viernes, 26 de junio de 2015

CUANDO DE VERDAD ME PUSIERON EN MI SITIO. EL DE UNA AUTENTICA PERRA.

Hay días que te descubres a ti mismo. Yo ya sabía que era marica y que era una perra, pero lo que no sabía era cuantísimo lo soy. Muchísimo. Y es que cuando uno se descubre a este nivel, hasta se alarma. Porque vamos, lo que yo hice... o lo mejor, lo que me hicieron... mira que me han puesto en mi sitio muchas veces y me encanta, pero esta vez es que me dejaron a la altura del betún. Ay lo que me gustó!

Estaba yo en casa de mi amiga Raquel tomando unas copitas y con unos musiquismos bien altos puestos, cuando de repente me sonó un scruff, que para los que no lo sepan es una de esas aplicaciones que te escriben hombres cerca de donde estás para intercambiar fluídos y alguna que otra infección. Yo abrí el mensajito y era un señor bastante de posibles, y su señora pareja, otro señor de todavía más posibles. Vamos, que estaban los dos como un queso. Uno era español y el otro inglés. El español estaba tremendo pero es que lo del inglés no os lo podéis creer. De actor porno para arriba hijos míos. Así que bueno, tuve que hacerle un feo a Raquel y salir corriendo en taxi a casa de estos caballeros a unas horas de locos que eran pero yo sabía que la pena iba a merecer. Tenía yo esa corazonada, a juzgar por las fotos que me mandaban, de unos cueros y unas sumisiones estupendas que me iban a mi a alegrar el día.

Allí que me desplacé, con unos nervios tremendos, porque ni soy de quedar yo con los scruffs por la pereza inmensa que me dan, ni soy yo de taxi para follar. Yo soy de taxi para ir de sauna en sauna y follar de barra en barra, pero cuando uno está piripi, massieleando toda la noche, a veces, el ligar convencional no ocupa lugar. (convencional lo digo con mucha pena porque donde se ponga una barra, que se quite un scruff...pero en fin, son nuevos tiempos...y lo convencional parece que es lo otro ahora.)

Total, llegué a la calle, y buscando el numero de la casa en mitad de la desapacible lluvia londinense mañanera, se abre una puerta al fondo de la calle, y un bigardo enorme de grande cachas, vestido de cuero de arriba a abajo se asoma, con sus pantalones, su gorra, su chaqueta, su barba, sus botas y su corpulencia tremenda. Parecía que me abría el propio Tom of Finland. Ahí mismo ya el culo se me hizo gaseosa. Supe que iba a ser de las gordas. Total, que me invita a entrar a la casa y me mete de primeras en una habitación a modo de salón con cama enorme y me presenta a su pareja. El que me abrió la puerta era el español, y su pareja, el inglés que ya estaba dentro. Si al español os lo pongo por las nubes, ya lo del inglés... bueno bueno bueno... de estos ingleses de campo masculino...parecía aquello Harrison Ford con dos ciclos metidos. GUAPÍSIMO. Yo no daba crédito. Lo primero que me dije para mi mismo era si yo me merecía de verdad aquello que iba a pasar... vamos, que era como de estos de una vez y ya está en la vida porque si hay otra vida quieres guardarte la siguiente vez pa la siguiente vida. Vehemente.

Ellos estaban allí con sus pornos y sus cosas, que se veía que había tenido una noche movidita y venían con ganas de más. Yo me sentí muy la mascota desde el principio, cosa que me encantó. Porque ellos además eran muy profesionales. Se tomaban muy en serio todo lo de los roles y los cueros. Como muy profesores. Uno, que ya esta harto de verlo todo, lo mejor que puede hacer en estos casos es hacerse el tonto y el principiante, porque así, te hacen mejor todo, te tratan como un regalo, se creen que no sabes nada y te van exprimiendo poquito a poco a ver hasta donde tu llegas. Yo soy larga, como Rocío Jurado... vamos, que podríamos haber llegado a Manchester si me quedo más. Así que yo es lo que hice, para así sentirme todavía más usado. Además ellos disfrutan más, porque como son los amos, se ven aun más amos de la situación teniendo a un esclavo novicio a quien someter, y te someten con más esmero para que te guste el sometimiento y a la siguiente vez te sometas más y vayas a llamarles a la puerta de su casa deseando de que te sometan un poquito más. Al final te das cuenta que el amo eres tu, porque al final haces lo que te va dando la gana porque tu eres al final el que va poniendo las normas porque ellos van con mucho cuidado y tu vas a lo tuyo pero pareciendo que te vas queriendo autoexplorar, y se cambian mucho las tornas en el sometimiento, cosa que recomiendo no pensar mucho durante la sesión vaya que uno se desilusione como me pasa a mi con el partido socialista.

