lunes, 3 de septiembre de 2012

ESTOCOLMO. LA SALIDA.

Pues ya estoy de vacaciones y mañana me voy a Creta y Santorini con el moro. A ver como me trata el mundo árabe. Y espero que en los hoteles haya alguna regadera para pasar las siestas entretenidos los dos.

Hoy salto a otras vacaciones del pasado y os pasaré a contar lo que dio de si la salida de Estocolmo. Por supuesto, ni que decir tiene que Estocolmo es una ciudad preciosa, tampoco tan cara como se piensa uno, y que en verano, se pone el sol dos horitas por la noche y pare vd de contar... aunque del sol de media noche más tremendo que he visto, es el de San Petersburgo, que a las 23h, estaba aun con sol y hacías hasta sombre en la calle. Muy tremendo. Pero bueno, para guías de viajes “normales”, siempre digo que se va uno a la Fnac o a Waterstones, y se las compra, que son estupendas. Nosotros, vamos a lo que vamos.

Estocolmo para salir tiene algún que otro sitio marica así normalito. El Torget, que es como para empezar la noche pero vamos, no es nada del otro mundo...eso si, es música de eurovisión una tras otra... (hasta las Azúcar Moreno o Salomé...), el Patricia, que es un barco que hace fiestas de travestís y karaokes estupendos, o el Saturgay, junto al Patricia, que es como la disco marica por excelencia y que tiene hasta dj en los baños, donde me pasé toda la noche por supuesto, porque era donde la gente más divertida estaba y me recordaba al Privilege de Ibiza cuando tiempos atrás, hacían la Manumission.


El baño del Saturgay


Eso si, la gente cagaba de vez en cuando y claro, la pista pues olía, se vaciaba un ratito y luego la gente volvía. Muy estupendo. Pero vamos, allí a las tres de la mañana cierra todo, que ya es de día por otra parte, y en los puentes se forman como orquestas de rastas y como de intelectuales de izquierdas del estado del bienestar, con timbales y cosas, así como super espontaneo, y todo el mundo se va a los puentes a bailar y formarla y gritar muchísimo.




Está muy bien porque no viene la policía a pegarte con pelotas de goma.

Por cierto, el metro de Estocolmo es tremendo.





El caso es que hicimos un día de salida normal, visitando los sitios que he mencionado antes, y luego hicimos un día de salia insólita, a ver que es lo que nos encontrábamos por los locales más decadentes y tuguriosos de la capital sueca. Y mira, sitios tuguriosos, hay pocos. Que yo sepa, solo uno. El SLM. Y claro, tuvimos que ir, como no.




Lo primero es que encontrarlo es un lío horroroso, porque simplemente, no tiene nombre ni cartel en la puerta. Nosotros íbamos muy perdidos, mirando en los porterillos automáticos de los portales, a ver si era la casa de alguna vecina, o algo por el estilo, pero nada... y de repente, en una puerta de estas de cochera de verdad, se veía como un timbre así muy ruinoso y estropeado. Sin cartel ni nada. Y mira, yo llamé. Y resulta que era eso. Se baja una rampa, como de cochera también, (de hecho yo creo que es que el sitio es una cochera acondicionada como bar de desnudarse) y ya hay como una taquilla. Nada más llegar, ya nos dimos cuenta que aquello no era lo que pensábamos. Y es que pensábamos que aquello era un bar de osos así rollo más light normal aunque con su guarrez. Pues no. Es un bar de desnudarse con todas las de la ley. Y ya los señores mayores con cueros de la taquilla, nos miraron raro. Porque claro, ni íbamos con el estilismo necesario, ni nada por el estilo. De momento, lo que nos dijeron fue que había que registrarse. Y el registro se hacía online en un ordenador que tenían muy de pantalla plana muy tremendo en la entrada. Todo muy del futuro y de la sociedad del bienestar. Rellenabas tus datos y te daban el pase. Y luego ya nos dijeron que sin botas no se entraba. Y claro, nos alquilaban unas. Y unas que nos alquilamos. A mi primo le quedaban más o menos, pero yo que tengo los pies como Nadia Comaneci de largos, pues fue ponérmelas y se me convirtieron en unos pies de loto con un dolor horroroso. Y como no tenían otros, fue la excusa perfecta para decirme a mi mismo: tienes que beber todo lo habido y por haber para soportar el dolor. Piensa en Karmele Marchante o en Raquel Mosquera, lo bien que soportan los programas estando tan sedadas. Y eso hice.

