viernes, 13 de julio de 2012

LA BERLINALE´12 - II: LA DEBACLE



Bueno, siento, de nuevo, como siempre, el enorme parón del blog. Se me ha juntado todo. Desde Berlín, no he parado de volar, y luego más aun, he tenido unas vacaciones en Copenhague y Estocolmo, de donde volví este lunes pasado, que han hecho que todo se retrase aun más. Han sido, estas vacaciones, unos 9 días muy estupendos, que por supuesto pasaré a contar directamente tras el segundo episodio del Berlín, que hoy nos ocupa. En Copenhague le mee a uno y en Estocolmo... bueno... pasé a mayores. Pero eso lo contaré en las dos siguientes. Y es que decidí que si no tenía tiempo, lo mejor era no escribir, porque para escribir mal y poco, mejor me quedo callado. Pero bueno, mañana tengo guardia y esta noche es una noche muy larga y estupenda. Nada de RIPS ni nada de fin del blog, como he recibido en algunos emails. Este blog nunca morirá porque las cerdas somos más, y mejores. Y sino, que nos comparen con esta otra cerda, a ver quien es mejor que quien, si ella, o nosotros.




GRANDÍSIMA HIJA DE LA GRAN PUTA.


Así que aquí va, la siguiente entrada sobre mi excursión a Berlín.

Y si, prácticamente, me acuerdo de todo porque como para no acordarse...


LA BERLINALE´12 - II: LA DEBACLE.





“...Por fin, salí a la calle.” Así acababa la última entrada de la primera salida en Berlín. La primera y la única, porque no me fui a casa de mi amigo Pepe ni por asomo. Cogí, y una vez fuera, respirar aire puro y fumarme un cigarro, decidí que no eran horas de irse a casa ni a ningún sitio tranquilo porque estaba yo muy en mi cumbre del pedo gordo y lo que necesitaba era mas excesivizamiento y tremendez por todos lados. Como más o menos sabía donde estaba, aunque realmente no me orientaba mucho si había que tirar para la derecha o para la izquierda, decidí que lo mejor era irme hacia la izquierda, que me sonaba más la calle que para el otro lado. Esto era ya tardísimo, y no había nadie por la calle. Andé un poco sin rumbo fijo, fumando muchísimo, pero con la sensación de que me dirigía de nuevo, acertadamente, al barrio marica. Y así era. Lo que pasa es que no me dio tiempo a entrar mucho al barrio marica porque pasé de repente por la puerta del Bull, y si queridos míos, tras pasar todo el sábado entero en ese maravilloso sitio y la tarde-noche en la sauna, cogí y en el Bull que me metí de nuevo a eso de la 1 de la mañana.

De enfermito.

De tara.

De deficiencia.

¡De estar estupendo!

Nada más entrar, noté que aquello, como era de esperar, estaba de capa caída porque todo el mundo a esas horas está de discotecones estilo Tresor, Berghain o Kit Kat. Mi objetivo de hecho era haber ido al Kit Kat esa noche, pero claro, el modelo lo tenía en casa de Pepe, y yo para llegar a casa de Pepe no estaba, y claro, en el Bull a mi me tratan muy bien y me veo allí muy recogido y que no molesto a nadie ni me molesta nadie tampoco. Pero cual fue mi sorpresa, que de repente miro en la barra y me encuentro a un antiguo empotrador de Madrid, que me empotró hace como 10 años cuando yo estaba en plena universidad. El muchacho no es nada del otro mundo, pero es de estos empotradores que al final te haces amigos. Nos dio mucha alegría vernos y me presentó a sus amigos, Uno muy mono y el otro muy pedo. Por supuesto, con el muy mono hablé poco porque no había mucho de que hablar, y con el muy pedo hice muy buenas migas. Allí seguía el camello morito de siempre, que yo creo que vive allí, y algún que otro señor, pero en plan muy aburridos. Yo del rato de la noche no voy a comentar mucho porque aquello estaba un poco muerto, y yo me dediqué mucho a beber para recuperar los jugos que perdí en la sauna...así que de lo que de verdad me empiezo a acordar, es de lo de por la mañana, que claro, era domingo, y se lió buena. Pero buena de verdad.

