viernes, 31 de agosto de 2012

COMO UNA REGADERA



Encuentro un ratito y un día libre para volver al blog en este verano tan de no parar que estoy teniendo. Gracias a dios que ya está acabando y que los JJOO están ya casi finiquitados. No he parado de volar, unos vuelos ideales, por cierto, pero claro, sin tiempo... y el tiempo que tenía, lo he dedicado a viajitos y a un marido que me he echado. Si queridos, como lo oís. Es una cosa rara y fuera de lugar pero así ha sido. Y claro, entre que no tengo tiempo y entre que el tiempo que he tenido lo he dedicado al marido, pues como que me ha sido imposible pasearme por aquí para contaros los devenires de una ultracerda. De todas formas, me quedan aun por contar las tremendidades del viaje a Copenhague y Estocolmo, que fueron varias y muy buenas, en los últimos coletazos de la soltería.

Pero vayamos a lo del marido, que como no, ha sido una cosa bien insólita en mi vida. Y es que queridos, yo creo que aprovechando que vivo en Londres, que aquí la mezcla racial ya más no puede ser, y que a uno le tira más lo exótico que un bolso de Loewe, resulta que ahora me he echado un marido pakistaní.

Mi pakistaní es muy mono. No es de estos pakistanies imposibles rollo sábana blanca por encima y barba de izquierda unida, ni es un señor de estos que dices que ya son hasta feos de lo pakistaní que parece. No. El muchacho es un pakistaní light, con rasgos pakistaníes, pero muy a lo occidental. Nació aquí, aunque toda su familia es de Islamabad de toda la vida. Y claro, el muchacho, quiera o no, es muy moro. Es muy moro pero para todo. Ya hemos tenido las crisis del burka y las del machisteamiento al que me tiene sometido, pero bueno, por ahora va todo bien. Tan bien, que me voy con él a Creta y Santorini el 4 de este mes. Un viaje muy estupendo porque desde luego, los hoteles que nos hemos pillado, no se pueden creer. Un ejemplo, el de Santorini: Astro Palace Hotel.
Pues el de Creta, por el estilo. Un lujo y un poderío que no se puede creer. A ver si con tantos días de convivencia, no nos soportamos, y en vez de a Santorini va a parecer que vamos a San Palermo bendito. Ya veremos.

El caso es que el muchacho es muy moro, y claro, tiene sus cosas de moro. Contaré una cosa que me pasó, la más insólita por ahora, el otro día cuando volvimos del Carnaval de Notting Hill y nos pusimos de vinos hasta las cejas en su casa. Y es que el muchacho es moro, como digo, pero bebe como un cosaco, y eso yo lo valoro mucho.

Estábamos en su salón los dos muy desnudos bebiendo y chupándonos los pitos, que por cierto, el muchacho tiene un pito precioso, muy negro pero muy muy bien de proporciones, cuando de repente, a mi me dio un retortijón y me tuve que ir al baño. Allí que me metí y estaba yo haciendo mis bolitas y pensando como bautizarlas, cuando de repente, mi moro entró en el baño así como con unas ansias muy tremendas y una cara como muy desencajada. Yo me solivianté mucho y como que corté la caca ipsofacto porque venía como muy de cabeza a por mi. Le pregunté, como muy nervioso, que qué pasaba, que a qué venía, que estaba haciendo caca. Y coge y me dice muy acelerado que no me preocupe, que quería compartir todo conmigo, y que hacer caca era una cosa muy privada pero como éramos novios, él quería ser parte de ese momento. Yo no sabía que decir, porque estaba conteniendo que no me saliera la cabecita de la tortuguita, y así mismo, estaba con la incertidumbre de no saber que a que clase de “compartir” se refería. Yo lo veía todo muy novedad, desde luego, y aunque estoy muy familiarizado con las cacas, esto me cogía por sorpresa.

El caso es que de repente, coge, y agarra una regadera muy de diseño que tiene allí en su baño muy puesta como de entre adorno y de entre que a veces la usa para lo que sea y a veces no. Una igualita que esta.




Se va a la bañera con el pito cimbreante, como muy nervioso, y se pone a llenar la regadera. Yo le sigo preguntando muy intranquilo que es lo que va a hacer, sin poder dejar caer mis cacas a gusto, y como poniéndome un poco en pie, pero sin poder ponerme del todo por tener los tarzanillos aun blanditos y colgando del culo de no haber acabado de ninguna de las maneras, claro. Me empecé a imaginar una lavativa, o un bautizo mientras cago, que a lo mejor eso se da mucho en la costa karachisoletana, o un escanciamiento de agua con regadera, que igual eso es muy típico por los valles Islamabadisoletanos. Vete a saber. El caso es que ya la llenó, se acercó, pone la regadera por detrás de mi culo, yo como en pompa en el váter sin poder ya pensar de ninguna manera y como muy intranquilo porque se me iba saliendo ya la caca que quedaba por salir de los nervios, y de repente, coge, me noto que me pone los dedos en el culo con todos los tarzanillos colgando y la caca medio saliéndome ya del todo, y empieza a darme agua en el culo con la regadera, y dándome con los dedos en la apertura del culo como enjuagándome muchísimo y dándome como lavativas sagradas del Gánges, pero al estilo pakistaní.

