miércoles, 22 de febrero de 2012

CHUPARLA CON ARCADA Y LAGRIMÓN

Y si el otro día hablábamos de la empotración en todas sus fases y acometidas, hoy hablaremos de chuparla con arcada y lagrimón. El mejor complemento a una buena empotración y lo mejor que se le puede hacer a un empotrador cuando lo conoces y sabes que sólo te va a durar un ratito porque o bien vas pedo o bien estás en un bar de desnudarse y es última hora. Yo me he dado cuenta ya de que los empotradores no sirven para novios o maridos porque el mundo está muy mal, es muy fácil que te la metan por ahí o meterla por ahí, y nada mejor que saber por ellos y por nosotros mismos, que siempre va a haber uno mejor que te puede empotrar a gusto. Así que lo mejor, hasta que uno se echa marido, es que te la meta todo el que pueda y quiera y punto. Yo cuando me fui de Madrid me fui con esa satisfacción de poder decir: me la ha metido todo el que ha querido.




Y es que, tengo la cosa de poder decir, que he chupado muchos. De todos los tamaños, longitudes y espesores. Iba a decir de todos los colores, pero no. A un negro nunca se la he chupado porque es que no me llaman nada hijos. Me imagino además que el pito los deben tener más negro aun todavía, y luego el glande debe ser como muy rojo y blanco y no sé, no me veo yo. Algunos son monísimos desde luego, y tienen unos cuerpos mucho mejores que los de los blancos, pero no me veo con ellos. A mi que me venga uno de la Europa del este o del ámbito mediterraneo... que con eso, me conformo.

El caso es que lo primero que hay que decir sobre como se chupa un buen pito, es que lo más bonito que te puede pasar son dos cosas. O que empieces a chupársela blandita y tu ya se la pones dura a tu manera, o que te la meta dura del sopetón, que esto también suele ser precioso. Hablaremos de las dos vertientes.

Que te la meta blandita y tu ya se la pones dura es ideal. Y sencillamente lo es, porque uno piensa: verás como me llevo los honores de ponérsela dura en mi boca y soy tan cerdo y tan sumiso y tirado, que a mi es que me da igual que me toque o no. Yo lo que quiero es quedar de guarra y punto. Además suele ser cuando estás con el empotrador de pedo fuerte, con una borrachera de estas imposibles. A mi me ha pasado mucho. La cosa suele empezar como con los besos de siempre, que me los salto porque eso es siempre mover la lengua entre los dos como haciendo arroz con leche, y no tiene mucho más que comentar, salvo algún escupitajo que te eche en la boca, si tienes suerte. El caso es que una vez ya tu sentado y el de pie, lo bonito es que directamente, uno se ponga a chuparle los huevos al empotrador. Yo me he dado cuenta que les encanta. Hay muchas veces que parece que te estás comiendo un buñuelo de viento, porque es como una cosa entre dura y blanda muy rara de tener en la boca. Además es precioso que el pito te roce la cara así como flojón, porque uno se queda como muy diciendo: soy una cerda.




Luego ya, uno enseguida se tiene que meter el pito en la boca porque sino, vaya que se le ponga dura sola y ya uno no tenga la satisfacción de que le pase en tu boca. Entonces, lo mejor de todo es empezar a chuparle el glande así como si se estuviera rechupeteando el hueso de una nectarina. Suele pasar, que ya en este nivel, enseguida se le pone dura y uno se pone contentísimo porque comienza lo que es la mamada de pito hecha y derecha. Si el empotrador es así simpático, te suele tocar la cabeza y te rasca así los pelos un poco, que es una cosa muy bonita porque aunque no hay amor en absoluto, en ese momento si que hay como una especie de falso cariño absurdo que uno siente siempre como diciendo: ay por dios si luego me pidiera de salir... que feliz sería. Luego hay que volver a la realidad y saber que no te lo va a decir, pero si te acaricia la cabeza, hay que pensar eso siempre y agarrarse de las piernas del empotrador por detrás con las dos manos, así como si estuvieras en el buffet de un hotelazo con un hambre tremenda. Yo lo hago siempre y me siento muy yo.

