miércoles, 13 de mayo de 2015

BERLIN - MARZO 2015 (2)

Bueno, pues vamos con la segunda parte de este Berlín tan fascinante e intenso de 2015. Eso si, os advierto que esta parte fue mucho más clubber que otra cosa porque ya entraba aquí el sabadazo y la visita a Berghain y Kit Kat se hizo obligatoria.


Berlin Marzo 2015. (2)


Nada más salir del Bull, mi hermana Jesús y yo, con todo lo que conlleva salir del Bull a toda prisa y tras todo lo que nos había pasado y tras toda la noche, nos fuimos corriendo a la tienda de los cueros y los plásticos al por mayor. Para los enviciados como nosotros en este mundo maravilloso del plástico, se llama Blackstyle, y se nota el ahorro si se compra cantidad. Aquello es como el Primark de los plásticos, sin ser tan barato como un Primark desde luego. Es caro, pero no son los precios de un RoB o cosas de estas. Vamos, yo me gasté un dineral, pero para ser lo que es, no estuvo nada mal desde luego, Altamente aconsejable. Mirar horarios, porque creo que cierra no muy tarde...vamos, que es para ir por la mañana y estarse allí probándose plásticos hasta que cierren.

Yo me compré este modelazo ideal con el que tiré para adelante todo el sábado noche y domingo en una mezcla de satisfacción personal, cerdez y cafetería.




Ponerse un plástico es maravilloso. Se le olvidan a uno las ganas de novio ni de cariño porque el plástico, tan apretado y tan perfectamente ajustado que te queda, se convierte en tu mejor pareja. Es tu piel, es parte de ti. Es tan importante en la vida ya como lo es tu culo o un escupitajo en él. El plástico una vez puesto te hace más fuerte en la adversidad de una barra. Te forma como guarra y le da mucho más sentido a tu clamidia. Un plástico es vida y carburante de trasnoche. Es éxito personal y síntoma de empotración sin igual. Viva un plástico!

Y tras beber y descansar, yo desde luego ya con el plástico puesto hasta para freírme unas empanadillas, nos fuimos ya echada la noche al New Action, que es el bar de referencia berlinés para los plásticos y sus carmelitas emplastificadas. Fuimos los primeros en llegar. Aun no había nadie. Mi Pepe se había comprado en la tienda de los plásticos un modelazo bárbaro de falda de gladiador romana de cuero e iba tremenda la mujer. Con su suspensorio para dejar claro que a nosotros lo que nos va es que nos den y bien fuerte. De hecho yo, con un rotulador, le pinté un “insert coin” precioso en la espalda baja. Hijos, hay que dejarlo todo claro que si no luego vienen los disgustos. Mi hermana César iba estupenda de cuero de arriba a abajo, estilizada como es ella y bien dispuesta a todo con su labia y su bien saber estar. Jesús iba también bien estupendo en una mezcla de cuero gitano de Ubrique y zíngara de pañuelo suelto. Íbamos sobresalientes, y claro, lo que en el New Action nos pasó fue todo de sobresaliente.

De momento aquello comenzó a llenarse. Y empezaron a llegar los bigardos. Unos tíos como moles todos de un profesionalismo del modelo tremendo. Hay que señalar que en el New Action, se folla, pero desde luego es más un lugar de dejarse ver a primera hora, y luego ya uno tira para los Laboratory, los Berghain o los Kit Kat. Aquello es como de pasarela maravillosa de exhibirse y decirle a Berlín: Aquí estoy yo. Que mi culo se abra a Berlín con todas sus magníficas posibilidades, y que el mundo se abra a Cuba.

Y como somos personas independientes, cada uno se fue a lo que más le intereso y con quien más le interesó. Por lo que sé, mi hermana César se lo pasó pipa con uno en los váteres, además que yo creo recordar que el muchacho era monísimo. Creo que mi hermana estuvo muy ama y muy por el gusto de mandar y de poner al otro en su sitio, pero no fui testigo mucho de aquello. Jesús andaba de paseo por los rincones del local y hubo una vez que andaba yo apoyado en una pared oscura y un señor me empezó a tocar. Total que me agaché de momento a chupársela por hacer tiempo, y de repente me escandalicé porque pensaba que a quien se la estaba chupando era a Jesús... que aquello no era cuarto oscuro pero se veía muy poco. Menos mal que no era porque me hubiera dado un algo. Yo lo que hice mucho es también deambular muchísimo porque allí había muchísimo que ver y muchísimo de lo que participar aunque ya digo que aquello es más de ver.