Andaba aquello ya muy concurrido, serían las 6 de la mañana, cuando decidí ir al baño a orinar. Lo primero es que entrar por la puerta que da al cuarto oscuro, no se podía porque aquello estaba con un traficazo tremendo. Al pegar así como dos zancadas para entrar, pisé como un brazo o un muslo de pollo, que al principio me dio como cosa pero luego como me empujaban, pues ya pisé con garbó. Al pasar ya por la puerta, miré al suelo y resulta que había un muchacho desnudo, tendido en el suelo boca abajo, y todo el mundo pasaba y lo pisaba a modo de felpudo. No sabemos si estaba muerto o no. Pero pisado, estaba más pisado que las uvas. Yo proseguí recuerdo mi camino, y lo del cuarto oscuro se había convertido en una especie de caseta de feria. Había gente fumando, chupandose los pitos, fumando y chupándose los pitos, metiéndose los pitos y fumando, metiéndose los pitos y hablando, metiéndose los pitos metiéndose los pitos, en fin, que aquello era un desorden social maravilloso. Además había mucha gente desnuda del todo, y había como mucha ropa colgada del sling, a modo de azotea de Villaverde Bajo. Se veían muchos culos de estos blancos, que hacen vayven porque se la están metiendo a alguien, y también se veían manos que agarraban a estos culos al revés, es decir, el empotrado le agarraba el culo al empotrador, señal de que el empotrado era profesional. Y también era una peste a popper la que reinaba en la zona, que aquello parecía que en un momento iba a pasar la Virgen de la Macarena y todos íbamos a gritar ¡GUAPA!.

Una vez en el baño, lo que vi era desolador. Un muchacho estaba de cuclillas debajo de una mesita que hay así alta, en un rincón, sin camiseta, y lo que hacía era chuparle el pito a uno que se estaba poniendo una raya. Lo desolador no era eso. Lo desolador es que otro, le estaba meando encima al de cuclillas, mientras ayudaba al otro a hacerse la raya. Entonces, recapitulemos, lo que había en esa esquina era dos muchachos haciéndose una raya de pie, uno bajo ellos chupándole el pito a uno, y otro de esos dos, meándole encima en la cara al que chupaba. Y claro, yo, que soy muy cuco, me fijé bien, y el que le meaba al de cuclillas, le toqueteaba la cara muchísimo al de cuclillas, y le extendía el meado por toda la cara a la vez que le hacía una paja tremenda al que estaba siendo chupado. Era muy de tener que hacer un croquis con escuadra y cartabón, para sacar la proporción áurea de todo eso, o la urea, mejor dicho.

Decidí esperar a orinar, porque aquello podía acabar de cualquier forma. Y efectivamente, de repente el que estaba siendo chupado, como que entró en unos escalofríos y unas contracciones, como de que ya se corría, el que le estaba meando al que chupaba se agachó también para chuparle el pito, con lo cual ya eran dos los que chupaban un pito ya meado de por si, y supongo que el otro se corrió muchísimo porque pegó como cinco gritos muy bien pegados, agarrándole las cabezas a los dos, como si fueran sus retoños. Precioso. Y luego cogió, se metió la raya él y se salió del baño, dejando a los dos muchachos de cuclillas, dándose unos besos de amor estupendos con las caras bien corridas y bien enchurreteadas de meados y de todo. Yo creo que esta práctica merece un nombre. Yo le pondría “Felación autoorinamientosa a dos, de un tercero muy ocupado en otros temas” O algo por el estilo.

Conseguí mear y salí de aquello. Perdí de vistas a estos dos, y al de la raya, que ni me fijé en su cara, también lo perdí. Seguí bebiendo muchísimo en la barra y hablando con todo el que podía porque aquello estaba estupendo. Había ya varias travestis de las que a mi me gustan, a medio acabar y muy pasadas, con unos sudores tremendos y unos despintamientos imposibles. Me hice amigo también de un sudamericano muy mono, monísimo, así cachas, que no sé si sería marica o no, porque solo hablaba de mujeres, pero allí que estaba él, rodeado de todo aquello. Yo le invité hasta a alguna copa, de lo mono que era. Y luego se me despejó la duda porque lo vi, junto a una maquina traga perra que hay a la entrada, siendo felado por un muchacho que estaba sentado en el sofá, muchacho que ya le había echado yo el ojo antes, porque había estado durmiendo en los sofás como muy profundamente y otro le había estado tocando el pito por fuera así como quien no quiere la cosa, sentado a su lado.

