viernes, 5 de febrero de 2016

BERLIN DE INVIERNO 2016 (1)

Bueno, como siempre, vuelvo tarde y sin avisar. Los hechos acontecidos han dado lugar a ello queridos y queridas. Por fin ha llegado la larga distancia a mi vida. Desde hace algún tiempo me hayo sumido en un mar de papeleos y de visados de EEUU porque estoy en pleno proceso de cambio de compañía y comienzo a volar en breve larga distancia. EEUU, Sudamérica y Asia me abren sus puertas. Ni que decir tiene que estoy aun que no me lo creo y que lo que me va a pasar por allí va a ser precioso. Amen de que solo tendré unos cinco vuelos al mes, y eso quiere decir que podré por fin volver al blog como es debido. Gracias por seguir ahí.

Y claro, tanto papeleo tiene que tener su correspondiente break. Y mira, yo me dije: Vayámonos a Berlín a perder los papeles unos días. Y allí que me fui con mis hermana. En este Berlín de invierno no dio tiempo a hacer todo lo que hubiéramos querido. Nunca da la verdad. Siempre se nos queda un plan por hacer por lo mismo de siempre. El Bull nos comió. Y esta vez, tampoco nos libramos. Hubo de todo y para todos. Desde lo más desagradable hasta lo más precioso, y viceversa. Va por vds.


BERLÍN DE INVIERNO 2016


Comenzaremos las guarrerías por donde tienen que empezar, y acabar. Por el Bull. Y es que hijos míos, fue llegar el miércoles a Berlín, ya por la noche, y Jesús y yo nos metimos de cabeza en el Bull. Mi pobre otra hermana, Pepe, no pudo venir que trabajaba, y nosotros como siempre, no pudimos aguantarnos. Como te vas a aguantar el no meterte en el pozo más negro de Europa y posiblemente del mundo, cuando está abierto 24h al día, 365 días a la semana. Nos tiramos de bomba vamos.



El Bull, para el que no lo conozca, es un bonito club social fetichista marica del barrio mariquita de Schöneberg. Altamente recomendable para todo aquel que no se tenga amor propio ni respeto y que crea firmemente en Europa, Schenguen, el libertinaje, los mercadillos de venéreas y sobre todo en el “ que siempre se puede ir más allá”. Aquello es un “todas direcciones” . Pero antes de entrar en el Bull, pasamos un poquito por otro sitio que nos faltaba probar. El Toy Boy, también en ese barrio. Al lado vamos. El Toy Boy es precioso. Un maravilloso prostíbulo de chaperos del este o moritos, decorado con unos terciopelos rojos y rasos y unas lamparas y neones preciosos que aquello parece más que un bar, el ropero de María Jiménez. Merece muchísimo la pena. Más que nada porque cuando uno entra, se cree uno Luis Bárcenas con los bolsillos llenos de sobres, y todos los chaperos a tu alrededor con esas chaquetas de cuero de plástico idénticas, consumidos, revoloteandote y pidiéndote que les invites a todo o les compres de todo. Yo le tuve que pedir a uno un whisky porque ya me dio no se que, que el muchacho se lo estaba trabajando muchísimo. Luego hay unas madames como travestis sentadas en los sofás del fondo, que vigilan todo como va transcurriendo, y si sus empleados tienen algún problema. Pocos sitios a parte del mítico Arny de Sevilla de los 90, te hacen sentir más estrella... o más estrellada. Realmente, en el Toy Boy no nos pasó gran cosa porque ellos son como muy profesionales y la verdad, si no les compras droga enharinada, no te hacen mucho caso. Además que es que no están ellos ni muy bien de ver ni en edad de merecer. Es como una especie de portada de cd de la Matinée pero del este y pirata. Pero recomiendo su visita a altas horas.

Decidimos ir a tiro hecho y fuimos al Bull. Allí nos esperaban engendros de todo tipo. Y para ser miércoles no estaba nada mal. Contaré lo que a mi me pasó porque no pude atender a todo lo que le pasaba a Jesús porque bastante ya tenía yo con lo mio.