Estaba yo en los santos váteres de por allí, por cierto estupendamente diseñados para que se meen unos a otros sin derramar, cuando un señor de muy buen ver y de muy gustoso tocar, se me acercó. Y claro, es que van tan tan tan tan profesionales en ese sitio (si no vas de modelazo mejor no ir porque aquello parece la Cibeles del cuero), que yo me rendí a sus pies, nunca mejor dicho. Me hizo chuparle las botas muchísimo, y bueno, mira al principio me daba como cosita pero mientras más bebía más me gustaba. Hasta que me pedí otra copa para hacer buche y dejárselas relucientes. Desde abajo, miraba yo así hacia arriba y veía toda esa mole de pieles de Ubrique encima mía, con el pito fuera así recolgón, que lo primero que pensaba como siempre era en lo de que si mi madre me ve así, y luego ya en metérmela en la boca. Me la metí, y lo primero que noté fue que la criatura tenía un piercing en todo el pito. Mirad, una cosa os digo. Un pito con piercing puede verse mono pero yo para chupar eso, lo veo como antipático de chupar. Porque te suena el piercing en los dientes como un badajo y parece que llevas ortodoncia. O que te has metido un regaliz zara en la boca. Aun así, yo tiré pa lante y se la chupé muchísimo. Me daban las arcadas de forma natural, cosa que disfrutaba hasta el infinito, porque además, el señor me agarraba con una mano la cabeza por encima y con la otra mano, me cogía del cuello por debajo como si yo fuera un pato embuchao. A mi me encantaba ese trato tan inhumano y desagradable a los ojos de cualquier Ana Mato, pero tan exquisito a los míos. Me trató, como yo me merezco que me traten. Como una cochina de mierda.

Y me levantó del suelo. Cada vez que yo hacía un movimiento, me sonaban los plásticos ajustados a mi cuerpo como si yo fuera un chicle. Y con el sudor, el calentón, la mezcla del olor a pito y goma...creedme que la sensación es maravillosa. Me puso mirando para Auswitch de momento, así de pie pero doblado. En pompa vamos. Y me echó un chorretón de lubricante tremendo en el culo al estilo de cuando uno se embarra la mano que la sacude así de una vez... pues así. Yo pensaba que me iba a quedar en la mitad con lo del lubricante, pero que va, la criatura sabía lo que hacía y encima de todo, me metió un gargajazo por el culo que de repente, las maravillas del Renacimiento me parecieron una birria comparado con aquello. Y me empotró. Claro, lo intentó, vamos, porque yo sabía lo del piercing y mira, sabía yo que meterme un pito con piercing iba a ser difícil, a parte de que en Berlín, como ya en Londres también, si dices que se pongan condón, huyen como ratas. Es la palabra maldita, por desgracia. Así que como un piercing puede ser fatal para un culo por mucho gargajo que lleves dentro, yo cerré un poquito el culito y me hice el estrechito con todo el dolor del mundo. Cerrarle el culo a un activo de plásticos es lo mismo que que se te cague en la polla un pasivo siendo tu más pasivo que él. Son tres años de mala suerte. Pero yo lo tuve que hacer porque no quería que se le quedara enganchado el pendiente con mis entrañas y pareciéramos aquello las Hermanas Hurtado anales. Jugamos mucho eso si, porque el como era un empotrador básico, el sólo quería meterla y no comprendía la filosofía de un culo cerrado a drede. Así que para él lo que pasaba es que yo era estrecho y para mi lo que estaba pasando era el peor rato del mundo por dejarme el pìto en la puerta del chocho y no tirar pa lante. Sufrí de cerda que soy.

Tras intentarlo por pasiva y por pasiva, se fue con el rabo entre las piernas y yo descansé de tanta injusticia... me dejé la bechamel de escupitajo y lubricante en el culo como souvenir para toda la noche y día, y me fui a la barra. Allí estaba mi Pepe, con una corte de chupadoras de botas a su alrededor, chupándole muchísimo las botas y mi Pepe como si fuera una Barbara Streisand, en mitad de su público, siendo alabado por como iba de mono. La verdad que es que iba super profesional. Tan ocupado estaba la criatura que decidió que al Kit Kat ya no iba y que se quedaba allí, así que a mi me pareció estupendo que cada uno sea libre en el disfrute, y busqué a César por los váteres, que estaba muy ocupado con el monérrimo, y a mi hermana Jesús, que estaba de paseo, y nos fuimos en una taxi al Kit Kat con los modelos estupendos. Al sentarme en el taxi recuerdo la maravilla de toda la bechamel sonar como un puré aplastado en mis plásticos y mi culo. Como una empanada desbordada que estaba.


Que contar del Kit Kat Club? Para los que no sepáis que es aquello, os invito a leer alguna de las entradas que hay aquí a la izquierda en los links. Dire desde luego que aquello sigue siendo sublime. El ambiente que me hace sentir en casa. Eso si es mi ambiente. Fuera de reglas, fuera de tabus y fuera de todo tipo de etiquetas. Sé quien quieras ser. Y vive tu momentazo. Maravilloso. Me dio vida. Y ese musicón... El Kit Kat es visita siempre obligada para los que quieran sentirse en otro mundo. Si Berghain impresiona por el lugar y el ambientazo club interminable e imposible de superar con sus sleazy vibes... el Kit Kat impresiona por trasladarte a otro planeta. Los dos, para ser exacto, son otro planeta. El Kit Kat, de fantasía y color. El Berghain, oscuro y rotundo.




