jueves, 15 de diciembre de 2011

AMSTERDAM. PRIMERA SALIDA.

Bueno, pues aquí van mis aventuras y desventuras por la preciosa ciudad de Amsterdam. Dividiré el viaje en dos entradas, que así todo se desgrana mejor y tiene más sentido. Aunque he estado cuatro días en los que me ha dado tiempo a verlo prácticamente todo, aquí contaré lo que nos interesa, claro. Para guías de turismo, La Casa del Libro.




De todas formas comentaré que Amsterdam me ha encantado. Es una ciudad muy original y sobre todo muy muy agradable, con tantos canales, con tantos edificios preciosos, con tantísimos bares y cafeterías. Y los señores museos que tiene. Por la tarde y noche, se hace obligatorio pasear muchísimo por las calles del Barrio Rojo, donde sus putas se exhiben muy tremendamente en sus escaparates y te hacen las posturas más increíbles en los 2 segundos que tardas en pasar por cada una. Lo que más me gustó es que en ese escaparate en el que se exhiben, tienen su bidé, su lavabo, su cama y allí dentro lo hacen todo. Vamos, que se entra desde la calle por ese escaparate. A ti te gusta, ella te abre, entras, se corre la cortina y ala, a tirártela. Yo pensaba que al puticlub se entraba por típica puerta de puticlub pero que va, esto es así.



Las callejuelas son muy tremendas. Cada neón, una fresca. A mi me encantaban.



Hay calles que son un bombardeo continuo... y además ellas no se cortan, ellas son todas como gogos, con unos cuerpos recauchutados perfectos y unas pelucas moradas, verdes, blancas, con unos picardías fluorescentes muy tremendos. Son como muy futuristas. Y cuando pasas, dan así en el cristal porracitos para que las mires. A mi me encantaron. Y lo veo estupendo que estén así, con su seguridad social, su contrato, sus derechos, sus horarios... no como en los demás países, ensuciando las calles, molestando, dando escandalazos y con las mafias y los chulos, que allí también las tiene que haber, pero muchísimo menos desde luego.



Esta foto se la pude hacer a una escaparate-cabina de fresca para que veáis que propio era todo.

Y luego esas tiendas de drogas tan curiosas...con tanta droga de tanto tipo, aunque lo que prima es la marihuana desde luego...y las setas. No me tomé nada, porque yo no fumo menos mal, pero me parece también estupendo que las tengan así, tan propias puestas y con tanta naturalidad. Mejor eso, que fumarte vete tu a saber y que haya camellos, rollos chungos y demás, que como dije con las putas, también los habrá, pero seguro que dan menos problemas que en nuestros países. Me preguntaban mis amigos que si no se veía gente pedo por las calles, o fumada. Pues no. ¿Vosotros veis aquí a las 12 de la mañana la gente borrachísima por las calles porque en los bares de desayuno tengan whiskys?. Pues lo mismo.






AMSTERDAM PRIMERA SALIDA.


El viernes anduve y anduve todo el día hasta el punto de casi abrirme un pie. Vamos, con deciros que sin entrar a nada, el viernes casi que me vi todo el centro desde fuera. Contaba con la facilidad de tener el hotel centriquísimo, así que la verdad, fue fácil. Ya sobre las 19h o así, me fui al hotel a descansar un poquito y a las 21h ya me estaba arreglando nerviosísimo y preparando los modelos que ponerme y llevarme esa noche. Tocaba ir al Club Church, pero antes, ir de bares por Rembrandplein, muy cerca de mi hotel, donde alrededor de la calle Reguliersdwarsstraatt, se encuentran los bares mariquitas normales de bailar. También tocaba ir al Nido del Cuco, al The Web y a todos los bares guarros de la zona de Warmoesstraat y Niewendijk, la zona leatherona de la ciudad. Y finalmente como digo, al Church.

Y lo primero que hice fue irme al The Cuckoo's Nest. La verdad que el sitio es como muy tipiquísimo mariquita de los años 80 centroeuropeos. Está curioso ya sólo por eso. Con sus paredes llenas de anuncios, su barra hasta arriba de cosas leatheronas, los popperes allí puestos, el staff, muy simpático y muy vestidos de policía... vamos, todo lo que un bar mariquita de toda la vida tendría que ser. La gente es mayor y no muy mona, ya os lo digo. Pero muy amigable. Yo me senté y me puse a beber cervezas como un condenado. El de la barra se me acercó a preguntarme de donde era y el del ropero, que hablaba español, me explicó los vericuetos del bar. Yo hice una exploración al cuarto oscuro, que no está oscuro, sino que es como la planta de abajo laberíntiquísima y ya está, pero con luz, y lo que olía era horrorosamente mal. Una humedad...una peste a pito con culo y sudores con tabaco. Mira, fatal. Eso si, el cuarto oscuro tenía su zona de fumadores, que me gustó mucho como estaban allí todos fumando y chupándose los pitos con los cigarros en la mano en su zona habilitada cuartoscurera. Muy europeo y muy civilizado como debe de ser. Yo me subí a beber, que es lo mío.




