jueves, 8 de diciembre de 2011

ENTRE "A LO WHITNEY HOUSTON" Y "A LO AZUCAR MORENO"

Bueno, lo de la última salida es muy tremendo. Tanto, que no he querido actualizar hasta no tener el tiempo suficiente para entrar en todos los detalles como bien se merece. Fue una salida de esas de acabar de cobrar y de tener muchos días libres por delante, lo que se traduce en una escabechina completa de la tarjeta de crédito y una escabechina completa mental y sexual que no ha tenido nombre ni forma de censura alguna. Os lo cuento todo con más pelos que señales. Ha sido todo como muy de nunca acabar. Como una salida del infinito insólito. Yo lo he visto todo muy como de estar haciendo El Rocío en Londres pero con negros. Allá va.




Resulta que cojo y me da por salir el miércoles por la noche. Claro, a decir verdad, juergón de clubs y tal un miércoles, aquí no hay mucho...la cosa se enciende a partir del jueves... pero bueno, yo cogí, y salí. Me voy al Heaven, que me recuerda muchísimo a cuando vine por primera vez en 1998 y pisé por primera vez una discoteca mariquita extranjera y tenía ganas de bailar un algo. En la puerta me dicen que hay un concierto de nosequétontería y que no se puede pasar. Total, que como eran las 23h o por ahí, cogí y me fui al Hoist porque ya se me habían quitado las ganas de bailar pensando en hombres como me había puesto a pensar, y estando solo como estaba.

Me planto en el Hoist, que hacen fiesta underwear. Es la misma fiesta a la fiesta-continuación a la de desnudarse de los domingos, la más masiva de la semana. Yo como he ido siempre a la de los domingos de desnudarse y luego me he quedado ya enganchando con las siguientes, pues pensaba que iba a estar más o menos apañada de bien, como si fuera un domingo. Iluso de mi. Yo llevaba un bañador amarillo monísimo en vez de calzoncillos, porque ya tenía la impresión en casa de que podría acabar en paños menores por ahí. Bueno, esa impresión la tengo siempre que salgo, la verdad. El caso es que me quedo en bañador por allí y nada más pasar al bar, lo que me encuentro es como una barbaridad de chinos horrorosos, tailandeses como recién llegados de Phuket porque vienen refugiados del tsunami y han abierto un puesto de noodles en el centro y algún que otro señor europeo mayor horroroso, pero que no sabe de si mismo que es horroroso, y entonces se ha colocado todos los accesorios fetish que venden en la tienda de arriba y al final el resultado es como si fuera un chino con pellejos en vez de cortinas. Mira, era una cosa horrorosa, porque los chinos y los thailandeses eran como de lo más feo que he visto nunca, pero además es que ellos tampoco se daban cuenta que eran fatales y tenían unos culos como abullonados con unas pieles con bultos y valles y flácidos, y encima con esos calzoncillos de agujero por el culo HORROROSOS, que por supuesto, les realzaba la horrendez de culo que tenían todos. Esos calzoncillos nunca deberían haber sido inventados, pero hay veces que el que los lleva es tan mono, que hasta le quedan... “aceptables”, pero yo creo que siempre hay que tener una auto crítica acertada y saberse de qué pie cojea uno, y de verdad.... no. Es que algunos llevaban hasta lazos en los calzoncillos... yo no he visto fiesta menos entendida. Y gente menos entendida de fiestas de estas. Todo un error...y estas asiáticas, que son muy atrevidas... pasan y te ven y te tocan el paquete así fuerte en plena barra y te sonríen!... yo que eso es que no lo he hecho jamás a nadie! Mira, me fui a la barra y me bebí no sé si 5 cervezas seguidas... un pedo... una cosa... un aburrimiento... me puse a hablar con el camarero a comentarle todo lo que veíamos y el muchacho, aunque al principio me dijo que era “muy malo”, terminó dándome la razón y comentando la cutrez del público.

