miércoles, 11 de enero de 2012

AMSTERDAM. SEGUNDA SALIDA

Ya era hora de volver a publicar. Ya sabéis, lo mismo de siempre. Mucho volar, mucho sueño cambiado, como hoy, que me he despertado de la siesta a eso de las 23h... y mucho descontrol de vida, pero bueno, así tengo toda la noche ahora para mi, sin prisa, que tengo cuatro bonitos días libres.


AMSTERDAM. SEGUNDA SALIDA

Esta segunda salida fue menos tumultuosa ó tremenda que la primera. Bueno... no sé yo. Las dos andan de la mano. El caso es que como tuve tanta jarana con el hombre más tremendo del mundo la noche de antes con algo de su día, en cuanto me dejó en la puerta del hotel, me compré unos zumos y me subí a dormir un poco la mona porque necesitaba estar fresquito para la noche siguiente. Y total, como aquello es como Londres o peor, que a las 16h en invierno, ya está más oscuro que el coño de Lola Flores, pues enseguida cogí el sueño y me quedé frito hasta las 19:30h o así. Y ya me desperté, me duché, me puse mono y todo eso, y me fui para la calle de nuevo deseoso de más hombres. Yo no sé como se puede ser así, sin sentirse uno colmado nunca.

Y claro, a los bares de la Warmoesstraat que me fui. Y mira, sin pensarlo dos veces, me metí en el bar que tiene seguramente el nombre más de cerda, más claro y más no sé, más “eso” de todos los bares que he conocido. El Dirty Dicks. Yo cuando lo descubrí en las guías mariquitas de internet, no lo podía creer. Porque siempre los bares de cerdas tienen unos nombres así que te invitan a imaginar y a sacar segundos sentidos. Pues este no.



Con una fama horrorosa de que si te pierden la ropa en el ropero, de que si el sitio está sucísimo o de que si el staff es super borde, soy de la opinión de que lo primero que tiene uno que hacer, es ir al sitio para verlo con tus propios ojos. Y la verdad, todas las malas críticas que leí, todas una gran mentira. La gente, eso si, al menos cuando yo fui,a eso de las 20h, muy fea. Pero los de la puerta, muy simpáticos. Uno, como siempre, entra, se desnuda entero y ya le da la ropa al de la puerta. Y luego el bar es como de los típicos de desnudarse, pero con todo lujo ya de detalles de bar clásico de cerdas de los 80. Yo lo vi muy completo. Con una barra a rebosar de cosas que si botes de popper, que si un ventilador, que si condones, que si muñequitos follándose, que si tal y pascual. Muy amueblado. Al fondo había como una sala más oscura, con sus slings y sus cosas así de colchoneta de fácil lavado y luego unas escaleritas subían a una segunda planta que a decir verdad, no sé lo que había porque eran ya unos escalones tan tan tan empinados, que no quise probar vaya que me matase vivo y desnudo.

Creo que lo más bonito que me pasó fue que nada más entrar, el del ropero se la estaba metiendo a un chico en el mismo ropero, así que me abrió y me dijo claramente que me esperara un momento en un banco corrido que hay frente al ropero, que él acababa ya. Y allí, claramente delante mía, se la siguió metiendo muchísimo al muchacho dentro del ropero. Esto que para muchos hubiera resultado una falta total de respeto al cliente, a mi me resultó maravilloso y de un detallazo tremendo. No me digáis. Entras la primera vez a un sitio, y lo que te encuentras es un señor follándose a otro y tienes que esperar, lógicamente, a que acaben. Sublime. Además te daban unas galletitas a la entrada y en unos platitos en la barra riquísimas, muy temáticas del lugar.




Estuve todo el rato allí hablando con el camarero de la barra, majísimo y monísimo, que me echaba miraditas y yo le lanzaba besitos. Luego se escucharon unos gritos al fondo como “de acabar” y salieron como dos corriendo hacia las escaleras de arriba, con los culos cagados y ya al momento, salió como una especie de montaña de hombre con piercings y tattoos por todo el cuerpo con el pito muy muy cagado y les siguió por las escaleras empinadas. Y fue él subir, y los dos de los culos cagados bajar de nuevo corriendo a pedir la ropa. Yo lo veía como que huían de él muchísimo por habérsela metido muchísimo y ellos haberse cagado en su pito y haberse avergonzado muchísimo. De todas formas, al tremendo le daba igual porque él estaba como Pedro por su casa, con el pito cagado por allí andando. A mi me encantó todo mucho. No quise ni investigar en la busca de hombres tremendos, vaya que me perdiera algún show. Hay que decir que ni la web está bien actualizada con horarios ni nada... pero uno pasa por la puerta y si la bombillita de encima de la puerta está iluminada de rojo, es que está abierto.

Sobre las 21 o 21:30, creo, salí de allí un poco ya tocado y me fui al Cuckoo's Nest, en el que ya estuve la pasada noche. La verdad que el sitio es muy normalito. Otra vez muy típico de los bares mariquitas de cerdas de los 80 pero muy normalito, pero como te tratan tan bien y son tan amables, yo me fui allí a beber muchísimo para calentar hasta irme al evento de la noche. Había algunos con unos modelos de cuero y de goma curiosísimos... de verdad que en Europa nos llevan décadas de ventaja. Yo un día me veo ya muy mayor, pero con un fondo de armario que muchos quisieran...