Y ya entramos a lo que es el bar de desnudarse en si, que nos dejaron entrar sin desnudarnos, porque yo pedí que primero quería ver de que iba, que no era fiesta de desnudarse estricta y claro, tampoco íbamos a entrar desnudos en un sitio que no sabemos como va a ser la cosa, tan en esa sociedad del bienestar en la que están. Yo iba andando como si fuera Carla Duval en su último ciclo de quimio. Imposible. Como de puntillas pero andando por un empedrado andaluz. Muy fatal de los fatales. Allí nos instalamos en la barra. El sitio es todo como son todos estos sitios. Con mucho foco rojo, oscurito y con mucho tío medio feo, la verdad, con sus cueros por las paredes bebiendo cerveza y algunos grupos así como tocándose y conociéndose. No es que hubiera mucha gente, pero vamos, la había. Y luego por detrás de la barra tiene así como otra zona con unos columpios, unos slings también de cadenas de las buenas, unas cabinas con puerta de cristal (como cabinas de teléfono) donde se fuma, y luego más slings y ya vuelves a la barra por el otro lado.

Yo me puse a beber de momento...te sacas los tickets en la puerta de lo que vayas a beber y ya te los vas gastando a tu gusto. Yo me pedí muchísimos y algo más, porque en coronas, todo me parecía como muy barato, así que me di manga ancha, por el dolor de los pies, más que nada. Nada más pedir la primera, nos vino el camarero y nos echó así como con desidia, una revista abierta por el mapa de los bares maricas de la ciudad. Vamos, que nos dijo bien clarito que allí no pintábamos nada. Muy borde. Pero mira, a mi me daba igual y yo bebía mucho, aprovechándome de que en la sociedad del bienestar, te tienen que respetar, por mucho que me guste a mi que me pierdan el respeto.

Y ya comenzaron a pasar cosas.

De momento, en los slings de la izquierda, había un muchacho, el más mono, así cachitas, que estaba tonteando con uno. Y ya ese uno se subió a un sling, desnudo, y el muchacho cachitas se fue a la pared a echarse lubricante por las manos, de las garrafas echa-lubricante. Y ya se fue para él, se arrodillo, el muchacho que estaba colgando se metió un buen chute de popper, y el otro le metió el puño por el culo de una vez hasta los codos. Precioso. Mi primo, que es la primera vez que veía esto, se quedaba así como muy asombrado... yo bebía, más que nada en el mundo, para intentar que las botas me quedasen mejor.

Lo más bonito fue que cuando acabaron de meterse el puño el uno al otro, el muchacho que había recibido el puño, se bajó del sling, y entonces se dio la mano con el que se lo había metido, cogió un rollo de papel de la pared, y limpió todo el lubricante del suelo que había chorreado lleno de caca de su culo, para dejarlo todo listo y limpio para el siguiente, vaya que alguien se escurra con lubricante como aquella vez vi yo en el Hoist de aquí de Londres, que vino hasta una ambulancia. Todo muy de sociedad del bienestar.

Mi primo, que parece tonto pero no lo es para nada, empezó a beberse ya bastante también y empezó a decirme que lo mejor era quitarse algo de ropa para no desentonar tanto...y claro, yo ya que iba tibio, pues no necesité otra vez que me dijera más, y eso hicimos. Pero vamos, nos quedamos con el pantalón puesto, porque mis calzoncillos eran azules y rojos y aquello no pegaba con el cuero y esa iluminación ni con cola. Fue llegar a la puerta a darles nuestras camisetas, y ya nos miraron mejor. Hasta el de la barra ya nos sonreía. Y nada, allí bebimos y bebimos muchísimo más, hasta que el muchacho medio cachitas que le había metido el puño por el culo al otro, empezó a rondarme. Como era muy mono y tenía muy buen cuerpo, pues yo me dejaba así como que piropear con la mirada y se me ponía cara de española morena con el moño muy tirante. Entre que pasaba aquello, me vino un muchacho así como joven, con el que entablábamos una conversación que no me acuerdo bien sobre que iba. Y luego también vino un señor ya mayor muy simpático que tenía conversación también y me parecía muy caballeroso. Pero claro, el mono era el del puño. Y seguía por allí pasando de vez en cuando.

Total, que yo, ya con los pies muy cómodos de tanto beber, que más que botas me notaba como de estar con zapatillas de estar por casa, cogí, saqué mi móvil, y copié en un papel una frase que me dijo una amigo que es de allí, que tenía que decir a todo el que me gustase. “Quiero que me des tu crema” en sueco. Una frase preciosa para entablar una conversación con un desconocido, sin duda.
Y así que en cuantito pasó, me acerqué y le di el papelito.

