sábado, 18 de febrero de 2012

CÓRRETE, QUE ME CAGO

Hablemos hoy largo y tendido sobre la empotración. Con todos sus entresijos y con todas sus luces y sombras, cacas y pedos, dolores y gustazos.




Y es que al principio duele, pero luego gusta. El fenómeno de que te la metan por el culo es una cosa que se ha llevado siempre y cada vez se lleva más. Que se lo digan a mi amiga Arianna, que a ella le encanta y es mujer con raja, o que se lo digan a mi amiga Kristine, de Letonia, que me cuenta estupendamente cada vez que su novio piloto, monísimo, se la mete y me dice que lo más bonito de todo es cuando el glande hace el resbalón en el culo y se mete para adentro como cuando sacas un altramuz de la cáscara apretando con dos dedos. Hay que desterrar el tabú de que te la metan por el culo porque sin duda, además de un pito en la boca dándote arcada y lagrimón, un escupitajo en la boca de un empotrador mirándote sudado, una copa bien cargada recién servida, el bolso amazona de Loewe o un temazo gordo en mitad de la pista con el pedo crecido, este es uno de los grandes placeres de la vida.

A mi me llevan empotrando desde que tengo 19 años. Me hubiera gustado que me lo hubieran estado haciendo desde que tengo uso de razón, pero claro, no me acordaría. Igual soy marica porque me empotraban ya dentro del coño de mi madre, cuando yo me daba la vuelta en su vientre y mi padre se la metía conmigo ya crecido dentro. Me hubiera gustado saber si mi primera felación fue ahí dentro y ya salí con todo claro en la vida, pero como no me acuerdo por desgracia, desde los 19, tampoco me parece mal.

La empotración es estupenda y te hace sentir muy muy marica. Yo creo que disfruto más del hecho de pensar que me la está metiendo un hombre por el culo, que del propio hecho y gusto de que me la estén metiendo con sus roces y empujones. Es muy tremenda la sensación de ultra cerda que se te queda en el cuerpo cuando sabes que un pito está dentro de tu culo y se te pone ese aura de guarro total, desvirtuado y mega pasivo. Muy recomendable. Pero la empotración tiene sus pasos que hay que seguir, si uno quiere que sea una empotración como Dios manda. Las hay de muchos tipos. Yo recomiendo la empotración de pie en un baño o contra una pared. Es la más sumisa o la más estilo “violación”, la de que te deja a la altura del betún. Una maravilla, vaya.




De lo que más se disfruta en una empotración, es de chuparla en forma de prolegómeno. Tu se la chupas mucho, sabiendo que te la va a meter, y entonces sabes que en unos minutitos, cuando ya el empotrador se ponga imposible, te va a dar la vuelta y te la va a empezar a meter. Entonces tu lo que te notas es como una cerda tremendísima que lo único que te interesa es chupársela muchísimo para ponerlo más y más guarro, y que luego te la meta ya así como muy en plan animalada sin cariños ni sin tontadas de ese tipo. Yo siempre intento hacer la mamada pre-empotración, con mucha arcada y lagrimón, para que el muchacho se de cuenta de que puedo con todo y con más, y que lo de ahogarme me importa bastante poco, si va a ser mientras me empotra la boca o el culo. Así dicho queda muy ordinario y mal educado, pero es de la única forma que lo se explicar, ya que es de la única forma que la vivo. Cuando un empotrador te coge y te empieza a hurgar en el culo y a meterte los dedos por el culo así como primero uno y luego tres, es una muy buena señal. La postura es importante. Yo siempre me pongo un poco de lado, si estoy tumbado con él, para facilitarle lo de los dedos, y dejarle claro que yo no le pienso meter nada y que soy yo el que soy como Los túneles de Guadarrama. Si estás de pie, es ideal porque alarga su brazo así por detrás tuyo, y siempre sonríes. Más pistas, imposible.

