martes, 28 de abril de 2015

BERLÍN MARZO 2015 (1)

Queridos y queridas todos.

Siento tanto el parón de tantos meses... lo siento de verdad. Era algo necesario, porque el piso de Londres tenía que tomar forma. Y escribir con este trabajo se hace solo cuando se está en modo no zombie, y cuando lo he estado, he estado muy entregado a las ikeas y los pintares de casa. Ahora que el pisito ya está casi acabado (quedan tres detalles), puedo dedicarme a vosotros de nuevo. A contar lo que da de si la vida de una grandísima ultracerda como yo.

A la hora de contar, vosotros sois los que me infundís las ganas de sacar toda la porquería que corre por mi vida e ir, ets, por ets, con detalle y buena letra, contando meticulosamente cuantas me he chupado y hasta donde me han entrado esta vez. Gracias a vosotros lectores, por existir. Lectores como “Fran San”, o “Francisco J García”, de Salamanca. Desde aquí, un abrazo enorme.

Hay mucho que contar. Grandes episodios han pasado estos meses por mi clamidica vida. He sido esclavo, he sido primera vedette activa de sauna, y volvimos a hacernos un Berlín, así que empecemos por donde hay creo yo que empezar. Por Berlín. La puta madre de todas las ciudades.


BERLIN MARZO 2015 (1)


Y señalo que es marzo, porque me da que en septiembre volvemos a ir. Aquello hay que aprovecharlo que esta en racha, como lo estaba Madrid en los 90 y primeros de los 2000, salvando las distancias, claro. Y es que en Berlín, todo lo que nos, me pasa, es de vergüenza ajena y por eso la amo tanto. Lo de esta tanda no se queda atrás de nada. Creo que lo mejor es que vaya garito por garito, contando lo que nos pasó, que gracias a Dios esto estaba escrito nada mas volver de allí, vaya que se me olvidara, para esta futura entrada de blog que sabía, aguardaba ya pronto.

Esta vez el viaje lo hice con mi amigo César, una grande que se viene al crucero de La Demence este año, y con mi hermana Jesús, también añadida al crucero a última hora. Allí, en casa de Pepe (también que me la llevo al crucero), iba a decir que nos quedamos a dormir, pero es mentira porque allí la única que durmió fue el helecho, si acaso. Nosotras no paramos. Pero para nada. Dimos unos buenos paseos de turistas como siempre por el Unter den Linden, Alexander Platz y alrededores, y ya nos fuimos a pre-beber para estar calentitas. Y es que esa noche, comenzábamos la tourneé en el Lab-Oratory.





Creo que del sitio ya he hablado alguna vez en este blog durante mis anteriores visitas a esta maravillosa ciudad. Desde luego, bien merece una visita. Los sótanos de Berghain albergan el mayor sex club gay del mundo, en honor a lo que fue el antiguo Ostgut (gran club antes que existiese Berghain). Allí que nos fuimos el viernes noche, a lo que creíamos, era una fiesta “sin pretensiones”, más que nada porque la última vez que fui era la fiesta dos por uno y la gente iba a tomarse algo en plan tranquilo y poco más. Pasaban cosas en los rincones, pero vamos, nada que ver con lo que pasaba ahora, que era un desparrame total de gentes en sus mejores modelos o sin ellos, follando por todos los rincones y sin rincones habidos y por haber, y el consiguiente eso si, dos por uno. Baratísimo. Yo pude beber lo que no se cree. Me pesaba que cuando fui a pagar me iban a sablar como 40€ o por ahí, y no llegó ni a 20, y de verdad, bebí lo indecible y todo a dobles. El caso es que aquello estaba imposible de gentes y la fiesta había degenerado a mucho más lo que me gusta , que un tomarse una copilla y para casa como hace al menos un año.

La pena es que no íbamos vestidos para la ocasión porque de verdad, antes los viernes no era de dress code. Si lo llegamos a saber, hubiera sido todo mucho más grande, y mira que ya lo fue. Les hice a César y Jesús un tour por las bonitas e interesantes instalaciones. Lleno hasta la bandera. Olor a caca en algunos rincones. Olor a popper generalizado. Olor a tío, sudor, plástico, culo y lubricante como aroma ambiente general. Una maravilla. Se echaba en falta un poquito de olor a váter pero bueno. Había mucha cara conocida de La Demence... y alguna cara que también me era conocida de Londres. El caso es que una vez bebimos muchísimo, me dieron ganas de hacer unos pipises horribles. Y le dije a César, “-vente al baño que vamos a hacer pipises... ...bueno, en el baño o al que sea hijo...” Porque claro, así fue. Al pasar por la zona de hacer pipi encima de la gente, decidimos que el pipi lo hacíamos allí mismo. Además, esa zona la tienen muy coqueta puesta en forma de planta sótano que se baja por unas escaleras, la gente que quiere ser meada se pone allí tirada en el suelo y tu desde la planta de arriba les meas muchísimo pisando con garbo el suelo, que es una reja. Todo muy práctico.