Bueno, fue estupendo, porque fue darle el papelito y de repente me mira y me dice en inglés como muy impaciente: -ah, vale! Aquí no? Aquí? Y aquí? Y señalaba la barra, una tabureta de al lado de mi primo, la pared … claro, yo le dije que no por dios, que de ninguna de las maneras podía ser ahí tan al descubierto, que eso era como para hacerlo en un sitio más íntimo. Y me cogió de la mano y me llevó a las cabinas de teléfono de fumar. Claro, yo no veía aquello íntimo de ninguna de las maneras, porque con esa puerta de cristal y la gente pasando, me veía más en el escaparate de una peluquería con el secador en la cabeza, que otra cosa, pero el muchacho eligió ahí, y como yo soy de dejarme llevar por desconocidos, pues allí fue.

Y yo me arrodillé, que el muchacho tenía como un arnés así muy mono e iba desnudo del todo, y mira, se la chupé. Pero sin liarnos ni nada eh? Fue como muy rollo felatriz del antiguo egipto. Como que yo servía para eso y pa poco más. Me dieron algunas arcadas y lagrimones bien fuertes y la verdad, el muchacho es que tenía un cuerpo tan serrano, era así como tan mono y tenía ese pito tan bonito, que mira, yo estaba encantado en mi cabina de teléfonos poniendo conferencias al extranjero.

Yo miraba de reojillo con el pito en la boca, que esto es una cosa que se hace siempre mucho, a ver si venía alguien a llamar por teléfono, o se acercaba mi primo y me descubría en tal situación, pero lo único que entró en la cabina fue un señor a fumar, y a punto estuve de pedirle un cigarrito pero claro, no tengo dos bocas y aunque mezclo mucho los vicios. Lo primero es lo primero.

Y nada, ya requechupeteado, me levanté y se agachó él. Otra cosa que se hace siempre mucho. Y cuando estuvo un ratito (yo estuve más, que es otra cosa que suele pasar siempre mucho), ya se levantó y nos fuimos al bar. Y allí seguía mi primo, hablando muchísimo con el señor mayor simpático y con el chico más joven. Yo fue ponerme en la barra, y el chico más joven se me puso a hacerme manitas de estas que no se pueden notar pero se notan muchísimo. Otra cosa que siempre pasa mucho. Pero claro, yo estaba interesado en el muchacho de la cabina, que no tardó en aparecer de nuevo y ya nos presentamos formalmente, una vez nos habíamos chupado los pitos. Otra cosa que suele pasar siempre mucho.

Y si queridos, debe ser que yo tengo una fijación fatal con ellos, pero este también era árabe. Irakí, ni más ni menos. Y se llamaba, como no, Husseim. Bagdadisoletano de toda la vida, por cierto. Aunque sus familia era Basorita. El muchacho joven, como me veía hacerle más caso al irakí, me tocaba por debajo pero yo apartaba la mano así un poco, sin mala educación, como si yo fuera una especia de señora pija de estas como las amigas de mi madre, que viene el perro callejero a pedirles caricias y le quitan la mano así como muy de ascazo aunque a ellas les encantan los animales. Yo creo que se dio cuenta, la verdad, pero hijos, el irakí era muy mono.

Y de repente, pasó lo que no se podía creer. El señor mayor simpático, que no conocía a nadie de ese grupo, se ofreció para llevarnos al irakí y a mi a casa del irakí. Yo al principio no lo entendía bien, porque me parecía raro, y a lo que me olía era a que el señor mayor simpático se iba a venir a casa del irakí a que yo les pusiera a los dos conferencias de teléfono a la vez, pero al final, con esto de la sociedad del bienestar, fue verdad lo que decía, y fue una cosa como muy civilizada de llevarnos a casa del irakí en coche sin conocerse nadie de nada. Al señor mayor le pillaba de camino de todas formas.

Y allí se quedó mi primo, que al ratito se iría ya al hotel, y yo me fui en un coche con dos desconocidos, a casa de uno, en una ciudad que no conozco, a una dirección que no conozco, y con mucho dinero en la cartera, cosa que también suele pasar mucho.

Por el camino, íbamos pasando por unas barriadas muy lejanas ya del centro, con unos bloques de apartamentos monísimos, muy de sociedad del bienestar, y claro, yo pensaba para mi que podría convertirme fácilmente en la cuarta niña de alcasser pero no esa noche, sino que me podría haber pasado cualquiera, pero bueno, como son tan civilizados por allí, por lo menos esperaba que si acabo como una de ellas, al menos que me pusieran mona antes del porrazo final. El caso es que no pasó. Y llegamos a su barrio, Jacobsen o algo por el estilo, y allí nos dejó el señor mayor simpático.