Total, que es que ni me di una vuelta por las oscuridades ni nada. Me acabé las cervezas y cuando me vi tibio, cogí y me fui a la sauna de Waterloo, la única que recomiendo por tener bar las 24h. Allí estuve hablando muchísimo con mi amigo camarero español. Una de copas que me pude beber que ni se sabe claro... como no tenía a nadie que me riñiera... yo bebía y bebía... la gente no es que fuera especialmente mona...tampoco me acuerdo porque yo estaba a lo mío... ya han llegado a dejarme hasta fumar en los baños a escondidas. Si el responsable viene, me dan así en la pared y ya salgo yo corriendo a la barra haciéndome el recién cagado. Allí me tratan siempre muy bien. En una de estas que me fui a fumar, había un muchacho en el espejo de los baños, como mirándose de forma muy absurda. Yo entré al cuartito del váter a fumar, que la verdad, me fumo solo dos caladas para no poner mucho olor en el baño, cosa que me da una pena horrorosa de tirar el cigarro entero pero bueno, y estaba yo ya fumando cuando tocó en la puerta. Claro, yo sabía que era él... y mira, yo abrí. Y allí me lo vi como muy mono, con sus brazos y sus tetas y sus cosas...y me dice que si puede “pasar”. Yo lo dejé pasar y le di la bienvenida y le pregunté que si quería unas aceitunas. Él se rió mucho así como de repente y sin más, sin preguntar ni sin decir nada más, coge, se me agacha delante mía, me quita la toalla y se pone a chuparme el pito. Claro, yo no puse el grito en el cielo ni nada porque bastante era ya que estaba fumando a escondidas, pero tuve que cerrar la puerta para que no nos pillaran en semejante situación y mira, ya decidí que ese cigarro no lo tiraba nuevo y me lo fumaba del todo, pasando de ser el “cigarrito de después”, al “cigarrito de mientras”. Yo fumaba como si fuera Bette Davis recibiendo el Premio Donostia en 1998, pero en vez de estar en un señor teatro con esa señora cómoda tan estupenda delante, lo que estaba era en un baño alicatado metido, con un muchacho chupándome el pito. Por lo demás, era lo mismo.





Me la chupó muchísimo y yo ya me puse en posición “chupada larga”, es decir, recostado un poco contra la pared. Ya me acabé el cigarro y todo y hubo un momento que me dio cosa seguir allí, con esa peste a tabacazo, encerrados, vaya que nos pillara quien fuera que entrase a limpiar. Así que le dije que tenía que acabar ya, que yo tenía que beberme la copa que se me iba a aguar. Y el muchacho se puso así como muy con ansias vivas a chuparme el pito como si fuera a sonar la sirena de “el tiempo sacabó” del Un Dos Tres, y ya le dije yo que se acababa la cosa, que ni me pensaba correr esa noche y ya veríamos si me acordaría de hacerlo al día siguiente. Yo creo que esto no lo entendió bien, porque se levantó como muy enfadado y como con el orgullo herido, y se fue liándose la toalla fatal así como de un latigazo y como pegando con la puerta un bandazo. Este niño es de los de la LOGSE...los que hemos hecho el BUP no dejamos de chupar un pito con esas formas.

Bueno, yo me fui a mi barra a seguir bebiendo y ya me dieron los sueños...total, como no había nadie, mi amigo me comentó que porqué no me metía en una cabina privada de las de llave, y así me dormía sin problema de que me entrasen a tontear. Y mira, le dije que si, y me invitó a la suite y todo, que me salió gratis. Ya os digo que allí me tratan muy bien, como gran bebedor rubio y mono que soy. Y allí me metí y no sé como, me quedé frito pero de repente. Serían las … 3:30...4 de la mañana...?

De repente, algo negro entra en mi cabina y se pone a chuparme el pito. Yo me desperté así. Además me chupaba el pito con muchas ansias también. Yo creo que o yo estaba ovulando o algo, porque mira, que cosa... el caso es que en cuanto me despejé, como que lo aparté y le dije que me dejara dormir y que se fuera...pero el muchacho no se quería ir. Yo creo que se me olvidaría cerrar la puerta con llave, claro, sino no me explico como entró. Era un negrito muy gracioso, la verdad. Un poco cara, porque lo primero que hizo fue pedirme tabaco y 5 pounds, pero vamos, era salao. El caso es que luego se me puso así como a querer dormirse conmigo y ya cogí, me harté y le dije que yo de allí me iba, que quería tomarme una copa. El negro se fumó un cigarro en mi cabina mientras yo me hacía en la toalla mi nudo egipcio (muy necesario, es el que mejor queda), y alguien olería la peste a tabaco porque un vigilante se puso a aporracear la puerta y claro, yo abrí y descubrió el panorama que allí había. Nos riñó muchísimo aunque yo le expliqué que era el negro el que se había puesto a fumar tras chupármela y despertarme... pero mira, no me creía. Menos mal que ese vigilante también es amigo mío, y menos mal que me ponía media sonrisa. Total, que me fui al baño.