Luego, si el empotrador es de los de verdad, normalmente te echan un salivajo en el culo. Es muy necesario, porque el lubricante sirve mucho. Muchísimo. Pero es tan tradicional... es tan... farmacéutico... que lo veo un poco aséptico. A mi que me echen lubricante en el culo me parece necesario, pero más necesario es que te echen un gargajo, porque eso une mucho y te hace sentir como ya lo peor. Es como de perros. Los gargajos en el culo te lo suelen echar con la mano, si te están dando un beso estupendo, o chupándote el culo muchísimo, que se ponen así como a mirarte el culo como si estuvieran mirando un horno Corberó por dentro a ver como están quedando las magdalenas. Si te lo echan con la mano, suele ser así como que te pasan el gargajo por el culo y tu lo que haces es abrir así los músculos de atrás para que te entre la salivilla. Es una cosa como de momento de no vuelta atrás. Ya te van a empotrar. Ya te suben los colores. Ya has dado con el correcto. Ya eres una cerda. Si te lo echan escupiéndote en el culo mientras te lo chupan, suelen carraspear bastante así como para adentro, con ansias. Es una forma que me gusta pero que la veo un tanto marica, y más en estos tiempos que corremos de Titanmen, de Colt Studios y de Falcon, donde ya tenemos visto tanto estilo de vida marica-cerda. Además un empotrador vehemente de los de verdad, como Dios mandan, creo que nunca debería chupar un culo porque el simplemente a lo que se debe dedicar es a metértela fuerte y ya está. Si te echa el escupitajo así como que se agacha un momento y desde lejos te escupe, me parece estupendo, pero que te chupe el culo, lo veo un poco como que a veces me da cargo de conciencia y yo los aparto un poco porque no le veo la necesidad. Además, cuando te restriegan el gargajo con la mano, se les pone una cara muy tremenda así como muy de todo marcado y como muy conseguida. Una cara muy necesaria antes de que te la metan.




Una vez ya te han preparado el camino a la gloria, lo que suele pasar, es que empieza la empotración en si. Estoy muy a favor de lo que es el prolegómeno del rozarte mucho el pito por el culo antes de que te empotren del todo. Es muy bonito también el empuje constante y acompasado hasta que te la meten del todo, así como si estuvieran rellenando un pollo, pero es mucho más excitante el rozamiento de pito con el agujero del culo durante un buen rato, con una pizca de empuje. Te hace sentir como que ya eres poseído por él y que ya te has convertido en un agujero con piernas, cara y pito. El rozamiento siempre me suscita unos pensamientos como muy de tortura china. Lo explico. Es como que sabes que te la va a meter pero está tardando y poniéndote largos los dientes del coño y siempre te ronda la idea de que de repente no te la va a meter y te va a dejar con el caramelo en la boca, nunca mejor dicho. Entonces uno lo que hace es relajar mucho los músculos del culo para que el vea que no hay peaje en la autopista y te la puede meter sin problema ninguno. Pero claro, si el empotrador es de calidad, tarda y tarda, y te roza y te roza el pito muchísimo por las hoquedades del culo, y entonces tu lo que te sientes es como en una tortura china de decirle: “por favor metémela ya, metémela ya, que de lo que se me está abriendo el culo se me va a dar la vuelta todo por detrás como un calcetín y me voy a ahogar porque me voy a convertir en una especi de de jersey dado la vuelta”. Ellos esto lo notan, estoy seguro. Además, el sentimiento de tener el pito en puertas es precioso, porque si el empotrador es perfecto, como digo, suele empujar un poco y te pone así todo como muy ya en cauce, como con el caño abierto. A mi creo que me sale hasta calzador.

Y luego ya, por fin, llega el momento de la empotración en si. Disfrutemos mucho de este momento. Un hombre te va a meter el pito por el culo. Y suele pasar lo que yo siempre digo. Cuando te la están metiendo, todos son monos. Aunque si es mono de verdad, mejor, claro. Aunque muchas veces pasa eso, que si es medio que, te la mete y ya es mono del todo. Porque un mariquita de verdad, cerda y encantada con el abuso sexual de un empotrador, con un pito en el culo es tan feliz como con un vídeo de Barbra Streisand.