Comencé a mear muchísimo a los de abajo, que eran como tres Hermanas Hurtado de plásticos negros que se revolvían de gusto en aquel agujero a cada chorro gordo que yo les daba. Mi amiga César, muy muy metida en el papel, les iba aleccionando en español, sin saber nosotros si entendían algo, a modo de “toma cerda la que te están dando”, “toma cerda ese chorro llevaba una buena gonorrea”, “abre la boca so guarra que mi hermana te meta la sopa”. Frases preciosas de ayer, hoy y de siempre. Lo tremendo fue que de repente, entró en la habitación aquella una especie de china, thailandesa o malaya, lo que aquello fuera, que se puso a gruñirles y pelearse con los otros tres, por mis últimos chorros de pipi. Les arañó y empujó para que los otros la dejasen ponerse a ella también perdida, y mira, a mi me cayó muy mal, que se pusiera así de egoísta, y yo apuntaba mucho más desde arriba a los míos, que eran mucho mas educados y reservados. De raza, no como la china, que parecía que nunca le habían meado encima desde un segundo piso. A más que yo apuntaba a los otros, la china más que se excitaba por no recibir mis chorros hasta el punto que cogió, se tumbó en el suelo, y sin yo esperame aquello, se dobló muchísimo el cuerpo y se auto-orinó encima ante la estupefacta mirada de los míos, que se quedaban entre horrorizados por la avaricia úrea de esa mujer, y estupefactos por la forma que tenía de apoderarse de los meados de otro y si no vengarse de tal forma. Ella lo quería todo.




En uno de los paseos estilo “ahora cada uno se pierde un ratito y luego nos encontramos”, yo me encontré con un señor muy de los míos. Un butanero, vamos. Y me cogió y me quiso arrodillar muchísimo para que yo se la chupara allí mismo. Como yo también quería, me arrodillé muchísimo y allí que se la chupé. Se la chupé a dos tiempos, luego hice una escala, y luego a tiempo seguido. Me explico. Comencé de forma como yo sé que les encanta porque se quedan alucinados. Esto es, metiéndote el pito hasta la amígdalas a la primera y dando una arcada. A veces hasta la he fingido un poco, para no defraudar, vamos. Luego, cuando lo enamoré tras esto, ya se la chupé normal durante un tiempo, y vino la escala. La escala fue, que yo le dije que por favor me metiera en un rincón menos evidente, que mis amigos estaban por allí y mira, yo soy muy liberal pero no soy una fresca, y delante de mis amigos a mi no me gusta que me vean lo mismo que mi madre hace caca con la puerta abierta delante de nosotros, pero no delante de sus amigas cuando vienen a casa a tomar café. Entonces, el señor me subió a un altillo de rejas donde había un señor en un sling de piernas abiertas. Allí en un rincón, ya hice el “a tiempo seguido”, que es que te metes el pito y si puedes lo huevos también, y le haces ya la típica arcada con lagrimón, esta ya de verdad, y te dan el popper, te agarras a las piernas, le tocas las rodillas por detrás, te agarras al culo y te lo aprietas contra la cara estando tu de rodillas sin tocarte en absoluto el pito, símbolo pues de su pasividad...en fin, lo típico y precioso de estos momentos con estos hombres. Resultó que era español y cuando le fui a decir: -”ah pues yo de Córdoba...”, solo me dio tiempo a decir el “ah pues...” y me metió de nuevo el pito en la boca hasta dar otra preciosa arcada con lagrimón. Estas son las cosas que me gustan a mi. Que uno quiera presentarse pero ni lo dejen. Esa vehemencia como si fuera ya el último pito que te vas a chupar en la vida. Esa cosa que te da de chuparlo tantísimo que te crees hasta que el tío te ha gustado de verdad cuando se va, y lo que es que el popper lo has abierto tu.... eso a mi me encanta.

Este señor se fue como vino. Vamos, que se fue a que se la chupara otro. Y bueno, yo me reuní con mi pepe, mi jesus y mi cesar en la barra, donde teníamos el meeting point. Allí bebimos y bebimos y ya me di yo cuenta que cada uno se había agenciado su marido del momento. Pero lo que descubrí también que me encantó, fue el engendro que había en la bañera dispuesta en un rincón, para que tb le mearan de vez en cuando. Era un señor estilo Pepe Viyuela, sin ropa, sentado en una bañera blanca preciosa, y el bailaba así como con un ritmo absurdo, y nadie le prestaba atención. Yo si. Porque me pareció sublime como era el, lo estropeado que estaba ya y la imagen tan tremenda que tenía allí solo. Así que entre Jesús y yo le hicimos un tocado maravilloso de papel higiénico que el se repegó bien en la cara y pelo con lubricante, y enseguida ya vino un muchacho, le meó en la cara, y ya el se levantó con todo el papel higiénico meado pegado en la cara que creo que hasta lo echaron y todo porque le daban calambres ya de haber estado sin parar varios días.