Pasó el tiempo, y perdí su noción. Era domingo, es lo único que sé. Bailé incluso un poco, pero lo mejor de todo estaba por llegar. Serían ya las 12 de la mañana o por ahí, cuando de repente, pasó lo que solo puede pasar en el Bull, y lo que nunca te imaginarías que va a pasar porque por mucho que te imagines, luego pasa una cosa más gorda. Un muchacho, completamente desnudo, así como medio cachitas, se subió encima de los sofás. Estaba de pie. Se puso a bailar como muy enloquecido, pegando unos gritos muy tremendos, y un amigo suyo como que lo intentó bajar. Pero él no se dejaba. Es más, le daba así como con la pierna para apartarlo. De repente, empezó a tocarse mucho el pito, como muy desaforadamente, mientras dos chicos que estaban sentados juntos a sus piernas, a su lado, le tocaban así las piernas por detrás con los brazos muy estirados había arriba, llegando hasta el culo. El muchacho que estaba de pie, se hacía una paja terrible de escandalosa allí subido, y como muy ido de la cabeza, agarrándose a la pared de atrás con la otra mano. Los dos que lo sobaban, subían el tono y ya empezaban a ayudarle con la paja. Hasta que de repente, sin saberse como, una de las travestis se lanzó al pito del muchacho allí subido y empezó a chupársela muy fuerte. Claro, yo no daba de mi más de satisfacción al ver aquella escena y aplaudí hasta un poco, sin esperarme que acabaría como acabaría. De repente el muchacho de la paja como que se dio cuenta de lo que le estaba haciendo la travesti, la apartó, pero se aceleró el mucho la paja, la travesti frente a él gritó algo en alemán que no entendí, se puso como muy entregada así como vencida para atrás con sus tetas muy sacadas con las dos manos y como muy dislocada del todo, y el muchacho de la paja de repente se acercó a ella desde el sofá así como agachándose un poquito, le apuntó con el pito, yo sonreí, los dos que le tocaban las piernas me di cuenta que se estaban pajeando igualmente, y el muchacho le echó una corrida monumental desde el sofá a la travesti no solo en las tetas, sino en la cara y en los pelos. No puedo documentar si eran reales o eran peluca.

Ella se fue para él como para querer chupársela un poco y encariñarse de aquello pero él la apartó y como que se fue para el baño en pelotas, y como muy sudado y como muy estresado. La travesti, esto me parece memorable, no se quiso limpiar nada por mucho que uno le quiso dar unas servilletas, y se fue a por su mojito o algo por el estilo que se estaba tomando, y allí ella se arregló el pelo y se bebió un buen sorbazo, señal de la buena massielanización pornografrica a la que se estaba sometiendo ese domingo.

Yo le hablé algo después de aquello, creo, pero de verdad, ni recuerdo el qué, ni recuerdo por cuanto tiempo, ni nada más. Sin duda, ella es un ejemplo en vida de a lo que se puede llegar. Estoy seguro que esta mujer ha dado grandes momentos en el Bull. Me atrevería a decir que igual fue ella la misma a la que vi haciendo aquel bárbaro número de mi anterior visita al Bull...

El caso es que yo no tenía bastante aun. Eso es lo que parece. Porque serían las 4 de la tarde o cosa por el estilo, cuando mis amigos se fueron, los de Madrid, y yo aproveché para salir... pero a sacar dinero, que coño!. Y de nuevo que me metí en el Bull. Y no sé en que momento exacto ni como, me recuerdo liándome muchísimo con uno, así joven, en la barra. Eran unos besos muy de amor. Como muy comprometidos. Sé que se llamaba Mark, porque tengo su teléfono. Además nos mirábamos y como que nos deseábamos. Una cosa muy de lo que era. De haber pasado el sábado allí metido y de que ya estaba acabando el domingo y allí seguía yo. Menos mal que el muchacho, tuvo un momento de sensatez, y me sacó de allí. Me llevó a su casa hijos.