La primera vez que me metieron el pito por el culo fue muy doloroso. Tengo que admitirlo. De hecho, no me pudieron empotrar del todo, primero, porque mis carnes eran aun tersas y turgentes y no estaba yo muy dado de si. Y luego, porque el pito era enorme. Él era camarero de la Sala Aire de Madrid, cuando en Madrid, se podía salir. Ahora no es que el culo ya no me cierre, pero ya sé yo como hacerlo y apañarme para que sea lo que sea, al final, encuentre cobijo en mis entrañas. Es cuestión de proponérselo. Que no te quepa un pito... que queréis que os diga, es muy triste. Te tiene que caber, sea lo que sea. Eso si, siempre es bueno conservar el culo con su forma y sus fuerzas, que sino se te queda un culo deshecho de esos mariquitas que parecen un tocinillo de cielo, y eso es de lo peor que hay en la vida junto con encontrarte a Aramis Fuster en un aeropuerto.

Hay veces, todo hay que decirlo, que el pito llega a ser tan grande, que supone una obra de ingeniería y de estudios matemáticos y de física y de empuje y de lo que sea, tremendo. Hay veces que me han empotrado, y viendo como era el pito de grande, me he dado cuenta que era más fácil empotrar el ferry Ibiza-Formentera en las rocas, que que me hubieran empotrado con todo eso.




Pero finalmente, siempre, me la han metido. Tengo esa luz. Cuando te la meten, al principio duele un poquito. El glande tan enorme, tan con sus brillos, choca con las carnes blandas de las puertas del culo y por muy duro que esté, al principio es como meter un USB en un enchufe de la pared. Parece que no entra. Por eso el condón es muy importante. Hace el que pito se artificialice de forma que parece que es de plástico del duro, y ya no es carne con carne, que es una cosa que no resbala muy bien. Si que resbala, vamos, que todos lo hemos hecho alguna vez, pero yo lo prefiero con condón por todo lo que sabemos, y porque a mi que no me digan, ver como el empotrador se lo pone mientras te pone caras de que te la va a meter, es precioso. Y cuando se estira el condón al final del pito para que se quede bien calzado y suenan esos sonidos de condón tan bonitos,es precioso.

Entonces una vez el pito ya está con su condón, se escupe el muchacho muchísimo junto con los lubricantes que te ponga en la boca del culo así con la mano llena mientras te mete dos o tres dedos así como para que te entre algo dentro y ya, por fin, te pone el pito en el culo y tras hacerte de nuevo los roces muchísimo, que es ya como ideal porque ya sabes que tiene el condón puesto y ya resbala muchísimo todo y empuja.

Y te la mete.

Como decíamos, el glande cuesta que entre pero con tanto prolegómeno, suele entrar de momento. Hace como un sonidito o cosita que yo le llamo el “BLUB!” y de repente, ya te notas empotrado por la puntita. Es precioso. Entonces, ya como ultra cerda que eres, lo que hay que hacer es abrirse uno bien abierto, relajarse uno bien relajado, y dejar que el muchacho vaya empujando así como poco a poco mientras tu también empujas, que coño!. Esta fase suele ser muy dolorosa. Si el pito no es nada del otro mundo, no duele, claro, pero normalmente, es bueno que duela. Describiría la sensación como “cagar al revés”. Si el empotrador es bueno, no te suele preguntar si te está doliendo o no, porque sabe que si, pero sabe también que te está gustando. Entonces él sigue empujando y tu sigues disfrutando del dolor. Y poco a poco, todo se va relajando porque tu culo se amolda al pito del empotrador y llega el momento en que el dolor desaparece, no se sabe porqué, y lo que empiezas es de nuevo a dejar de relajar el culo y como a apretar. Como tu culo está lleno del pito, mucho no se puede apretar, pero es bueno siempre como hacer que uno abraza el pito dentro de ti, como la Iglesia abraza a la cristiandad en la Plaza de San Pedro de Roma. Una cosa parecida. Él eso lo debe notar, porque le debe rozar todo muchísimo más y entonces se pone más cerdo y ya comienza lo que es la empotración fuerte.




