martes, 13 de agosto de 2013

MIS VACACIONES. LAS VEGAS Y... (sorpresa!) - I de II

Por fin he vuelto. Tras las vacaciones, y tras una semanita de volar que no he parado queridos. Siento el retraso como siempre pero es que ha sido imposible y además ha habido cambio de planes a última hora. Ha pasado de todo, por supuesto, así que aquí va todo, con más pelos que señales. Aviso que va cargadita.


LAS VEGAS

Pues mira, lo de Las Vegas hay que conocerlo. En un sitio que no se cree hasta que no se ve. También es un sitio que si vas, no merece la pena ir SOLO a Las Vegas. Yo fui, porque me salio hotel y vuelo por 100 libras, pero vamos, es para visitar California, irte al Cañón del Colorado, y luego pasarte dos dias en Vegas y ver aquello, pero dos días, es más que suficiente...a lo sumo, tres.
Me metí en mi jumbo de Virgin, avión que amo hasta las trancas, me tomé un bloody Mary en el bar de primera clase, me vi La Vida de Pi y dos pelis más, y a las 11 horitas, estaba en plena ola de calor en Las Vegas.





Aquello son los hoteles, los personajes y los casinos. Lo de los hoteles es un desfase completo. No se puede ser mas kitch. Llegan a un punto tan extremo que te da noseque... yo siempre me preguntaba, a cada paso, como habían tenido el valor de construir todo aquello en mitad del desierto. Las vistas desde mi hotel, el Tropicana, eran tremendas. Los amaneceres y los anocheceres no se pueden creer. Es como estar en un CSI.




Salir de noche, no salimos, porque la verdad, como era un viajito corto, preferimos visitar todo muchísimo. Ya habrá otra oportunidad para salir. Ya se de sitios maricas a los que ir. El Buffalo promete. Pero hijos, me tomé un margarita en la terraza del Mandalay Bay, que eso es de ir y no creérselo. Unas vistas bárbaras y un noseque que te da de estar allí que no se puede creer. Es todo tan tan taaaaan....




Lo de las compras, pues mira, es como irte a un parque temático. Tienes todo lo más hortera que jamás comprarías, más además, todas las mas lujosas marcas del mundo mundial, que se compran aquellos que van a Las Vegas ahorrando el dineral de su vida, para poder decir que este bolso se lo compraron allí. Yo fui más pop y me traje, además de más cositas, una estupenda colección de ceniceros en los que está prohibido fumar, que me parecen lo más.




Las Vegas es El Strip, y allí lo tienes todo. No es excesivamente caro, pero la tarjeta va ardiendo por momentos si te descuidas. Y en El Strip, te encuentras los hoteles. El MGM, quizás el más elegantoso de todos. El NY, NY, que es un pastiche del skyline de NY con su puente de Brooklyn que es la misma acera del hotel...el Bellagio con sus fuentes, el París, con su Torre Eiffel y su Ópera por allí todo arrejuntado... sin duda, uno de los grandes, es el Venetian. Una cosa de desfase sin precedentes que te ponen el Palacio Ducal en pleno Strip, con sus canales azul-piscina y su torre de San Marcos. Ya luego uno entra, y es el segundo desfase sin precedentes, porque tienen unos frescos que no te crees, como los que veis en la foto.





Y luego ya andas y andas y te ves en mitad de los canales, con sus góndolas a motor, sis gondoleros mexicanos que cantan “O sole mio” a los turistas americanos que se suben a la góndola y pagan un dineral y ya no les hace falta ir a Venecia. De verdad que es curiosísimo de ver. Uno tiene que abstraerse, desde luego, y pensar y saber que se está donde se está. En el paraiso de lo artificial, la mentira y el cartón piedra. Y ya uno, al entender eso, disfruta muchísimo porque es taaaan taaaaaaan taaaaaaaaaaan LO PEOR!. Me encantó. Por no faltarles, no les falta ni la Plaza de San Marcos, por supuesto con sus arcadas, y sus cielos azules de mentira, que tanto te atardece como te amanece a mitad del día y de hora en hora. Un “lujazo” sin duda!.