Y ya subimos a su casa. Un apartamentito para él solo precioso, por cierto. Y allí me dio una cerveza, que la verdad, me pareció poco viendo la de botellas que tenía por allí puestas, y se quitó la ropa en un santiamén. Y me pidió a mi que me la quitara, claro. Así que yo, me vi muy europeo, muy naturista y muy todo permitido, y me la quité. Y me dio un beso muy tremendo mi Husseim, y me llevó al baño. Y en la ducha, me explicó/enseñó una cosa que me fascinó. Su chapucita.

Resulta que el irakí había modificado el teléfono de la bañera, para que sirviera también para hacerse lavativas. Me dijo: -Yo esto lo he quemado con un mechero para hacerlo más ergonómico, y ves? Tu te lo metes, y le das al agua y te limpias por dentro, vale?. A mi me encantó. Era una cosa tan natural...había tan poco tabú en ese muchacho... por fin me hacía una lavativa como dios manda, en casa de un desconocido, sin tener que ocultar lo que estaba haciendo a sabiendas de que el conocido sabe que me estoy haciendo una lavativa con su ducha, porque este muchacho, de por si, la bienvenida a su casa es esa. Hacerse la lavativa. Ideal.

Me la hice y supongo que salió cerveza, porque yo caca no vi ni una. Lo de las lavativas me da mucho miedo porque te las haces y aunque creas que luego hayas vaciado toda el agua, a las dos horitas o antes, puede salir más y sale siempre con olor a agua de florero de varios meses, pero bueno...son cosas que suelen pasar también siempre mucho.

Y ya me metió en su cama, que era como una hornacina que hacía la pared del salón y la tenía así separada con una cortina. Y allí, yo con el pedo, recuerdo poco pero nos liamos muchísimo, se la chupe muchísimo, y me la metíó muchísimo. Además me puso el el condón el la mano para que yo se lo pusiera. Lo vi como muy también de la sociedad del bienestar, porque era como muy que te daba el condón para tu ponerlo simbolizando el derecho que tenemos todo marica antes de que te la metan, a estar informado, protegido y civilizado. Precioso.

Pero lo más bonito vino al final. De repente, el muchacho coge y me dice que si yo había hecho alguna vez fist fucking, que a estas alturas sabemos todos lo que es, pero por si hay alguna ministra leyendo, es, que te metan el puño por el culo o tu meterlo. Yo muy sinceramente, dije que no, que jamás. Y él me dijo que si lo quería probar. Yo ya me veía como un muñeco de Jose Luis Moreno pero fíjate tu la cosa como fue, que él era el que quería que se lo hiciera yo. Y mira, yo estaba tan borracho, con las latas de cerveza por la cama vacías, que le dije que si, que sin problema, pero que me fuera diciendo, que a mi me daba mucho miedo vaya que le rompiera algún tabique por dentro.



Lo primero que hizo fue darme unos guantes de látex negros, largos y preciosos. Y claro, yo muy bebido, me los puse y me vi monísimo. Y de repente sacó una lata industrial de crema de meter puños por el culo y la puso en la cama y me llenó las manos de ella. Y se puso en pompa. Y claro, yo lo primero que hice no fue atender al moro en pompa... yo lo que hacía era pegar palmas con las manos y separarlas, que se formaban unos hilitos super curiosos... me encantaba. Era super Shiseido. El caso es que ya tuve que atender y entonces el muchacho me explicó como lo tenía que hacer. A mi me daba un miedo horroroso...más que nada porque no concebía, por mucho que lo haya visto, que mi mano quepa en un culo. Pues cabe. Una cosa que desde luego, no me ha pasado nunca.

Yo le metía primero dos dedos, luego tres, luego cuatro... y de repente estaban los cinco metidos y el culo del irakí, tan sabio como son siempre los culos, hacía como una arcada hacia afuera, como que tosía, y de repente sin saberse como, el puño entraba dentro así sin más con los dedos apretados en posición sombra chinesca de pato, y sin saberse como, el culo por dentro hacía como una rampa hacía abajo que luego subía un poco hacía arriba, y ahí encajaba muchísimo la mano. Era como que el culo tenía dentro como un buche. Una cosa rarísima que yo no pensaba que eso existía. Como el sifón de una tubería donde se queda la cadenita que se te cuela por el lavabo vamos. Curiosísimo. Yo en este punto, me daba cosa seguir porque claro, la mano la notaba como muy calentíta y de la borrachera, prefería mejor no pensar que tenia la mano dentro del culo de un irakí en una barrio perdido de Estocolmo a las tantas.