El caso es que allí nada más yo llegar, abrieron un armario y levantaron el canapé de la cama y se abrió ante mi toda una tienda fetish de cuero de las de verdad. Tenían allí absolutamente de todo y para todos. Una marroquinería en condiciones, vamos. Parecía Ubrique. Yo cada vez más, con los ojos como platos, claro, deseandito de empezar ya el sometimiento. No voy a enumerar la de cosas que me pusieron encima ni en que orden porque la verdad, ya no me acuerdo, pero parecía un árbol de navidad hijos míos. Aquello era un no parar de probarme modelos y además me hacían mirarme al espejo para yo darles el aprobado, cosa que no veía yo acorde con los sometimientos, ya que yo tengo se supone que tragar con lo que ellos quieran, pero claro, como iba de “principiante”, ellos no se querían propasar, así que yo iba aceptando así como con una verguencilla simulada, que todo me parecía bien y que “porqué” no seguir probando. Porque en realidad yo me lo quería poner todo por supuesto.





Y comenzó la tunda.

El español era el amo entre ellos dos. Es decir, cuando estaban a solas, él era el amo y el inglés era el sumiso. Eso se notó muchísimo desde primeras. El español era también el más ridiculillo, porque estaba más absorto en que porno poner y que modelo ponerse él y que modelo ponerme, que en darme lo que me merecía. Él se veía como que quería controlar la situación. Y el inglés, como era el sumiso, pues se dejaba hacer todo el rato y no pinchaba ni cortaba mucho en la decisiones, que a mi la verdad, me parecía super secundarias, a tenor de lo que allí tenía yo por chupar todo el día de dios. Yo por eso, enseguida me puse a “entregarme” al inglés, que a él como a mi, nos iba más lo que se dice un revolcón en condiciones, que el circo que le iba al otro, que parecía más un coordinador de público del Un,Dos,Tres. El pito del inglés y en general todo su cuerpo, cara, todo era perfecto. Era de esto que te pones a chuparle el pito de rodillas y miras para arriba y no puedes creer como es lo que estás viendo. Esa sonrisa de Bruce Willis que no se podía creer, y como me cogía la cabeza y me la aplastaba contra su pito...no os lo podéis imaginar. Él iba con un calzoncillo de cuero así cortito tipo shorts, y su arnés y sus muñequeras reglamentarias, y más que nada la situación era toda muy parecia todo el rato. Yo sentado en la cama o de rodillas chupándosela muchísimo al inglés, que me agarraba la cabeza que parecía yo un jarrón chino, y el español eligiendo pornos y modelos en los armarios, que yo me iba colocando a cada receso.

Comenzaron los escupitajos. A mi me han escupido siempre y siempre me ha parecido estupendo, pero estos escupitajos eran desde arriba y desde lejos y desde esa cara de hombre perfecto, y claro, yo cuando me metía el pito en la boca, daba las tras arcadas, se me espesaba la baba, me sacaba el pito de la boca y miraba para arriba con ese lagrimón y como en agradecimiento, de repente me venía semejante gapo en plena cara... yo sólo daba las gracias a Ana Botella y a cualquiera más que nos haya proscrito como enfermos porque me hacía sentir aun muchísmo más prohibido y muchísimo más placentero todo lo que hacía y me hacían. Era tal el calibre del gargajo en toda mi cara que yo lo mezclaba con mi baba pastosa de arcada y lagrimón y me volvía a meter semejante pito en la boca ya como en un momento de éxtasis inconmesurable que solo lo sé yo, lo que lo disfrutaba.

