Y sus amigos se fueron y nos quedamos Scott y yo solos con los negros delirando en las camillas. Yo ya estaba tan pedo, que me empezó a gustar Scott. Vamos, que me puse a darme el lote allí dentro con él, con los negros pegando unos chillos y unos tirones que pa que. Total, era como estar solos porque los negros no se enteraban de nada.... Scott me cogió y me puso contra una camilla y me dijo que con mi espalda, aguantase a un negro, vaya que se venciera para adelante, así que así me puse y mientras el aguantaba al otro, nos liábamos muchísimo y nos tocábamos los pitos una barbaridad. Hasta el puto que ya no pude más, me agaché, le bajé la cremallera, me puse de rodillas, y con el negro pegando berridos y manotazos delante de mi, le chupé el pito muchísimo mientras con una mano agarraba el culo de Scott y con la otra agarraba la mano del negro, vaya que se le escapase un manotazo y me diera.

Cosa que pasó, claro. Estaba yo en mi cosa de chuparle el pito muchísimo con arcada y lagrimón, cuando de repente el negro me cogió de los pelos con una mano y tiró muchísimo hacía arriba. Yo pensé de primeras que era Scott, que le había pasado los dientes sarrosos de tanto beber y fumar por el glande y le había hecho muchísimo daño pero que va, era el negro que se le había ido la pinza. Pegué un grito enorme, casi le pego un bocado en el pito al otro, me levanté y sin querer le pegué al negro un bofetón. Desde luego fue lo mejor que le pudo pasar al negro, porque de repente como que reaccionó y se le pasó un poco el pedo y hasta nos miró como diciendo “donde estoy, que hacen, esto qué es”. Yo le intenté explicar que se tenía que relajar que aquel sitio era muy chico para cuatro con dos de ellos chupándose los pitos, pero no se enteró de nada porque de repente siguió con las esperpencias. Y yo seguí chupándosela a Scott, claro, en una escena que supera con mucho, muchos momentos estrella en mi vida.

De repente llegaron sus dos compañeros y aunque no me pillaron con el pito en la boca, me pillaron levantándome y a Scott subiéndose los pantalones. Ellos sonrieron y me hicieron el gesto de que si quería a ellos, también se la podía chupar, pero mira, yo dije que no porque me parecía que no iba a ser ya muy acertado estar de puta feladora en una narcosala, haciéndole mamadas a los médicos. Yo no estudié una carrera en una señora universidad para eso.

Y se hicieron como las 7 en un santiamén, y ya cerraron por fin. Yo salí con un pedo que no sé como no me acostaron con los negros un rato porque estaba como si fuera Mila Ximénez liada a whiskys en el minibar del hotel... de esto ya que tienes un hipo horroroso y a cada hipo que te da te da una harcada. Pues así. El caso es que a los negros los sacaron como a las 6:30 cuando ya estaban cerrando y ya estaban ellos mejor pero vamos, yo en el estado que los vi irse, no estaban muy presentables aun como para sacarlos a la calle.

Y Scott me ofreció irme a su casa. Claro, yo en ese estado vi que lo más acertado era no irme a la mía, que quedaba más lejos, así que allí que en un taxi nos fuimos.

La casa estaba en Stockwell, si mal no recuerdo. La de casas que he visitado ya por aquella zona!. Debe ser una zona muy de gente excéntrica. El caso es que tenía un patio así como de entrada, con una fuente en un parterre que era digna de analizar. Era como un parterre pegado a la pared, con unos geranios rojísimos de plástico, unas hiedras de plástico también, una fuente de plástico imitando a piedra labradísima con un pescado que echaba un chorro de agua para arriba, y entre los geranios de plástico había corazones de plástico rojo de estos de llavero, varias bolas de cristal de colores y un buda de estos gordos plateado. Ah, y unas luces de portal de belén que encendió para conquistarme. Yo la verdad que le dije que estaba precioso, pero de verdad, no he visto cosa más terrible en mi vida.

La casa luego no estaba mal del todo. Fea, pero la distribuición me encantaba, toda dando a ese patio con muchos ventanales enormes. Me ofreció una copa a la que no me pude negar, y allí sentado en el sofá, me chupó muchísimo el pito mientras yo bebía ya degeneradísimo y sin poder resistirme a nada. Si me llega a preguntar que si me va que me caguen en la cara, seguro que le digo que si, pero que me eche un hielo.