En la barra miré el reloj y eran las 11 de la mañana. Bueno, había dormido una barbaridad. Toda la noche vamos. Así estaba yo de fresquito. Me pedí un gin tonic para despejarme un poco y me puse a hablar con un chico vestido de arriba a abajo que estaba en la barra bebiéndose una cerveza. No sé que hacía allí vestido y bebiendo, la verdad, pero mira, a mi me parece perfecto que dejen a la gente hacer lo que quiera. Él estaba majara. Decía que había sido camello de Amy Whinehouse, que era productor de una discográfica, y que conocía a nosecuantas famosas. Yo ya cuando uno te cuenta eso nada más conocerte, lo mejor que hago es no creérmelo, pero como personaje, la verdad, me encantaba, porque era una cosa como de comic de verdad, con unas facciones muy de drogadicción extrema. De hecho a su cerveza le echaba cosas, que lo vi sin que él se diera cuenta. Y allí apareció el negro que me invadió la cabina y resultó que habían venido juntos. Y no sólo eso, de repente, aparece George Michael (no el real, sino uno que era igual igual que él), amigo de los dos, y insinúa que porqué no nos vamos todos al Clarence.

(Para el que no sepa qué es el Clarence, leer ESTA entrada a partir de la mitad)




Y mira, para el Clarence que nos fuimos los cuatro. El negro. El yonki, George Michael y yo. El viaje en taxi era una cosa que de verdad, no sé como el taxista no se bajó y nos denunció por escándalo. Encima no teníamos dinero en cash y cuando llegamos al Clarence me tuve yo que bajar corriendo a un cajero a sacar pero bueno, al final se solucionó todo y llegamos al Clarence muy victorioso.

A partir de aquí, todo se desmadra de mala manera, como era de esperar, y comienza la etapa de la salida “Whitney Houston”. Y es que yo no sé como me las apañé, pero me hice amigo de todos los negrazos y negrazas del Clarence. Aquello estaba como siempre, pata por hombro, con los láseres por el pub un jueves por la mañana, un perro andando a lo loco entre la gente, un musicón horroroso de alto, la gente sin parar de ponerse en los baños, los camareros como muy mafiosos y muy rollo familia siciliana, haciéndote gastar muchísimo todo el rato con un menor de 16 años poniendo copas en la barra, en fin, una maravilla. Yo siempre recomendaré este sitio. Su día grande es el sábado por la mañana a eso de las 10/11, pero ya veis que un jueves también puede estar animado. Este lo estaba desde luego.




Bebí mucho. Muchísimo, y hablé mucho de coños con la lesbiana camionero de la barra, que la verdad, no entendía mucho mi interés por los coños y las cosas que tienen dentro. Nunca me he enterado, la verdad. Yo le preguntaba a ella por los labios, los clitorises, en fin, por la decoración del coño, y ella trataba de explicármelo pero de vez en cuando ponía caras como de cabreo. La verdad que es como allí se droga hasta el tato, porque hasta el vigilante pasa, pues mira, no es nada de extrañar. Yo me dedicaba a beber porque los negros estos son muy de drogarse con cosas fuertes... y a mi me da mucho miedo. Vino al tiempo un conocido mio, David, inglés, que yo le gusto, y estuvo allí como media tarde hasta que ya el Clarence cerró, y claro, como del Clarence no se va nadie hasta que no cierra (a eso de las 9 de la noche), pues cuando cerró, todos los negros con David y yo en la calle, no sabíamos que hacer. Y de repente, un negro decidió hacer una after party en su casa, que era allí al lado.