En el caso de que te meta el pito duro de repente y sin prolegómeno alguno, la cosa cambia. Esto suele pasar cuando estás con el empotrador en un bar de desnudarse, y todo el mundo tiene el pito duro. Además, si te metes en un baño con él, es porque él se ha estado tocando así por debajo en la otra punta de la barra, como para dejarte ver que quiere poseerte, y ya con eso él mismo se la ha puesto dura, con que ya no hay mucho prolegómeno que hacer. Bueno si, lo de los besos esos que os digo pero vamos, que ya una vez está dura, lo típico es que ya te arrodilles en un señor baño como dios manda, y como en los bares de desnudarse los hombres son muy bruscos, normalmente te la meten así de sopetón y tu ya lo que haces es chupársela muchísimo y punto, con cuidado de no perder el equilibrio porque estás de cuclillas en un suelo más tóxico que el reactor número cuatro de Fukushima, y si te caes de culo, lo menos que vas a coger es una clamidia, una gonorrea, una miriam, una desiree y una toñi. De todo vamos.




Es muy interesante que muchos, si son empotradores de verdad, empiezan por cogerte la cabeza así como por los dos lados, con las manos abiertas y ellos te dirigen. Esto es una maravilla porque te sientes tan tan tan taaaaaaaaaaaaan cerda, tan tan tan taaaaaaaaaaan sometido y tan tan tan tan taaaaaaaaaaaaan que sólo sirves en la vida para eso, que te dan como unos calores tremendos y lo que quieres es ya quedarte así para el resto de la vida. Luego ya te puede el tocar los pelos como decía yo antes pero si el te coge la cabeza primero, es muy muy buena señal. Yo creo que es como una reminiscencia de aquellos maravillosos tiempos en los que el hombre estaba más animalado y era más primitivo y sólo quería sementalear por ahí a las pasivas. Luego ya, si de repente lo que hace es hacer de campana y meterte el pito así con su ritmo, sin tu tener que moverte, lo que te tienes es que mirar en los calcetines cuanto dinero tienes, para que lo primero que hagas en cuanto acabéis, es invitarle a todas las copas que quiera, que el muchacho bien se lo ha merecido.

Chupar un pito tiene mucho arte escondido por detrás. Es súper importante que no se rocen los dientes con el pito, que eso suele doler...aunque hay empotradores que les encanta pero mira, lo veo una horterada que eso le guste a alguien. Es más bonito un empotrador con sus piernas tan tremendas, con su pecho y con sus brazos así muy asalvajado, pero que le guste que se la chupe una señorita, no el demonio de tasmania.

Y ya uno, se pone a chupársela como siempre se ha hecho desde que el mundo es mundo. Esto ya no hace falta que se comente mucho porque total, es siempre lo mismo. Mucho lengüetazo y mucha saliva. Pero si que hay que comentar por supuesto el hecho de chuparla con arcada y lagrimón. Yo me he dado cuenta que mucha gente no lo hace, y es súper importante hacerlo y desde aquí animo a todo el mundo a que lo haga. Sobre todo, porque si eres de verdad un grandísimo o grandísima felador/a, chuparla con arcada y lagrimón es vital para tu día a día.




La arcada y el lagrimón sobreviene cuando uno coge, abre muchísimo la boca y se mete el pito todo lo más posible hasta que tapona la laringe y ya uno no puede respirar. Se nota muchísimo el pito dentro de la boca que te llega hasta la garganta y por supuesto, mucho tiene en cuenta que el pito del empotrador sea enorme. Si es chico y fatal, igual lo que te da es por estornudar. Pero sino, automáticamente, te sale la arcada y el lagrimón. A mi me encanta porque claro, uno se mete el pito hasta el fondo y se queda completamente inútil. Yo creo que es mucho más de dejados y de tenerse menos amor propio, que que te empotren, fijate lo que te digo.