Luego te puedes coger el bus y darte un paseito por el Strip hasta el siguiente hotel, y te haces unas panorámicas super Las Vegas que no se pueden creer. Vamos, yo tengo fotos épicas, míticas y bárbaras que guardo con muchísimo cariño y hasta coraje.




Eso si, lo de Las Vegas, es agotador. Acabas reventado. Tanto andar...parece que no, pero uno acaba rendido. Y eso que yo no jugué nada en ningún casino porque además es que no sé jugar ni a la ruleta. Soy más de barras de bar. Beber bebí, pero lo hice todo más en plan espectador, para poder disfrutar de cosas como está. 




Lo del H&M es una cosa:




Te ves de todo. Desde la recién casada que esta borracha jugando al bacarrá, vestida de novia, con el novio vestido de caballero del zodiaco o lo que eso fuera, sentado hablando con otra, y al lado dos que vienen de la piscina en bañador, con unos dorados en las manos y unos pelos quemados que no se creen. Sublime. Además, en los casinos no existen los relojes. No ves uno en todo el Strip. Así el tiempo pasa y pasa, juegas y juegas... y nadie te dice nada. Y si juegas, las copas son gratis. Y si juegas, puedes también disfrutar de la compañía de bellas crupieres, algunas más pasadas de años que otras, pero la gran mayoría, en un dress-code bien pilingui, para que te amenice la sablada que te pegan por mesa. Aquello es así, y que lo sea siempre!.




Subimos al Stratosphere, que es un hotel-casino al final del Strip, cuya máxima atracción es su torre-piruli, muy tremenda. Encima, existen atracciones de feria. Una montaña rusa, un canguro, una lanzadera...te puedes hasta tirar de puenting. Nosotros, que somos un poco cagados a las alturas, aunque trabajemos en un avión, cosas de deformación profesional, nos subimos solo a este:





Que es como un canguro que sobre sale fuera de la torre y de verdad, da bastante cague. Y mira, ya no nos quisimos montar en más, porque fue bastante. A 300m de altura, casi sueltas, nos pareció que ya estaba bien.

Luego todo es un gentío latino que no se puede creer. Latinos por todos lados. Yo pensaba que eso era más en California y Florida... pero hijos, aquello es una invasión... mexicanos para no parar, algunos monísimos. Es como cuando vas a NY, que esta todo lleno de negros pero negros de calidad...yo vi algunos barbaros...negros que no se ven en España...como bien pensados. De un negro caribeño precioso.

El Hotel Wynn y el Encore son los que más te gustarán, si te gusta el buen gusto y la finura. Me recordaron mucho al lujo de Palm Springs... muy todo boutiques...además entras, y vas y vas andando y te vas sumergiendo en un jardín tropical interior barbaro como de cuento que no se puede creer. Todo aquello es a lo grande. Insuperable. Y luego está la piscina del Encore, donde hacen las más tremendas Pool Parties, que la verdad, deben ser de ir a verse y de no creerse lo que se ve. De tanto hortera. De tanta choni. De tanto chabacanismo. DE TANTO VEGAS.






Pero si quereis ver un hotel que lo reúna todo, y que sea el sumun del sumun, yo creo que ese es el Caesar Palace. No tiene nombre. Es el desfase del desfase. Yo creo que hasta por delante del Venetian. Un desmadre sin precedentes. También te amanece y te atardece dentro, en sus tiendas de The Forum Shops... y todo es como un mareo de mármol, de dorados, de supuestas calles de la Roma antigua, de la Roma renacentista y hasta te ves a estatuas de la Grecia Clásica, mezcladas con una del David de Miguel Angel, eso si, tallado de la misma cantera de la que David talló a su original. Toma castaña. A mi casi me dio por preguntar si sabían la diferencia de Renacimiento con Imperio de Roma, pero pensé que se quedarían en quien es Oprah así que pasé de preguntar nada.









Pero dejémonos de tanto barroquismo falso y de cartón piedra, y vayamos al barroquimos de carne y hueso al que este blog se debe. A la pura realidad.

Resulta que me iba a ir a Ibiza en verano no?. Pues se cambiaron los planes. Y me fui...  A BERLÍN.


BERLÍN I de II. EL PONTENPOMPA. 


