Encuentro un ratito y un
día libre para volver al blog en este verano tan de no parar que
estoy teniendo. Gracias a dios que ya está acabando y que los JJOO
están ya casi finiquitados. No he parado de volar, unos vuelos
ideales, por cierto, pero claro, sin tiempo... y el tiempo que tenía,
lo he dedicado a viajitos y a un marido que me he echado. Si
queridos, como lo oís. Es una cosa rara y fuera de lugar pero así ha sido. Y claro, entre que no tengo tiempo y entre que el
tiempo que he tenido lo he dedicado al marido, pues como que me ha
sido imposible pasearme por aquí para contaros los devenires de una
ultracerda. De todas formas, me quedan aun por contar las
tremendidades del viaje a Copenhague y Estocolmo, que fueron varias y
muy buenas, en los últimos coletazos de la soltería.
Pero vayamos a lo del
marido, que como no, ha sido una cosa bien insólita en mi vida. Y es
que queridos, yo creo que aprovechando que vivo en Londres, que aquí
la mezcla racial ya más no puede ser, y que a uno le tira más lo
exótico que un bolso de Loewe, resulta que ahora me he echado un
marido pakistaní.
Mi pakistaní es muy
mono. No es de estos pakistanies imposibles rollo sábana blanca por
encima y barba de izquierda unida, ni es un señor de estos que dices
que ya son hasta feos de lo pakistaní que parece. No. El muchacho es
un pakistaní light, con rasgos pakistaníes, pero muy a lo
occidental. Nació aquí, aunque toda su familia es de Islamabad de
toda la vida. Y claro, el muchacho, quiera o no, es muy moro. Es muy
moro pero para todo. Ya hemos tenido las crisis del burka y las del
machisteamiento al que me tiene sometido, pero bueno, por ahora va
todo bien. Tan bien, que me voy con él a Creta y Santorini el 4 de
este mes. Un viaje muy estupendo porque desde luego, los hoteles que
nos hemos pillado, no se pueden creer. Un ejemplo, el de Santorini:
Astro Palace Hotel.
Pues el de Creta, por el
estilo. Un lujo y un poderío que no se puede creer. A ver si con
tantos días de convivencia, no nos soportamos, y en vez de a
Santorini va a parecer que vamos a San Palermo bendito. Ya veremos.
El caso es que el
muchacho es muy moro, y claro, tiene sus cosas de moro. Contaré una
cosa que me pasó, la más insólita por ahora, el otro día cuando
volvimos del Carnaval de Notting Hill y nos pusimos de vinos hasta
las cejas en su casa. Y es que el muchacho es moro, como digo, pero
bebe como un cosaco, y eso yo lo valoro mucho.
Estábamos en su salón
los dos muy desnudos bebiendo y chupándonos los pitos, que por
cierto, el muchacho tiene un pito precioso, muy negro pero muy muy
bien de proporciones, cuando de repente, a mi me dio un retortijón y
me tuve que ir al baño. Allí que me metí y estaba yo haciendo mis
bolitas y pensando como bautizarlas, cuando de repente, mi moro entró
en el baño así como con unas ansias muy tremendas y una cara como
muy desencajada. Yo me solivianté mucho y como que corté la caca
ipsofacto porque venía como muy de cabeza a por mi. Le pregunté,
como muy nervioso, que qué pasaba, que a qué venía, que estaba
haciendo caca. Y coge y me dice muy acelerado que no me preocupe, que
quería compartir todo conmigo, y que hacer caca era una cosa muy
privada pero como éramos novios, él quería ser parte de ese
momento. Yo no sabía que decir, porque estaba conteniendo que no me
saliera la cabecita de la tortuguita, y así mismo, estaba con la
incertidumbre de no saber que a que clase de “compartir” se
refería. Yo lo veía todo muy novedad, desde luego, y aunque estoy
muy familiarizado con las cacas, esto me cogía por sorpresa.
El caso es que de
repente, coge, y agarra una regadera muy de diseño que tiene allí
en su baño muy puesta como de entre adorno y de entre que a veces la
usa para lo que sea y a veces no. Una igualita que esta.
Se va a la bañera con el
pito cimbreante, como muy nervioso, y se pone a llenar la regadera.
Yo le sigo preguntando muy intranquilo que es lo que va a hacer, sin
poder dejar caer mis cacas a gusto, y como poniéndome un poco en
pie, pero sin poder ponerme del todo por tener los tarzanillos aun
blanditos y colgando del culo de no haber acabado de ninguna de las
maneras, claro. Me empecé a imaginar una lavativa, o un bautizo
mientras cago, que a lo mejor eso se da mucho en la costa
karachisoletana, o un escanciamiento de agua con regadera, que igual
eso es muy típico por los valles Islamabadisoletanos. Vete a saber.
