lunes, 16 de abril de 2012

MIS VECINDARIO, SEGÚN GRINDR I

Bueno hijos e hijas mías. Aquí estoy de nuevo. Siento el parón pero acontecimientos de causa mayor han hecho que deje el blog un poco apartado por estas semanas. Ya todo vuelve a su sitio, y uno vuelve a estar soltero (si hijos si, había surgido algo pero ya ha dejado de surgir...), así que uno ha vuelto a hacer de las suyas. Y de qué manera... Vamos, que hoy me he lucido. Bueno, me lucí ayer y hoy... Creo que ha sido como un renacimiento en mi. Como que he abierto una nueva ventana en el mundo del zorreo. Como que soy más cochino que antes desde lo de esta tarde.

Y es que queridos, he entrado por la puerta grande al mundo de los smartphones. No tenía yo de eso antes, porque no sabía si me mandarían a Madrid pronto con el traslado, y por no pagar la penalización de 200 libras que me iba a caer si me pillaba uno y rompía el contrato, vivía mi vida feliz con mi móvil mono, moderno y precioso de toda la vida. Pero no era smartphone. El caso es que como me han comunicado que para que me manden a Madrid, aun me quedan, como poco, un añito o dos, pues yo ya me he modernizado y me he pillado un estupendo HTC Sensation XL que me encanta, que tiene de todo, y que se ve estupendo todo y que envicia muchísimo. Un día me van a atropellar por la calle.

Yo todos mis perfiles de Manhunt, Recon, etc etc, me los borré hace una temporada porque no los usaba para nada porque ya sabéis que lo mio es una barra, una copa, un estar desnudo, una pierna cruzada. Pero claro, es que lo que ofrecen los smartphones, es mucho. Lo de que te digan a cuantos metros tienes un empotrador y que sea tan instantáneo me parece bárbaro. Y mira, que me lo he puesto todo de una vez.





Y claro, ha empezado un reguero de hombres aquí al lado de mi casa, terrible. Horroroso. De no poder vivir. De ir al supermercado y en vez de coger el azúcar, estar todo el rato dándole al “refrescar” a ver si me sale uno detrás de los congelados. De estar en el super y volverme a casa con unos doritos porque se me ha olvidado lo que iba a comprar. De estar en la estación de tren para ir al aeropuerto y meterme en el tren que va más lleno a ver qué sale de ahí. De estar en el gimnasio y abrírmelo todo y ponerme a ver quien es el que está a 10 metros y quien es el de los 25. Lo más original y fascinante que me ha pasado es que en la crew room, la oficina de la tripulación en el aeropuerto, los abro todos, y no se acaban de abrir. De bloquean! Es como estar en un concierto de Lady Gaga. Claro, todos azafatos... todos maricas... somos unos mil... pues el móvil no da a basto. Me parece glorioso. En la smoking area si que se llega a abrir, y allí están a 5 metros el de los 5 metros y a 10 metros el de los diez. Es un sin vivir para mi.





Pues bueno, hace como unos días...tres días, coge un vecino mío que vive a 127 metros, y me escribe. Él se llama David. Es como muy rollo oso así como bruto y la foto es como de estas que tu sabes que este te escupe y te dice “oh yeah oh yeah”. Muy mono de cara y de cuerpo muy bruto y empotrador. Vamos, muy estupendo. Yo le escribo así y le contesto de vez en cuando con la cosa esta que se crea entre los dos de decir que a ver cuando quedamos de una vez. Resulta que es azafato de vuelo también. Muy propio. Seguimos hablando y tal y ayer coge y me dice que porqué no me acerco a su casa. Que está sólo. Y me manda unas fotos de su pito como que muy fabulosas. Un pito así como largo gordo y terminado muy en seta. Yo no le mando nada de pitos porque tengo unas fotos muy normales en las que salgo muy mono y me parecen más elegantes desde luego. El caso es que ya me empieza a calentar y ya me empieza a decir las cosas que me quiere hacer. Y mira, yo ya cuando me dijo lo que me quería hacer y vi que era cruzar la calle, porque 127 metros es nada, pues dije: Pues mira si, voy. Porque lo de quedar y tener que coger el metro, paso, pero esto, que es como ir a sacar la basura, me parece mucho más estupendo.

