miércoles, 21 de septiembre de 2011

SWEET WEDNESDAY - LONDON

En el Central Station de King Cross todo parece ser normal desde fuera. Un pub inglés en un barrio inglés de Londres. Nada que objetar. De hecho cuando llegué, pensaba que me había equivocado de lugar. Yo iba a una fiesta de desnudarse que se anuncia allí y que aun no conocía, y yo por allí no veía ambiente de desnudarse de ninguna manera. Luego me di cuenta que en un lateral había cierto revuelo y allí que me acerqué.

Efectivamente aquella era la entrada pero no la fiesta que yo me pensaba. Un sin fin de travestis se arremolinaban en la puerta fumando, conversando o simplemente esperando. Pero no eran travesties normales. No eran de estas que tu dices: ellas viven su travestismo normal, han salido del armario y tienen sus amigas y salen con ellas. No. Estas eran como si mi padre se hubiera puesto una peluca y se hubiera maquillado en el coche con unos colores fluor de chino tremendos. Como si pones a Federico Trillo a travestirse y lo dejas solo. Vamos, tíos con peluca, maquillaje llamativísimo y unos modelos de picardías tremendísimos que de verdad no se podían creer. Como comprado en los chinos. Eso en la puerta. Yo pensando que iba a una fiesta de desnudarse y el de la puerta, muy mono por cierto, mirándome como diciéndome “¿entras o no?”. Claro, yo me acerqué y le pregunté por mi fiesta de desnudarse y me dijo que eso era otros días y que hoy era la fiesta Sweet. Y me dio un flyer:




Sweet Wednesdays is a club for the transgendered community. Trabs-girls – transvestites, cross-dressers, transsexuals & their admirers, both male and female. Sweet Wednesday is a safe, welcoming and supportive place where T-girls and admirers can meet and be themselves in a discreet enviroment. Is a cozy tea saloon for those who need a chat in a very friendly atmosphere or it is as well, a dark space where all your dreams, in your choice, comes true. Extensive play area but also a very friendly private social club. We know that most of our guests live a double dealing in their lifes so we get ready Sweet every wednesday for them, with a discreet door policy made for you.




Con esta descripción tan tan maravillosa y tan sublime, lo que me pasó es que se me quitaron las ganas de desnudarme y cogí y pagué los 20 pounds que costaba la entrada a todo aquel que fuera vestido normal. A los travestidos les cuesta 5. Una buena forma de asegurarse de que sólo entran los que van a lo que van. Serían las 4 de la tarde. Y como bien dice su carta de presentación, Sweet es maravilloso. ¿Qué no hay en esta ciudad?. Un club creado para aquellos señores casados con doble vida, que les gusta travestirse y ser mujercitas por unas horas en un ambiente íntimo, privadísimo y tranquilo. Un club creado para señores casados que no les gusta travestirse pero que les gusta tirarse a hombres casados que si que les gusta travestirse de mujeres. Un club creado para transexuales, en busca de hombres casados que las empotren. Un club creado para hombres casados que les gusta ser empotrados por transexuales o por hombres casados travestidos. En conjunto. UNA MARAVILLA MÁS DE EUROPA.



El Central Station Pub

Por supuesto, los estilismos no eran nada profesionales. Vamos, yo la primera impresión que tuve fue que aquello era todo como de broma. Claro, tu le dices a mi padre que se travista y el pobre se querría poner como una Marlene Mourreau o algo por el estilo, que es como muy femenino para él supongo, y claro, sería como de muchos ligueros, de cueros incluso, de unas tetas muy exageradas con calcetines, de unos tops y unas cosas muy de lentejuela de noche... y los maquillajes, todos escandalosos...y las pelucas, de mil colores... en fin, una cosa poco natural. Pues esto era todo así. Yo al principio casi me da la risa pero luego me controlé porque es que lo vi todo tan tan tan tan serio, tan de verdad... aquello me fascinó.



Entrada lateral al Sweet.

Al Sweet se entra por la parte lateral del pub. Una escaleras muy angostas te llevan inmediatamente a la planta de abajo, al sotanazo que es en si el club. Un ropero controlado por una negra transloquesea, majísimas por cierto, deja a los señores entrar a cambiarse (vienen vestidos de chaqueta, seguramente de la city londinense) y allí mismo, en el ropero, se pintan o bien los pinta una travestie que se dedica a eso mismo en ese local. De ese ropero, salen completamente transformados pero como os digo, el resultado, lo que se dice.... “agradable” … no es. Pero vamos, que a mi me encantaban. Había algunas que eran como si travistes a Gregorio Peces Barba. Otras vestidas de época como de los 50...otras de fetichismos... cada una con su fantasía, claro. Mira yo estaba extasiado.




