sábado, 4 de octubre de 2014

PARÍS BIEN VALE UNAS RISAS (1)

Bueno, pues por aquí ando de nuevo un poco descompasado como siempre con tanto vuelo y tanto lío. Ahora ando pintando mi casa y la verdad, he salido poco, pero me hice un viajito a París de cuatro días muy estupendo para visitar amigos y claro, París yo ya me lo conozco... pero lo que no conocía era su noche. Tengo que decir que a lo de “París, la ciudad que si duerme”, hay que decir si totalmente, porque allí, lio lo que se dice lio, no hay. Vamos, que uno puede salir pero hay que aprovechar porque desde luego no da la noche con sus horas para mucho.

Por otro lado, tengo que decir que tuve grandes guías de la noche y grandes sorpresas acontecieron. Y sin yo esperarme nada de eso, porque la verdad, salir en París es como muy Barcelona, que te puedes volver al hotel y nadie te ha hablado en toda la noche... eso si, si sabes donde ir, igual corres “otra” suerte.

Todo guiri que se precie, entre los que me incluyo, debe visitar el Raidd Bar. La música, pues bueno, no está mal. El público, pues bueno, ahí va como puede, entre mucho turista, mucha niña que grita y los camareros que son de tirarles el coño a la cara... pero tiene la salvedad de que tiene una hornacina preciosa en una pared, que hace de ducha, y allí se mete un empotrador, casi siempre morito, a ducharse y a sacarse el pito allí delante de todo el mundo, cosa que me pareció como muy Soho en los 90 o muy amsterdaniense...o sobre todo, muy Sitges. Porque el Raidd es muy muy Sitges.





Allí que fuimos la primera noche nada mas aterrizar y allí que ya se dislocó un poco todo porque tras el Raidd, mi amigo Alejandro, gran anfitrión del viaje, me llevó al Depot. El Depot es como si fuera una discoteca mariquita estupenda de olores a orines y clamidias con unos tonos muy muy rojizos y mucho cubículo, mucho vericueto y muchísima barra a lo largo y ancho, cosa que es muy muy de agradecer. Además la entrada del Depot es ideal, tan glamourosa, con esas palmeras y el cuartel de la policía delante.





También tiene su pista de baile que promete seguro que en los findes, pero que al ser entre semana no estaba muy animada. Vamos, que había un señor al que me acerqué a hablar y se asustó y pegó un salto atrás. Ya os digo que en estas ciudades tan escaparate lo mejor es dedicarse a lo que hay que dedicarse y hablar lo menos posible aunque claro, donde voy a ir yo sin hablar?. El caso es que bebimos y bebimos muchísimo en el Depot. Fumé muchísimo en el fumadero tan amsterdaniano que tienen, y no hice nada con nadie porque estaba yo como muy por la labor de bailar y de disfrutar de la noche sin tener que esposarme con gonorrea alguna. 




Cuando vimos que era una hora decente para irse, es decir, cuando ya cerraba, nos fuimos, claro, y Alejandro me dejó en la puerta de una sauna que le quedaba como dos horas para cerrar, creo. Creo que se llamaba Tilt, o algo por el estilo, pero nunca estaré seguro, pero por la foto de la puerta y tal yo diría que es esta. Si vais, no vayáis. Ya os lo digo que es un sitio que deja bastante que desear. También era una madrugada de un día entre semana pero no es ya por el día, es porque esta sucísima, no hay bar, es minúscula y no se que cuesta porque yo iba a lo loco con la tarjeta. Pero vamos. Por lo que vi, no. Tiene muchísima pinta de que entras y sales con una sifilis debajo del brazo y aun no te la ha metido nadie porque estabas solo.




Pero la suerte se puso de mi lado. Y no porque entrase de lleno en la sauna. Bueno, a ver. Entré, pero cuando vi como era el espectáculo de dos señores dormidos en un banco y nadie mas y una suciedad horrible, lo que cogí es que me fui de vuelta a las taquillas para irme. Tal como entraba, me iba. Sin bar, que esperanza habría en un sitio así de encontrarme con vida? Pero estando en las taquillas, de repente, apareció el Dr House en empotrador cachas monísimo con la cara entre ir menos de caballo y mas Harrison Ford en Indiana Jones, y mira, yo me entregué. Porque yo si tienen buen fondo y buen rabo, me entrego. El muchacho fue verme y me dijo que si me iba a su apartamento, y mira, yo dije que si, sin saber si estaba en Montparnasse, en Lyon o en el coño de su madre. Yo ante tal señor, dije si a todo. Él era todo lo que un empotrador debía ser. No tengo foto pero os digo que a primera vista era muy de encomendarse a la Clínica Mayo para que te arreglen luego la fístula... si saben como.