 


Estuve bebiendo en la barra mucho y leyendo revistas mariquitas en holandés, que no me enteraba de nada, solo de los anuncios de popper, y de repente un señor como que trabajaba allí reponiendo, se puso como a mirarme. Yo estaba así en la barra leyendo, y el pasaba por la barra con una linterna iluminando lo que tenían en las estanterías para luego reponer, y me miraba y me daba con la linterna en los ojos. Yo como me veía deseado, pues lo dejaba al muchacho, que a mi me gustaba mucho sentirme así. Además era monillo eh?. No una cosa tremenda, pero vamos...no estaba mal. De todas formas, no lo quise decir nada porque yo no estaba lo suficiente fatal aun como para irme a la planta de abajo con él, que eso es como para ir muy muy mal ya, de lo fatal que huele allí, como conté en la primera parte del viaje.

Luego él ya pasaba así como por detrás y me rozaba en la espalda y yo lo miraba ya con miradas de “¿quieres sacarme a bailar o qué?, pero la verdad que era todo una cosa como de mutuo calentoneo y poco más. Total, que ya como a las 23h, cogí y me fui que ya era la hora de ir al evento o a lo que yo pensaba que era el evento de la noche. La fiesta WOLF en el CLUB FUXX. (lo que era el antiguo Cockring).




Y allí que me fui. Todo pilla al lado. Y mira, lo primero que me encontré fue al hombre de la puerta o de los tickets. Una cosa que nos os puedo describir de verdad. Yo creo que eso me toca a mi la noche de antes en vez del tremendo que me tocó, y deja al tremendo que me tocó como Heidi comparado con este. Que cosa de verdad. Era como un turcazo de estos enormes con unas espaldas como si fueran de leon marino, unos brazos con pelos, una barba gris afeitada, unas patillas, una cara, unos brazos otra vez, unos cuellos de nuevo... bueno bueno... una cosa que no tenía nombre. Yo me quedé frito. Allí que pagué la entrada y allí que entré ya como muy apenado, con muchas ganas de fumar y beber porque total, después de eso ya todo lo que iba a ver me iba a parecer como estar viendo la cabalgata de los reyes magos de Zamora.




Y bueno, el sitio es como todos los de Amsterdam, como mucha escalera empinada de matarse. De hecho, aquí también me caí, ya vestido, varias veces. Tiene arriba una barra así más de tranquilidad, su cuarto oscuro desde el que se va a la zona de fumadores en una entre planta donde te pegas siempre un porrazo con el techo si no te has matado por las escaleras, y luego tiene una planta abajo, ya de sala de baila más grande pero tampoco una cosa de decir “vaya sitio” . Es,como definiríamos mejor, una disco marica de toda la vida estilo “de cerda”. De música estaba bien, pero de gente la verdad... no puedo decir lo mismo. Llegué muy pronto desde luego, pero ya una vez lleno el sitio, poca gente monísima había y como eran todos cachas y con arneses y todos rollo bear, pues a mi no me miraban y yo lo que hacía era beber una barbaridad y hablar con los simpáticos, que como normalmente pasa, eran los normalitos.




Bueno, y fumé mucho. Muchísimo. Resulta que subo a la zona de fumadores y me dejo el tabaco arriba en una mesa que había. Me doy cuenta al rato y claro, fui a cambiar a la barra para comprar otro paquete porque el mío lo di por perdido, nuevo que estaba. Subo arriba, saco el paquete de tabaco y cuando me siento a fumar, allí estaba mi paquete antiguo con su mechero, en la misma posición en que lo dejé. Y no sólo ese. La mesa estaba llena de los paquetes de todos los hombres de la disco (que bien suena) y cada uno subía a fumarse su tabaco y lo volvía a dejar allí. Lo mismito que en España, vamos, que ya habría alguien en la puerta revendiendolos y haciendo de estanquera de Vallecas. En Berlín una vez me pasó lo mismo. Dejé el móvil en la barra al principio de la noche, y de repente cuando llegué al ropero al irme y darme cuenta de que lo había dejado en la barra, allí lo tenían increíblemente. Nos queda más que aprender, hijos míos...




El caso es que los dos paquetes, al rato, los perdí. Así iría. Y me caía mucho por las escaleras o me daba cabezazos por los techos bajos aquellos que hay. Mira, yo acabé como una niña perdida y como la gente me aburría y allí no había mucho que hacer, cogí y me dije: Pues ahora mismo nos vamos al Club Church, que tantas alegrías nos dio la noche pasada.




Pasé por la puerta, claro, y allí seguía el de los tickets. Que cosa. De verdad que tan sólo merece la visita a la ciudad por él. Yo es a lo que aspiro. Sino a casarme, a que al menos me deje dormir abrazadisimo un día a él y me sude y se me pegue todos los pedos y lo que quiera debajo de las sábanas, para pensar que ya tenemos una confianza de maridos tremenda y ya todo se lo consiento... aunque yo se lo consentiría todo desde el primer baño al que me llevara de la mano.