Lo demás en Lab-Oratory fue de beber y mas beber. No quisimos ya hacernos nada más con los oriundos de por allí que nos daba cosa porque aquello desde luego es de entrar y salir con las cuatro clamidias del apocalipsis colgando de las orejas. Así que decidimos que era el momento de irse....como a las 3 de la mañana o así. El plan era irse a casa tras Lab-Oratory, no salir más esa noche, al día siguiente levantarse, irse a la tienda de los plásticos al por mayor, comprarse modelos, y salir al Kit Kat por la noche ya el sábado, con el modelo comprado nuevo. Ese era el plan. De hecho llegamos hasta casa de Pepe y todo. Pero mirad, era viernes por la noche, tras el Lab-Oratory tan inmenso que habíamos hecho... vamos, que César y Pepe decidieron quedarse, y Jesús y yo nos cogimos un señor taxi y para el Bull que nos fuimos.

La llegada al Bull en taxi para mi siempre es especial Siempre te encuentras a alguien chupándole el pito a alguien en la acera...o a alguien saliendo en calzoncillos por la puerta, o entrando, en plena calle. Es muy especial. Allí que nos metimos, con las alarmas puestas, porque sólo podíamos estar hasta cierta hora, ya que si no perderíamos la tienda al por mayor de los plásticos del sábado por la mañana, que tiene unas ofertas maravillosas. Y el problema del Bull es que nunca cierra (24/7), y allí siempre están pasando cosas sublimes.




Y mira si pasan. Yo nada más llegar, me eché marido. Un marido irlandés estupendo muy mono él pero más guarro que un demonio hijos. Lo primero que tuve es buena suerte, vamos a ser justos, porque el muchacho estaba muy bien y era así hasta simpático, pero mira, os lo cuento aquí por privado y que nadie se entere. TUVE QUE HACER DE ACTIVO. Y NO UNA, SINO TRES VECES. La primera me dio mucha cosa y eché los cerrojos del váter y todo e intenté salir como andando estilo “que me cago vivo encima”, como si a quien se la hubieran metido es a mi. A la segunda vez yo ya se la metí en público. A la tercera vez se la metí a él y a otro. Lo cuento todo tal y como pasó, para hacer terapia de choque, reafirmarme en la contranatura que hice, y aprender para la próxima.


La primera vez que se la metí:

Como digo, cuando nos metimos en el váter juntos, yo ya le vi el rabo al diablo y me quedaba muy claro que iba yo a ser el que se la iba a tener que meter. Pero bueno, yo ya con el pedo y con el que el muchacho era monísimo, hice de tripas corazón y dije: pa lante como los de alicante. Total, que se la metí. Iba a decir que no quisiera dar muchos detalles de la cosa para olvidar, pero esto blog va de eso, de darlos, así que los doy sacrificándome muchísimo en pago por el parón en el blog.

La criatura me la chupó nada más cerrar la puerta del váter, y no me dejó que yo le chupara nada. Yo en esos momentos me preguntaba que mal le habré hecho yo a nadie en otra vida como para merecerme tal desagravio, pero bueno, allí que continué. Y luego ya, cogió, se levantó, y se dio la vuelta y se bajó los pantalones. Y se puso en pompa. Yo en esos momentos pensaba que la gente de hoy ni tiene principios ni tacto con el que te la va a meter, porque qué sabe él si yo soy activo o pasivo, y si me está causando un trauma de vivir yo tal experiencia de tener que hacer de super activo y tener que tragar con toda esa liturgia de que me la chupan y luego se me ponen en pompa delante... que yo eso nunca lo he visto desde el otro lado. Una falta total de consideración pero bueno hijos, como era tan mono, yo para alante como los de alicante.

Se la metí. Se la metí además de una vez. Aquello tragó como traga un sumidero hijos. Me dio la impresión de tratarse la criatura de un pasivo sin escrúpulos. Sin espíritu. Sin alma. Porque a mi cuando me la meten y veo que se va a meter el muchacho entero de seguido, lo que hago es cerrar un poco el culo para quedar bien y no quedar tan agujero con patas en pompa.... que eso queda como fatal para un activo digo yo... o no... depende como sea el activo y su punto de vista... el caso es que yo siempre pensé que un culo cerradito les da más morbo que tener ahí el pozo de las almas de Indiana Jones.... Pues este muchacho no tenía tacto para nada. Vamos, que podía habérsela metida yo y la Merkel también...y ya de paso haber llamado a toda la Troika.