Y hablé mucho con el de ropero que era muy simpático. Le estuve preguntando por los garitos a los que tenía pensado ir. Me comentó que el club Church, ni se me ocurriera, que eso era todo de follar. Claro, yo le pregunté que si era solo de follar, o la gente bailaba algo, y me dijo que no, que era solo de follar y era un rollo la noche del viernes. Y que lo que tenía que hacer es quedarme allí y el domingo volver, que él estaría allí. Vamos, me dio hasta su teléfono y todo y me dijo que si yo lo que quería era follar, que lo llamara y ya está. Unas facilidades que dan en esa ciudad para todo que pa que. Pero mira, yo no me fié mucho porque yo tenía muchas ganas de ir al Church...

De allí me fui al ratito y me metí en el The Web, que la verdad, me pareció un poco aburrido. Debe ser que era temprano, creo yo, pero bueno, ya me vi la pinta del sitio y la verdad, no me convenció mucho. Se entraba y tiene así su barra tipiquísima también de bar marica y luego como un segundo piso con muchas cabinas y mucha gente fea apoyada en cada cabina y luego una cabina más grande con un sling y un señor mayor subido en el sling desnudo, metiéndose un pito de goma tremendo por el culo él solo. Eso es la parte de arriba. Total, que me tomé una cerveza y me fui porque lo vi un poco aburrido también. Y me fui a Rembrandplein, cerca de mi hotel, a los bares normales de bailar.




Y me metí en el Montmarte, que es como un bar muy de toda la vida con mariquitas borrachos con sus amigas mucho más borrachas y chillonas y todo el mundo grita y baila mucho. Vamos, que yo lo agradecí después de tanto bar de los 80 de gente fea que huele a pito de la otra zona. Allí bebí mucho y de repente un muchacho con gorra me saludó. No era mono, pero era muy salao. Y luego me presentó a sus amigos, que uno era monillo y la amiga era como si fuera una modelo. Y luego también estaba el amigo hetero, que por supuesto no lo era pero ellos pensaban que si. Y no lo era, más que nada porque echaba cada mirada y tenía unos ademanes que vamos...pero bueno... si no lo era, pues no lo era y ya está. Pero lo era. El caso es que hablé mucho con ellos y con el monillo, una vez que subí al baño, me lo encontré y me dio un pico. Yo ya me vi como bebido y ya me dejaba dar besos hasta por el Padre Apeles, pero mira, este era mono y tuve suerte. Todos hablaban inglés, por supuesto, como todo el mundo allí (hasta las viejitas o las conductoras del tram lo hablan...vamos, bilingües totales) y además, español, porque claro, lo normal es tener una tercera lengua además de las dos que se tienen normales. No nos queda nada...

Y ya cogí y me fui, muy muy borracho, al Club Church.

El Club Church ha sido el mejor descubrimiento de Amsterdam y desde luego, el que más alegrías me ha dado en el viaje. Es estupendo. Simpatiquísimos, te tratan super bien y te dan por todos lados.




El viernes hacían fiesta Pants, es decir, en calzoncillos. Yo pensaba que iba a ser un bar de desnudarse más, pero para nada. Es discotecón de verdad, con su dj, su pistaza y su barraza, y los viernes está todo le mundo bailando, llenísimo, en paños menores, de un buen humor estupendo. Yo me lo pasé pipa. Me hablaba todo el mundo, todo el mundo te mira y todo el mundo fuma muchísimo en la zona de fumadores, que es muy ideal porque es como una cabina de sauna de las grandes, y allí se meten 20 a fumar y claro, como todo el mundo está en calzoncillos, comienzan los roces tremendos y al final es que no te queda otra que chupársela a alguien.