Y de nuevo al Church. Ya muy pedo. Allí en la puerta, me preguntaron si estaba yo al tanto de la fiesta que era. Y les dije que si. Y la fiesta era de estar en pelotas pero con una máscara de terrorista puesta. Vamos, una cosa de toda la vida. Ya me imaginé que siendo así la cosa, poca gente iba a bailar, porque cuando uno baila desnudo, los pitos se ponen como muy a pegarse con todo porrazos y se ven super feos, así que la gente suele preferir follar que bailar, cuando están desnudas en un bar. Es mi teoría. Y efectivamente, la planta de arriba era una cosa tremenda de gente follando sin control como muy ya del fin de los tiempos.

Yo como no soy de barullos a no ser que esté con amigos en un discotecón o esté en la Madrugá de Sevilla, pues me bajé a beber a la barra enorme. Allí estaba la misma camarera transexual o lo que aquello fuera, del día de antes y allí que me invitó a muchas copas y me puso bien mi máscara, que la llevaba como si fuera aprendiz de batasuno. Y allí en la barra, conocí a un muchacho muy simpático, que me hablaba mucho de Almodóvar. Él era de allí, de Holanda, pero sabía de España muchísimo. Y además no estaba mal el chiquillo. Era de estos que si no estás pedo, pues te parece monillo y si estás pedo, quieres chupársela muchísimo de repente. Pero mira, esta vez se adelantó él y recuerdo que yo le estaba recitando diálogos de “Mujeres al borde de...” cuando de repente se agachó y me la chupó muchísimo. Claro, yo casi me caigo de la banqueta que me tuve que quitar la máscara para ver algo y la camarera me agarró así por un brazo porque el muchacho ya no sólo era chuparme el pito. Es que me levantaba las piernas como si yo fuera una Bárbara Rey en el Paralelo, y me chupaba el culo muchísimo en aquella banqueta de bar de desayunos capaz de matarme. Yo estuve a punto de partirme la cabeza varias veces pero menos mal que la camarera me agarraba muchísimo y yo me agarraba muchísimo también a la barra. Ámsterdam puede ser muy española de repente, entre Almodóvar, Bárbara y El Paralelo...




De estas escenas hubo como tres, pero la peor fue la primera. Las otras dos ya me pilló preparado y aunque casi me mata también, me pude agarrar mejor a él y no tirar la copa como me pasó la primera vez. Menos mal que luego me invitaba la camarera a más y él también a más todavía. Y luego hablé con otro y con otro más, y con otro si cabe. Yo hablé con muchos esa noche en aquella barra. Me llevé muchos teléfonos y muchos perfiles maricas y muchos emails en el bolsillos. Muchos...




Incluso me invitaron a un trío. Yo que de tríos no soy... pero la cosa era que tenían mueble bar en el hotel, y mira, ante eso, ya si que cedo del todo. Él era un cachas así de tattoos, pero como un poco mayor, pero vamos, era gracioso... y ella, o sea, el otro del trío, parecía como que te ibas a hacer un trío con Tamara Falcó. Era un sudamericano muy simpático, que mira tu por donde, era amigo de mi Willy, el de la noche pasada, y que estaba allí de viaje. Yo iba a por el minibar, que estaba imposible aquella noche de beber y venga a beber. Además nos pillaba el hotel cerca... enfrente vamos. Pero mira, fue llegar y ellos se pusieron a meterse rayas y a chuparse los pitos muchísimo y yo a beber cervezas y fumar allí en un rincón, que el trío me pareció muy aburrido y les dije al ratito que yo ya me iba, no sin antes hacer una españolada muy grande que fue llenarme los bolsillos de la bomber con tres cervezas para el camino. Algo tenía que sacar de aquello.



El día siguiente lo pasaría paseando por el Vondelpark, de visita a los grandes museos de la ciudad, el Rijksmuseum y el Van Gogh y comiendo en una terraza preciosa cerca de Waterlooplein. Volveré. Pronto. Es una ciudad ideal que se ve en poco y te ofrece mucho. Aunque tengo pensados otros viajitos cortos que también pueden ser muy vehementes... la Vieja Europa es una continua sorpresa.


4 comentarios:

Roberto dijo...

A mi me queda la duda de saber que hizo con tanta nota con teléfonos y demás...cuanto menos era para hacer una hoguera y exorcizar que la noche no acabara como la anterior: agarrado al hombre de su vida (o al menos de las siguientes horas).

lanenasepasea dijo...

"Yo no sé como se puede ser así, sin sentirse uno colmado nunca"

GRANDES PALABRAS...me han emocionado...

Fran dijo...

Grandiosas las dos últimas actualizaciones. ¡Qué mono el empotrador, te dijo no me dejes sólo!

Yo me hubiera vuelto a meter en su sobaco de un salto. Nena no te cansas de salir, y sin drogarte, eres una mamarracha fantástica, te amo

..Carlos.. dijo...

Joder que casto y puro soy, que me hubiese gustado vivir a mi esas experiencias. Envidia, creo que lo que me pasa contigo se llama envidia.

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