Y mira, me duché y para su casa que fui.

Aquí al lado. A 127m vamos. Torcer la esquina y a la siguiente esquina. Una cosa estupenda. Y llegó allí, me abre la puerta y me lo encuentro tal y como en la foto. Muy mono y bruto y hombre. Nada marica. Menos mal que vivo en un barrio estupendamente suburbio, y se ven cosas estupendas por la calle de vez en cuando. Como él. Y nada, yo muy avergonzado, cojo y entro y la casa, me abre una pepsi max y nos ponemos en el sillón a hablar. Yo cortadísimo, claro. Porque era como que piensas: todo esto de hablar es pa na porque lo que hay ya es que chupársela y punto... que pa eso he venido. Pero claro, un poco de hablar... pero claro sin alcohol y sin bar... a mi se me hace raro. Pero mira, allí estuvimos contándonos cosas de los vuelos, de los pasajeros y de las peripecias. Y ya de repente, a mi me da como un arrechuchón y ya me acerco y me pongo a darle unos besos horrorosos de tremendos y como de mucha saliva. No eran los mejores besos de la vida, pero vamos, que no estaban mal Además él tiene esa barba de tres días estupenda y un cuerpo de estos de brazos que dices: asfixiarme por favor y párteme una costilla del apretón.

Y ya allí en el salón, me quita el pantalón y me saca el pito. Con esa luz de la tarde que entraba por la ventana y esos ficus y esa mesa de ikea que tenía el muchacho. Y se pone a olerme muchísimo el pito por encima del calzoncillo, como si estuviese oliendo hortensias. Una cosa muy típica, porque se ponía como muy animal. Yo pensaba para mi que el muchacho el pobre no iba a oler mucho porque me acababa de duchar, así que lo que hacía era apretar con los músculos traseros del pito mucho, para que saliera un poco de líquido pre seminal y el muchacho oliera algo decente. Y yo ya, pues claro, cogí y como pude le saqué su pito así como pude, y se lo retoquetee muchísimo. Yo creo que lo mejor en estos casos es sacarles el pito cuanto antes, porque desde luego lo de tocar un paquete por encima del pantalón, con la mano, a mi me parece super hortera y me recuerda muchísimo a Terelu haciéndole el pimpum a Pipi Estrada en la discoteca aquella tan horrible. Cuando me pongo a hacerlo es como que me veo con uñas largas así de color nacarado. Horrible. Mejor sacarla enseguida.

Ya como había una liada muy fuerte en el salón, me dijo que nos fuéramos a su cama, y allí que nos fuimos, con los pantalones por los tobillos los dos. Y ya allí como que yo me tumbé en la cama o mejor dicho, me tumbó de un empujón, que me encantó, y me sacó el pito y me lo chupó muchísimo con mucho hilillo de babas que le salían al muchacho y como que hacía como muchos bufidos de ballena cuando salen a respirar a la superficie. Y luego se puso de pié y ya yo se la chupé en plan estupendo que es como hay que chuparle el pito a un empotrador. O sentado, o de rodillas.

Y cogía y me apretaba muchísimo la cabeza y me daban las estupendas arcadas y lagrimones que tienen que darte si de verdad eres una cerda terrible, y se me ponía la baba como grumosa y entre las lágrimas y los hilillos de babas, se formaban unos cacao alrededor del pito y de los huevos, que aquello parecía una caseta de feria con las cuerdas de los farolillos enganchadas a lo loco pero sin farolillos porque ha llovido.