Yo no sabía que hacer pero empezaba a cagarme de nuevo otra vez entero y claro, en su mano. Pero a él no le importaba y sólo me decía que mis cacas eran las suyas, porque aunque el me la metía mucho por ahora y yo le cagaba a veces el pito, muchas veces se la iba a tener que meter yo (…) y mi pito se llenaría de sus cacas, y que por lo tanto, al ser esto una cosa muy íntima, él quería romper el tabú de las cacas conmigo, y por lo tanto al lavarme el culo con la regadera, era la mejor forma de llegar a la complicidad y confianza plena.

Claro, yo todo esto no es que me pareciera mal de fondo, que yo mientras tengan buen fondo y buen rabo, me enamoro, pero me pilló muy de improviso, con unas cacas muy feas de vino tinto por cierto, y encima, que yo no había acabado de hacer todas las bolas aun. Y claro, le fui cagando en la mano y el me iba sacando un poco las caquitas del culo. Yo todo era con muchos sudores e intranqulidad, queriendo acabar muy pronto de hacerlo todo para que aquel especie de instalación de Yoko Ono en el MOMA, queriendo transmitir algún concepto pero que al final nadie entiende, acabara cuanto antes. Un estrés horroroso de gordo vamos...encima no dejaba de darme besos por todo el cuello y la cara y claro, yo le intentaba responder pero a la misma vez intentaba concentrarme en no cagarle mucho la mano...

Por fin acabé de hacer mis cacas y el muchacho desde luego me dejó el culo muy limpio y muy fresquito. Como no daba crédito del todo, solo le pude decir que muchas gracias, y el me daba besitos y me decía que no pasaba nada, que aquello era normal, y que él quería compartir todo conmigo. Hasta las cacas, claro.


Yo a la vida creo que le he pedido mucho. Algunas cosas se me han cumplido, no me puedo quejar en absoluto, pero desde luego, esos deseos que tenía yo de romper el tabú de que cagar un pito une y que un pito cagado es la cosa más intima que se puede compartir con un hombre, jamás pensé yo que se me cumplirían con un pakistaní de 42 años con mucho pelo en el pecho y las piernas, en una casa de Brixton Hills...

Pues se ha cumplido.

Un moro me ha lavado el culo.


Y ahora yo solo espero, que en los hotelazos de Grecia, tan blancos y azules que son todos, y con esas piscinazas y esos encalados y esos horizontes tan bonitos y esos atardeceres, no le de por limpiarme el culo en mitad de la piscina o en un bonito atardecer de Santorini, porque de verdad, lo de la Virgen de Lladró, se va a quedar en nada. Yo lo que veo es que nunca pensé que el culo, la caca, la piedra viva y el mundo árabe, tuvieran tanto en común. A ver yo como vuelvo de Grecia con esta papeleta.



6 comentarios:

MariTiffany En Vena dijo...

*Pues se ha cumplido. Un moro me ha lavado el culo*

Me meo!! Pero ya te digo que de ahí a la sachertorte no hay mucha distancia. Igualmente, que usted lo disfrute mucho. Y no nos tenga otros dos meses en vilo esperando noticias nuevas!

1980 dijo...

pues a mí un tio me hace eso y me daría un miedo terrible.

Cris y Fran dijo...

Aqui estamos dos pavas descojonodas con tus historias. Muchas gracias, de corazón!

No te olvides de dedicar un post a las morerías de tu moro. No entendemos el machismo oriental homosexual! Gracias!

Peritoni dijo...

Pues yo muerta del todo.
Y eso que cada vez que te leo me parece imposible que me puedas sorprender más.
Pues lo consigues.
Y fíjate, esta vez con tu morito, en su casa y con una sencilla regadera -de diseño, eso sí- no hace falta un antro oscuro de una oscura ciudad...

Por cierto: pedazo de hotel!
Pásalo bien.

Anónimo dijo...

me he meao de risa , literal. Bienvenido a todos esto . Ah y enhorabuena por el Pakis , jodio cabrón !!

Anónimo dijo...

o estas ya reencarnao o te has quedao en la isla como Reputa Madre Abadesa , jodio , un minuto pa decir algo :ejmpl : iyos que no me cabe mas !! o : voy a parir la Onu !! lo que sea pero Blance , escriba argo

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