Y ya nos acostamos...dormí mucho. Vamos, me levanté a eso de las 14h. Incluso él se levantó antes y se fue al súper dejándome a mi dormidísimo. Cuando volvió, ya me levanté y me tenía preparado un desayuno tremendísimo en el patio. Un despliegue de baked beans, huevos, zumos, fruta, bacon...en fin... una cosa muy tremenda. Yo me lo comí todo con una bata puesta que me dejó y allí me contó toda su vida. Él no estaba muy normal, me da a mi, porque me preguntó que porqué no me mudaba a vivir allí con él. Yo le dije que lo tenía que pensar. Me contó todos sus fracasos con los novios, que pude contar creo que como 4 o 5 y me dijo que si quería ser su novio. Me pidió de salir, que me gusta más. También le dije que lo tenía que pensar, claro, pero es que con esa fuente y esos geranios de plástico... yo lo siento pero no. Y luego como iban a ser mis salidas a partir de ahora con ese señor de novio, en la medic room del Beyond o del Onyx día y noche, ya completamente demenciado, siendo empotrado por él mientras le cojo a un negro comatoso la cabeza y lo pongo a que me chupe el pito mientras delira... No. Yo no estudié una carrera en una señora universidad para eso.

Pero el muchacho, por muy feo que era, desde luego era todo un caballero. Me había lavado y secado en la secadora toda la ropa (soy antisecadora, que estropea la ropa muchísimo, pero bueno... no me iba a quejar encima) y cuando terminé de desayunar me llevó al baño y me tenía preparada la bañera con velas flotantes, dos patos de goma y mucha espuma. Yo me di un baño estupendo allí solo y me quité un poco el sopor. Luego al salir, me chupó un momento el pito delante de la fuente intolerable y ya me vestí y me dijo que me llevaba a mi casa en coche. Yo le dije que no hacía falta pero él me dijo que no le importaba. En el viaje hacía el planes para nuestros fines de semana futuros. Que si íbamos a ir a Brighton a pasar unos días, que si luego un road trip por toda la costa parando por hostales de la costa para comer pescado... me preguntó que si yo era un chico muy de clubbing. Le dije que no por no darle un disgusto, claro, pero desde luego me empecé a aberrar muchísimo de todo lo que se le pasaba a la criatura por la cabeza así que en vez de dejarme en la puerta de mi casa, como él quería, le dije que me dejara mejor en el Sainsburys, que tenía que hacer compra, vaya que supiese ahora mi dirección y se presentara un día con un ramo de rosas de plástico con el corcho verde debajo y yo pegara un grito desde mi ventana y me inyectara aire en las venas.

De verdad, que bien entiendo a Miriam, Desiree y Toñi. Seguro que ellas también estuvieron en la medic room antes de irse demenciadas en el coche del primero que vieron. 

3 comentarios:

Robin Shilvadin dijo...

Lo que más me ha gustado es que los que atienden la medic room del bar estén tan borrachos o tan pasados como los que atienden! XD

Roberto dijo...

Bueno, yo también he estado leyendo todo lo que ha estado pasando por aquí y decir que lo sucedido era previsible según la Ley de Consecuencias Indeseadas o Consecuencias Imprevistas de Robert Merton que he descubierto en una de estas lecturas. Dicho en cristiano, para que las manifestaciones de indignación hubiesen tenido efecto, tanto los votantes de izquierda como de derecha tenían que haber votado por otros partidos que no fueran los mayoritarios y ya consabidos. Pero como el votante conservador acude a votar de la misma forma que acude a misa de una los domingos, en este caso con el plus añadido de que las opciones políticas que tienen son menos (el PP y poco más). El votante de ideología de izquierdas, si ha decidido votar, se ha decantado por otras opciones políticas (por estar cansado de la política de Zapatero), y en este caso al ser el esprecto es mayor, (por los matices que cada partido de izquierdas le da a su consigna) el voto se ha diversificado entre varios partidos. Resultado, lo sucedido. Sólo hay que ver el caso de Madrid en el que el número de votantes del PP coincide con el de los abstencionistas.

Y ya que estamos con principios y leyes, a toda acción le corresponde su reacción igual y en sentido contrario....así que piense que su próxima salida va a ser de las que tanto disfruta por haber encontrado un empotrador digno de admirar por sus virtudes.

Anónimo dijo...

Eres la bomba. No se de dónde cojones he caido en tu blog, yo que soy hetero, funcionario y con gafas, pero me lo estoy calzando enterito y me lo estoy pasando pipa. Eres un salao y me parto la caja con tus muchísimos y tu explicitez. Enhorabuena!

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