Pero el muchacho me dijo que siguiera y claro, yo como que empujaba pero mira, ya daba como con huesos creo yo... vamos, ya no encontraba yo por donde meter más la mano porque le iba a dar una acidez horrorosa al día siguiente... tampoco sabía si cerrar los dedos mucho o hacer forma de puño, porque habían entrado así como unidos todos juntos pero sin forma tipica de fist fucking... el moro me dijo que hiciera la forma del puño sin ningún miedo y mira, yo lo hice pero me dio la impresión de que aquello se iba a descuajaringar de mala manera así que poco a poco le saque la mano como pude. Era muy estupendamente marrano todo porque con esa crema, sonaba todo muy con unos ruidos como cuando Atreyu andaba por los fangos de La Nada en La historia Interminable.

Pues fue sacárselo, y me di cuenta que el culo se quedaba abierto por unos momentos así como muy pozo sin fondo, muy negro todo por dentro y como muy típiquísimo. Y otra vez me preguntaba que como había entrado mi mano por ese agujero... Pues no queda aquí la cosa. De repente, el irakí me dice que si me gusta hacer Punching. Y mira, yo es no sabía ni lo que era. Yo sé hacer crossed-check con mis puertas y rampas del avión, pero Punching...???... Pues Punching es que pones la mano fuera en forma de puño, y sin más miramiento se lo metes así de una vez y se lo sacas y se lo metes como pegándole capones dentro del culo.

Pues lo hice. Al principio entraba muy mal, porque el puño, con los huesos de dentro del culo del moro, como que no encajaba... pero una vez el puño entraba en el canalón del buche del culo, se solucionaba el problema y era como automático. Como cuando sacas un altramuz de su cáscara, pero al revés. Yo si os digo la verdad, no lo hice mucho, porque no sé pegar puñetazos entre otras cosa. Si fuera tirarle del pelo, pues mira, pero puñetazos no, que me doblo la muñeca, así que se lo hice un poco así por reirle las gracias y ya se lo saqué.

Y ni resto de caca oye. Una cosa... pues que no debe pasar tampoco mucho, digo yo.

Y dormimos muchísimo... y me desperté, y me hizo un desayuno estupendo...y me regaló unos calzoncillos para irme con unos limpios, y me acompañó al metro, y de vez en cuando me manda whatsapps... y me pregunta a veces cual es mi perfil en grindr o scruff, y me dice que se acuerda de mi, y me tiene invitado a Estocolmo de nuevo... cosas, que normalmente siempre pasan mucho.

Yo no sé porqué, pero fijaos como me ha tratado a mi el mundo árabe siempre...

A ver como me va con mi pakistaní en Creta y Santorini que nos vamos mañana. No sé si pasarme mañana por Ikea y comprarme directamente una regadera... Estoy pasando por una fase anal, que ya quisiera Freud darle algún sentido.


9 comentarios:

Peritoni dijo...

Ay, se me ha encogido todo de leerte!
El ser humano como es, eh?. A quién se le ocurriría la primera vez eso del puño... y sin internet, porque ahora lo tienes todo ahí a mano, pero antes...

Por cierto, siempre que escucho "armando rampas y crochet -nosotros decimos crochet-" me acuerdo de ti.

Buen viaje.

DiegoC dijo...

NOMEPUEDOCREER que no tengas en casa uno de esos suplementos que se acoplan a la ducha para hacerseuna lavativa...¡¡pero si eso es de primero de marica!!

Anónimo dijo...

Hola Nando! Genial que hayas vuelto con el blog! te seguire leyendo diariamente cual misa de 7.
Un abrazo!

pop dijo...

muy fan de tus historias :)

GLAMOUR KINKY dijo...

Eres fantástico!

Anónimo dijo...

........... acualiza maricónnnnnnnnn

Anónimo dijo...

Otra vez sin comentarios, debe estar secuestrado en algun harén de dubai sometido a los caprichos cerdakos de algún jeque feo, gordo y sudoroso, sus amigos, y sus cientos de empleados.

Anónimo dijo...

,,,,,,,,,,, nos tienes en un sinvivir!!!!!!!!

Anónimo dijo...

ahora si .... o estas ya reencarnao o te has quedao en la isla como Reputa Madre Abadesa , jodio , un minuto pa decir algo :porejemplo : iyos que no me cabe mas !! o : voy a parir la ONU entera !! lo que sea pero Blance , escriba argo

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