Bajas unas escaleritas más y directamente te sumes en el ambiente Sweet. Un bar recibe a todo el mundo (un bar cutre, todo hay que decirlo), pero lo que antes recibe a todo el mundo es EL OLOR. Y sólo lo puedo describir así. Es una peste a polla enorme...pero enorme...a polla carnosa... polla, polla de verdad, incluso polla sudada y luego un toque de colonia de misa de invierno de señora de estas ya tremendísimamente fuertes. Un Opium o un Chanel Nº5 o nuestra tradicionalísima Álvarez Gómez. Es un olor penetrantísimo que te aturde al principio un poco pero mira, luego enseguida uno se acostumbra y hasta se olvida de ver lo que se ve por allí. Y la música... es como jazz...como pianos...como de salón de compañía. Yo lo que hice enseguida fue tomarme un copazo y quedarme en la barra, atendida por chicos mariquitas normales, para estudiar lo que allí se cocía.


El del ropero



La barra está ubicada en un saloncito de sillitas en las paredes con mini mesitas con velitas. Allí las transloquesea están sentadas, muchas solas (la mayoría), bebiendo un vinito muy elegante, conversando con señores vestidos de señores (con traje y maletín de portátil) que las invitan a todo y les ponen la mano en las piernas. Claro, la imagen es muy dantesca de verdad porque ves claramente que el señor normal es un señor que podría ser tu padre o el mío, y con la que coquetea es otro como él, que se ha travestido fatalmente averiguado por cierto, y en realidad, los dos son casados seguro con sus hijos. El feeling de verdad es para vivirlo allí. Yo estaba extasiado como digo. Algunas eran transexuales, pero sólo el 5%. Allí lo que reinaba es lo que os cuento. Algunas transloquefuera, salían de una sala a la derecha, oscura, de la mano de señores de la city, con unos bultos en las bragas enormes. Unas bragas algunas súper estropeadas o que les estaban pequeñas...pero claro, te ponías a pensar y decías que igual solo tenían unas porque era un problema guardar en casa un fondo de armario si vivían con mujer e hijos... Bueno, pues se sentaban los dos allí en las sillitas y te veías la bella estampa de la trans bebiendo vino muy elegantamente con la velita encendida, y el señor sentado a su lado, haciéndole un pajote enorme mientras el se hacía otro por debajo del pantalón. “De ahí la peste que aquí huele”, me dije, porque ni el sitio está bien ventilado, y dos maricas chupándose los pitos en un bar de desnudarse, sueltan peste a pito, pero dos de estos, como son dos cosas a la vez cada uno, deben soltar el doble, no? Yo es la única explicación que le veo. Mira no sé.


El saloncito del Sweet

El caso es que yo bebía y bebía y de repente una transloquesea china, me cogió de la mano y me dijo que me quería enseñar el local. A mi me dio miedo y le dije que no, que yo me quedaba en la barra que era la primera vez que iba allí. Y justo por eso, tiró de mi y me llevó a la parte de los oscuros. Allí el olor era ya imposible. Una peste tremenda. Y unas ventoleras de popper que no se pueden concebir si no se va allí. Y la verdad, no se veía mucho porque eso si que estaba oscuro pero oscuro de verdad. Más que un cuarto oscuro tradicional. Vi lo que creo que era una transloquesea empotrando a un señor de chaqueta con los pantalones bajados... y poco más porque de repente la china que iba delante mía se agachó delante de un señor, me soltó y yo me fui corriendo a la barra de nuevo.



Hablé mucho con los de la barra y subí muchísimas veces a la puerta a decirle al portero mono que el sitio me parecía fascinante y que yo quería ir a aquello siempre que lo hicieran. El me daba muchos abrazos y me decía que estaba muy contento que chicos jóvenes como yo, gustaran de ese ambiente. Yo le decía que no es que me atrajera sexualmente aquello, sino que lo que a mi me encantaba era el ambiente tan distinto que era aquello. Una novedad sin duda. Vamos, que mañana estoy por ir no se a que.



La zona oscura que aquí está iluminadísima pero vamos, no se veía NADA.