El caso es que ya la llenó, se acercó, pone la regadera por detrás
de mi culo, yo como en pompa en el váter sin poder ya pensar de
ninguna manera y como muy intranquilo porque se me iba saliendo ya la
caca que quedaba por salir de los nervios, y de repente, coge, me
noto que me pone los dedos en el culo con todos los tarzanillos
colgando y la caca medio saliéndome ya del todo, y empieza a darme
agua en el culo con la regadera, y dándome con los dedos en la
apertura del culo como enjuagándome muchísimo y dándome como
lavativas sagradas del Gánges, pero al estilo pakistaní.
Yo no sabía que hacer
pero empezaba a cagarme de nuevo otra vez entero y claro, en su mano.
Pero a él no le importaba y sólo me decía que mis cacas eran las
suyas, porque aunque el me la metía mucho por ahora y yo le cagaba a
veces el pito, muchas veces se la iba a tener que meter yo (…) y mi
pito se llenaría de sus cacas, y que por lo tanto, al ser esto una
cosa muy íntima, él quería romper el tabú de las cacas conmigo, y
por lo tanto al lavarme el culo con la regadera, era la mejor forma
de llegar a la complicidad y confianza plena.
Claro, yo todo esto no es
que me pareciera mal de fondo, que yo mientras tengan buen fondo y
buen rabo, me enamoro, pero me pilló muy de improviso, con unas
cacas muy feas de vino tinto por cierto, y encima, que yo no había
acabado de hacer todas las bolas aun. Y claro, le fui cagando en la
mano y el me iba sacando un poco las caquitas del culo. Yo todo era
con muchos sudores e intranqulidad, queriendo acabar muy pronto de
hacerlo todo para que aquel especie de instalación de Yoko Ono en el
MOMA, queriendo transmitir algún concepto pero que al final nadie
entiende, acabara cuanto antes. Un estrés horroroso de gordo
vamos...encima no dejaba de darme besos por todo el cuello y la cara
y claro, yo le intentaba responder pero a la misma vez intentaba
concentrarme en no cagarle mucho la mano...
Por fin acabé de hacer
mis cacas y el muchacho desde luego me dejó el culo muy limpio y muy
fresquito. Como no daba crédito del todo, solo le pude decir que
muchas gracias, y el me daba besitos y me decía que no pasaba nada,
que aquello era normal, y que él quería compartir todo conmigo.
Hasta las cacas, claro.
Yo a la vida creo que le
he pedido mucho. Algunas cosas se me han cumplido, no me puedo quejar
en absoluto, pero desde luego, esos deseos que tenía yo de romper el
tabú de que cagar un pito une y que un pito cagado es la cosa más
intima que se puede compartir con un hombre, jamás pensé yo que se
me cumplirían con un pakistaní de 42 años con mucho pelo en el
pecho y las piernas, en una casa de Brixton Hills...
Pues se ha cumplido.
Un moro me ha lavado el
culo.
Y ahora yo solo espero,
que en los hotelazos de Grecia, tan blancos y azules que son todos, y
con esas piscinazas y esos encalados y esos horizontes tan bonitos y
esos atardeceres, no le de por limpiarme el culo en mitad de la
piscina o en un bonito atardecer de Santorini, porque de verdad, lo
de la Virgen de Lladró, se va a quedar en nada. Yo lo que veo es que
nunca pensé que el culo, la caca, la piedra viva y el mundo árabe,
tuvieran tanto en común. A ver yo como vuelvo de Grecia con esta
papeleta.












6 comentarios:
*Pues se ha cumplido. Un moro me ha lavado el culo*
Me meo!! Pero ya te digo que de ahí a la sachertorte no hay mucha distancia. Igualmente, que usted lo disfrute mucho. Y no nos tenga otros dos meses en vilo esperando noticias nuevas!
pues a mí un tio me hace eso y me daría un miedo terrible.
Aqui estamos dos pavas descojonodas con tus historias. Muchas gracias, de corazón!
No te olvides de dedicar un post a las morerías de tu moro. No entendemos el machismo oriental homosexual! Gracias!
Pues yo muerta del todo.
Y eso que cada vez que te leo me parece imposible que me puedas sorprender más.
Pues lo consigues.
Y fíjate, esta vez con tu morito, en su casa y con una sencilla regadera -de diseño, eso sí- no hace falta un antro oscuro de una oscura ciudad...
Por cierto: pedazo de hotel!
Pásalo bien.
me he meao de risa , literal. Bienvenido a todos esto . Ah y enhorabuena por el Pakis , jodio cabrón !!
o estas ya reencarnao o te has quedao en la isla como Reputa Madre Abadesa , jodio , un minuto pa decir algo :ejmpl : iyos que no me cabe mas !! o : voy a parir la Onu !! lo que sea pero Blance , escriba argo
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