Hablé mucho con Maika, que era un señor que le llamábamos así porque podría llevar perfectamente los modelos que llevaba mi amiga Maika cuando hacíamos las ibizas. En este caso, a sus 60 años o así, lucía una camiseta de plástico amarillo transparente de tirantes, que ponía PISS bien grande delante. Unos pantalones muy de estos de lejía, y sus botas. Y unas trenzas blancas preciosas nórdicas encima de la cabeza a modo de soga caribeña. No lo puedo describir de otra forma. No sé que es lo que yo diría, que de repente me pidió que le meara encima. Y mira, yo no quise hacerle un feo y creo recordar que mientras nos liábamos en los sofás frente a la barra, el me sacó el pito y se lo metió en su bragueta junto al suyo. Así que yo como me vi como la junta de un caño de riego, allí mismo le hice un pipí de todo lo que me había bebido en el Toy Boy, en casa de Pepe antes y en el Bull hasta que lo conocí. El pipí se derramaba por todo su pantalón como si fuera un paño absorbente de cocina y luego ya encharcaba el falso sky del sofá, haciendo unos charcos enormes en los que los dos salpicábamos de forma preciosa como si fuéramos niños de un slum de Bombay al caer la tarde en un documental de La2. Los besos eran profundísimos, con ese olor a pipí tan intenso como el de mi padre, que nos embargaba. Éramos felices en nuestra propia porquería. Además el hacía una cosa muy curiosa que era que metía mi pito dentro del suyo. Es decir. Se abría el pellejo del pito a modo de jarrón de Ghost, y metía mi pito en el suyo, abrigándolo con su pellejo. Yo, desde arriba, miraba la escena de los dos pitos conectados y como el suyo se iba hinchando e hinchando hasta que ya se desbordaba y salía el pipí como cuando se pica la goma de regar de un jardín. Entonces, él de forma magistral ponía el dedo gordo de la mano en el pito y hacía como una presión fetichista y el pito salía a modo de aspersor que era cuando regaba a un señor que había al lado durmiendo con una gorra verde de gustavo la rana de Barrio Sesamo, y también las piernas una travesti que jugaba a las tragaperras o zona donde se ponen los camellos.

El Bull es el reino de la democracia. O más bien se parece más a una tómbola. Y como jugamos siempre a todos los números, me tocó el gordo. Conocí a un muchacho precioso, así como madurito, con su cuerpito, y con su sonrisita. A mi me gustaba. Total, que allí hablábamos mucho en la barra, y nos toqueteábamos todo lo que podíamos. Yo por supuesto con los pantalones meados, pero eso allí no se nota nada porque se confunde con el ambiente tan cargado que hay siempre. Total, que este señor, me llevó al váter corriendo. Han cambiado el alicatado de los baños. Supongo que tras encontrarse a aquel sonado muchacho sentado y muerto en un váter, desnudo, con una bolsa de basura en la cabeza, decidieron poner algo más sufrido. Sigue conservando su esencia cutre y maravillosa, eso si.

Una vez en el váter, el lo que quería era chuparme el pito. Lo vi claro, porque nada más meternos en un cubículo, se sentó en el váter sin tapa y allí que se encajó. Y bueno, pues como yo tenía los pantalones meados del señor de antes, y eso me daba otra atractivo más, cogió y se puso a chuparme los pantalones muchísimo. Yo me intentaba sacar el pito pero el no me dejaba. El solo quería chuparme mucho los pantalones. Además apoyaba su cara contra ellos, tan chorreando que estaban, y miraba hacía arriba como si yo fuera El Barón Von Trapp y ella Froilain Maria en Sonrisas y Lágrimas en uno de esos decorados pintados a lo Barrio Sesamo. De repente, ya conseguí por fin que se pusiera a chuparme el pito como dios manda. Cuando voy un poco borracho no me importa, pero si fuera aun más... o me la mete y se va sin despedirse, o me voy sin despedirme yo.

Total, que me la estaba chupando, y sin previo aviso, sentí un frío intenso en mi pito. Así que sin pensarlo saqué mi pito de su boca. No me vi nada raro. Entonces a él le pregunté si es que estaba haciendo algo con hielos o cualquier cosa típica de Las Vegas, pero para nada. Y de repente, hijos míos, lo que nunca me ha pasado, pasó. (Iba a poner cierta censura aquí, pero este blog no es la hoja parroquial así que ahí va). Un hilo de sangre así como muy escandaloso empezó a recorrer mi mano, que aguantaba mi pito. Claro, yo enseguida me asusté un poco y me miré bien y me quise poner un pañuelo... y le dije todo eso que se dice cuando te sangra el pito en un váter, de que no se preocupe, que se vaya a hacer pruebas para que se tranquilice etc etc... pero no me dio tiempo. El muchacho, sin pensárselo, y como cogiendo carrerilla sentado en el váter, se vino para mi pìto, me apartó la mano de un porrazo, y con toda la bolognesa allí suelta, se metió el pito en la boca y se puso absorber y absorber como si no hubiera mañana aunque ya fueran las tantas de la tarde. Yo no daba crédito. Me quedé tan sin reacción posible que tardé un poco en reaccionar, valga la redundancia. Y claro, le saqué el pito de la boca y le dije que que hacía. Y el me dijo que era lo que más le gustaba. Que a ver si además le podía mear encima así. Mira, yo ganas de mear ya no tenía, y menos con el Bataclán que se había convertido el váter ese todo lleno de sangre el suelo. Y cogió, y se metió otra vez el pito en la boca a chupármela muchísimo con la sangre bien preciosa. Y mira, yo la verdad, que le di dos o tres empujones pero decidí que ya estaba bien y que aquello había que pararlo de alguna manera porque nos iban a detener por terroristas. Total que me lié un pañuelito y enseguida corté el Salto del Ángel. Y al cogerle un poco la cabeza como para decirle que se pusiera en pie, el muchacho me di cuenta que tenía toda la cabeza por encima, que era calvo, llena de churretes rojos como si fuera un Miró. Claro, yo se los quise limpiar enseguida pero tampoco me dejaba. Con toda la valentía que le dio su madre al sacárselo del coño, cogió y se escupió en la mano, se pasó la mano por la cabeza, se mojó los churretes y se puso a lamerse la mano muchísimo volviendo a repetir la operación como si fuera un gato lamiéndose las orejas hasta que se quedó bien limpito. Yo a todo esto, era apoyado en la puerta, pensando en mi madre y sus amigas cuando salen de misa que se quedan hablando en el portal de la iglesia sobre sus otras amigas, porque pensé que era lo más acertado a hacer si te pasa una cosa así.