Bajé de nuevo y conocí a Carla, una transexual española muy conseguida y simpática con la que hablé muchísimo. Ya me quedé con ella. Ella venía también equivocada porque se pensaba que aquello era más como el Stunner o el Way Out, que son clubs de transdetodo pero ya de baile y de copas...y claro, esto era otro tema. Allí estuvimos muchísimo, riéndonos ya de todo, la verdad, porque aquello era cada vez más bárbaro e incluso yo ligué con un muchacho como medio negrito, que tenía el labio deforme. A mi me hablaba mucho y me decía que nos fuéramos al baño pero yo desde luego ni hablar, que ni era empotrador y a ver con ese labio qué desperfecto me iba a hacer en el pito... era salao pero un poco pesado. Le compré un bote de popper para que me dejara tranquilo y fue dárselo y se metió a las oscuridades de momento. Nunca más lo volví a ver.


Ella es la maquilladora que está en el ropero maquillando a los señores que vienen de traje. Muy simpática.

Sobre las 9 de la tarde (mira que nos tiramos horas en aquella barra minúscula) cerraban el Sweet, el sótano, y dejaban abierto el pub “normal” de arriba. Claro, aquello era casi que mucho más bárbaro, porque ella era a plena luz de pub, todas las transdetodo allí subidas súper mal arregladas, los señores casados muy ridículos sentados en las mesitas del pub solos esperando que alguna se sentara con ellos, y ellas lo que estaban ya todas eran borrachísimas, algunas con las pelucas medio caídas, y como ya muy de pedo de tío pero con esos modelos picardiosos...a mi me encantaba todo. Hablé mucho con una negra que era como un caballo y me dijo que me quería llevar a su apartamento lujoso del Soho a tomar unas copas y “relajarnos”. Menos mal que en mi massieleo que llevaba ya, supe decir que no porque de verdad, capaz hubiera sido de decirle que si pero si se llevaba a amigas del local con nosotros pensando que íbamos de after party y cogen y me violan luego en su casa con esas pelucas y esos modelos...


El Central Station se llena de la fauna del sótano una vez cierra. Ambiente único sin duda.


Con su terraza de fumadores para descansar un poco del ruido del interior y hablar con las amigas...


Tiene incluso sus habitaciones de hotel arriba, que las pueden alquilar los señores de la city ... y así no pasan la noche en casa con la mujer, que menudo rollo.

Con Carla  bebí mucho. Tienen incluso una terraza en la segunda planta, para fumar y sentarse a la fresca. Allí había muchas también, muy bailongas pero con bailes de tío, claro. Me recordaban a mi padre bailando en las bodas, que es una cosa que no quiero volver a ver. Pues estas eran así... pero travestidas... había una hasta con el portátil en la mesa encendido mirando cosas de la bolsa... mira a mi me encantaba todo.

Decidimos Carla y yo que nos teníamos que ir al Soho a seguir bebiendo, al Madame JoJo´s, que es como de travesties pero ya rollo disco. Antes pasamos por su casa, un apartamento muy mono en pleno Notting Hill, donde nos tomamos unas copas. A mi ella me sonaba que se dedicase a la profesión más antigua de la historia y así sin quererlo, ella misma me lo confirmó. También me confirmó que era una grandísima adicta a la cocaína y al meth, que eso ya son palabras mayores y tan sólo hay que preguntarle a Whitney Houston que tal se lo pasó, para saber de que va. Y sin saberse como, bebiendo copas en su casa, me quedé frito. Pero frito, que ni me enteré de quedarme frito.

Y al día siguiente, abro un ojo a las tantas de la mañana y no sé donde estoy. No reconocía la casa claro...me asusté pero enseguida salió ella al salón y ya caí en todo. Me hizo dos manzanillas, vino una transexual árabe amiga suya a recoger una termomix (luego he sabido que Carla también vende termomixes a parte de prostituirse), y yo ya decidí que era hora de irme.

Nos hemos hecho amigos, para que decir que no. Me quiere sacar mañana por el Soho pero yo la verdad, no sé que hacer... porque yo tan tan yonkis, tan prostitutas y tan transexuales... a mi eso ya me da miedo pero desde luego, el ambiente transloquesea londinense es algo nuevo que debo explorar aun más. Me ha encantado.





Ellas son así, muy naturales como veis...muy libertarias...



4 comentarios:

Roberto dijo...

Yo me he quedado sin palabras para comentar esta entrada..

Sufur dijo...

Leñe, cuatro meses viviendo a dos pasos del Central Station y me entero ahora de lo que se cuece allí! Autisto que soy...

fallerella dijo...

como siempre sublime!! leerte es sentirse alli y parecer que lo estas viviendo! maravilloso...

MariTiffany En Vena dijo...

Por dios por dios por dios que barbaridad... Yo no puedo morir sin haber ido antes ahí. De buen gusto me ofrecía como peluquera y/o arreglapelucas y me hacia llamar Mari Tiffany. Me parece una cosa totalísima!

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