jueves, 11 de agosto de 2011

ES COMO PARA INDIGNARSE...

Vamos a ver una cosa. Poneros en esta situación. Estáis en una playa o en una piscina, o en una sauna o en una disco, o en donde quiera que sea, pero que sea marica y que pueda haber algo de cancaneo, y que se pueda beber y que uno se pueda poner pedo. Vamos, yo me lo tengo que imaginar pero porque es que sino no me puedo imaginar ligando, la verdad. Ya he llegado a ese punto tan Joan Collins que sino bebo, no se ligar ni además tengo ganas de ellos. Yo de normal me gusta ver capítulos de Las Chicas de Oro, buscar frikeces en google y leer guías de turismo, que son mis hobbies de vida normal. Los hobbies de vida de pedo son los temazos, hablar y decir tonterías con los amigos en los sitios de salir muy pedo y los hombres.

Yo me imagino a mi mismo pedo y vosotros ya como lo soláis hacer. El caso es que de repente, sea donde fuere, de repente, sin saberse como, una cosa como esta os empieza a seguir la miradita, o os roza con el pito goteoso si es que estáis en un bar de desnudarse, o se mete en una cabina y no cierra la puerta mientras os mira de reojo, si donde estáis es en una sauna. Sea lo que sea, la cosa es que ligáis con ESTO:



Claro, lo primero que a mi se me ocurriría, además de comenzar a darme el culo bocanadas de aire y como de sentir unas ganas irrefrenables de comprar popper o pegamento, es que el muchacho me va a dar la del pulpo y me va a empotrar muchísimo y ya voy a tener el día, la tarde y la semana hecha y me voy a ir a casa muy tranquilito y además, con muchísima pena. Esa típica pena que nos da a los maricas que somos guarrísimos, de saber que hemos dado con el hombre de nuestra vida pero sólo por media hora, porque lo único que nos hemos hablado ha sido un: -cierra la puerta.

Muchas veces nos ha pasado eso de creer, como me pasaría a mi con semejante como este, que hemos dado con la orma de nuestro zapato. Y cuantas veces ha pasado que te metes en la cabina o donde quiera que sea que huela mal con el empotrador, empiezan los besos, los tocamientos, los restregones, las toallas raspando los glandes que duele muchísimo, los notamientos del pito duro al otro lado de la otra toalla etc etc etc y ya se te ilumina el cielo y de repente te pasa lo que jamás te piensa que te va a pasar con semejante empotrador tremendísimo. Se agacha, se saca algo del calcetín o del paquete de tabaco y te pone en la mano un condón y un lubricante.



Yo siempre grito lo mismo dentro de mi. Además muy alto. Y como muy indignado. ¿Como te puedes imaginar que semejante mulo va a querer que se la metas?! Porque si yo fuera un mulo, pues mira, mi culpa sería y tendría muchas papeletas para que pensaran de mi los que no lo son, que soy un empotrador y que me dedico a empotrar a la gente por ahí sin más. Pero cuando no eres mulo sino que lo que eres es un rubio que da el pego pero que se nota a la legua que tu empotrar, lo que se dice empotrar, no empotras, y te confunden con lo que no eres, no es que ya te de por indignarte... a mi lo que me da es rabia. Y hasta mala leche. ¿Como voy yo a empotrar a algo que es como el sumun y la quintaesencia del empotrador bruto y primitivo? ¿Como voy a hacer yo tal cosa contranatura?. Capáz es de que me castigue dios por cochino y por desviado... Pero claro... te pones en ese momento, en esa situación... con ESE HOMBRE... y no te queda otra cosa que aceptar la situación, encomendarte a todos los santos... y metérsela.



Yo lo he hecho. Lo admito. No me ha quedado otra. Es que... tampoco... no se la vas a no meter no? Con lo mono que es... pues se la metes y ya está, que le vamos a hacer... solo de pensar que se la tengo que meter a alguien se me baja la erección...

Cuando me ha pasado, que gracias a dios no han sido muchas veces pero han sido más de las deseables, lo que he hecho ha sido pensar: -Bueno, ya ha pasado. Ya hay que hacerlo. Que acabe cuanto antes. Un momento muy doloroso es cuando el empotrador tremendo se da la vuelta y se pone en pompa ya sea de pié o tumbado. A mi muchas veces en ese preciso momento, me han dado muchas ganas de abandonar, de dejarlo todo y de irme a las misiones. 

No hay estampa más triste que esa... o la de los niños negritos de Somalia que salen en Informe Semanal con las moscas por la boca. Y como no queda otra que hacerlo, lo que he hecho siempre ha sido fingir. Es muy triste pero es absolutamente la verdad. Yo es que empotrar, de verdad...que a mi eso no me gusta. No le veo la gracia. ¿No soy marica? Pues los maricas, de toda la vida, lo que han hecho ha sido eso, ser unos maricas y unos come almohadas y unos todo lo que se les quiera llamar, que nuestro esfuerzo y reconociemiento nos ha costado. Voy yo ahora a ponerme a meterle nada a nadie... y claro es metérsela a uno de ese calibre y mira, gusto da, para que voy a decir lo contrario, pero no a este tipo de hombres. Yo me pongo así como muy a intentar sincronizar el empotre pero supongo que me sale fatal. Estoy seguro que ellos, como pasivos tremendos que son, deben notar perfectamente, que a ti lo de empotrar no es una cosa que te vaya mucho, al igual que lo noto yo cuando me empotra uno que no es empotrador. Me sienta fatal, porque que te empotre un pasivo es como un insulto. Para eso me meto los dedos, que coño. Además te caen hasta mal... como de decirles cuando acaban: -Anda mariquita, que vas de lo que no eres!... nada nada...ridículos. Supongo que eso será lo que los empotradores se piensen cuando se la he tenido que meter... vamos, es todo un desacierto. El caso es que yo lo que hago es intentar que el empotrador acabe pronto. Me pongo así como ha hacer un tiempo al principio, como lo que sería “el cuerpo” de la empotración. Luego lo que hago es como que acelero para que el empotrador piense que he entrado en racha, y ya luego al final me pongo como a exagerar la cosa y como a que parezca que ya voy a acabar para que él también se de prisa y la cosa acabe cuanto antes.

Hay veces que la cosa se descordina y se sale el pito y ya se pone blando y se dobla al metérsela otra vez o hay que metérsela doblada y blanda y se forma como un desastre muy gordo pero mira, al final se puede y al final como que le dices así como exagerando las respiraciones y los movimientos aquello de “que me voy a correr”, ellos sueltan un “si tío” ridiculísimo, haces tres aspavientos como si te hubieran quemado con un cigarro en un garito, aprietas, el se corre muchísimo, tu aprietas un poco más y luego sin que te vea, sacas el pito y tiras el condón a un rincón oscuro para que no lo vea vacío. No sé si serán listos o tontos pero yo creo que la mayoría se ha pensado siempre que si que me he corrido. Será el popper...

3 comentarios:

Eric dijo...

cuaaaaaanta razon tienes!!!!Es que tampoco me puedo creer que me hayan confundido aveces!!Pero bueno, cuando hay que cumplir...

DiegoC dijo...

Yo es que me pregunto por qué no se universaliza el código de las muñequeras: en la muñeca derecha,pasivo; en la izquierda,activo.Con lo fácil que sería todo....

Sufur dijo...

Te estoy imaginando en plan muy Meg Ryan, fingiendo orgasmos por todas partes, y me ha resultado enternecedor a tope.

Ah, por cierto, cuando te vuelva a ocurrir una cosa de estas con un neandertal como ese, avísame y ya le empotro yo encantadísimo. Asín de generoso que soy

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