El caso es que la arcada y el lagrimón son fundamentales. Hay empotradores, si lo son de verdad 100%, que directamente sin preguntarte, te cogen la cabeza como os contaba antes, y te meten ellos el pito hasta que te tapan las vías respiratorias. Sin duda, este momento, cuando pasa, se merece que se escuche un aplauso estilo final del Un,Dos,Tres. Yo me pongo de los nervios. Es como cuando me subí de azafato a un avión por primera vez. Una de las ilusiones más grandes que te puedes llevare en la vida. Entonces ya tu, empiezas a hacer de serpiente boa y empiezas a desencajar la boca todo lo que puedas hasta que ya por fin, llega al fondo. No puedo describir la sensación de saber que lo has conseguido porque es estupenda. Es como de sentirte taaaaaaaaaaaaaaaaaaaan marica... taaaaaaaaaaaaaaaan realizado... Y claro, sobre todo, lo que hay es que tener la cabeza en su sitio en ese momento, y ponerse a pensar en muchas cosas y tener en cuenta otras tantas. Por ejemplo, yo, cuando lo hago, siempre pienso: -hay que ver que tremendísimo que soy, que tengo un pito enorme en la boca de un desconocido, y me está tapando las vías respiratorias de lo tremendísimamente que me la he metido!. Es precioso, porque uno intenta respirar, y se da cuenta que no puede! Que está atrancado por dentro! ¿hay cosa más bonita?

La arcada y el lagrimón se produce cuando uno se mueve una milésima con el pito metido. Entonces, la campanilla y todo lo de dentro reacciona al cuerpo extraño, y a uno le da arcada. Yo lo comparo mucho con ser una modelo cerda y bulímica. Las arcadas son muchas y de muchos tipos, pero siempre son como muy exageradas y como de que suena que parece que te está dando un aire. Pero son ideales porque significan mucho para uno. Al menos, para mi. Normalmente, yo aguanto tres o cuatro arcadas seguidas, pero no más. Uno tiene que coger un aire, y luego seguir y que te den otras cuantas. Además, tengo calculado que con unas tres, ya tienes el lagrimón conseguido, que te chorrea por la cara con el pito metido aun en la boca que es una delicia, y yo siempre me acuerdo en esos momentos de si mi madre me estuviera viendo. No sé que maravilloso mecanismo tendrá el cuerpo, sabio como él solo, que con la arcada y el lagrimón, se te espesa muchísimo la saliva y se te pone muy gargajosa. Entonces, es como un lubricante maravilloso que sirve, normalmente, para que luego te empotren directamente. Pero hay también que pararse a analizar lo bonita que queda la escena de sacarse el pito de la boca con las salivillas gargajosas típicas de las que hablo, haciendo hilillos desde el pito a tu boca, como si fueran los telecabinas de la Expo. A mi es que me encanta.


7 comentarios:

Roberto dijo...

Curiosa esa acepción de virgen o puta con los empotradores.

Anónimo dijo...

Lo insólito más insólito del blog es que despues de leer tus posts, nos sorprendas diciendo que nunca se la has chupado a un negro, y es que por muy ultracerda que pueda ser una, siempre queda algún resquicio de señora.

Blackmount dijo...

concuerdo en que el lagrimón es muy importante para hacer que el hombre succionado se sienta bien consigo mismo, lamentablemente como ya perdí el reflejo de la nausea, para lograr el lagrimón tengo que pensar en cuando mataron a la mamá de Bambi

lanenasepasea dijo...

que grandes momentos de regocijo e identificación personal contigo...lo de "si mi madre me estuviera viendo" ha despertado en mi muchas emociones a la vez...

Fran dijo...

mira, es que no puedo parar de mearme, no puedo! eres geniiiiiialmente cerda!

Airgamboy dijo...

Decía un amigo mío, que un detalle imprescindible de un buen profesional de la mamada es reposar las rodillas en los zapatos del empotrador. Llegó este muchacho a ser tan profesional que se vió envuelto en algún incidente en el que el empotrador había acabado sin su cartera. Para entonces ya se había convertido en un profesional en otros ámbitos y dejamos de ser amigos, pero el recurso de las rodillas en los zapatos, me sigue pareciendo muy vigente. Sobretodo para los casados

Anónimo dijo...

a mi se me juntan la arcada,el lagrimón y los mocos...un despropósito de fluidos .

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