Al salir del váter, me fui a la barra a contarle a Jesús lo que me había pasado, y no había yo terminado de hacer esto, cuando de repente, el cristo de la sangre derramada salió del váter y me regaló una camiseta, que por cierto, regalaban en el Bull. Yo os dejo aquí la foto para que ya os expliquéis porque pasó todo, con que tipo de ser di, y porqué hoy en día los laboratorios farmacéuticos se forran vendiendo tratamientos a las naciones del mundo.






No contentos con esto, decidimos que había que irse a la Sauna Apollo, que es una sauna que esta muy cerquita del Ku´Damm, es decir, al lado. Se puede ir andando bajando la calle. Total, que allí nos fuimos como reposo y reparo de frenillos. Claro, yo ya desde luego tenía claro que mi pito no me lo tocaba nadie en todo el viaje hasta que no viniese al médico una vez estuviera de vuelta en Londres. He ido hoy y me ha mandado una pomada. Está todo bien. A veces pasa. El caso es que me di cuenta que iba a ser, a partir de ese momento, un Berlin maravilloso dedicado a mi pasividez. Solo podría chupar pitos y solo me la podrían meter. Estaba deseoso de declararme invalido y objeto de deseo. Por fin, mis dos agujeros en exclusiva, dedicados por completo a ser dadora de placer. ¿Es que hay lago mejor que te pueda pasar después de que te lastimen el frenillo tras mearte tu mismo encima?

En la sauna no había muchísima gente. Digamos que estaba a media mecha. Pero había lo suficiente. Vamos, que yo no paré. Porque tenía además que recomponerme de los sucesos acontecidos la otra noche y limpiar mi cabeza de fantasmas. Total, que lo primero que hice fue irme a la planta de abajo y allí cogí y me senté en una zona muy oscuro e inspiradora, donde es zona de paso a los cuartos oscuros. Allí, en un sofá con una posición libertina e insinuante, me dejé ver por todo aquel que pasaba. Seguía pensando en las amigas de mi madre saliendo de misa, para no tener ninguna erección, cosa que no quitaba que yo estuviera más receptivo que el botones del Ritz.

Pasaron y pasaron hasta que por fin pasó uno que no estaba nada mal. Yo lo que le vi de lejos era el pito. Un pito enorme que el enseñaba así desde lejos sabiendo que yo lo estaba mirando. Se producía esa magia de cerdas maricas deseosas en un sitio de follar. Que pena que en ese momento no sonaba el Amigos para Siempre. Total, que yo ya me vi capaz y sin temor de dios, y dirigí mis pasos hacia la zona oscura. Fue llegar allí, apoyarme en la pared, subir una pata así como para esperar con buena postura, y de repente ya tenía dos maravillosos dedos y luego tres y luego toda una mano, hurgándome en el culo. Te puedes hacer una idea de lo que yo siento cuando me hacen esto, viendo la cortinilla de Falcon Crest en youtube.

El pito era enorme. Yo desde luego... era de esos de decir “no voy a poder”. Pues queridos amigos, con ganas, con vicio, con fuerza y con coraje....

¡SIIIII SEEEEE PUEDEEEEE!



Allí mismo junto a un radiador que me quemaba media pierna, de pié, y con vierto duro de poniente, me metió muchísimo el pito. De pié es complicado porque uno se vence siempre para adelante, pero menos mal que yo tengo muchísima elasticidad, y con una pata encima del radiador y la otra contra la pared como si una perra estuviera meando en plena calle, me la metió. Además me la metía entera y hasta el fondo, que yo eso lo notaba y agradecía. Este señor además no conejeaba como otros. Este era de mirada profunda y penetrantre, lenta y con cadencia. Concisa, práctica y rotunda. Una follada alemana como dios manda. Ya estaba bien hombre, aguantando como tuve que aguantar tantísima inclemencia la noche y la mañana de antes, que parecía un refugiado sirio. Por fin me daban lo mio.