Nada más llegar nos fuimos a la zona de la piscina, en ruta turística para enseñarles a mis hermanas las bonitas instalaciones. Y allí nos sentamos en una hamaca que había. Había alrededor de toda la piscina, muchísimas hamacas así como reservados balineses muy monos todos puestos llenos de almohadones y varías orgías de chicas liberadas chupándole el pito entre todas a uno tumbado y abandonado, y luego todo lo contrario, muchos tíos recostados comiéndole el coño a una liberada... o lo contrario pero al revés, mariquitas dándose por el culo en los rincones o chupándose los pitos los que no estaban siendo empotrados. Era cada reservado, una historia maravillosa de liberación.

Allí sentados los tres, de repente se acercó un señor desnudo así como fuertote, con una capucha de cuero que le tapaba toda la cara. Yo lo vi muy deseable pero claro, con mis amigos allí delante pues no era el plan... pero claro, él se daba cuenta que a mi me gustaba … y se acercaba... y se acercaba más... total, que mi hermana César toda resuelta me dijo: -Pues chúpesela hermana, que yo le sujeto la cerveza. Y mira, eso hice.

Pero vamos, que fue un momento porque estábamos más entretenidos en estudiar cada reservado que en chupar pollas.




El Kit Kat fue el momento baile de la noche. Bailamos muchísimo entre travestis, hombres vestidos de novia que se la chupa una tirada en el suelo, mujeres desnudas con el coño grapado o chulazos tremendos que se follan a mujeres en los rincones... Bailamos muchísimo entre mujeres que se meten dildos unas a otras, entre hombres que se chupan los pitos unos a otros y entre todo el mundo que baila con todo el mundo unos con otros. Lo disfrutamos de verdad. A Jesús lo perdimos un rato y luego nos enteramos que es que se lo había follado uno detrás de una barra. Y mi hermana César ligó con un muchacho monísimo pero la cosa no llegó a más que besos de pista y estupendos lenguetazos.

Y volvimos al Bull. Desde luego el trance del taxi en la puerta del Kit Kat fue tremendo, porque claro, íbamos con unos gritos y unos bailes, que yo le decía a Jesús que se comportara que así con esos bailes no nos iba a parar ningún taxi. Luego me di cuenta que los taxis no paraban pero no por los bailes, sino porque íbamos con los plásticos sin habernos ni vestido dentro al salir porque nos daba todo igual de lo liberados que estábamos. Bueno, yo creo que no paraban por todo a la vez.

Yo quería que mi hermana César viera el Bull en todas su magnificiencia. Pero tengo que decir que acababan de matar al dueño del lugar en Brasil, de un tiro,(nos dijeron) y que esa mañana el Bull no estaba en su momento. Una pena...porque desde luego NUNCA ha defraudado. Y aun con este tropezón, el Bull es recomendable 100%.

César abandonó a media mañana del domingo, y Jesús y yo al rato, decidimos que había que hacer un movimiento maestro. Ir a Berghain.




De Berghain está ya todo dicho y seguiría hablando y hablando hasta el resto de mis días. Cuando te dicen que es la catedral mundial del clubbing te parece una exageración hortera. Visítalo y ya me dirás. Y sigue las normas de entrada para que no te nieguen el acceso, claro está. Yo nunca he tenido problema desde luego.

Estuvimos hasta el cierre prácticamente, ya lunes por la mañana. Abre el viernes noche y ya...todo de seguido. Pero lo bonito es ir el domingo por la mañana, sin duda. La noche del viernes es muy de turistas. La noche del sábado es una cola eterna para entrar... pero es más marica desde luego y se ven muchas barbaridades...eso si, hay que ir temprano para que no te pille estar en la cola a las 3 de la mañána o 4, cuando la puerta es más estricta y desde luego cuando la cola se hace eterna. Todo el domingo con su día, tarde y noche es sublime. Y cuando cierra es apoteósico.




Y lo que hicimos fue bailar...con los modelos puestos estupendamente aun, con el resudor del plástico estupendo, y con ese ambientazo que tiene Berghain, imposible de superar por ningún club del mundo. Ríete de Ibiza... Lo más destacable fue que Jesús, para ir al baño, se perdió. Yo lo esperaba y esperaba en la barra pero nada hijos, que no llegaba. Yo ya me imaginaba que se había perdido así que me quedé allí hasta que por fin apareció...y oh maravilla, no había sido capaz de encontrar el baño. Se meaba vivo. Yo hice lo que pude para llevarlo al baño con la mayor celeridad posible pero fue imposible. De repente, empezó a mearse encima subiendo las escaleras que llevan al PanoramaBar. Una meada incesante y abundante en aquellas escaleras por encima de su pantalón de cuero que no sé si de aquello se dio cuenta alguien pero yo al ver que se meaba encima le dije: -Pues hija, háztelo todo encima y disfruta! Y allí en las escaleras, mientras se lo hacía todito encima, bailamos muchísimo con los brazos en alto bien empapadas de todo. De meado, sudor, gargajo, lubricante, cerveza y felicidad.


BERLIN: LA PUTA MADRE DE TODAS LAS CIUDADES.


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