Yo no soy de estar media hora siendo empotrado porque como siempre intento hacer todo lo que estoy contando arriba, estoy ya en unos niveles de cachondez tan elevados cuando ya me la están metiendo, que a veces es que ni me tengo yo que tocar. Pero intento aguantar lo que se pueda porque siempre es bonito que la empotración dure algo. Recomiendo pensar en Mayra Gómez Kemp bajando las escaleras del Un,Dos, Tres, cuando veas que te vas a correr. Hay que tener un respeto por el empotrador, y correrte siempre después que él. Él se tiene que sentir semental y se tiene que sentir “que descarga” (una cosa que me encanta). Tu, como empotrado, eres secundario (otra cosa que me encanta más aun).

Hay veces que la empotración es tan tan buena, que es que el gusto no se puede describir. Debe ser verdad absoluta que el “punto g” está de verdad por ahí metido porque sino, no se explica. Yo es que lo disfruto tanto... es como una cosa que no se puede explicar. Yo diría que 20 minutos de empotración seria, es lo más ideal. Hay gente que aguanta muchísimo pero yo la verdad es que soy más tradicional para todo y con 20 minutos, me basta.

Y llega ese momento que a todo el mundo, todo,le ha llegado. Es uno de los momentos en los que se comparte más intimidad con el empotrador y con el hecho de la empotración en si. Compartes la empotración con él en un 100%, te sientes una mierda, eres una cerda, eres un mariconazo tremendo y sobre todo, eso que hay que repetirse mucho: te la está metiendo un hombre por el culo. Es el momento “CÓRRETE QUE ME CAGO”.

El momento “córrete que me cago” llega cuando ya te ha empotrado tanto y tan fuerte, que por muchas lavativas que te hayas hecho, al final, el pito empieza a hacer el vacío en el culo, desentapona lo más profundo de tus entrañas, va desatascando el culo por dentro, y todo resto de caca que haya en el fondo, empieza a desplazarse hacia la boca del culo, que al chocar con el pito, este la rompe, la hace caldo y tiene que salir por ley natural, sin remisión. Hay veces que uno no siente esta sensación, pero normalmente, se siente. Además yo veo bueno que se sienta... sino es como muy “follar a la singapuresa”, con unas limpiezas y una falta de estilo total. Por supuesto, si no te has hecho lavativa, el “córrete que me cago” viene enseguida y por consiguiente, te cagas en el pito del empotrador, el 80% de las veces.

A mi el “córrete que me cago” me encanta. A decir verdad, es una insulto hacia tu propia persona y hacia tu integridad como persona humana con universidad, master o lo que tengas. Te la está metiendo un tío por el culo y te han dado ganas de cagar con el pito metido aun. Así que lo normal y más recomendable, es avisarle y decírselo así de claro: “-córrete, que me cago!”. De todas formas, siempre que viene esta fase, algo de caca yo se que se escapa, y si no se escapa, como el pito la está rompiendo dentro, algo de caca sale en el fruncimiento del pito con el culo, porque siempre o casi siempre, en esta fase, suele oler un poco a caca. No es malo y no hay que tomárselo como una vergüenza. Es de lo más normal y además, él sabe a lo que se enfrenta siempre. La culpa es de los dos. Eso hay que tenerlo siempre muy en cuenta para que la próxima vez, si te cagas del todo, te importe lo más mínimo.




Normalmente en esta etapa, el empotrador pega los últimos apretones o embestidas, y ya o bien te saca el pito del culo, se quita el condón y se te hace una paja encima, o bien no et saca el pito y se corre dentro (siempre con condón, por favor, para que queremos disgustos). Las dos cosas son estupendas. Que se te corra dentro es como el sumun de los sumuns porque te notas como entre preñada, marica, cerda, dejada, en paro o pedo del todo. Y si se te hace la paja encima, pues también está bien aunque ya sabes que al sacarte el pito del culo, lo normal es que va a oler a caca en el momento de las eyaculaciones, y eso muy elegante... no queda. Pero bueno, hay que ser como Panrico y mantenerse tierno con el empotrador desde la cara hasta el culo y aguantar lo que el quiera hacer al final.

Y ya, una vez se corre, te corres tu luego (siempre luego, haced el favor y ser dignos), y vienen o no los besos estos y las sonrisas y los bufidos y las cosas de siempre. Aquí viene el momento más traumático del empotre. Los daños colaterales.