Y lo que voy a contar de Berlín es todo lo que pasó en la vez que salí. He estado como una semana, pero mira, de verdad que ha sido de pena porque me he descubierto, ya por fin, de nuevo, adicto a algo. Al Bull. Menos mal que la ciudad ya me la conozco mas o menos y lo que he hecho no se puede calificar de pecado por no haber visitado muchas cosas... se podría calificar de mala educación, porque ir de visita a casa de un amigo, y pasarse media semana metido en el Bull o en el Toms, o en el New Action... y llegar a casa en un estado calamitoso, saltándome los planes que habia para la visita, es de ser un mal educado. Nunca me han pasado estas cosas. Ha sido en Berlín, cuando me he descubierto que puedo ser un grandísimo mal educado, y desde aquí, emito mi nota de disculpas a mi anfitrión, Pepe. No volverá a pasar, porque de volver al Bull, volveré como volví con él una noche. De la mano y sin que me suelte para que me saque él de allí cuando crea conveniente. Yo si estoy solo, sé que no se salir. Ya lo tengo muy comprobado. Es que claro, ese sitio, con esa gente, con esas experiencias, y que no cierra las 24h, pues es como para ser muy muy fuerte de convicciones y muy muy maduro y sino, te atrapa y no te deja salir ya hasta el fin de tus tiempos en Berlín.

Es que claro, además la cosa comenzó con que una noche salíamos, el jueves, y luego se volvía a salir el sábado. Pues bueno, yo volví a casa el sábado. Vamos a ver si esto es normal.

Esta es la entrega número uno, de dos.

Quedé con un amigo que vive en Berlín, lo llamaremos “J”, y con Iker y el novio de Pepe, Nonathan, y nos fuimos a una fiesta marica de un club así como muy comercial y poco provocador. Estaba bien porque era barato y además llevábamos pendientes de la madre de Pepe puestos, cosa que nos hacía de lo más elegante. Allí estuvimos bailando y bebiendo para ya en un estado muy de alcoholismo fino.

De repente, en la pista, conocí a un chico que resultó ser amigo de la travesti que llevaba la fiesta. Una tal Chantalle. Era un chico muy... como decirlo. Muy verde. Vamos, que fue verme y se empezó a liar conmigo. A mi me dio cosa pero en ese estado de alcoholismo que llevabamos, como que me vi fresca y me pareció bien. Aquello estuvo pasando como un ratito hasta que ya lo perdí, porque la verdad, estaba un poco pesado. Y entonces yo me fui a la calle a fumar. Y resulta que se salía a la zona de fumadores, por una puerta de atrás, que deba a un parque. Alli al parque que me fui a fumarme mi cigarrito cuando a la lejanía, en unos columpios, vi un tumulto.

No era un tumulto de gentes, ni de peleas, ni de manifestaciones del 15M berlinés. Era una cosa más delicada. Me acerqué sigiloso para no molestar o para no ser descubierto, puesto que aquello parecía ser algo nunca visto. De repente, el Felix Rodríguez de la Fuente que tenía en mi y que no conocía, salió de una patada en el coño de un salto, y me vi como en una cabaña de avistamientos de Doñana. Desde mi posición, privilegiada sin duda, escondido pero siendo testigo de primera fila de algo sobre natural y humano a la vez, sacaba mi teléfono y comenzaba a disparar mis fotos hacia aquel elemento que se estremecía en los columpios del parque.



Era, el amigo de Chantalle que me besó dentro, que se estremecía en una especie de danza del ave del paraíso.



Pero esta vez en un columpio de un parque, haciendo unas danzas de “ponte en pompa”, propias de una Nadia Comaneci salida perdida. Bautizaremos a la criatura, como el Pontenpompa. Porque eso era lo único que hacía. Ponerse en pompa. Con los pantalones bajados, allí derramado en el columpio, se ponía en pompa y se masturbaba muchísimo el pito puesto boca abajo con unas arcadas muy tremendas y unos gritos muy a lo Marlene Dietrich pasada muy maravillosos.

Yo sonreía con la brisa de la noche berlinesa y la luz de la luna acariciando mi rostro. Estaba pasando eso. En un parque. Estaba en Berlín. Y era feliz por ello. Me acordaba de mis padres, de Lady Di, de Pilar Urbano, del Blog y de Metemarit saludando desde el balcón. Pasaban por mi cabeza tantas cosas maravillosas...