Pues allí que nos fuimos todos. Seríamos como 30... una cosa de locos, claro. Y una casa de locos. Bueno, es que aquello fue que llegamos y empezaron a sacar pipas y cosas y pegamentos y disolventes y botes y cosas rarísimas. Yo le decía a David que por dios no se metiera nada de aquello que íbamos a salir trallados y la verdad, no se si se lo metió o no, pero trallado acabó. Yo bebí mucho con el muchacho aquel que conocí vestido en la sauna y durante toda la tarde noche, que fue lo que duró la fiesta, estuve muy admirando a un chico rubio enorme, cachas y monísimo, que estaba en aquella fiesta también. No os podéis imaginar como era. Un empotrador de estos míticos que gustan a todo el mundo, con unas hechuras y unas cosas que de verdad, no se podían creer. Además se metía muchas rayas y cada vez estaba como más primitivo. A mi me encantaba. Era como si fuera una cosa así:




Los negros no paraban de meterse Crystal Meth, que es nada más ni nada menos, lo que se metía Whitney, Amy o la Lindsay Lohan. Vamos, lo peor de lo peor. A mi, eso si, me encantaba ver como era la cosa de ceremoniosa, por aquellas habitaciones, con aquellas pipas, metiéndose unas fumadas tremendas y todo como de una profesionalidad muy bárbara. Vamos, además es que la mitad de los que había allí, para mi que eran camellos.



Yo hice muchas migas con un muchacho que parecía más normal y relajado, blanco, que solo bebía como yo. Tantas migas hice, que me fui a hacer pipi al baño un momento, y cogió de repente, se vino detrás de mi, abrió la puerta y la volvió a cerrar, me cogió el pito con una mano y claro, yo como que corté el chorro y le pregunté que a ver qué es lo que hacía y me pidió por favor que siguiera meando, que a él le gustaba sujetar los pitos mientras hacían pipí.

Qué hartura de gente y qué fijación aquella salida con mi pito!...




Yo le pregunté que a ver si se había fumado lo de Whitney y a ver si por eso estaba haciendo estas cosas tan de famosa rara... pero me dijo que no, que él era solo de beber. El caso es que ya eran como las 12 de la noche y aquel ambiente de aquella casa ya estaba un poco cargado. De hecho ya estaban como algunos hasta de mal rollo, otros dormidos, otros como muy idos...era todo como muy de Whitney en su casa encerrada o de Amy bajando al chino a por hielos. Yo a mi ya me cansó aquello y le dije al muchacho este y a David, que si nos íbamos a Lo Profile, que estaba en lista de puerta y así cambiábamos de aires, nunca mejor dicho.




Y allí que nos fuimos los tres. A mi no es que sea un sitio que me encante, la verdad... más bien me parece aburrido, pero bueno, así veía a unos amigos españoles que estaban por allí. Es todo como muy de niños muy muy monos, sin camiseta, todos como muy de modelos y como una cosa muy bonita de ver pero aquello es triste de aburrimiento porque están todos mirándose y nadie se desmadra. Un rollo vamos. Yo me dediqué a lo de siempre, a beber, ya muy desmejorado desde luego, pero siempre con un brindis por delante como debe de ser. Además creo recordar que yo le decía a todo el mundo que había que brindar por lo grandísima que era Bárbara Rey y su declaración de “tu y yo, Chelo, hemos tenido una noche... de amor”.




Y mira, no me acuerdo a que hora cerraría, que el muchacho con el que hice migas en la casa de los negros, David y yo, nos fuimos a casa de David, otra vez cerca del Clarence, a hacer otro requeteafter, pero esta vez además, nos acompañaba Sergio, un amigo de los que estaban en Lo Profile.




No sé que pasó, que yo fue llegar allí a la casa de David, y empezaron casi todos a quitarse la ropa y se quedaron en calzoncillos. El muchacho con el que hice migas se puso a liarse con David, los dos en calzoncillos. Menos mal que era yo él que había hecho las migas... Sergio y yo mirándonos como diciendo: ¿y qué hacemos aquí los dos? Total, que nosotros lo que hacíamos era beber y beber.. luego descubrimos que es que los dos estos, se habían echado ghb en la copa en Lo Profile, droga que hace ponerse a uno muy cachondo, parece ser. Sergio y yo resistíamos estoicos en nuestro alcoholismo, poniendo temazos y cosas hasta que de repente, llegó un camello con más ghb. Un camello monísimo, por cierto. Era amigo de David, y parece ser que David lo había llamado para comprarle más y tener para todo el día. Yo que no sabía que mi David se metía ghb...en fin, la gente...ella sabrá. Pero oh sorpresa, lo que pasó fue chico... de repente el camello salió de la cocina como muy asustado. Resulta que se había confundido y en vez de meterle un sorbo a un botellón de agua mineral, se lo había metido a uno de agua con ghb. Claro, se había tomado como el triple o más de lo normal. Total, que el colapso estaba asegurado.