Yo le dije por la calle que yo no sabía si estaba yo mucho en momento de merecer... pero él se convenció de que si, y un taxi que cogimos de momento. Lo del taxi es otra, porque no sé como, cogimos un taxi, el que nos paró que tenía dos banderitas mariquitas a cada lado del capó en plan, coche oficial, pero de mariquitas. Y así que nos cruzamos todo Berlín. El taxista era muy mariquita y tengo la sensación de que yo se la chupé al chico este en el coche pero no me acuerdo.

Llegamos a su casa. Una casa, queridos, enoooooooorme... pero enorme. Unos salones muy tremendos, pero eso si, todo desordenadísimo. Tenía una cama muy grande, pero no era cama, era como futón, que yo recuerde. Y allí que nos echamos, no sin antes pedirle yo algo de beber, que estaba con una sed horrorosa, así que me metí dos buenos gin tonics. Y claro, allí que nos liamos muchísimo. Además tenía como unas macetas enormes, que cubrían muchísimo, así estilo como árbol de la sala del Coco Loco del Privilege de Ibiza, y a mi aquello como que me daba un rollo muy “Esplendor en la habitación del pánico” . Y dogo pánico, porque el muchacho, al ver que mi pito ya se había convertido en un altramuz, cogió, sacó como un estuche de tela, y del estuche de tela sacó como unas baritas de metal muy brillantes y de varios grosores. Yo pensaba que eran como consoladores, pero me parecían muy estrechas para eso. A mi desde luego, es que ni me harían eco: Además acababan en unas puntitas muy redondeadas. Pues bueno, ni cortó ni perezoso, cogió y con una de esas, se la pone en la punta del pito, que el suyo si estaba gordo y duro, y se mete la barra por el meato del pito de forma super fetichismoquenotelopuedescreerdemodernoquees. Yo me quedé muerto.

Además es que entraba estupenda. Y allí delante miá, con el pito andamiado por dentro, se puso a hacerse una paja tremenda. La puntita de la barrita salía por el meato, pero solo un poquito, Y la barrita era como de 20 cm... yo no sé donde tenía ese muchacho el fin del pozo ciego. Una cosa tremendísima de ver. A mi me dio una para que me la metiera yo, pero yo le dije en inglés, claro, que yo no necesitaba eso, que yo lo que necesitaría es llamar al MOPU para que me andamiasen entero... Le tuve que explicar también que qué era el MOPU (Ministerio de Obras Publicas y Transportes), pero claro, él estaba metiéndose la barra por el pito y haciéndose la paja, y no me atendía nada. Y de repente, sin casi darme cuenta yo, me hizo un Raquel Mosquera. Esto es, se corrió pero no se sacó la barra así que se embarazó para adentro como ella.

Yo aquí decidí que ya eran horas de volverme a casa de Pepe, que además al pobre lo tenía preocupado de tanto trajín y tanto sin aparecer. Así que le dije que ya me tenía que ir, que todo le había quedado precioso y que donde podía coger un taxi. El taxista debió pensar que recogía a un judío recién escapado de un campo de concentración, porque yo ni andaba derecho, ni hablaba derecho ni fumaba derecho...pero finalmente me llevó a casa de Pepe, y allí dormí y dormí hasta el día siguiente que me salía mi vuelo de vuelta a Londres.



Moraleja: Tengo unas ganas de volver LOCAS.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buena la entrada! envidia que tengo a los azafaifos de vuelo todo el día de un lado pa otro, lástima que no puedo trabajar en ello por no soportar los cambios de presion...
igualmente, este finde en Sitges fue esplendoroso! menuda colección de nacionalidades tengo en la chorboagenda

Fran dijo...

Eres brutal, proporción urea siempre!

Anónimo dijo...

otra vez desaparecido ... un mes ufff ; o te han dao la vuelta como un calcetín y estás disfrutando de tu lado interior o te ha iluminado San Fabio McNamara y te has retirado a pintar Virgenes (de brazos abiertos) y a misear (que no Massieltear ) muchisimo . Lo que sea avisanos para hacernos una idea Blancura .

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