Luego venían los bofetones, que eran en toda la cara y a mano abierta. Unos bofetones maravillosos mientras tenía la boca llena que no os puedo yo explicar eso como era, porque ya se mezclaba el gargajo con el PLAS! Y con lo que yo rezumaba de por si, que queridos míos, aquello parecía más el mostrador de una pizzería haciendo la masa, que una sesión fetish. De vez en cuando, el español quería poner algo de autoridad y nos decía que nos teníamos que poner, que posición era la correcta, o me daba de beber, que eso si, el muchacho estaba siempre muy atento a que yo estuviera bien y no me agobiara, que yo ya ves, el agobio era el que me interrumpieran más que otra cosa. Pero yo lo dejaba que él llevase el mando a su forma. Ya llevaba yo el mío a la miá.

Había veces que se la tenía que chupar también al español. Yo aquí, que queréis que os diga, si que me sometí un poco, porque el muchacho era él quien me invitó, y vamos a ver porque si me estaba yo dando esa comilona, no se la iba a chupar a él también un momento. Ahora, él, como buen amo, ponía las normas de chupar, que eran a veces con el pantalón de cuero puesto (que eso es como chupar un sillon de primera clase del AVE), o chupársela en aspirado, es decir, así sorbiendo al vacío en cada arremetida, cosa la verdad, que la disfrutaría el muchísimo pero yo lo que hacía a cada rato era alargar la mano para agarrame a las piernas de Harrison Ford, que estaba allí mismo y le goteaban mis babas desde el pito delante mia. Eran las piernas como las del Coloso de Rodas. Una cosa tremenda de femeninas y de perfectas, que cuando uno se metía el pito en la boca y se agarraba a esas piernas, se acababa la crisis.

Luego el español decía que la película no era la correcta, y entonces se ponía muy obsesivamente a buscar otra para que el sometimiento estuviera bien ambientado, y claro, el inglés se me acercaba a mi y yo lo único que podía hacer era agacharme y venga a chuparle el pito muchísimo. Para mi la ilusión de ese momento era como cuando Dorothy llegó a la Ciudad Esmeralda. Exactamente lo mismito. Y esos bofetones... y esos escupitajos...

Hubo un momento especialmente sagrado para mi, que fue cuando al español se le ocurrió sentar a al inglés en la cama apoyado en el cabecero. Entonces yo a cuatro patas se la chupaba muchísimo, y él inglés por el culo me iba metiendo todo tipo de dildos, mazos de cocina, rulos de pizza o estuches de pelikan. Mira, yo ya ni miraba porque así el se distraía y me dejaba a mi con lo verdaderamente interesante. Él me iba explicando todo lo que me iba metiendo, para que a mi no me diera impresión, porque yo era muy nuevo en todo eso, y yo le decía que si que si, que probara, que yo creía que me iba a gustar. La verdad que es que al principio me recordaba a la enfermera negra del hospital que me escarba con el palito para buscar clamidias, así que yo abrí los músculos del culo bien para darle a entender que si me va meter algo, que me lo meta de verdad, y que si no me deje chuparsela al otro tranquilo. Y claro, ya me metió cosas más serías, que mezcladas con el pito del otro en mi boca, los bofetones en plena cara y esos escupitajos que tanto me merecía, me subieron al cielo de Triana.

Hubo un momento de esplendor cuando tras meterme tanta cosa por el culo a mi ya me dieron ganas de orinar. El caso es que en ese momento, tenía metido un dildo por el culo de esos de “seguridad”, que les llamo yo. Este, concretamente.