Yo me puse muy profesional, sabiendo lo que iba a pasar, porque estoy harto de verlo en Vauxhall cada vez que salgo. Aparté a David y al muchacho con el que hice las migas en un sofá, porque ellos no estaban para organizar un colapso como Dios manda, y senté al camello en otro. Cuando le empezaron las convulsiones, que eran tremendísimas, le metí un trapo en la boca porque era como muy de morderse la lengua y hacerse de todo. Yo lo agarraba muchísimo por las piernas y mi amigo Sergio por los brazos. Además se le puso el pito durísimo en mitad de las convulsiones, que yo lo noto eso enseguida, y estuve a punto de chupársela un momento antes de que se quedara en coma, pero luego lo pensé y me dije: -bueno, que el muchacho colapse primero y luego ya veremos si se la chupamos o no.

Allí se puso a gritar muchísimo como que se moría y como con unas temblonas que cada vez iban a menos. David, su amigo, pasaba bastante del tema (ten amigos para esto). El muchacho con el que yo hice migas, también, la verdad, y allí los únicos preocupados éramos los dos que no teníamos nada que ver con aquel muchacho. Al ratito ya se quedó dormido pero dormidísimo y lo pusimos en la cama que hay en el salón. Hubo un momento que me agobié porque vi que no respiraba y de verdad, lo primero que pensé fue en hacerle un masaje cardíaco pero de repente el chiquillo hizo así como un calambre y comenzó a respirar. Yo le dije a Sergio muy seriamente. -Mira, la gente esta loca. Estos dos liándose. El camello aquí en coma que casi se nos muere. Si vemos que deja de respirar, salimos corriendo, llamamos a una ambulancia y nos vamos. Queda muy feo pero la verdad, yo problemas no quiero.




Pero que va queridos, nada de eso paso. FUE MUCHO MEJOR.

Ya como el camello estaba súper dormido y respiraba sin problema (hasta roncaba), Sergio y yo nos relajamos. Esto ya sería...pues no sé...¿las 12 de la mañana de viernes? Total, que de nuevo me emborraché y no sé en que momento, me vi liándome con el muchacho con el que hice migas. Pero no solo con ese... es que luego al rato, también me lié con mi conocido David. Menos mal que no eran cosas de drogas, que eso se nota. Era cosa de que ya llevaba tanto tiempo de pedo y aquello ya estábamos como muy en un piso del Bronx, que yo me abandoné mucho y me abrí al mundo con todas mis magníficas posibilidades, como debería hacer Cuba, según dijo Juan Pablo II.

El calentón fue a más. Tanto, que me fui con el de las migas al baño y allí, ya si por fin, se la chupé muchísimo. Ya era hora...dos días por ahí sin chupar un pito y todo el mundo chupándomelo a mi. Además era como un chupar el pito pero con mucho amor. Yo era como que lo quería mucho al muchacho, porque tenía un cuerpo muy mono y un pito de estos muy de dildo de goma...como muy de foto. Yo lo veía muy bien. Y nos dábamos unos achuchones muy tremendos en aquel baño de aquella casa de mi conocido David, que por cierto, mientras todo esto pasaba, estaba él liándose con mi amigo Sergio. Aquello se había convertido finalmente en una grandísima mariconada. Ellos dos cachondos con el ghb ese, y nosotros dos, dispuestos a todo porque hijo, monos eran... y mientras, el camello en coma en una cama en el salón. Yo lo veía todo como muy de revolucionarias, como de libertarias, como de nuevo milenio. Yo lo veía todo acertadísimo después de todo. Era como muy de liberación de Manuela Trasobares. ¿Per qué no?

El final fue sin duda de traca. En un receso de liamiento en el que nos vimos todos en el salón, yo me puse a beber cervezas con Sergio y estos se pusieron como a poner músicas y arreglar unos cables para que se escuchara todo mejor. Y de repente, Sergio va y me dice:

-Yo creo que este tío, el camello, tiene mogollón de dinero en los bolsillos...
-Ah si... y...?
-Pues que yo estoy corto... que acabo de llegar a Londres y no me vendría mal...