Nos vestimos y nos fuimos en taxi a su casa que el muchacho, vivía cerquita. Justo frente a La Bolsa de París, edificio neoclásico precioso e imponente donde los haya. Como él. El apartamento-estudio, precioso. Y el pito, como la Torre Agbar de Barcelona. Mirad, yo lo de los tamaños parisinos es una cosa que desde luego, París bien vale una arcada porque son tremendos. Todos. Yo con los que di, este el primero, eran todos de aplauso y medio. Una cosa que se te desculebraba en plena boca y ya ocupaba desde el cielo de la boca a los Cerros de Úbeda, sin espacio ni para el aire comprimido. Tremendo. Este era de no poder ni respirar. Además el tenia una actitud maravillosa. Se sentó en su sofá y con gestos me invitó a chuparle el pito. Todo era por gestos, que conste, porque yo el francés, el de hablar, lo tengo muy olvidado, y el que no hablaba ni una gota de inglés, pues la comunicación se hacía difícil no, innecesaria. Así que yo, entregado a la arcada y el lagrimón, me arrodillé en su alfombra de fibra de coco, y allí con mis rodillas desnudas frente a un balcón que daba a La Bolsa, chupé y chupé hasta que no pude más. Tanto era la cosa, que estuve a punto de vomitarle en el pito como unas cuatro veces. El me agarraba la cabeza con las dos manos en un gesto de violencia de genero maravillosa y me apretaba contra su pito, que entraba hasta mi traquea y provocaba en mi unos aspavientos de arcadas dignos de tormento en la silla eléctrica. Pero yo seguía y seguía y el seguía y seguía...con una vehemencia que aquello era como chupársela a los huracanes Wilma y Katrina drogadas. Era de un impulso y una fuerza todo que las arcadas y los lagrimones se derramaban por sus huevos y yo los recogía como podía con mis lenguas que parecía que tenía siete, y volvía al ataque sin respiro ni tiempo preciso. Fue, la mamada mas violenta de la historia. Tanto, que se me inflamó para todo lo que quedaba de viaje, el labio superior (de la boca).

No hubo empotramiento porque a el lo que le gustaba era eso. Que se la chupasen de rodillas. De hecho tuvimos una conversación mínima al respecto.

-Él:- Avec Toi? A moi? Chup chup!
-Yo: -Moi? Oui, Chup chup!

Y claro, así estuvimos hasta que hubo que bajar las persianas porque ya entraba muchísima luz y se veía la Bolsa preciosa y neoclasiquisima desde el balcón y nos fueran a ver los del edificio de enfrente.




Pudimos estar así...pues mira, serían las 7 o así cuando lo de la sauna, pues hasta las 10 seguro que sin parar. Yo ya no podía más, pero seguía y seguía sin quejarme y yo creo que el estaba encantado porque yo lo pensé: esto a otra persona le aburre porque tanto chupar y tan violento, aburre/cansa un poco al rato... pero como yo seguía porque el tamaño y el eran estupendos, pues el a mi el sopor me venía muy bien. Vamos, que seguro que otro se habría cansado y habría dicho aquello de “me he dejado algo en la taquilla de la sauna y tengo que volver” , y te vas a otra sauna, claro... pero yo no. Yo me mantuve fiel.

De repente sucedió lo insucedible. Ya teníamos abierta la cama, que era sofá cama estupendo, y de repente, se dio la vuelta, y se puso a chuparme el pito mientras yo se lo chupaba! Vamos, un 69 de toda la vida. Yo de los 69 siempre estoy muy a favor, porque al menos, de lo que era una empotrador 100%, queda un 50%, porque aun se la estas chupando, y tampoco puedes ver muy bien que te la está chupando el por la postura porque te duele el cuello, pero te están chupando el pito cosa que gusta, pero a él no lo ves, cosa que si es como era esto, es lo mejor para que no se te caiga el mito. Yo me entiendo. El caso es que este empezó a hacerme esto y mira, yo no pude de tantas horas, tanta ansiedad, tanta crisis y tanta arcada, que me corrí pero yo creo que en el primer intento. Yo creo que esto a él no le debió gustar mucho...o igual si...no sé...mira yo lo agradecí porque yo ya no podía más con el estrés...y necesitaba descansar...fue correrme y el me echó una sábana por encima y se acostó a mi lado. No creo que le pareciera tan mal lo que hice porque cogió, y sin avisarme ni nada me cogió la cabeza y me la puso encima de su pecho. Yo esto, porque ya estaba rendido vivo, sino le pongo un piso en los Campos Elíseos y llamo a Jean-Jacques Annaud para que nos dedique una película. Dormí... como os podéis imaginar. En la gloria.

Por la tarde yo ya me despertaba y me hacía muchísimo pipí. Lo de hacerte pipí en casa de un extraño es fatal porque te da cosa molestar, despertarlo, no te acuerdas por el pedo donde está el baño, en realidad lo que te quieres es ir ya...en fin. Pero yo fui valiente, más que nada porque no me quedaba batería en el móvil y mi amigo Alejandro iba a estar ya seguro preocupado y yo no sabía ni que hora era, así que me desperté, lo desperté, nos dimos los teléfonos, hice pipí y caca, y me dijo que le mandara un mensaje para tener yo el suyo cuando llegara a casa y recargara. Cosa que hice y al momento el muchacho respondió invitándome a irme a su casa a las 22:30. El a mi me había impresionado, pero yo sabía que yo a él, más. Porque a ver tu que criatura aguanta y aguanta tras poder haberle casi vomitado cuatro veces en el pito con las dos manos puestas en la cabeza sin quejarse mas de tres horas... eso él no lo debe haber visto...y con esas ansias... Yo educadamente, decliné la invitación porque había más cosas que hacer, más copas que tomar y más sitios que visitar. En definitiva, había más que massielear.


CONTINUARÁ...



Por cierto... no digo nada pero...




3 comentarios:

Airgamboy dijo...

Qué grande todo, que se desculebre el pito... chupársela a los huracanes Wilma y Katrina drogadas... hay mucho momentazo en esta entrada...

Anónimo dijo...

Desenado leer la segunda parte, me encanta leerte

Anónimo dijo...

Desenado leer la segunda parte, me encanta leerte

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