Hubo un momento glorioso que estaba yo muy chupándole el pito y de repente miré para arriba. Veo que me mira muy firmemente y de repente se hace así como un arretrancamiento de gargajo y coge y me lo deja caer así como si fuera un goterón de pintura titanlux. Y mira, como estábamos en ese plan, yo lo dejé que cayera muchísimo en su pito y ya como bien cerdo que estaba, cogí y se lo chupé más. Yo creo que se dio cuenta que yo estaba suelta, y cogió y me dio así como un tirón para arriba, nos tumbamos en la cama muchísimo y entre un beso y otro cogió y me tiró otro escupitajo a la boca. Yo no sabía que hacer, si sonreír, tragar, mirar al rodapiés de la habitación... un sin saber. Y mira, lo único que se me ocurrió es escupirle a él también. Y luego el me escupió muchísimo de nuevo. Y ya nos escupimos los dos a la vez con las bocas repegadas, que lo que parecíamos era esto:




Y ya cuando estábamos muy escupidos, que a mi me pareció en un momento, que parecíamos Pili y Raquel, en el recreo, riñendo porque yo salto mejor a la goma que ella, cogió, se puso en pie, me tiró así de las piernas para adelante como cuando vas a estirar las sábanas de la cama, me puso las patas en sus hombros, yo de repente sonreí muchísimo y no supe que decir porque ya sabía lo que iba a pasar, así en esa postura se puso el condón, que yo era como que seguro que mientras se lo ponía, como el pito ya apuntaba hacia mi culo, mi culo hacía así como cuando una flor florece en plena primavera a cámara rápida, y de repente, me puso el pito en el culo, el síndrome del empotrado dispuesto y abandonado se apoderó de mi.... y me conejeó.

Porque no es que me empotrara bien y como debe ser, que es como así fuerte profundo y pausado. No. Este muchacho me conejeó, que es como que te la mete y saca sin mucha profundidad y así como con un ritmo muy rápido y como alocado y suena muchísimo el lubricante como haciendo pompitas y como que los pelos de su pito y los de mi culo se mezclan mucho como en un barrillo así rápido y espumoso. Yo me entiendo.

Y ya cogió y el muchacho se corrió mucho, que yo lo noté porque tengo el culo de sensible por dentro como la palma de las manos, y yo como que lo abracé internamente con los músculos del culo así como en plan bonito.

Y ya nos vestimos, nos dijimos lo de que que bueno y que hay que quedar y que si y que blablabla, y que ya hay que irse uno porque ya no tiene sentido estar allí, más que nada porque tras la empotración, aunque sea conejeo, reina un peligro inminente de cagarse vivo delante del muchacho tremendo. Y ya yo llegué a casa, me mandó el mensaje de después, que fue un “ ;-) “ y yo le mandé un “ ;-b “ precioso.


Y que sepáis que aquí no acaba la cosa. Porque esto fue ayer.... ya veréis lo de hoy....


9 comentarios:

Roberto dijo...

Si conejea, es que no sabe qué hacer en esa postura, porque lo propio es echarse para meterla hasta el fondo llevados por el sentimiento de traspasar los límites del cerdeo..... y lo de que los perfiles los tenía cerrados, ejem...sus anteriores post le delatan.

lanenasepasea dijo...

que maravilloso este mundo que se te acaba de abrir (ademas del culo)tanto para ti como para nosotras ávidas lectoras...brava,brava

Airgamboy dijo...

Qué historia tan maravillosa! Al fin, la tecnología al servicio del mariconeo, como debe ser! No se si me ha emocionado más lo de oler hortensias o lo del barrillo del culo. La de punta que le saca vd. a todo...
Explique la siguiente ya!

Fran dijo...

Tio, me estás criando. Eres lo puto más y no me cansaré de decirlo. GRACIAS!

Juan de Dios dijo...

No es por nada, pero como lector habitual tuyo, quiero la segunda parte. En cuanto puedas, haznos el favor de escribirlo.

Juan De Dios

pazdearmas dijo...

Bravo! Intenso, detallado, sorprendente y... decepcionante... no me esperaba el conejeo... siento que tú tampoco... espero con avidez el próximo relato, deseando por el bien de tu maravilloso culo, que el empotramiento se realice con la debida profundidad y ritmo in crescendo hasta la total empotración y gloria bendita!
Saludos de un fan acérrimo

rrluis dijo...

jajaja, muy buen post.Me has hecho reir.
un saludo

Anónimo dijo...

Pues a mí lo más interesante me parece lo del "ennoviamiento"....¿Como has podido caer en eso?

Anónimo dijo...

jajaja... buenisimo XD

Template Designed by Douglas Bowman - Updated to Beta by: Blogger Team
Modified for 3-Column Layout by Hoctro