Pero y no solo eso. Cuando ya no pude más, me saqué el pito del culo, el muchacho se fue sin despedirse como es normal, y me fui para el sofá donde yo había estado esperando antes, a chupársela a un muchacho que estaba allí sentado. Yo tan en mi sitio, tan de rodillas en ese pasillo a la vista de todos, tan entregado, agarrado a sus brazos, sin saber como poner las piernas, con el pito durísimo pero sin dejar que nadie me lo tocara, y dando unas arcadas con lagrimón maravillosas que me mataban de felicidad. Era yo por yo y al cuadrado. Y todo como en menos de una hora. Era como la presentación del Barcelona en el KU de Ibiza en aquellos tiempos. Una mascletá maravillosa. El muchacho ni se corrió ni nada, es más, me dijo que necesitaba un break cuando veía yo que estaba apunto de correrse. Esto es muy típico de los mariquitas. Que si te corres muchas veces te vas ya a casa y claro, has pagado 20€ como para irte tras el primero. A mi que me lo hagan...que no se quieran ir todavía y quieran más con otro distinto... que me dejen ahí de rodillas... a mi eso me pone mucho. Porque yo tengo talento como modelo y actriz. Pero no como puta.




Proximamente, BERLIN DE INVIERNO (2). Laboratory, Berghain y otra vez Bull.


10 comentarios:

Airgamboy dijo...

La descripción del Toy Boy me ha encantado, lo del armario de María Jiménez lo explica todo, y l del CD de Matinee pirata...

Lo del vampirismo si que no lo había oído nunca... cuando uno piensa que lo ha escuchado todo...

Anónimo dijo...

Queremos leer tus posts mas a menudo

Anónimo dijo...

En su línea. Sublime. Adelante por favor.

El Fan más Hétero.

PasaElMocho dijo...

Lo del tipo chupasangres del Bull me ha revuelto todo. Qué ascaaaaaaaaaa

Anónimo dijo...

actualiza mas veces HOSTIAS. Joder que tio, cojones ya... siempre igual

Anónimo dijo...

"Aguantando como tuve que aguantar tantísima inclemencia la noche y la mañana de antes, que parecía un refugiado sirio." Te sigo hace mucho y me divierto cosa mala leyendo tus aventuras guarras, viva el guarrerio y viva la libertad, pero hoy me has ofendido, en serio. ME llamareis, carca, amargado, lo que querais, pero absolutamente todo tiene un límite, y hay cosas que por el dolor que implican por el horror que implican no tienen gracia, todos metemos la pata a veces, pero es de sabios rectificar, ni por lo mas remoto te pido que borres tu comentario, solo te pido por favor que otra vez, para que sigamos divirtiendonos con tu alarde de exhibicionismo porque eso es obviamente lo que te gusta, otra vez, piensa un poco antes de escribir para la posteridad algunos chistes. Ponte sólo un segundo, una décima, en el lugar de un refugiado de guerra, uno de verdad. Gracias, insólito, y por favor sigue divirtiendonos tanto.

Anónimo dijo...

Siempre que vuelves prometes escribir mas a menudo y blablabla... Cada vez menos. JODER. Quiero poner una queja formal.

Anónimo dijo...

que abandonado tienes esto querida,con lo que tu has sido siempre de abundante, mejores cosas has encontrado que hacer supongo ... como eres de mala .

Anónimo dijo...

Eres un odiafans, peor que un vegano cagando, un abisinio con un dildo sin pilas, un murciano hermafrodita al sol, un tumbleweed de la interned, la peluquera esquiva de Puigdemont, puesta de cazalla. Peor que Rafi Camino bajando la basura, mucho peor que Eva Nasarre en una laparoscopia, muchísimo peor que Lidia Bosch con una sierra. Un Gilberto Yearwood de la vida, o un Roman Kosecki de la puta vida.

Mucho blabla y luego la espera es más larga que el bigote del tío de la portada del Máquina Total 8. Mucho Berlín, y eres tan informal, si cabe, como Julia Gutiérrez Caba en su época nihilista.

Te has vuelto a quedar un marido, como si lo viera. Tanto volar para acabar matrimoñado como Epi y Blas. La cofradía de seguidores ya hemos contactado con Martina Navratilova, quien con su marido el de la noria de los Teleñecos te va a poner los pavos a la sombra, como ya hizo en su momento con el Lute cuando dejó el Lladró sin enjuagar.

EN FIN, QUE PUTO ABANDONABLOGS DE MIERDA.

Anónimo dijo...

españa entera esta esperando la vuelta

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