Yo estaba en una de esas de fumar allí metido y me vi a uno muy mono de fondo, así cachitas, de pie, que miraba un poquito. Yo lo miraba también, claro, porque el muchacho era mono. Luego lo perdí y me fui a la barra a beber más y de nuevo allí que lo vi. Y claro, ya me fui yo acercando así como que no se note pero que se notaba muchísimo, y ya nos pusimos a hablar. Él era muy mono y llevaba unos calzoncillos muy bonitos en negro con cinto blanco. Yo llevaba los míos de ultracerda de goma azules, que desde luego causaron sensación porque todos iban de tela y yo iba neumática perdida. Y mira, no sé como fue, que de repente ya me estaba liando muchísimo con él. Y claro, me dijo que porqué no nos íbamos a una sitio más cerrado.

De camino a los baños, donde las cabinas, había que bajar unos escalones. Hay que decir que en Amsterdam, todos los escalones son la mitad de anchos que aquí, y el doble de altos. Vamos, que yo me caí en todas las escaleras de todos los sitios, estuviera vestido o desnudo. Allí también, por supuesto, pero mi hombre me recogió y me levantó así de un tirón, que me encantó muchísimo. Y allí que nos metimos y allí que nos hicimos de todo. Era como con muchas ansias, como muy entregados los dos, con mucho respirar fuerte y con muchos salivones y uno se la chupaba a uno y el otro le apretaba la cabeza muchísimo y le hacía movimientos de hula hoop con la cadera. Nos amamos mucho. Unos sudores...unos roces, unos pitos de estos duros que un pipí se hace un imposible...era todo como muy de lo que era. De cerdas. Y ya hubo que salir un poco a airearse. Yo a beber, claro.




Me fui a la barra y hablé mucho con una especie de transexual chico con tetas que parece ser, es como el dueño o dueña de aquello. Me invitó a muchos cervezas y allí en la barra, no sé porqué, también me puse como a liarme con uno o como a darme besos o como a nosequear con él. Mira no me acuerdo, pero también nos dimos besos y nos tocamos de todo. Pero era como más de tapado, que estábamos en la barra. Luego el sitio tiene como unas escaleras muy tremendas al estilo Paralelo, así como que vienen separadas desde arriba a cada lado, y se juntan en el centro... bueno, eran tan tremendas, que yo las subía y las bajaba todo el rato por el mero hecho de bajarlas, que era muy tremendo. Hasta que me di cuenta que arriba estaba todo el mundo follando en unos sofás y en unos colchones. Entonces ya sólo las subí una vez. De todas formas, si soy sincero, no hice nada con nadie allí arriba porque a mi lo de bailar abajo en calzoncillos es que me encantó... y la zona de fumadores que te hacías tantos amigos, más. Vi a un muchacho que era el muchacho más mono y más tremendo que he visto en tiempo, por allí bailando, pero claro, no le hice ni caso ni intenté nada porque claro, era de estos que dices: mira, es que ni me mirará jamás.

Pues mira, me equivoqué. Estaba yo pidiendo en la barra un whisky cuando de repente, me tocaron el culo. Me di la vuelta así como muy rápido y oh sorpresa, era ÉL. Claro, yo no me lo creía. No le dije nada y me dice:

-Eres el chico más sexy del club
-Pues tu también...
-¿A qué te dedicas?
-Soy cabin crew de (…)
-Yo también, de la KLM (la Iberia de allí)
-Pues mira, la pareja perfecta.

Yo no me lo creía. Era de esto que se ponía a bailar a mi lado y no sabía si ponerme a bailar, si no bailar para no sé qué, si mirarlo o no mirarlo porque vaya que se aburriese o no, si intentar algo o hablarle de algo vaya que no sé que pudiera pasar. En fin, era una desorientación marica completa y malísima que me venía, que lo que me veía era completamente absurdo e inservible.

Fumos a fumar a la cabina de fumadores y allí, en esos espacios, tan pequeño todo, comenzaron los primeros roces. El era cachas, con sus pelos en el pecho perfectamente puestos, con alguna cana, de 40 años... monísimo. Era como si de repente el Dr House fuera cachas, mucho más mono y mucho más joven. Mira a mi me tenía muerto. Que hombre!. Y al ratito, me dijo:

-¿Quieres venirte a casa?

Claro, yo no quise decirle de repente de si porque vaya que pareciese que me voy a casa con el primero que me lo dice (…) así que le dije que bueno...que no lo conocía de nada, pero que confiaba en él. No sé como no me dio la risa. Del viaje en taxi no me acuerdo de casi nada, esa es la verdad. Yo iba muy muy muy borracho. Mucho. Pero me toqueteaba la pierna y me daba como apretones en el pito. Yo me sentía tan en su terreno, tan en sus espacio, tan en su posesión...sin saber a donde me llevaba, perdido en un taxi en una ciudad extraña, camino del sexo con un desconocido tremebundo que había conocido en calzoncillos en un club...era... sin duda... uno de los momentos más sexys de mi vida.