De repente, el Pontenpompa hizo un movimiento en seco. Se paró. Pero seguía en pompa, claro. Yo me asusté, porque pensé que con el flash, me había descubierto. Tuvo que ser eso, sino no lo entiendo, el caso es que como ya estaba claro que sabía que yo estaba allí, me levanté de mi escondrijo, que no era más que una fuente de beber, y me acerqué, preguntándole si estaba bien y diciéndole que era yo, el chico que había conocido dentro del club. Me dijo que si, que estaba bien. Y que me acercase. Encaminé mis pasos al Pontenpompa cuando de repente, soltó un aspaviento y como que a media distancia, con sus dos manos, abrió su enorme culo y sentí una fuerza de gravedad vehemente nunca antes sentida, que me chupaba hacia adentro. Como científico de la noche, me encontraba sin duda frente a mi primer agujero negro.




La sensación era terrible. Sublime. Indescriptible. Me sentí paralizado. Como grandísimo pasivo que soy, me sentí atacado por semejante posición, pero al mismo tiempo, sabía que lo que estaba presenciando era algo sublime y único en la naturaleza. Me recordaba al Gran Sarlacc de Star Wars.




El Pontenpompa estaba protagonizando su danza de apareamiento delante de mi en la oscuridad de la noche berlinesa. Estaba en Berlín. En la calle. En un parque.... estaba sin duda en Berlín.

Quise entablar alguna clase de comunicación con él, puesto que no quería que se sintiera molestado. Quizás estaba marcando su territorio de pasiva agresiva, o quizás simplemente estaba soltando sus esporas. No lo sabemos. El caso es que le volví a hablar y de repente, al reconocerme de nuevo, me dijo que tirase más fotos. Yo me quedé como muy maravillado, encantado, des-cohibido. Anulado. Era como entrar en contacto con otra especie. Me veía en La Torre del Diablo, en la Película Encuentros en la Tercera Fase, teniendo la primera comunicación con seres “inteligentes” de otra dimensión.




Y eso hice. Tirar más fotos. De tal manera, que se excito muchísimo. Se quitó la poca ropa que le quedaba, se dio la vuelta Y ME MOSTRÓ SU FLOR haciéndome una "V" perfecta.



De repente todo el mundo se paró para mi. Pensé en Gemma Mengual ganando el oro en rutina individual. Era su rostro. Le acabo de ver la cara a un Dios, me dije. Porque aquello no era normal. Que te salgas a fumar a un parque y te encuentres con un señor en pompa tocándose, y de repente se te ponga en pompa más aun con las patas así como si fuera un puente de Calatrava, solo puede pasar en Berlín.

Yo era feliz. Ya os lo podéis imaginar. Era uno de los momentos más culmen de mi vida. Era una estampa maravillosa.

El caso es que entablé conversación porque me dio ya nosequé verlo así, tan entregado. Se pensaría que yo se la iba a meter allí en el parque o algo, pero por supuesto, no era ni mucho menos mi intención. Pero me vi muy como el de la Lista de Schindler...me dio como mucha misericordia y caridad cristiana, y le dije que se bajara y que se vistiera, que iba a coger una pulmonía. El se bajó, desde luego, se puso el pantalón, y cuando se acercó a mi me enseñó su pito.

¿Yo que queréis que hiciera?. Pues una foto hijos. Yo quería tener constacia de todo lo que iba pasando esa tranquila noche de verano berlinés. Además el muchacho posó para varias, pero esta es la que mejor salió.



(acabo de darme cuenta que eso que se ve a la izquierda son mis zapatillas. ¿Me quité yo las zapatillas? ¿Para qué? . ¿En señal de respeto? Pues si. Me las quité porque me pidió que me desnudara y yo solo accedí a quitarme las zapatillas. Y ahí las tenéis. Mis adidas.

Y luego ya lo cogí, le dije que ya estaba bien, que ya había jugado mucho en los columpios, que que había que meterse de nuevo en el club. Que allí estaba mi amigo J y mis otros amigos Iker y Jonathan esperando.