Y es que el culo queda como muy si fuera Tahití después del terremoto. Lo normal, casi en el 90% de las veces, es que algo te hayas cagado. Eso uno lo sabe. Pero no es eso lo malo, porque si tienes la caca pegada así a pegotes o rozones en el culo, pues mira, ahí la tienes. Lo peor son los sonidos, esto es, los pedos pintores que te suelen salir de haber tragado tanto aire, y de posiblemente haberte roto la caca por dentro de los porrazos. Hay que tener siempre en cuenta que él sabe que te puede pasar o que casi que te va a pasar seguro, así que yo siempre recomiendo levantarse e irse al baño o si lo has hecho de pie, cambiarte de váter, y cagarlo todo con toda la fuerza del mundo y sin ninguna vergüenza. Hombre, hay veces que te salen unos pedos y unas cacas como a gargajazos, imposible, que lo mejor es ponerse un papel higiénico en el culo para que no se oigan esos ruidos en la casa en la que estás. Si es en una discoteca te tiene que dar igual y lo que hay que hacer es cagarlo todo fuerte y hasta apretando. El culo suele acabar horroroso. Suele ser de esas cacas que dices: -a la ducha. Pero claro, si no hay ducha en la disco, que no suele haber, lo mejor es darse con mucho papel y ya está. Esto supone muchas veces un problema porque no suele haber papel ni suele haber suficiente, por mucho que haya, pero bueno, eso ya depende de lo guarro que sea uno y del pedo que lleve, dejarse el culo más sucio o más limpio. Si no se puede limpiar del todo, recomiendo siempre que te tiene que dar absolutamente igual como lo tengas ni como tengas los calzoncillos porque total, hijo, ya te han follado bien follado y ahora lo que te interesa es tomarte un copazo, celebrarlo y bailarlas todas hasta la 7 del volumen 5.






8 comentarios:

M.C dijo...

no puedo estar mas de acuerdo con eso de los 20 mn..a mi tb me parece el timming perfecto..jajjaa..;-))

Roberto dijo...

Yo encuentro que fatla un detalle....definir el tamaño del pito para una empotración perfecta...no es lo mismo que te la meta y sabes que se está quedando en la entrada por mucho que él crea que te la está metiendo toda, a que te la meta hasta el fondo golpeando la zona prostática (el punto g) y tu ya de lo ultracerda que estás, empiezas a contraer el ano y moverte para aumentar el delirium tremens final...y para estos casos, digan lo que digan, el tamaño si importa.

Fran dijo...

Exquisito, como siempre.

:)

Anónimo dijo...

Esto da para paja, pero sencillamente BRILLANTE

DiegoC dijo...

Yo recomiendo,para estos casos,unos paquetitos con diez toallitas húmedas que venden en algunos supermercados:te permiten limpiarte y dejan el culo suave porque suelen llevar aloe vera,camomila o loción hidratante infantil.Se pueden llevar perfectamente en el bolsillo del pantalón porque abultan menos que un paquete de kleenex.

Anónimo dijo...

joder como me he reido!!! hacia tiempo que no me reia tanto... deberia haber un club de la comedia gay y tu serias el rey!!!

Anónimo dijo...

Solo una pregunta, doctor: por que no me entran las pollas pequeñas? Me se pone una mala leche cuando intentan ahujerearme con una pilila. Sin embargo, un pollon, me hace sentir tan cerda que me estaria eternamente con el rabaco introducido. Que sensacion de haber perdido toda dignidad humana cuando saco el rabaco de goma de mi culo y lo miro asombrado. Uff, que serdo me pongo.

Anónimo dijo...

Yo soy bastante novato en ésto.
Suelo meterme una polla de goma de 20x4 y después de lubricarme el ano bien,me la empiezo a meter despacio para que dilate,después al cabo de unos minutos,mientras veo porno,la dejo metida mas o menos a la mitad,noto un ardor moderado,pero soportable,despues me pongo en la pared de pié y utilizando la ventosa bien firme en la pared empujo hasta que los huevos del consolador llegan a mi culo.
Empiezo un vaivén hasta que me tiemblan las piernas,mientras me pajeo frenéticamente,hasta llegar al orgasmo con unas sacudidas y unas escupidas de lefa brutales...me quedo con la polla metida durante media hora mas,pero estirado en el sofa.

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