Bueno, el casoplón no tenía nombre. Menudo apartamentazo. Unas vistas a un canal estupendas de bonitas...vamos, pisazo. Me puso unas copazas muy tremendas... no le dije que me las cargara pero yo creo que este era de los míos. Y allí en el sofá, enseguida, nos liamos muchísimo. No os puedo dar detalles del sofá porque no sé si era de piel de la buena, o de tela estampada. Tampoco puedo daros detalle de qué es lo que hicimos en el sofá porque de verdad, que estaba muy muy bebido. Lo que sé es que nos fuimos a la cama y allí yo se la chupé muchísimo de esto que se la chupas ya con arcada y lagrimón porque es el hombre de tu vida y con una mano le coges el pito y la otra se la pasas por el pecho lleno de pelos y queda todo como super propio … Pues así. Así estuve mucho rato. Él también me la chupaba muchísimo y luego nos damos unos besos muy tremendos de mucha saliva que mezclada con los sabores del pito de cada uno, nos quedaba una escena de esas que una madre jamás entenderá pero que a uno es lo que más le gusta en esta vida.

Y nos quedamos fritos.

Vamos, mi siguiente recuerdo es como despertarme a eso de las 13h... El despertar fue muy bonito porque fue darme cuenta de que estaba allí con él, y me acurruqué muchísimo en él así como si fuera una golondrina en una cornisa, muy muy fuerte, que casi me ahogo. Había que aprovechar que estar con eso ó con algo como eso de nuevo, nunca se sabe cuando te va a pasar.

Y de nuevo, como típica cosa, empezó de nuevo el show, muy muy resacosos los dos. Yo en esta etapa del encamamiento, noté que ni él era de meterle nada a nadie, y que a mi, por supuesto, no me iba a meter nada. Yo a él desde luego que tampoco. Semejante cosa sería meterle a eso algo. Yo no me atrevo...que me da cosa. El caso es que como yo creo que a los dos nos quedó claro sin tener que decirnos nada, pero a ninguno de los dos nos importaba no meternos nada, lo que nos dio es como un ataque de lesbianismo imposible y nos pusimos a hacer la tijera. Pero era una tijera que yo nunca he hecho eh? Una cosa muy de verdad de las cuatro piernas muy cruzados y como con unos roces muy muy tremendísimos y como agarrándonos los dos las piernas y apretándonos muchísimo que yo creo que al muchacho le noté hasta los labios.... una cosa muy tremenda. Y ya hubo un momento que nos hicimos en los pitos tacatá, y nos corrimos muchísimo.

Y ya me duché, me dio una toalla, me hizo un café, nos fumamos un cigarrito y nos bajamos a tomar una especie de kebab/pizza rarísimo debajo de su casa. Ya sin borrachera, lo vi muy bien por la calle y desde luego, menos mal que esta vez el alcohol no engañó. Era tremendo de mono. Pero tremendo. Y en el tranvía me acompañó al centro que tenía el muchacho que hacer nosequé, nos dimos los facebooks (ya lo tengo fichado y me he bajado todas sus fotos), y nos deseamos vernos pronto.

QUE HOMBRE.

Yo me metí en la cama a dormirme una siesta como hasta las 5 de la tarde, que lo necesitaba, y me intenté un poco tocar, que habían puesto toallas limpias, pero no me salió nada porque lo único que tenía en mi cabeza era su cara, su pecho con sus pelos perfectos, sus piernas y su barba de tres días. Mi Willy... ¡VIVA!


Próxima actualización: AMSTERDAM. SEGUNDA SALIDA.


3 comentarios:

Roberto dijo...

Él también me la chupaba muchísimo y luego nos damos unos besos muy tremendos de mucha saliva que mezclada con los sabores del pito de cada uno, nos quedaba una escena de esas que una madre jamás entenderá pero que a uno es lo que más le gusta en esta vida...sublime...y más si tenemos en cuenta los pitos que chupó esa noche...aquello ya sería una orgía de pitos pasados y presentes...el sueño de toda cerda...

Mocho dijo...

Ay antes había un ambiente muy divertido en Regulierswarsstraat pero el dueño de varios locales la palmó en unas vacaciones en el caribe o algo así.

iré a Amesterdam por el día de la reina, menuda locura.

Fran dijo...

Jajjajaajaj, descojonado en el sofá, eres grande

Deseando saber si viviste más aventuras con el empotrador holandés! Sube afotos!

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