Pasado el trance del parque, y una vez dentro del club, busqué a mi amigo J. No lo encontraba. Y mucho menos encontraba a Iker y Jonathan. Di vueltas y vueltas y como aquello estaba llenísimo, me salí de nuevo a fumar a ver si estaban en la zona de fumadores de delante, la que no daba al parque. Y allí de repente apareció mi amigo J. Menos mal. Ya no estaba solo con el Pontenpompa, que a mi me daba cosilla vaya que me hiciera otra danza de apareamiento sin ton ni son en el ropero, o en un pasillo.

El caso es que mi amigo J estaba también como perdido y como muy que no se encontraba allí. Y mira, como el Ponteenpompa estaba con nosotros y el solo quería irse al Bull, eso hicimos. Cogimos un taxi y los tres nos fuimos al Bull, apadrinándolo muchísimo.

El viaje en taxi fue de un nomelopuedocreer, porque el ponteenpompa estaba tan excitadísimo que se empezó a desnudar allí mismo dentro del taxi. Era un no parar. El solo quería estar en pompa fuera donde fuera. Y claro, antes de llegar a Schöneberg, el barrio marica, y a su parada de metro, Nollendorfplatz, él ya estaba desnudo del todo dentro del taxi con nosotros allí dentro, el taxista puesto al tanto de todo pero sin dar mucha importancia a todo lo que pasaba.

Estaba pasando. Estaba en Berlín.

Y llegamos al BULL.

Nada más salir a la acera, el ponteenpompa se puso muy excitado al, supongo, querer ponerse en pompa lo antes posible. Supongo que si no lo hacía por mucho tiempo, se ahogaba. El caso, es que en la misma acera, yo le pedí por favor, que si me podía hacer una foto con él, ya que me parecía muy importante tener documento grafico que comprobase todo lo que estoy contando y contaré. Y él desde luego, sin ningún remordimiento ni temor de dios, posó junto conmigo para todos nosotros.




Me recordó muchísimo a la otra instantánea maravillosa que tengo con Lourdes, la charcutera de Cádiz que se me desnudó en el Amnesia de Ibiza aquel Cierre maravilloso que viví en el 2003.




¡Viva hacerse fotos con los elementos que se te desnudan delante en las noches europeas! ¡VIVA!.
La verdad que el ponteenpompa me respetó muchísimo y ni me empujó para chuparle el pito en plena calle. Se de buena gana que habría caído sin duda, dada mi embriaguez.

El caso es que allí en la puerta, de repente, pasó de todo. No hubo ni que entrar, para que de repente, un elemento de cueros proveniente de cualquier bar de Schöneberg, al acercarse, entablara amistad con nosotros. Como nos vio muy metidos en el tema, el también se quiso hacer una foto, y claro, yo sin duda le cedí el puesto y la posición, para que se fotografiara con el ponteenpompa.




Y aquí tenéis la bonita composición donde vemos al ponteenpompa felando al señor de los cueros, mientras yo poso con una pose muy Penelope Cruz en “La niña de tus ojos”, cantando Los Piconeros en alemán.




En el próximo episodio, descubriremos lo que dio de si el BULL en toda su extensión. Ya sin documentos gráficos por supuesto porque en Berlín, en todo local marica que se precie, está prohibidisimo hacer fotos. Listos son. Si estas cosas pasan por las calles y parques, que nos pasará dentro.

Os invito a ser testigos de lo inevitable. De lo transgresor. De la naturaleza en su estado más salvaje y puro, en la próxima entrega, que prometo, será en unos días. Recordad, estuve dos días ahí metido. Me hice adicto. Como para no...

4 comentarios:

Airgamboy dijo...

Qué crónicas tan maravillosas. Me quedo con muchas ganas de visitar Las Vegas (que ya tenía)y Berlín (que van creciendo).

DiegoC dijo...

Me meo cada vez que leo una de tus crónica viajeras.Sólo una duda: si tú eres pasivazo ¿por qué llevas la muñequera en el lado izquierdo? o_0

Mocho dijo...

¿Hay códigos de muñequeras????

Lo de Vegas es tremendo, es el Benidorm estadounidense, elevado al cubo.

Anónimo dijo...

Me confieso adicto a tus historias. Sigue escribiendo, POR DIOS. Que estos meses sin tí han sido muy deprimentes.

Un Besazo. GUUUUAAPOO!!

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