Y claro, yo con eso, si que no podía salir a hacer pipi. Es lo que me dije. Pues mira, es en el único momento que me vi sometido porque me dijo el español, que con eso tenía que salir. Me puso un albornoz por encima, y me indicó que el baño estaba cruzando la cocina al fondo. Lo que yo no me esperaba, es que su compañera de piso o lo que aquello fuera, estaba en la cocina desayunando. Yo pasé por la cocina como si fuera una compañera de piso más, con el albornoz puesto y el dildo metido por el culo, que parecía Maria Teresa Campos andando por el plató, y por querer satisfacer a mis amos y hacerles ver que había sido capaz, no me lo saqué en el baño, mee como pude y quise volver a la habitación así, (cruzando la cocina, claro), con tan mala suerte, que no se sabe como, en mitad de la cocina, con esa señora comiendo cereales en la mesa, el culo se me relajó lo mismo que te relajas viendo el Salvame, se me abrió más de lo previsto y el dildo cayó al suelo como si se cae una naranja gorda, haciendo un ruido horroroso, rebotando muy mal porque es muy asimétrico y de goma, y con todo el lubricante y todo lo demás que uno quiera imaginarse muy claramente allí todo delante. Vamos, que yo dije: -Uy!. Y lo cogí como pude y seguí andando y me metí en la habitación horrorizado de haberle jodido el día a la muchacha, que ella en todo aquello ni pinchaba ni cortaba.

Allí seguimos dándole al tema pero tras el pipi la cosa se había aflojado. Aquello ya era más un pase de modelos y ya empezó más la tertulia de el tu a que te dedicas y tu cuando viniste a Londres. El inglés se había quedado traspuesto de tanto chuparle en la cama y ya hubo un momento que se vio que aquello acababa. Pero notaba yo una cierta aproximación del español de querer quedar conmigo en privado un día. Yo le dije que si, que lo había pasado estupendo y que por favor, cuando quisiera que me llamase. Pero oh mi sorpresa, de repente el español me empezó a probar unos últimos modelos, y me dijo que me los llevase. Que me los regalaba. Yo claro, me hice el tonto y le dije que no, que yo no me tenían que regalar nada.

Bueno, una bomber negra, unas botas estupendas, muñequeras, un arnés, varas camisetas de deporte de tirantes, mayas, dos polos de marca carísimos y preciosos... vaya, que llegué a casa de Raquel que parecía que en vez de de una orgía, había venido de un mercadillo. Unas bolsas tremendas.

El español ha vuelto a dar señales de vida varías veces. Que quiere quedar y quedar. Pero conmigo sólo. Yo la verdad, que no. Que yo si no es con el inglés también... para probarme modelos y para verme películas, para eso me voy a La Vaguada... así que ahora lo que busco es amo, mono, y sin ganas de circo, sino maricón de verdad de meterme el pito y pegarme bofetones y escupitajos, desesperadamente, que somos maricones, no del Circo del Sol, coño.



6 comentarios:

mikethor dijo...

Muy bueno!!!

Pilarcita dijo...

Con el dildo por la casa como si fueras Mª Teresa Campos andando por el plató jajajajajaja

Paisaano dijo...

jajajja el dildo botando y tras él ... la catarata de Willy Wonka ...JOJOJOJO y la muchacha con la cuchara en la boca mirando semejante espectáculo matutino..precioso muy indicado todo paisano . disfrutando muchísimo de sus esporádicos y esperados regresos .

Anónimo dijo...

Grandioso, pero... muy corto... con todo el preambulo pensábamos que iba a ser una entrada épica, y se ha quedado en estupenda, como siempre... que hay de aquellas entradas en las que escribías MUCHÏSIMO???

FDO: Tu fan hetero numero 1

Anónimo dijo...

Pero hombre, como que te niegas!!! Si quizás tu coterráneo no hizo más en ese momento porque estaba el inglés!! Además con tanto regalo se lo debes... Que no está nada mal, como para querer pagarle hasta con intereses... Quién te dice que ya solos los dos se le desate el verdadero amo dominante contigo, sin los celos de su esclavo presentes???

Anónimo dijo...

Pero hombre, como que te niegas!!! Si quizás tu coterráneo no hizo más en ese momento porque estaba el inglés!! Además con tanto regalo se lo debes... Que no está nada mal, como para querer pagarle hasta con intereses... Quién te dice que ya solos los dos se le desate el verdadero amo dominante contigo, sin los celos de su esclavo presentes???

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