Claro, yo allí ya lo que lo vi todo era como de una poca vergüenza total, pero mira, como fuimos los únicos que nos habíamos preocupado por él y como los otros dos pasaban de todo, le dije a Sergio muy serio:

-Mira, si necesitas el dinero, yo no he visto nada y esto no ha pasado. Me los llevo a los dos al baño, los entretengo y mientras tu, haces lo que tengas que hacer. Tu no te preocupes que tiempo te va a dar. Ya me encargaré yo.

Total... acaban aquellos dos de arreglar los baffles y de echarse más ghb de ese en las copas y cuando veo que les ha subido un poquito y otra vez están guarros como cabras, les digo:

-A ver, los dos, al baño conmigo ahora mismo.

Ni rechistaron. Me los llevo al baño, cierro la puerta, dejo a Sergio en el salón con el camello desmayado y cierro la tapa del váter. Los dos me miraron así como muy de que no sabían bien lo que iba yo a hacer y de repente me siento en el váter y les digo:

-Venga, ¿no querías guarrear?, Pues acercaros los dos, que os vais a enterar.

Y allí, muy muy muy entregado a la causa, muy muy muy consciente que yo aquello lo hacía para ayudar a mi amigo a salir de un bache económico y muy muy muy borracho con una cerveza detrás del váter de reserva, cogí y me metí los dos pitos en la boca.

Tardé mucho. Yo solo pensaba en mi Sergio, que tuviera tiempo para revisar todos los bolsillos. Yo le chupaba los pitos a los dos con muchas ansias así como de fresca, y los miraba así desde abajo como diciéndoles: -Anda...que sorpresa eh?... pues lo que está pasando en el salón no os lo podéis ni imaginar. Y se la volvía a chupar muchísimo. Yo lo veía todo como muy de gitanas. Como muy de hermanas... como si Encarni Salazar ayudara a su hermana Toñi a salir del hoyo para poder sacar un disco, aunque fuera así, gitaneando. Yo lo vi muy revolucionario todo de nuevo. Yo le chupaba el pito a la vez a dos chicos drogados, para que mi amigo le robara el dinero a un camello desmayado en una casa del sur de Londres.




Ya llegó un momento en el que me quedé tan seco de la boca, que les dije a los dos que tenía que salir a por otra cerveza porque la de detrás del váter ya me la había bebido. Ellos se estuvieron besando y todo mientras yo se la chupaba, que eso lo vi, pero bueno, lo que hay que pensar es que yo hice una obra de caridad y un sacrificio tremendo y dejar atrás la estampa tan hortera que aquello tuvo que ser. Pegué un porrazo en la puerta antes de abrirla, salimos, mi amigo Sergio estaba liado con las músicas, estuvimos allí un rato más, David se quedó como medio dormido en un sofá y el otro se bajó a por hielos. Yo vi que fue el momento perfecto para huir como dos fugitivas, porque lo que no podíamos dejar que pasara es que el camello se despertara con nosotros allí dentro. El alijo fue gordo y mi amigo Sergio ya ha podido pagar la fianza de su habitación. Mis chupaditas me costó.



Así ha sido. Y así se lo hemos contado.



Y mañana por la mañana a Amsterdam... que no he podido elegir otro finde que este, que está lleno de eventos tremendos a los que tengo que ir a la fuerza, claro... en fin... ya sabéis. Os lo contaré todo con más pelos que señales.



6 comentarios:

Roberto dijo...

Lo que más me ha gustado de esta última entrada ha sido la sucesión de imágenes gráficas de Whitney en las que el ritmo de su deterioro iba acompañando al mismo ritmo de la narración...

lanenasepasea dijo...

como siempre una entrada maravillosa...

telemako dijo...

Pufffffff ! que vértigo !!!!Como siempre en el filo de la navaja.

MariTiffany En Vena dijo...

Me quito el sombrero, la peluca y hasta una pestaña postiza. Así se hace querida!

Mocho dijo...

¡Eso es solidaridad!

Anónimo dijo...

Te has convertido en una choriza, ya eres una mas del PP. ;)

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