Cuando se la metí, cuando acabé, mejor dicho, respiré. Sobre todo porque se corrió enseguida. Entonces nos dimos tres besos y dos de lo otro y nos salimos a beber. Y ahí yo ya me relajé, porque pensé que la peor parte del Bull ya había pasado.


La segunda vez que se la metí:

Esto fue que ya me pillaría el bebido porque vamos, si no no lo explico. El caso es que me llevó a los confines del Bull, allí a los bancos corridos del cuarto oscuro, y otra vez se la tuve que meter. Claro, yo ya lo hice como quien moja una galleta maría en el café... porque como ya sabía que yo estaba pagando mis malos actos en otra vida, lo hice como muy sacrificándome por todos los pasivos del mundo. Y allí, delante de todo el mundo, se la metí repetidamente. Esto es lo peor que se puede hacer en un sitio marica. No ya lo de metérsela a nadie, sino que lo hagas delante de todo el mundo. Ahora contaré porqué porque esto fue lo que desencadenó que hubiera que huir del Bull (menos mal porque así llegamos a la tienda de los plásticos a tiempo...). El caso es que yo una vez se la metí, le dije que me iba a correr. Y el muchacho como que se apartó. Yo me quedé un poco extrañado, ya que yo llevaba condón. Pero ole ahí lo intenso que era el muchacho que veréis lo que hizo. Me apartó, me quitó el condón, y se metió mi pito de nuevo en el culo. Claro, yo todo esto era la gente mirando muchísimo y yo como mirando al suelo intentando contar sobres de lubricante y no dándole importancia al asunto. Le dije que si de verdad estaba seguro y el hizo una cosa que yo jamás he hecho como gran pasivo que soy. Me conejeó el pito. Es decir, se puso a hacer pendular muchísimo y a hacer vayvenes para moverse el y yo no tener que moverme. Me ofrecía su pasivez como objeto votibo.. Yo estaba horrorizado y lo único que mi cuerpo pudo hacer es correrse vivo para acabar cuando antes con tal escenita a las tantas en mitad de aquel Berlín.

Y no solo eso. Al yo correrme y aplastarme y sentirme como Montserrat Caballé re inaugurando el Liceo de Barcelona tras el incendio, que aquello era un publico congregado que pa que, cogió, se pasó los dos o tres dedos juntos por el culo con todo lo que aquello conllevaba de corrida, posible caca, y lubricante con algún que otro escupitajo, y se lo metió en la boca.

Huí horrorizado a la barra a pedirme un gin tonic doble, o yo que sé que fue ya.


La tercera vez que se la metí:

La tercera vez que se la metí fue tras tres gin tonics de estos dobles que os cuento, (claro), y pasó prácticamente lo mismo, que me corrí otra vez, pero esta vez el con sus manitas, les ofreció una tapita al público congregado, y todos gustosos, tomaron salmorejo.

Lo siguiente que recuerdo es estar en la barra sin ya querer mucho con él porque me parecía que era pasar mucho mis esquemas, y varios desconocidos alrededor mío preguntándome si quería follármelos... se iba uno, venía otro... aquello era muy muy violento para un pasivo como yo. La fama que me había grangeado en el Bull era terrible. En mi Capilla Sixtina, ahora se pensaba medio bar aquello de mi!... no sabía como atajar el problema...sólo bebía y bebía sin querer contestar a nadie...y los desconocidos, algunos de los cuales había probado el salmorejo, me venían con la mano sin lavar preguntándome si “me podían sacar la última gotita”

La presión psicológica era tal que cogí a Jesús y nos fuimos en taxi a la tienda de los plásticos, que ya era hora, para al menos, dejar correr un tupido velo a tal sinsentido como en aquel lugar se había dado durante toda la noche.

Y esto lo contaré en la siguiente entrada, ya casi escrita, en la que visitaremos el Kit Kat, el New Action, una sauna, y Berghain.


4 comentarios:

Airgamboy dijo...

Viva mucho las frases de ayer, hoy y siempre!

Anónimo dijo...

Felicidades! leerte es un festival. Deseando estoy que nos cuentes donde compras los modelitos de plástico en Berlin.

DiegoC dijo...

La reentré por la puerta grande, como debe ser.Me uno a la petición de que nos digas dónde comprar modelitos,que ya estoy un poco aburrido de Mr B y Rob.

Anónimo dijo...

Las Cuatro Clamidias del Apocalipsis colgando de las orejas.

Ya quisiera MUCHÍSIMO ver yo catedráticos de la RAE o premios Nobel de literatura superando eso.

Continue, please.

Firmado: Tu HETERO FAN Nº 1

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